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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-06-2011

Organizacin poltica y sujeto social

Joaqun Miras Albarrn
Rebelin


La teora cannica sobre el partido

El tema clsico de la izquierda que se denomina de inspiracin marxista ha sido siempre el de la organizacin. En la mayora de las corrientes que se denominan marxistas el supuesto, dado por bueno, es que existe una clase o clases sociales subalternas clase obrera, campesinado, clases medias, etc-, constituidas como tales a consecuencia de la actividad econmica desarrollada por las clases dominantes, y que poseen consciencia de serlo. La fuerza poltica organizada puede partir de esa realidad social organizada y consciente de s misma que es la clase social. Su objeto es dotar de consciencia exterior a las clases subalternas ya existentes, proponindoles un programa, una ideologa poltica y una estrategia, elaborada por el partido poltico, elementos de los que las clases subalternas carecen y que son los que llevan a trascender la sociedad actual. Elementos todos los cuales no pueden ser elaborados por la consciencia espontnea o sentido comn de los subalternos, y requieren de la ciencia, de la teora marxista, entendida sta, segn unas versiones, como un saber de base cientfica, que se constituye por reflexin sobre los conocimientos aportados por las ciencias acadmicas, a partir de los que analiza el presente y descubre las posibilidades de accin que se abren para encaminarse a una realidad social diferente. En otras versiones el marxismo podra ser considerado un saber teortico superior a las ciencias y que da respuesta adecuada, y mejor que las ciencias, a las preguntas que tratan de ser respondidas por las ciencias; o que es una teora cientfica de una ciencia diferente, superior, etc. Y an en otras versiones, que el marxismo es una visin del mundo, de base cientfica o no, segn la corriente marxista de que se trate Se dan diversas interpretaciones entre las corrientes marxistas al respecto, pero en todas esas versiones el marxismo es la gua intelectual, teortica, que investiga y comprende el presente y elabora las perspectivas de futuro. Su importancia radica en su potencia explicativa, en su carcter gnoseolgico capaz, a la vez, de orientar la estrategia poltica y hacer luz en las conciencias de los subalternos .

La estrategia que se concluye de esta interpretacin consiste en un proceso de lucha en el tiempo formado por etapas sucesivas, cuyos objetivos, medios, etc han sido pronosticados y previstos por la teora, y que llevan en la direccin poltica propuesta ya por anticipado por el cuerpo teortico como objetivo final. En resumen stas elaboraciones: programa para el presente, adecuado a la actual fase, dentro de una estrategia prevista a largo plazo, la propia estrategia, y la ideologa poltica superior, no se consideran posibles para la consciencia espontnea, son elaboraciones cientficas, o teorticas y mediadas por las investigaciones sociales cientficas y pueden ser transmitidas a la clase o a la alianza de clases en la que se piensa porque stas poseen conciencia de ser clases diferenciadas y subalternas, y saber reconocer en las fuerzas marxistas y de izquierda a los suyos.

Por todo ello, constituirse en plataforma electoral es el segundo paso de cualquier fuerza marxista; el primero es la elaboracin de un anlisis y de un proyecto estratgico, y de una ideologa, lo cual queda en manos de su grupo dirigente, que deben ser difundidos mediante la propaganda. La tercera prioridad tradicional era, antao, el trabajo sindical entre las masas para hacer propaganda de su proyecto. Pero este tercer elemento clsico, en la actualidad es dejado de lado por las organizaciones polticas de izquierda que se esfuerzan fundamentalmente en oficializar su existencia tratando paroxsticamente de ocupar un lugar al sol del sistema poltico mediante su intento de tener representacin parlamentaria, como forma de poder disputar la primogenitura

La primera perplejidad sobreviene cuando los sectores sociales a quienes se quiere interpelar no responden. No se sienten concernidos por la propuesta, ni se sienten clase social subalterna. Enajenacin es la palabra que viene enseguida a la mente y a la lengua, y que tranquiliza al grupo poltico de izquierdas

Cabe recordar como resumen, que para todas estas corrientes y fuerzas polticas marxistas, las clases sociales son una clasificacin sociolgica que se da en la realidad, una entidad configurada por la organizacin econmica impuesta por las clases dominantes

Otra forma de ver la cosa. La filosofa de la prctica

Si bien para varias de las corrientes de pensamiento que son parte integrante de la tradicin plebeya, democrtica y revolucionaria la clase social ha sido considerada como un objeto social de ndole sociolgica, existente por naturaleza por naturaleza social- y perceptible para los propios agentes formantes de la misma, desde su sentido comn. Y si bien entre esas corrientes se encuentran incluidas la mayora de las que se inspiran en Marx, no todas las corrientes inspiradas en Marx asumen ese postulado. A comenzar por el propio Marx, tal y como se echa de ver en El Manifiesto Comunista.

Para el marxismo del propio Marx y el marxismo praxeolgico, minoritario, en general Gramsci, Benjamin, Korsch, Bloch de historiadores como Edward P. Thompson- las clases sociales existen como consecuencia de la prctica encaminada a constituirse en tales1. La palabra clase social propia de la sociologa que la utiliza desde luego, no toda mi mucho menos- no tiene nada que ver con la nocin de clase que utiliza el marxismo de esta corriente. Para la sociologa, sta puede existir como un estrato social dentro de una estratificacin social dada estrato, estratificacin trminos morfolgicos, procedentes de las ciencias naturales geolgicas-, con independencia de que los sujetos incluidos en cada uno de estos sub universos en que se descompone el universo social que se estudia se consideren tales. Unas rentas, unas capacidades de acceso y disponibilidad de bienes, etc los configuran como tales. Una participacin asimtrica en el producto nacional, econmico, en beneficio de las clases econmicas dominantes, del que sin embargo son ellas las productoras, sera una caracterizacin propia de lo que se define como clase en la sociologa, y sera a la vez una definicin aceptable para los marxismos mayoritarios. Sobre todo si se incluyera la relacin salarial como el elemento que diferencia entre clases sociales dominantes y subalternas, etc. O, en todo caso, y de no incluirse en la definicin esta ltima

caracterstica, sera sta la nica divergencia.

Sin embargo, para la filosofa de la prctica, que es el nombre con el que podemos denominar a esa variante minoritaria del marxismo que no comparte la nocin de clase propia de la sociologa, la clase social no existe como tal antes de su organizacin voluntaria por parte de los individuos subalternos, con el propsito de la accin. La accin, a su vez, en esta corriente de pensamiento no es solo la actividad estrechamente poltica mediante la que se pretende la ocupacin de los aparatos de Estado, sino que es toda actividad cultural autogobernada que constituye a los miembros participantes en ella en sujetos activos, diferenciados de los dems. La clase en la medida en que existe es esa protocultura en desarrollo y en conflicto con la de las otras clases sociales. Una protocultura o cultura en ciernes, que se desarrolla abarcando a nuevos sectores sociales, que se integran activamente, con sus saberes nuevos y heterogneos, y enriquecen el patrimonio cultural del colectivo subalterno al que robustecen en nmero y capacidad de control sobre la actividad material, en fuerza de confrontacin con el sujeto social rival2. Las culturas subalternas autnomas surgidas de las luchas de clase son las que, si se desarrollan en un grado determinado, pueden dar lugar a que se llegue a elaborar un proyecto poltico social, orgnico de su propia cultura material en desarrollo, de la propia capacidad de poder capacidad de control sobre la praxis desarrollada- y de su propia experiencia de lucha. Las culturas subalternas surgidas en conflicto y como resultado de la variante, constantemente fluctuante, correlacin de fuerzas sociales que se da en cada momento histrico en cada sociedad, son los saberes que permiten al sentido comn producir y reproducir la vida, el trabajo. Poseen axiologas morales, ms o menos homogeneizadas conforme a los principios propios de la izquierda segn el grado de desarrollo de las mismas en el conflicto social. Desarrollan en el sentido comn la experiencia de lucha y de posibilidad de alternativa. Es el sentido comn el que las alberga, y son fruto de la reflexin colectiva de ese sentido comn en accin. El sentido comn que en la otra variante de marxismo resulta deleznable casi por su pobreza y poca consistencia, es en esta variante el saber fundamental. Aquel, incluso desde el que se apropia el saber de las ciencias. El que elabora la visin del mundo de la gente. Pero el sentido comn que considera la filosofa de la prctica no es cualquier estadio del propio sentido comn. Es el sentido comn resultante de de la actividad, el que se convierte en buen sentido para darle un nombre, frnesis es otro buen nombre- como consecuencia de las transformaciones que introduce en el mismo la experiencia de la praxis: Es el que surge de la experiencia de la lucha organizada y de la autonoma cultural, esto es de hacer y vivir, que se va logrando, mediante la prctica de lucha.

Para la filosofa de la prctica, el sujeto de conocimiento son los obreros, los subalternos, y no puede haber otro sujeto del conocimiento, -ste no es delegable-, si se quiere apuntar al protagonismo poltico de las clases subalternas y a su liberacin, su autodeterminacin democrtica; pero los subalternos son el verdadero sujeto del conocer slo cuando luchan, cuando estn activos, tal como dice Walter Benjamin3. Tambin Vygotski plantea el desarrollo de conciencia y capacidades, de forma concomitante, solo a partir de la prctica del sujeto, y de la prctica organizada, y nos recuerda que no se ensea sino que se aprende activamente. Esto es, que el saber es elaborado y apropiado por el sujeto de forma activa, sujeto que es agente, no paciente. Y por supuesto, para Vygotski como para toda la filosofa de la prctica, el sujeto social no preexiste al margen del objeto social4. Sino que se genera como tal sujeto mediante la apropiacin activa por su parte de la cultura histrica del mundo social en el que nace, en la medida en que se lo posibilitan las relaciones sociales asimtricas en las que se socializa.


Experiencia prctica frente a propaganda

Vuelvo por un momento a la otra forma de considerar la poltica por las corrientes mayoritarias del marxismo y de la izquierda. La conexin del partido con las clases subalternas le es confiada, como he sealado, a la propaganda, que consiste en organizar un discurso mediante el que se difundan de forma pedaggica las ideas que cada variante de marxismo considere fundamentales de su teora. El discurso no encuentra eco.

No es que la mayora de las individualidades subalternas no sepan que son explotados, o que no sepan, en el presente, que su situacin empeora por momentos. Pero su actitud de rechazo a los discursos ideolgicos va mucho ms all y es mucho ms sensata de lo que las explicaciones ad hoc de la izquierda quieren reconocer. No es simplemente que los discursos que se dicen de izquierdas son varios, y encontrados, debido a la falta de unidad. Que el discurso del grupo poltico rojo tiene poca repercusin meditica, como consecuencia del dominio de los medios de comunicacin por parte del capital y sus fuerzas polticas. Es que el programa propuesto y difundido mediante la propaganda es inverosmil, un brindis al sol, porque no se percibe qu fuerzas pueden llevarlo a realidad, dado que los explotados, uno a uno saben que no existe fuerza organizada alguna con capacidad real para imponerlo.

sta es una objecin muy firme y sensata que se basa en la propia experiencia. A menudo, dentro del sistema de fuerzas electorales institucionales, esas mismas frmulas han sido ofrecidas por otras fuerzas progresistas en otros momentos, pero stas, luego han debido hacer dejacin de sus programas. La explicacin no consiste slo en la traicin; es que no se pueden llevar a cabo hoy da esos programas, dada la correlacin de fuerzas existente, y si no se asume la tarea de luchar por cambiarla, tarea que no es un imposible, pero que debe ser desarrollada y debe constituir el objetivo primordial.

Por lo dems, y aunque los subalternos reconocen que su situacin personal es la del explotado, tampoco se sienten miembros de una clase. Y no lo son, porque la clase no es un cuerpo mstico, ni un fenmeno social natural, sino que, cuando existe, es un entramado organizado, en lucha, una cultura emergente, que anuda relaciones nuevas, materiales, entre las personas, en la vida cotidiana de stas; una nueva cultura y una forma nueva, concomitante, de ver el mundo resultante de la experiencia de lucha, del hacer y vivir juntos que resulta de esa organizacin emprica, real, y un proyecto poltico que se elabora desde ese proceso. Para sentirse miembros de una clase hara falta que la clase existiera, no como objeto intelectual a partir de criterios elaborados por una disciplina cientfica, a partir de una hiptesis heursticas, pe, la renta, esto es, como objeto artificial creado por reduccin analtica, sino como realidad creada por la actividad consciente , estable, de las personas . La consciencia de clase, solo existe cuando existe la clase, el sujeto organizado, experimentable por sus acciones, por las consecuencias que su actividad tiene para nuestras vidas y por ser el resultado que la experiencia del sentido comn registra como consecuencia de la propia praxis,.o de la praxis de los individuos del entorno. Conciencia, la palabra utilizada por Marx, es trmino que remite a un estado mental habitual, propio del sentido comn. Y es la experiencia unitaria de vida, producto de la propia actividad que modifica el mundo social y la realidad cotidiana, y no las explicaciones de las ciencias, lo que la crea, y la desarrolla y modifica.

Las dos explicaciones antagnicas que he tratado de resumir aqu tienen consecuencias distintas a la hora de pensar en cmo debe ser organizado el agente poltico. La primera, que se considera depositaria de todo el saber imprescindible para liberar a las clases subalternas, tiene como prioridad dotar de direccin y representatividad al sujeto naturalmente existente. Quiere ser y constituirse en su estado mayor vanguardia suele ser el trmino que usa, pero la vanguardia de un ejrcito est en las trincheras ms adelantadas, no trata de tener una visin global, que no puede tener, sino de contener el choque enemigo, ni tiene la capacidad de mando sobre la totalidad del ejrcito-.

El efecto de esta forma de actuar es siempre daina, paralizadora, sustiuista. Pero en la actualidad, es adems, delirante, la propia de un napolen de manicomio, que dice ser jefe de unos invisibles ejrcitos, solo existentes en su delirio pretencioso.

La otra forma de organizar, que podemos denominar la del intelectual orgnico para tomar el trmino de Gramsci, pretende ser el instrumento o percha organizativa que permita, sin ms, a las gentes, desde su vida cotidiana, de forma inmediata, organizarse para luchar y protagonizar as, democrticamente, su actividad y su pensamiento. Por decirlo claro, es al revs y lo contrario: el partido no es, sino que se denomina partido, o intelectual orgnico, a todos aquellos individuos que, cotidianamente, en este o aquel mbito de la vida crean microfundamentos estables de organizacin permanente. Que ayudan a que los individuos puedan protagonizar y desarrollar su propia actividad, puedan luchar y vivir ya en ciernes de otra manera. El intelectual orgnico es la red o sistema nervioso de un nuevo sujeto en ciernes, pero un sujeto material, esto es, de veras organizado, mensurable por su actividad, y porque sus miembros participantes tienen conciencia de ser conciencia-,y experiencia de lo que eso produce en sus vidas y en las de los dems. La experiencia de lucha, la creacin de nueva capacidad de hacer, creadas por la actividad colectiva organizada, desarrolla, en primer lugar, poder; poder no es sino capacidad de control de la actividad; en este caso, de la propia actividad socialmente organizada, un poder esto es, democrtico, real, en lucha con el que posee la clase dominante sobre la actividad y la vida cotidiana de las gentes y que genera la explotacin y la heteronoma. Un poder que sigue bajo el control de los propios individuos organizados y cuyo control no es delegado en ningn agente especializado externo. De esa actividad organizada, producto de la accin de miles y millones surge el nuevo sujeto, la nueva cultura en ciernes. Es, por tanto, intelectual orgnico todo aquel individuo que acte establemente como animador, organizador copartcipe de cualquier microgrupo de personas estable que acte capilarmente en la vida cotidiana; de entre ellos, sern elegidos por los dems los individuos que enlacen y coordinen con otros grupos y creen la nueva red de la que puede emerger en nuevo sujeto colectivo. Quien realice esa tarea de animacin a la autoorganizacin, sea del grupo poltico que sea, y aunque no sea de ninguno, es un intelectual orgnico, pues realiza una tarea que permite hacer emerger una nueva realidad social, al incitar a otros a protagonizar sus actos, a deliberar sobre el cmo hacerlo democrticamente, en pie de igualdad. Y quien no ejecute esta tarea, aunque sea afiliado a un grupo poltico, no es intelectual orgnico.

Un movimiento solo puede tener una sola organizacin interna partido-, y esa organizacin interna es el intelectual colectivo de la misma, aunque sus miembros se consideren con falsa conciencia, miembros de diversos partidos. Para serlo no hay que disponer de saberes teorticos, sino de disponibilidad para interpelar a los dems a estar todos juntos en pie de igualdad, elaborando actividad. Desde luego, hay quienes tienen mayor habilidad para esto, en cada momento y proceso; son personas distintas pues cada momento y proceso requiere de capacidades y habilidades diversas. Y la habilidad no les viene de su pertenencia a este o aquel grupo poltico.

La capacidad de poder, como consecuencia de la extensin y potencia de su organizacin, del movimiento colectivo, y la experiencia generada en los individuos participantes en el movimiento son lo que fijan las posibilidades inmediatas de accin, las posibles, y el proyecto poltico que la imaginacin prctica elabore, y que debe ir vinculado a la dinmica, al proceso de lucha y a sus posibilidades inmediatas. El proyecto surge de la imaginacin de todos, una imaginacin que est relacionada con la experiencia percibida por el sentido comn de lo que hay, de lo que se puede hacer desde la nueva capacidad de hacer colectiva que surge, y de las deliberaciones pblicas internas al movimiento: de la verdadera opinin pblica creada por el propio movimiento

La prctica desarrollada es deliberada y dirigida, no por tal o cual teora esotrica autodeclarada luz del mundo, sino por el sentido comn, que es el depositario de la concepcin del mundo de cada individuo, la cual est integrada por los saberes axiolgicos, los saberes teorticos y cientficos que todo individuo posee desde la escuela y la informacin, y por los saberes prcticos, que orientan su vida cotidiana y su relacin con los dems, y por tecnolgicos o poiticos que dirigen su actividad productiva. Todo este saber del mundo estaba antes orientado por la experiencia previa de todo individuo desorganizado y aislado, que es la de la impotencia ante el orden del mundo tal cual ste es, y la de derrota. Esta experiencia es idntica en el universitario y en el obrero manual, precisamente porque es cierta: refleja la realidad de las relaciones sociales de un mundo en el que los subalternos no estn organizados para luchar Una vez la persona subalterna se organiza y acta, surge una nueva experiencia en su sentido comn, que reordena todos sus saberes, combate y elimina las ideas que sugieren imposibilidad de cambiar las cosas, reafirma los principios favorables a la actividad solidaria y democrticamente organizada, de lucha por la igualdad y la justicia y combate las ideas que sugieren ventajas para las actitudes individualistas, egostas e insolidarias. Esta reflexin tiene valor porque emerge de la propia experiencia inherente a toda accin protagonizada conscientemente, y de las nuevas capacidades emergentes que se desarrollan en todo individuo que se pone a la praxis, y que posibilitan autogobernar la propia praxis.


La filosofa de la prctica, saber segundo

Esta reflexin es ayudada por ese saber segundo sobre la actividad que es la filosofa de la prctica. Que en un primer momento debe ser un discurso parentico que insista en las virtudes de la autoorganizacin para la lucha. Y que en un segundo momento reflexiona sobre la nueva visin del mundo emergente para hacerla tomar consciencia de s misma y dotarla de mayor poder de retroaccin sobre la praxis. Pero la filosofa de la praxis no es una visin del mundo, elaborada por sabios marxistas obligados en esa pretensin a definir no solo cmo debe ser el cine, la msica y el arte marxistas y socialistas, sino tambin cmo deben ser vividos los sentimientos en marxista, el erotismo marxista, la nueva clula familiar para la crianza de los hijos marxista, la nueva vida cotidiana marxistaZdanov no lleg a proponerse tanto- sino el techo superior de la visin del mundo nueva que surge en el sentido comn a partir de la imaginacin y la deliberacin colectivas, como consecuencia de la praxis, del uso de los saberes ya existentes, posedos ya por los individuos subalternos, de otra forma y segn otra axiologa de valor; el saber segundo que reflexiona sobre esa nueva visin del mundo que emerge de la praxis.

Este sentido comn est dotado de saberes, incluidos los cientficos, y para orientarse, puede recurrir a las ciencias sociales, para documentar mejor la realidad, tanto en su momento presente, como en su pasado originario. Pero es este sentido comn, que alberga las capacidades y saberes que permiten la accin, el que gobierna la nueva accin. Tanto en las clases subalternas en lucha como en las clases dominantes, es el que dirige el ejercicio de poder sobre la praxis y la adopcin de nuevas decisiones. Las decisiones que dirigen la prctica, que crea el mundo pueden ser deliberadas teniendo en cuenta las explicaciones de las ciencias sobre la realidad presente,, pero no son las ciencias las que las orientan. Cualquier medida bien fundamentada puede reclamarse inspirada en el saber cientfico que tuvo en cuenta. Las nuevas decisiones toda decisin humana es siempre nueva, toda accin prctica que reproduce el mundo es siempre nueva porque incide sobre un mundo siempre en cambio, toda decisin humana, incluso la encaminada a la reproduccin implica novedad porque conlleva consecuencias imprevistas, tal como explicaba Marx: no lo saben, pero lo hacen- nunca pueden ser decididas por las ciencias, porque las ciencias tan solo explican lo existente, en el presente, y su saber puede ser utilizado indistintamente para basar en l un indefinido nmero de diversas alternativas. Como consecuencia de todo esto, si antes el otro modelo de partido se justificaba por ser el estado mayor portador de un saber cientfico imprescindible para la prctica bien orientada, que solo l posee y slo l puede utilizar para elaborar una lnea poltica, creo que queda suficientemente puesto de manifiesto que esta divisin social del trabajo que se propone entre los que ordenan y los que obedecen como medida de organizacin de los subalternos para la lucha no solo es antidemocrtica, un aristocraticismo herencia del liberalismo, sino que queda adems claro que es una herencia del aristocraticismo liberal en su variante positivista y neopositivista, que niega que haya otro pensamiento posible veraz al margen de las ciencias y que exige, en consecuencia que todos no pongamos, para toda tarea y en todo caso en manos de profesionales cientficos especialistas: lo puesto a la democracia cuya idea axial es que todos podemos mandar y obedecer por turnos, porque para ocuparnos de las cosas de la sociedad, de la res publica, todos estamos capacitados.

Los individuos que eventualmente sean enviados a las instituciones por un posible nuevo movimiento o sujeto social organizado por los subalternos, sern elegidos por el movimiento. Saldrn de entre las personas que sean de confianza, sern miembros del intelectual orgnico, colectivo. No hay razn para que sean elegidos en organizacin a parte por un comit dirigente. Pueden ser rotados, y sera una exigencia que lo fueran. Podran ser elegidos mediante sorteo, incluso, recurso tradicional de la democracia clsica, dado que todo participante activo en un movimiento est capacitado y sabe de los debates, decisiones etc del sujeto colectivo

Creo que esta otra deriva del modelo nuevo posee a todas luces un gran inters. Sabemos que el modelo de partido diseado por el liberalismo para actuar en la democracia liberal, y en el que se inspiran las organizaciones partidarias de la izquierda, incluso de la ms radical, est basado en la profesionalizacin del especialista poltico. Sabemos que este modelo es particularmente vulnerable a la lgica de la perversin: la divisin social del trabajo en que se basa el profesionalismo poltico convierte a los dirigentes en una casta permanente y cerrada, que lleva el camino de convertirse con mucha rapidez en clase poltica, tal como nos revela una y otra vez la experiencia . Y, adems, hemos visto la facilidad con la que este modelo se supedita a la lgica del capitalismo, que ha corrompido hasta la mdula estas instituciones de profesionales permanentes, al extremo de que no hay fuerza electoral, fuerza sindical, estables, basadas en profesionales fijos que no tenga en su seno la corrupcin, y entre cuyos profesionales no haya cundido el intento de acomodo para lograr prosperar y acceder a cargos en el cursus honorum. La diferencia entre unos y otros partidos est en el nmero de cargos corruptos de muchos/bastantes a mayora o casi todos-; y el grado y nmero de corrupcin est en relacin con el nivel de poder institucional ocupado por el partido y el tiempo que lleve en los aledaos del mismo. En la actualidad que un poltico no sea un corrupto es motivo de elogio y encomio pblico, como hemos podido ver una vez ms en el caso de Enrique Curiel.

Crear alternativas de organizacin poltica a las actuales, tambin como consecuencia de esta gravsima perversin de la poltica provocada por el mundo capitalista en colusin con las caractersticas especficas de un modo de articular la organizacin poltica, es, tambin, uno de los retos que tiene la izquierda. Pero es un reto cuya respuesta se obtiene, no de la reflexin politolgica en abstracto, elaborada por especialistas teorticos, sino de las luchas por venir y de sus experiencias y resultados.


Crear una nueva cultura es hacer poltica para fundar un nuevo Estado

Pero todo esto, tan cultural, qu tiene que ver con la creacin de un nuevo poder poltico?

Una vez ms tengo que referirme a la contaminacin de la ideologa liberal en el pensamiento de izquierdas. Para el liberalismo el Estado o poder poltico es el conjunto de aparatos institucionales que intervienen en la sociedad civil mediante tcnicas de ingeniera, para ayudar a su reproduccin uso de los impuestos y del personal funcionarial para organizar servicios, infraestructuras, subvenciones, etc, que luego son usados por la sociedad civil. Esta nocin es, tambin, la de la mayora de las versiones que se denominan marxistas. En ellas el Estado es la ley y los denominados aparatos de Estado, constituidos por los funcionarios. Sin embargo para la filosofa de la prctica el Estado es el nombre que recibe todo acto consciente que tiene el propsito de crear orden social, que establece orden social, que crea sociedad civil, y que, precisamente por ser creador de la misma, es, y se denomina, acto poltico. Y lo hace mediante la creacin de la cultura material que produce y reproduce esa sociedad. Esto se logra mediante el uso de los saberes prcticos de los individuos mediante la organizacin de los mismos- para crear y recrear, producir y reproducir, la sociedad civil permanentemente. Lo hace as el capitalismo, organizando y supeditando la actividad y el saber de la totalidad de la sociedad, y lo han hecho otras clases hegemnicas antes.

Hace poltica y, por tanto, es funcionario del Estado, cualquier individuo que orienta sus actos deliberadamente, que dirige su praxis conscientemente para crear un orden civil determinado, para poner las bases de un nuevo orden social modificando en la medida de lo posible para l la vida cotidiana5. Este orden civil, que es la cultura material, es la verdadera constitucin de una sociedad. Por encima y por debajo de la ley-constitucin a la que el liberalismo da tal nombre. Esta idea de lo que es el Estado procede de la clasicidad griega y llega a Marx y Engels a travs de los clsicos y de su lectura de Hegel6. Desde esta interpretacin de lo que es Estado: el principio activo, esto es, poltico, que organiza produce y reproduce permanentemente la sociedad civil, la ley constitucin s es una sobrestructura, cuasi ideolgica, la ficcin ideolgica o fetiche que creen los individuos que ordena su mundo, y que a veces est en contradiccin con las correlaciones de fuerzas del Estado propiamente as denominado, y salta por los aires. Como, por ejemplo, saltan por los aires, ahora, las constituciones europeas vigentes y sus listados de derechos sociales, de sus libertades, de sus soberanas, bajo el impulso de la prctica que genera el verdadero poder poltico organizado de la sociedad que es el capital financiero, poder poltico Estatal verdadero que se impone tras su lucha abierta, al margen de las leyes, por imponer en la vida social una nueva correlacin de fuerzas.

Por tanto, cuando se est por la lucha a favor del control sobre la prctica y sobre la cultura que ordenan la sociedad civil y se est a favor de la reforma de las costumbres que ordenan la vida cotidiana, la reforma, esto es, de las mores -.riforma morale e intelettuale- y se est imponiendo a la sociedad civil un orden nuevo, como consecuencia de la lucha democrtica masiva de los subalternos, entonces se est creando una nueva hegemona, que si llega a cuajar y hacerse mayoritaria, fragua en un Estado nuevo. Precisamente porque consiste en una accin de millones de personas, permanente, dirigida a ordenar la sociedad civil de una determinada manera, y toda accin de este tipo se denomina Poltica. Cuando la mayora de la sociedad se orienta en su accin capilar en el mismo sentido, eso, entonces es un nuevo Estado. El viejo Estado no se asalta; el nuevo poder poltico no se crea por asalto. El nuevo poder poltico se est imponiendo en la lucha por la reforma de la cultura. El viejo estado se vaca. Emerge de la lucha el nuevo. Toda accin nueva que ordena las cosas de otra forma, que crea nueva forma de hacer, nueva cultura prctica es creacin de orden nuevo ordine nuovo-: de Estado nuevo.

Por lo tanto, al tratar de la prctica cultural nueva, emergente de la lucha, no nos estbamos olvidando la lucha poltica por el nuevo Estado. No, si nos orientamos por el fecundo filn de la filosofa de la prctica. Y creo que con esto queda tambin apuntado, de forma breve pero clara, un posible modelo alternativo de hacer poltica para rojos y para comunistas

1 Los comunistas no forman un partido a parte, diferente de los otros partidos (.) no proclaman principios especiales a los que quisieran amoldar el movimiento proletario (.) El objetivo inmediato de los comunistas es el mismo que el de los dems partidos proletarios: constitucin del proletariado en clase (.) Las tesis de los comunistas no se basan en modo alguno en ideas y principios inventados y descubiertos por tal o cual reformador del mundo. No son sino la expresin de conjunto de las condiciones reales de una lucha de clases existente, de un movimiento histrico que se est desarrollando ante nuestros ojos Carlos Marx y Federico Engels: Manifiesto del Partido Comunista Ed Progreso Mosc, 1972, pp. 44 y 45. El proceso al que se refiere no es la dinmica general de la poca, o el tran tran de la Historia, sino el movimiento de masas organizado, concreto, material e histrico de los aos 40 del siglo XlX: ese movimiento que est ante nuestros ojos

2 Esta direccin no era abstracta,no consista en el repetir mecnico de frmulas cientficas y tericas: no confunda la poltica, la accin real, con la disquisicin teortica; aqulla se aplicaba a hombres reales, formados en determinadas relaciones histricas, con determinados sentimientos, modos de ver, fragmentos de concepciones del mundo, etc., que resultaban de las combinaciones espontneas de un ambiente dado de produccin material , con el casual aglomerarse en ste de elementos sociales dispares. Este elemento de espontaneidad no fue desatendido y an menos despreciado: fue educado, fue enderezado, fue purificado de todo lo que, por ajeno, poda doblarlo, para hacerlo homogneo, pero de modo viviente, histricamente eficiente, con la teora moderna. Se hablaba por parte de los mismos dirigentes, de espontaneidad del movimiento; era justo que se hablase de ello. Esta afirmacin era un estimulante, un energtico, un elemento de unificacin en profundidad, era ante todo, la negacin de que se tratase de algo arbitrario, aventurero, de artefacto [y no de histricamente necesario].Daba a la masa una conciencia teortica de creadora de valores histricos e institucionales, de fundadora de estados. Esta unidad de la espontaneidad y de la direccin consciente , o sea, de la disciplina, es precisamente la accin poltica real de las clases subalternas, en cuanto poltica de masas y no simple aventura de grupos que se reclaman de las masas Antonio Gramsci, Quaderni del Carcere, Ed Einaudi, Torino, 2001, p. 330

3 La clase que lucha, que est sometida, es el sujeto mismo del conocimiento histrico. Walter Benjamn. Tesis de filosofa de la historia. Tesis Xll. Es el sujeto activo formado por los individuos subalternos mismos, el que conoce, desde la praxis y la experiencia de explotacin, incluso la heredada como memoria cultural. No una elite de sabios

4 Un buen resumen de las ideas de esta escuela puede encontrarse en el libro de A. N. Leontiev Actividad, conciencia y personalidad, Ed Cartago, Mxico, 1984

5 &61. Lucha de generaciones. El hecho de que la generacin anciana no acierte a guiar a la generacin ms joven es en parte tambin la expresin de la crisis de la institucin familiar y de la nueva situacin del elemento femenino en la sociedad. La educacin de los hijos le es confiada cada vez ms al Estado o a iniciativas escolares privadas y esto determina un empobrecimiento sentimental en relacin con el pasado y una mecanizacin de la vida . Lo ms grave es que la generacin anciana renuncia a su tarea educativa en determinadas situaciones, sobre la base de teoras mal comprendidas o aplicadas en situaciones diversas de aquellas otras de las cuales eran expresin. Se cae en formas estatoltricas: en realidad cada elemento social homogneo es Estado, representa el Estado, en la medida en que se adhiere a su programa: de otra manera se confunde el Estado con la burocracia estatal. Cada ciudadano es funcionario si est activo en la vida social en la direccin trazada por el Estado-gobierno [o por el intelectual orgnico, claro, de un estado en ciernes y en lucha de posiciones y cerco] y es tanto ms funcionario cuanto ms se adhiere al programa estatal [en sus actos diarios, en sus costumbres, en su praxis diaria] y lo elabora inteligentemente Antonio Gramsci, Quaderni del Carcere, Op. Cit. pg. 340. El texto de los corchetes es mo.

6 La organizacin social y el Estado brotan constantemente del proceso de vida de determinados individuos, no como puedan representarse ante la imaginacin propia y ajena, sino tal y como realmente son; es decir, tal y como actan y como producen materialmente la sociedad civil abarca todo el intercambio material de los individuos (.) [y la actividad organizadora que produce ese orden] tiene que hacerse valer al exterior como nacionalidad y hacia el interior como Estado. Y ms adelante: El Estado es la forma (.) en la que se condensa toda la sociedad civil de una poca, se sigue de ah que todas las instituciones comunes [de la sociedad civil] tienen como mediador al Estado, y adquieren a travs de l, una forma poltica. De ah la ilusin de que la ley se basa (.) en la voluntad desgajada de la base real,. Carlos Marx y Federico Engels, La Ideologa Alemana, Ed Grijalbo, B. 1970, pp. 25, 38, y 72. El Estado no es un sobrestructura de la sociedad civil, sino el principio interno que le da forma u organiza.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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