Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2011

El discurso que debi pronunciar el Presidente Zelaya a su llegada a Honduras

Milson Salgado
Rebelin


Hoy hace un ao once meses que fue expulsado violentamente de mi pas. Mi pueblo me eligi para terminar el mandato constitucional hasta en febrero del 2010, pero los oligarcas de este pas atribuyndose la voluntad del pueblo y decidiendo con la lgica de las armas y la violencia le infirieron una honda herida a la institucionalidad del pas.

Pensaron que le estaban haciendo dao a Manuel Zelaya. Pensaron que la venganza contra sus decisiones populares, contra su forma de gobernar a favor de los pobres se consumaba con mi secuestro y mi extraamiento. Creyeron que el pueblo estaba con ellos, porque en sus cabezas cuadradas solo cabe su falsa idea de que son los amos y seores del pensamiento y de la voluntad de las personas. Pero se equivocaron. Se equivocaron y se han vuelto a equivocar una y mil veces, porque este pueblo que tengo enfrente no es un pueblo de tontos. Este pueblo que tengo enfrente ha dado la lucha en la calles de la ciudad, en sus puestos de trabajos, en sus pueblos, en sus aldeas y en sus caseros. Han soportado el embate de la bayoneta y el fusil oficial que ha amenazado incluso hasta sus pensamientos.

Este pueblo que tengo enfrente sin disparar una tan sola bala le ha dado ejemplo de dignidad y de defensa de la Constitucin a una clase indigna que usa la constitucin como un libro de cuentas por cobrar para amontonar los millones del despilfarro y las ventajas de la desigualdad.

Este pueblo ha demostrado ser el pueblo de Morazn. Ya, a las ideas integracionistas y liberadoras de Morazn no solo lo acompaan los Texiguat y los curarenes, el sueo se ha universalizado en nuestro suelo y la entrega ha sido tan absoluta que han tenido la bendita gloria de inmolarse en pos de los sueos y las esperanzas y de las utopas histricas, por ver una Honduras de paz y de pan, de derecho pero sobre todo de justicia, de fraternidad pero sobre todo de solidaridad, de crecimiento econmico pero con una justa y equitativa distribucin de la riqueza. Una Honduras para los hondureos y para nadie ms, que pretenda imponer su voluntad unilateralmente.

Hoy precisamente estoy en el lugar donde asesinaron al Compaero Isis Obed Murillo. El vino aqu con su padre y se uni a la lucha por mi retorno. El vino aqu para que aquel avin que nos conduca de vuelta a nuestra patria aterrizara ese 5 de julio de 2009 en el aeropuerto Toncontn. El peso de su muerte recae contra los cobardes. Contra aquellos que no debaten sino que asesinan, contra aquellos que anteponen la lgica de las balas ante la fuerza de las ideas, contra aquellos que interpretaron la Constitucin Poltica desde la base de sus bolsillos oportunistas. A ellos, sobre ellos recae esta Muerte.

Tu nombre Isis Obed Murillo y la levedad de tu cuerpo y la mansedumbre de tu alma estn inscritos en el libro de la vida. Desde all, desde ese lugar dialctico donde la materia se transforma, donde la esperanza tiene espacio en la utopa y el amor al prjimo no es una quimera, ni las ambiciones encuentran hospedaje, desde all saludas al pueblo y lo bendices para que sigan tu ejemplo de entrega y para que continen luchando por la libertad, ya que vivir por ninguna causa y al ritmo absurdo de la intrascendencia es como estar muertos en vida. Los otros mrtires te acompaan y nos dicen desde ese lugar de la eternidad que la valenta vale la pena cuando se contribuye a poner las bases y los cimientos del reino de la dignidad y de la justicia.

Quise entrar por varios lugares. Ellos decan que tena una orden de captura, pero no me capturaban me queran fuera del pas. Adentro haca mucho dao. Adentro incomodaba. Adentro no toleraban la palabra dignidad y le rehuan a la palabra justicia. Estas palabras que estn escritas en el diccionario de las naciones civilizadas todava les estorban y quisieran borrarlas para siempre. Pero no, este no es su planeta ni este suelo es su universo ni esta Honduras querida es su isla.

Dijeron que me expulsaban porque queran salvar la democracia y como la salvaron! El que tom por la fuerza al pas es de la ciudad del Progreso pero sumi al pas en el atraso.

Que sabe de conducir un pas un personaje que no puede ni conducir ni sus propios buses!

Ustedes han tenido que soportar la grave crisis econmica y en el asilamiento internacional que cort prstamos y termin con la cooperacin externa.

Ellos dijeron e insistieron que estaban salvando a la patria. Qu patria salvaron?

Hoy Honduras para que regrese a la civilidad requera mi regreso, requera mi retorno. Pregntele al mundo si quieren a un gobierno de facto, les pregunto a ustedes que son el pueblo, si quieren un gobierno de facto. Nadie quiere un gobierno de facto, porque este es la expresin del miedo a las urnas, es la manifestacin ms pura del temor al voto universal, del vrtigo a la decisin del pueblo, del pnico por la consulta popular.

Hoy en esta plaza pblica, libre de legalidades inventadas y de procedimientos cocinados en los espacios de la geopoltica y de las ideologas retrogradas, les consulto. Porque no creo que me dejen entrar con la prohibicin de preguntar. Por eso yo les consulto:

Quieren una democracia participativa? Quieren una Honduras Justa? Quieren una Honduras para el pueblo, por el pueblo y con el pueblo? Quieren una Constituyente?

Si la quieren yo s que la quieren, se las negaron las armas pero a casi dos aos se las otorga la razn

A los agnsticos y a los detractores les digo. Miren. No ha pasado nada. Preguntar no es delito ni contestar es una hereja. El pueblo ha dicho que si. El pueblo es sabio, el pueblo sabe como Herclito de feso que nadie se baa dos veces en el mismo ro, y que los cambios son necesarios y el que no cambia se petrifica.

Yo se que quieren un verdadero cambio constitucional. Porque aqu nacieron nuestros bisabuelos y nuestros tatarabuelos. Aqu aprendimos a luchar y a ganarnos el pan de cada da. La tierra se ha humedecido con nuestro sudor y nuestra sangre. Los amores tienen secretos en nuestros rincones y los amigos crecimos en parajes majestuosos y en infancias de fantasas. Esta es la Honduras que queremos rescatar para ensearles a los que la tienen secuestrada que el alimento se comparte con los hambrientos, que esa justicia creada por ellos ya es de la edad media y no del siglo XXI. Que la tierra es de todos y que los recursos no los podemos regalar ni permutar a nadie sin hipotecar nuestra soberana y nuestro futuro.

Nos han agraviado de muchas maneras. Han atacado a nuestras familias. Nos han calumniado, nos hay injuriado, han inventado historias y han pisoteado nuestro nombre. A esas personas que se han encargado de la infamia, les decimos desde este glorioso altar de la patria, que los perdonamos, que los conminamos a arrepentirse porque nuestra alma no contiene el ms mnimo rencor y nuestro espritu no est envenenado con el fruto amargo de la venganza. Los pastores de alma que hoy estn contra nosotros nos ensearon ayer a amar y perdonar. Tal vez a ellos se les ha olvidado, pero nosotros no olvidaremos nunca ni el amar ni el perdonar, cerrarnos a eso, es cerrarnos a la posibilidad de que los hombres cambien y nosotros confiamos en el hombre nuevo, por el que luch y dio su vida el comandante Che Guevara.

En la embajada de Brasil en Honduras aprend hasta que limite puede llegar la maldad humana, pero tambin aprendimos con los que me acompaaron y estuvieron all, hasta que niveles puede llegar la tolerancia y la caridad social. Nosotros no culpamos a los soldados que estaban apostados en ese lugar, ni los que encendan el aparato snico de tortura, ni contra los que se encargaban de lanzarnos gases txicos. Ellos son del pueblo, ellos son de hogares humildes y sencillos, pero los hilos del mal los manejan gentes que no dan la cara y meten la traicin por la espalda, y meten el odio por los medios y cambian los medios por los fines. Esa gente que te sonre pero porta una mscara a prueba de humanidad. Ellos son los verdaderos culpables.

Mi sufrimiento personal y familiar se lo ofrendo a este noble pueblo. Ustedes han sufrido ms que yo y mi familia. A ustedes les niegan diariamente la vida. Ustedes son esos seres annimos y a nadie ms que ustedes les importa el rumbo de su propio destino.

Hoy es un da glorioso, es cierto, es la victoria contra quienes dijeron que hubo sucesin constitucional. Ni la Conservadora Harvard ni el Premio Nobel de la Literatura de la derecha Mario Vargas Llosa dijeron que no era golpe de Estado. Ni el mundo entero les crey y ese adefesio jurdico hoy descansa en la crnica de la infamia y en los museos de la barbarie.

Pero este solo es un pequeo paso en el restablecimiento de la democracia. La crisis de la democracia representativa es un hecho indiscutible en las democracias actuales del mundo que necesitan del oxigeno puro de la participacin directa del pueblo en la conduccin de los destinos de los pases.

La constituyente no es un capricho es una posibilidad legal y es una necesidad apremiante para este pueblo. Su lucha no ha sido en vano, a veces cuesta reconocer nuestros logros y dudamos de cualquier avance, pero ustedes han obtenido muchos triunfos y este es uno de ellos, el siguiente en la constitucin con los contenidos dignos de un pas soberano, con los artculos que garanticen el derecho a la autodeterminacin y la prohibicin de regalar nuestros recursos. Con apartados que aborden la institucionalizacin del poder popular. Normas y leyes en la que reconozcamos nuestros sueos y nuestras aspiraciones, y que ese libro que es la nueva constitucin que vamos a tener sea nuestra propia biblia civil y no sea solo un libro para abogados y especialistas.

Este reto es de todos y nadie se puede quedar afuera. Es cierto nos separan algunas nociones, nos separan algunos caminos, pero nos une la meta, nos une el fin, nos une el objetivo comn de saludar a un nuevo pas. El enemigo no tiene fisuras nuestra autenticidad consiste en reconocernos con nuestras diferencias y nuestras heterogeneidades y saber que al final de todo los que nos une es Honduras.

Milson Salgado es escritor hondureo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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