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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-06-2011

Desmitificando a Ernst Jnger

Luis Roca Jusmet
Rebelin


Me parece que el imaginario personal y social se alimenta de abundantes mitos sobre los cuales, pasado el tiempo, vale la pena volver con una mirada crtica. El caso Jnger es un caso interesante porque presenta una mitologa moderna muy curiosa. Si entendemos el mito como un modelo ejemplar entonces Ernest Jnger lo fue para muchas generaciones y desde un espectro poltico-ideolgico extraordinariamente amplio. No slo para los extremos ( que para algunos se tocan) sino tambin para el centro. El neofascismo se entusiasm con Jnger ( como podemos comprobar en muchas de sus publicaciones, como "Punto y coma") peo tambin lo hizo un sector de intelectuales heterodoxos procedentes de la izquierda radical ( como podemos tambin comprobar en antiguos nmeros de revistas ya desaparecidas como "Archipilago" o "Ajoblanco"). Lo sorprende es que tambin estadistas de la socialdemocracia como Mitterand o Felipe Gnzalez visitaron a Jnger en su mansin de la Selva Negra con la nica intencin de conocerle y conversar con l.

Porqu diablos nos sedujo Jnger ? Su legendaria y romntica figura de superviviente, de hombre que haba recorrido un siglo despus de mil batallas. Su talante aventurero que le hace enrolarse en la Legin Extranjera en sus aos juveniles, que le lleva a experimentar con drogas alucingenas buscando ampliar las puertas de la percepcin. Sus incansables viajes en la vejez. Su carcter indomable, que le haca ser respetado por Bretch y por Hitler, que paraban respectivamente a los comunistas y a los

nazis que queran acabar con l. Un hombre inquieto, entusiasta, lleno de energa pero capaz de mantener su serenidad en las situaciones ms difciles. Una especie de samurai europeo, un ronin sin seor al que someterse. Un emboscado, como se defina, que resista la uniformidad del mundo burgus, de la lgica de la mercantilizacin. Todo esto form parte de un imaginario juvenil muy variopinto que merece ser analizado hoy con un ojo crtico y desde un posicin tica y poltica de izquierdas, ya que muchos de los que nos consideramos de esta tradicin camos en este espejismo.

Quin fue realmente Jnger ? No cabe duda que Jnger form parte en su juventud de la revolucin conservadora alemana, aristocrtica, nacionalista y guerrera. Que no fue un oportunista y que se mantuvo al margen del nazismo, con todos los peligros que comportaba, aunque manteniendo una posicin poltica ambigua bajo el lema de la lealtad a su patria. Que a la larga se convirti en un escptico que mantuvo un espritu muy crtico con el mundo en que viva. Desde que posicin ? Yo dira que desde una serenidad aristocrtica, nietzscheana, que despreciaba lo plebeyo, que no soportaba a las masas y que senta nostalgia por un pasado de caballero heroico que seguramente nunca existi y que queda reflejado en su novela Abejas de Cristal y en su ensayo La emboscadura.

Que queda de aprovechable de Jnger una vez "muerto el mito" ? Algunas cosas, por supuesto. No creo que sean sus parbolas polticas, como Helipolis, Los acantilados de mrmol o Eumeswill , que me parecen algo caducas. Tampoco sus libros tericos como El trabajador. Quizs tampoco la mayora de sus novelas, que merecen ni ms ni menos que la atencin hacia cualquier buen escritor, como bien le reconoci el Premio Goethe. Tampoco me parece hoy especialmente interesante, aunque tenga pensamientos brillantes, que quizs donde mejor se reflejan en escritos tardos ligeros como La tijera. Lecturas crticas para un lector de izquierdas, ya que Jnger no pierde nunca una actitud aristocratizante, que como dira Rancire, refleja un "odio a la democracia", al poder de cualquiera. Quizs haya tambin aspectos recuperables en su anlisis sobre la tcnica ( lo que llama "la era de los titanes") o sobre el nihilismo. En un sentido ms especfico Jnger continua siendo uno de los ensayistas que han tratado de forma ms sugerente la experiencia de las drogas ( Acercamientos).

Pero lo que yo salvara incondicionalmente de Jnger son sus diarios. Empezando por Tempestades de acero, relato nico de un oficial desde las trincheras, con todas las reservas de su actitud belicista, Continuando por Radiaciones y todos los diarios que fue escribiendo y se fueron publicando a lo largo de su vida. Los seis diarios que en conjunto forman sus Radiaciones s me parecen un documento muy valioso para entender el siglo XX. El nombre ya es sugerente y el propio Jnger nos explica en el prlogo su procedencia : hace referencia a un diario que se recuper de siete marineros que murieron en un naufragio cerca de la Isla de San Mauricio ( en el Ocano Glaciar). Pero la idea viene del impacto que dejan a Jnger tanto el mundo y sus objetos como los otros seres humanos. Radiaciones a veces son claras y a veces oscuras y que reflejaban tanto la luz como la oscuridad que forman parte inevitable d ella condicin humana. Estas radiaciones estn tambin dirigidas al lector y en este sentido lo que hace el autor es un trabajo preliminar que armoniza y valora las imgenes visibles segn su rango invisible. Y aqu elogia la Palabra como magia que acta en la cripta, en las profundidades como una especie de crisol de la experiencia vital que contiene a la vez poder y sufrimiento.

Si concretamos este conjunto de seis diarios vemos que ocupan casi diez aos de vida que se corresponden con la Segunda Guerra Mundial, sus preliminares y su resto inmediato. Los diarios van desde la primavera de 1944 hasta el invierno de 1953. La edad del autor va desde los 44 aos recin cumplidos hasta el final de los 53 . El itinerario es circular : va desde el avance alemn hacia territorio francs, ( Jardines y carreteras,1939-40), la primera estancia en el Pars ocupado ( Primer diario de 1941-2), su brusca y peligrosa participacin en la incursin en el Cucaso (Anotaciones de 1942-3), su segunda estancia en el Pars ocupado ( Diario 1943-4) hasta el retorno de Francia a Alemania marcado por la derrota (Hojas de Kirchhorst). Finalmente los aos en la Alemania ocupada por el ejrcito aliado ( La choza de la via, 1945-8).

Lo primero que llama la atencin es un hilo conductor marcado por la experiencia interna. El estilo de Jnger no es intimista, no se recrea en las emociones pero al mismo tiempo y de forma paradjica est marcado por lo interno no por lo externo. Los acontecimientos externos son muy rpidos, muy fuertes y de unas dimensiones imprevisibles y terribles. Pero Jnger no dramatiza, mantiene su distancia aunque a veces manifieste su repulsin por los hechos, pero tambin es una repulsa contenida. Jnger se mantiene fiel a s mismo pero al mismo tiempo es extraordinariamente adaptable. Esta fidelidad a s mismo es intelectual, tica y esttica y se mantiene en un hbito, que es el de la lectura, que Jnger mantiene en situaciones de paz y de guerra, en un hotel o en una cabaa, en casa o viajando, en el bosque o en la ciudad. Resulta paradjico que Ernst Jnger, que ha fascinado a tantos intelectuales como hombre de accin confiese reiteradamente, en diarios y entrevistas, que es la literatura la que da sentido a su accin, la que le consuela en los momentos ms difciles. Otro de los hbitos es la escritura, que no solo se refleja en sus diarios sino tambin en su extensa obra. Podemos comprobar en estos diarios como se concreta el proceso de elaboracin de una de sus obras capitales, que aqu llama La reina de las serpientes y que ms tarde se hara famosa con el ttulo de Sobre los acantilados de mrmol. Y sus sugestivas reflexiones sobre el simbolismo de los sueos, el que se destila de sus propios sueos.

Pero ms all de lo personal estos diarios hay un testimonio histrico de primera mano sobre un sector del Ejrcito alemn que vivi el nazismo de una manera diferente de los que conocemos ( los verdugos, las vctimas). Jnger vive la experiencia del nazismo de una manera desgarrada porque cada vez tiene ms claro que la batalla, en cualquier caso, est perdida. Gane o pierda Jnger vive cualquiera de estas opciones como un desastre personal y nacional. La nica opcin, cada vez ms clara, es un golpe de Estado contra el poder nazi. Las reflexiones polticas y metafsicas de Jnger tienen un gran valor. Tambin la experiencia personal de un altivo nacionalista que empieza defendiendo la heroicidad de la guerra para acabar en un escepticismo en la que solo resta una dignidad propia individual y la humanidad delante del sufrimiento del otro.

Tambin me parece que vale la pena rescatar las inteligentes entrevistas de los italianos Antonio Gnoli y Franco Volpi ( Los titanes venideros) o el francs Julien Hervier (Conversaciones con Ernst Jnger), ambas dirigidas a un viejo Jnger con una perspectiva serena sobre su propia vida en el recorrido de todo el siglo XX. Un personaje y un escritor polmico que nos da un valioso material para entender nuestro mundo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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