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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-06-2011

El asesinato por venganza de Bin Laden

Noam Chosmky
Pblico


El ataque de Estados Unidos contra el complejo de Osama Bin Laden el 1 de mayo viol mltiples normas elementales del derecho internacional, empezando por la invasin de territorio paquistan.

Al parecer no hubo intento alguno de aprehender a la vctima desarmada, como pudieron hacer los 79 soldados que no encontraron prcticamente oposicin en el ataque.

El presidente Obama anunci que se ha hecho justicia. Muchos no estuvieron de acuerdo. Ni siquiera aliados cercanos a Estados Unidos.

El abogado britnico Geoffrey Robertson, que en trminos generales aprob la operacin, consider que la aseveracin de Obama era absurda, algo que debera ser obvio para quien fue profesor de Derecho Constitucional.

Las leyes paquistanes y el derecho internacional exigen una investigacin cuando ocurra una muerte violenta como consecuencia de accin gubernamental o policial, seala Robertson. Obama impidi que eso ocurriera al autorizar una apresurada sepultura en el mar sin un examen post mrtem, como exige la ley.

No siempre ha sido as, nos recuerda Robertson. Cuando lleg el momento de decidir sobre la suerte de hombres mucho ms malvados que Osama Bin Laden o sea, los lderes nazis el Gobierno britnico quiso que fueran ahorcados seis horas despus de su captura. El presidente Truman se mostr renuente, de acuerdo con el dictamen del juez Robert Jackson (fiscal jefe en el juicio de Nuremberg) que estableca que una ejecucin sumaria no sera aceptada por la conciencia estadounidense ni podra ser recordada con orgullo por nuestros hijos. Dicho dictamen agregaba: El nico camino es determinar la inocencia o culpa de los acusados despus de una audiencia tan desapasionada como lo permitan los tiempos y con base en un registro que deje en claro nuestras razones y motivos.

Otra perspectiva sobre el ataque la han expuesto en The Atlantic el veterano corresponsal militar y de Oriente Medio Yochi Dreazen y sus colegas. Citando a un alto funcionario militar de Estados Unidos, llegan a la conclusin de que la muerte de Bin Laden fue un asesinato planeado. Para muchos miembros del Pentgono y de la Agencia Central de Inteligencia, que haban pasado casi una dcada a la caza de Bin Laden, matarlo era un acto de venganza necesario y justificado, escriben. Adems, capturar vivo a Bin Laden tambin habra comportado una amplia gama de molestos retos polticos y legales a la Administracin. Citan al excanciller de Alemania Occidental Helmut Schmidt, para quien el ataque de Estados Unidos fue claramente una violacin del derecho internacional y Bin Laden debi haber sido detenido y sometido a juicio.

Los autores contrastan las declaraciones de Schmidt con las del fiscal general de EEUU, Eric Holder, que defendi la decisin de matar a Bin Laden aunque no planteaba una amenaza inmediata para los SEAL de la Armada. Observan, adicionalmente, que el asesinato es la ilustracin ms clara hasta la fecha de una diferencia crucial entre las polticas antiterroristas de Bush y Obama. Bush capturaba a los sospechosos y los enviaba a Guantnamo y otros campos, con consecuencias ahora bien conocidas. La poltica de Obama es matar a los sospechosos (junto con el dao colateral de la operacin).

Las races del asesinato por venganza son profundas. En los das inmediatamente posteriores al 11-S, el deseo estadounidense de venganza desplaz cualquier preocupacin por la ley o la seguridad.

En su libro The Far Enemy (El enemigo lejano), Fawaz Gerges, destacado acadmico especializado en el movimiento yihadista, seal que la respuesta dominante de los yihadistas al 11-S es un rechazo explcito de Al Qaeda y una oposicin total a la internacionalizacin de la yihad.Al Qaeda uni todas las fuerzas sociales (en el mundo rabe) contra la yihad global.

El influyente clrigo libans jeque Mohammed Hussein Fadlallah conden severamente las atrocidades cometidas por Al Qaeda el 11-S por principios. No debemos castigar a individuos que no tienen relacin con la Administracin estadounidense o incluso a aquellos que tienen un papel indirecto, dijo.

Fadlallah fue el blanco de una operacin organizada por la CIA en 1985, cuando un enorme camin-bomba fue colocado en el exterior de una mezquita. El clrigo escap con vida, pero 80 personas murieron, en su mayor parte nias y mujeres que salan de la mezquita en el momento del ataque. Este es uno de esos innumerables crmenes que no se registran en los anales del terror.

Acciones posteriores de EEUU, particularmente la invasin de Irak, dieron nueva vida a Al Qaeda.

Cules son las consecuencias probables del asesinato de Bin Laden? Para el mundo rabe, probablemente significar muy poco. Desde hace tiempo, su presencia se estaba desvaneciendo, y en los ltimos meses pasados se haba visto eclipsado por la primavera rabe.

Una percepcin ms o menos general del mundo rabe se vio reflejada en el titular de un diario libans: La ejecucin de Bin Laden, un arreglo de cuentas entre asesinos.

Las consecuencias ms inmediatas y significativas se producirn probablemente en Pakistn. Mucho se ha hablado acerca de la clera de Washington porque Pakistn no entreg a Bin Laden. Menos se dice acerca de la furia en Pakistn ante el hecho de que Estados Unidos haya invadido su territorio para llevar a cabo un asesinato poltico.

Pakistn es el pas ms peligroso del mundo, con el arsenal nuclear de ms rpido crecimiento. El asesinato por venganza en tierra paquistan slo ha alimentado el fervor antiestadounidense que haba estado creciendo desde antes.

En su nuevo libro, Pakistan: A Hard Country, Anatol Lieven escribe que si los estadounidenses alguna vez ponen a los soldados paquistanes en una posicin en la que sientan que el honor y el patriotismo les pide que combatan contra Estados Unidos, muchos se sentirn contentos de hacerlo. Y si Pakistn se desplomara, una consecuencia inevitable sera el flujo de numerosos exsoldados altamente adiestrados, entre ellos expertos en explosivos e ingenieros, hacia los grupos extremistas.

La amenaza ms inmediata es que materiales fisionables puedan caer en manos yihadistas, una posibilidad horrenda.

Los militares paquistanes ya han sido presionados hasta el extremo por los ataques estadounidenses contra la soberana paquistan. Los ataques de aviones no tripulados que Obama increment inmediatamente despus de la muerte de Bin Laden han arrojado ms sal en las heridas.

Pero hay mucho ms, incluyendo la demanda de que los militares paquistanes cooperen en la guerra de Estados Unidos contra los talibanes afganos. Una abrumadora mayora de los paquistanes los ven como una fuerza que libra una guerra justa de resistencia contra un ejrcito invasor, dice Lieven.

La muerte de Bin Laden pudo haber sido la chispa que hiciera estallar una conflagracin, con desastrosas consecuencias, particularmente si la fuerza invasora se hubiera visto obligada a combatir en su salida del pas.

Quiz el asesinato fue percibido como un acto de venganza, como seala Robertson. Cualquiera que fuera el motivo, este no pudo haber sido la seguridad.

Fuente: http://blogs.publico.es/noam-chomsky/65/el-asesinato-por-venganza-de-bin-laden/



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