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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2011

Informe
La Tramaca, el Abu Ghraib de Colombia

James Jordan
Narco News Bulletin

Primera parte en la serie de la represin diseada por los EEUU en el sistema penitenciario colombiano


(El brutal desalojo policial de la accin de desobediencia y protesta pacfica que realizaban 300 presos del penal de alta seguridad de Valledupar, conocido como "La Tramacua", durante la madrugada del 11 al 12 de junio dej cinco personas en estado crtico, de las que en estos momentos se desconoce el paradero. Ms de 30 presos heridos durante la brutal accin represiva requieren asistencia mdica urgente. La opacidad en los medios de comunicacin comerciales es absoluta. No se habla de los ms de 7.500 presos polticos, secuestrados por el Estado colombiano en base a montajes judiciales, y de las condiciones en las que se hacinan y pelean, todos los das, por mantener su dignidad. Recuperamos por su inters, el informe publicado por Narco News en agosto de 2010, y que explica por qu esta crcel debera dejar de existir y por qu 300 personas, desde el pasado 2 de mayo, permanecan amarrados a varios metros de altura del suelo, reivindicando condiciones humanas de reclusin).



El nombre comnmente usado para referirse a la prisin de mediana y mxima seguridad de Valledupar es La Tramaca. Nadie sabe con seguridad lo que el nombre significa. Pero es un nombre tristemente clebre en todo Colombia y se ha convertido en snonimo de tortura, malos tratos y condiciones infernales. El lugar evoca imgenes similares a las que imaginamos al escuchar las palabras Abu Ghraib o Guantnamo. A diferencia de esas prisiones, La Tramaca directamente no tiene personal del gobierno de los Estados Unidos. Sin embargo, fue la primera de una serie de crceles en Colombia diseadas y supervisadas por la Oficina de Prisiones de los EEUU. El gobierno de los EEUU proporcion al menos USD$4.5 millones para el desarrollo de La Tramaca.

De hecho, todo el sistema penitenciario de mediana y mxima seguridad de Colombia ha sido reestructurado con la asociacin y gestin del gobierno estadunidense. Esta asociacin, referida como La nueva cultura penitenciaria, marca el comienzo de una nueva cultura de represin e intimidacin al incrementar la capacidad de estas instituciones en un 40 por ciento, es decir, 24,000 nuevos presos. Los presos polticos colombianos son concentrados en las locaciones ms severas y son forzados a habitar crceles con altas poblaciones de presos paramilitares. Los paramilitares son miembros de escuadrones de la muerte privados que estn aliados con los militares colombianos, la derecha poltica, empresarios privados y corporaciones trasnacionales como Chiquita, Drummond Coal y Coca-Cola. Junto con sus aliados militares, son responsables del 80% de la violencia poltica colombiana.

En el ao 2000, el Embajador de los EEUU y el Ministro de Justicia de Colombia, firmaron un acuerdo llamado Programa para el Mejoramiento del Sistema Penitenciario Colombiano. Sobre la base de este documento, los Estados Unidos proporcionaran apoyo para crear nuevas crceles en todo Colombia y para reestructurar el sistema penitenaciario tomando como modelo al estadunidense, el cual enfatiza la seguridad sobre cualquier otra cosa, incluyendo la educain y la resocializacin de los internos. La primera de estas crceles estara en la ciudad de Valledupar, departamento de Csar: La Tramaca. Esta estaba considerada para ser el modelo de la nueva cultura penitenciaria y frecuentemente es referida como la crcel ms segura en todo el pas.

La Tramaca tiene modernas instalaciones operando desde noviembre de 2000. Con sus modernas instalaciones uno esperara condiciones modernas. En vez de eso, el nico momento en que a los reclusos se les permite el acceso al agua es a travs de un chorrito por tan slo por diez minutos al da. Las instalaciones sanitarias son sucias, estn tapadas y no funcionan. A los presos frecuentemente se les da alimentos en mal estado y con heces fecales. En 2001, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, anunci el descubrimiento de contaminacin fecal luego de una visita a Valledupar. En 2008, la situacin fue corroborada por un anlisis microbiano hecho por la Secretara de Salud del departamento de Csar.

En febrero de este ao una delegacin del principado asturiano de Espaa trat de visitar La Tramaca, pero fueron rechazadosla primera vez que le pasa a dicha delegacin. Pero basados en visitas pasadas, entrevistas con reclusos y el trabajo de delegaciones previas, dieron esta descripcin:

El lugar padece temperaturas extremas de 35-40 grados, sin ningun mecanismo de alivio.

Adems [la crcel] padece de fallos estructurales muy graves, el principal la ausencia de agua, y el deficiente alcantarillado,donde las aguas fecales discurren al descubierto por la cocina..

Conseguir agua, meterla en botellas de plastico y subirla al segundo, tercer, cuarto, quinto piso, se convierte en la prioridad de sobreviencia de los presos, en motivo de peleas, de coercin y corrupcin de los funcionarios.

Las condiciones sombras son corroboradas por Tatiana Crdenas, en un artculo del 13 de agosto de 2009 en el diario colombiano El Mundo:

Los internos carecen de las condiciones sanitarias mnimas, no hay agua, el lugar est constantemente rodeado de excrementos de los mismos presos que, al no tener cmo evacuar los servicios sanitarios, los arrojan en bolsas hacia afuera de la prisin y los pisos inferiores.

El olor se siente desde antes de llegar, es una fetidez que lo hace a uno sentir enfermo, las moscas abundan y el calor es insoportable recuerda Catalina [de las visitas a su esposo preso en el lugar].

Un reporte de Radio Guatapur ilustra el grado al que las condiciones en La Tramaca pueden llegar:

Han pasado cinco das desde que el agua no llega a las diferentes torres [de la crcel], hasta el punto en que los reclusos pueden llegar al colapso, y a que el centro de reclusin llegue a una inminente emergencia sanitaria debido a la acumulacin de materia fecal, y por la poca oportunidad que tienen de baarse y lavar sus ropas. A lo mucho habr algo para tomar, dijo un recluso desesperado que llam a la Tribuna del Csar.

Un voluntario del cuerpo de bomberos dijo que el agua est llegando a La Tramaca, pero no lo suficiente para sus necesidades.

El director de los servicios pblicos de Valledupar reconoci que hay poca presin y dijo que se debe a que las granjas estn rompiendo las lneas del agua del sistema que pasa por el agua con el fin de llevar agua a sus campos de cultivo.

La desviacin del agua a estos campos de cultivo se ha visto exacerbada por el hecho que Valledupar es un gran centro paramilitar. La delegacin de Asturias describe ...el robo de agua destinada a la crcel en las fincas de alrededor, y cuando un funcionario quiso acabar con ese robo, fue destituido. Por qu? por que en Valledupar hay presencia y dominio paramilitar, y esas fincas son de asesinos paramilitares como jorge40, detentadores del poder politico y econmico en la regin.

Debido a las condiciones, Valledupar sufre de una alta tasa de suicidios. Tan solo un mes despus de la situacin descrita en Radio Guatapur, un recluso se ahorc bajo custodia de los guardias. Sin embargo, hay algunos que afirman que no fue suicidio, sino una ejecucin.

Cul es la actitud de las autoridades en torno a tantos suicidios? En 2009 en la Torre Nueve, Alexandra Correa, se ahorc. Cuando la representante de derechos humanos de las mujeres presas, Esmeralda Echeverry, inform previamente que Correa y su pareja, Tatiana Pinzn, amenazaban con suicidarse, la entonces directora del INPEC (Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario de Colombia), Dra. Teresa Moya Suta, respondi, Deja que se matenyo asumir la responsabilidad. Una semana despus, el segundo al mando del INPEC, Coronel Carlos Alberto Barragn, visit la crcel, y se ri en la cara de Pinzn cuando le rog que fuera transferida de Valledupar. Cuando Moya Suta sali de su cargo, Barragn fue ascendido a director.

Sin embargo, se obtuvo una importante victoria con la clausura de la Torre Nueve y el traslado de las mujeres presas de La Tramaca. Las presas no han recibido consideracin o trato especfico por ser mujeres. La torre nueve era tambin hogar de una de las ms grandes concentraciones de presas polticas.

Luego de una campaa de varios aos iniciada por las presas y apoyada por la Federacin Comit en Solidaridad con los Presos Polticos (FCSPP) la torre se cerr el 26 de marzo. Los esfuerzos de la delegacin asturiana y las declaraciones de la ONU y de grupos internacionales fueron catalizadores importantes para esta victoria, junto con la lucha de las mujeres y de los que las apoyaban en Colombia. Pero no fue una victoria sin sacrificio. Luciano Romero era un sindicalista y miembro activo de la campaa de FCSPP. Fue asesinado luego de que volvi de una visita de 6 meses a Asturias.

Mientras tanto, las condiciones severas continan para los hombres en La Tramaca. El 13 de julio de 2010, la Campaa Permanente de Solidaridad con las Detenidas y Detenidos Polticos/Traspaso los Muros distribuo una alerta concerniente a los prisoneros de la cuarta torre de La Tramca:

Hoy hemos recibido la informacin sobre la grave situacin de salud que desde hace aproximadamente 3 meses padecen los 40 prisioneros polticos de la Torre 4 en Valledupar. Los alarmantes sntomas que padecen son: Cada de cabello y de uas, as como sangrado por la boca y al defecar. En repetidas ocasiones han pedido atencin mdica y la misma ha sido negada por parte del INPEC, as como el suministro de medicamentos que ayuden a disminuir sus dolencias. Hechos negligentes por parte del INPEC que han favorecido la propagacin de estos sntomas causados por condiciones de detencin insalubres.

Para los presos polticos y prisioneros de guerra, los problemas se multiplican. Ubicados en el mismo lugar en que se concentran los criminales paramilitares, el peligro de la violencia es una preocupacin constante. Los reclusos paramilitares tienen privilegios que no estn disponibles para los dems y se sabe que llevan armas, algunas veces proporcionadas por los mismos custodios. Las golpizas, tortura y castigos colectivos son comnes a manos de los guardias y de las bandas paramilitares.

En un artculo titulado La vida como un preso poltico en Colombia, Vincenzo Gonzlez escribe, ... las crceles colombianas se han convertido en teatros de la operacin militar en donde la autoridad civil est subordinada a la autoridad militar y policial y en donde los derechos humanos universales y constitucionales son violados constantemente

De acuerdo con el Colectivo de Presos Polticos Adn Izquierdo, fundado por presos pertenecientes a las FARC-EP en La Tramaca, sus miembros son severamente torturados y gravemente maltrados por los guardias de la prisin del INPEC:

Cada vez que las FARC hacen alguna accin en contra de paramlitares afuera, los guardias de la prisin castigan a los presos dentro con golpizas y otras formas de tortura. Es su forma de demostrar su lealtad a la estrategia del paramilitarismo de Estado. A los presos se les niega el derecho a mantenerse al tanto de los acontecimientos fuera de las paredes de la crcel y se les prohbe recibir peridicos o revistas. No se les permite tener radio o televisin. El obtener tratamiento mdico requiere medidas extremas como cortarse las venas de las muecas para llamar la atencin. Esto es a lo que fue obligado el preso Enrique Horta Valle cuando desesperadamente necesitaba ver a un doctor. Frecuentemente se les mantiene en sus celdas las 24 horas del da. A los familiares y amigos que llegan a visitarlos, los paramilitares que patrullan la prisin les advierten que sern asesinados si vuelven a ir. Los guardias del INPEC llegan hasta el punto de sealar que visitantes llegan a ver presos polticos.

Un estudio britnico llevado a cabo a fines de los 70 list algunas de las formas de tortura que sucedan en las crceles colombianas, incluyendo el ahogamiento simulado, ejecuciones simuladas (usualmente referidas como disparar una pistola sin balas a la cabeza), y golpizas con objetos contundentes mientras se encuentran atados de manos. Con la nueva cultura penitenciaria, estas viejas prcticas no han desaparecido. En los primeros seis meses de 2008, la oficina de INPEC para el control de la disciplina interna document 79 casos de abuso fsico y/ verbal en contra de presos. Esto incluy huesos rotos, golpizas, ataduras de pies y manos, acoso sexual, amenazas y la negacin de cuidados mdicos.

Entre abril y junio de 2008, el FCSPP llev a cabo una encuesta entre 230 presos. Cuando se les pregunt si haban sido torturados al menos una vez durante su estancia en la crcel, 54% dijeron que s46% no respondieron. 86% dijo que haban experimentado tortura psicolgica, incluyendo amenazas a familiares o ejecuciones simuladas. Al menos un director de estas crceles de la nueva cultura penitenciaria ha sido entrenado en la Escuela de las Amricas en operaciones psicolgicasel coronel Jos Alfonso Bautista Parra. La Escuela de las Amricas es famosa por su entrenamiento en tcnicas de tortura, tanto fsicas como psicolgicas.

La Coalicin Colombiana en Contra de la Tortura explica que entre julio de 2003 y junio de 2008, al menos 899 fueron vctimas de la tortura De todos los casos en que el supuesto autor es conocido (666 vctimas), en el 92.6% el Estado est involucrado Durante el mismo periodo, el nmero de vctimas de la tortura cay un 43.56% comparado con los casos registrados entre julio de 1998 y junio de 2003. Sin embargo, el aumento por 80.2% en el nmero de casos registrados directamente atribudos al Ejrcito y a la fuerza pblica es preocupante.

En el estudio no se incluyen los casos de crcel de tortura. Sin embargo, el disparado aumento de incidentes de tortura por la Fuerza Pblica puede indicar algo. Muchas de las instituciones colombianas de mediana y mxima seguridad estn bajo el comando de oficiales retirados y activos de la Fuerza Pblica. Esta es una prueba ms de la afirmacin de Gonzlez de que estas crceles se han convertido en teatros de operacin militar. Uno tambin se pregunta si el aumento general de tortura no es tanto una disminucin sino una concentracin de dichas prcticas en las prisiones.

Los ciudadanos estadunidenses se pueden preguntar porque los EEUU han invertido tiempo, dinero y supervisin en el sistema penitenciario colombiano y, especialmente, en La Tramaca. El antiguo preso poltico Gustavo Mendoza explica:

...el Ministro del Interior recientemente dijo que el sobrepoblamiento [de la prisin] es la causa principal de las violaciones a los derechos de los presos. Como solucin, el Ministro anunci la construccin de 11 nuevas crceles con capacidad para 24,000 presos, un incremento del 40% de la capacidad total a nivel nacional Por tanto el Ministro da a conocer planes [de acuerdo a los objetivos de] la Fase 2 del Plan Colombia, cuyo tema bsico es el control social del territorio La Fase 2 del plan se realiza a travs de la persecucin de activistas del movimiento social. Al socavar la llamada confianza del inversor, estos movimientos sociales son ahora el principal obstculo para la apropiacin de los recursos naturales por parte corporaciones trasnacionales El incremento en el nmero de detenidos es ligado tambin al incremento de conflictos sociales causados por la crisis econmica que se asoma en el horizonte, reflejando la dependencia de la economa colombiana con el mercado norteamericano

La idea que Colombia debe prepararse para la agitacin econmica y social, y sus resultados, es entendible. La alternativa a la inversin social y el desarrollo es la seguridad de Estado. Despus deel mucho ms grande pasBrasil, Colombia tiene el segundo mayor ejrcito en Sudamrica, con ms porcentaje de su presupuesto federal invertido en la guerra (14.2%) que en la educacin (13.9%). A pesar de ser el hogar de la mayor poblacin en el mundo desplazada internamente, slo el 1.7% del presupuesto va a la construccin de viviendas y al desarrollo. Ms pobre que sus vecinos, Colombia tiene una tasa de pobreza del 45% de su poblacin, y un 16% de extrema pobreza. La combinacin de desplazados + pobreza + falta de oportunidadades e inversin social puede sumar fcilmente descontento.

Pero no puede haber duda que esta nueva cultura penitenciaria est siendo desarrollada con presos polticos y con presos con la guerra en mente. Dado que el acuerdo original fue firmado en 2000, los EEUU aceptaron ofrecer el financiamiento, el diseo, y la asesora para la construccin de al menos nueve crceles. La construccin de estas crceles debe verse tambin en el contexto de la expansin estadunidense de las siete nuevas bases militares en Colombia. Las bases y las prisiones son la mano izquierda y derecha de una infraestructura creada para someter el descontento y la disidencia. Detrs de estas estn las corporaciones trasnacionales tratando de abrirse paso y controlar los recursos naturales colombianos y las ganancias que esperan arrebatarle al pueblo colombiano. La disidencia y la resistencia no caben en el panorama.

En la actualidad hay un estimado de 7,500 a 8,000 presos polticos en Colombia. Traspaso Los Muros dice que hay tres tipos de presos polticos: presos de conciencia, detenidos por su oposicin a las polticas colombianas, que en la mayora de los casos tienen acusaciones vagas por rebelin; las vctimas de montajes, presos que han sido arrestados sobre la base de montajes e informantes pagados; y prisioneros de guerra, guerrilleros capturados en combate.

La mayora de los presos polticos no son guerrilleros. Hay un nmero estimado de 500 miembros de las FARC-EP encarcelados, de acuerdo a reportajes periodsticos, y un menor nmero de presos asociados con el Ejrcito de Liberacin Nacional (ELN) y otros insurgentes armados. Cuando se les pregunta el porque incluyen a los prisioneros de guerra como presos polticos, el grupo explica que la guerrilla existe debido a un conflicto poltico y econmico y, por tanto, necesitan tratarse a travs de un proceso poltico para la paz, basado en el dilogo entre todas las partes. De hecho, el movimiento por la solidaridad de los presos polticos en Colombia est ligado completamente a la lucha por el dilogo y la paz. Los grupos colombianos ms progresistas estn de acuerdo en que un intercambio humanitario de prisioneros de guerra entre las guerrillas y el gobierno ser el primer paso hacia dicho proceso. Pero en los ltimos diez aos esas liberaciones slo han sucedido unilateralmente de parte de las guerrillas.

Tambin ha habido de declaraciones tanto del gobierno del nuevo presidente de Colombia, Juan Manuel Santos como de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que han llevado a especulaciones de que el intercambio y el dilogo pueden ser posibilidades reales. El ritmo constante de construccin de prisiones y ocupacin de bases militares por parte de los EEUU, junto con el deplorable historial en derechos humanos de estas prisiones, es la evidencia para otra posibilidad: que las detenciones arbitrarias a la oposicin poltica continuar y estas nuevas crceles sern usadas para remover a la disidencia del ojo pblico.

Entre 1992 y 2002, hubo al menos 2 mil detenciones arbitrarias que luego fueron desechadas por falta de pruebas. Entre 2002 y 2006, hubo 8 mil de esas detenciones. De hecho, de acuerdo con el Ministro de Defensa de Colombia, Gabriel Silva, Colombia tiene 2.2 millones de civiles cooperantes y 3 mil informantes pagados, haciendo que Colombia sea el pas del hemisferio con la red de espionaje ms grandeuno de cada veinte colombianos. La mayora de los que fueron detenidos arbitrariamente pasaron de dos a tres aos en prisin antes de que sus casos fueran desechados. La coincidencia en el perido de construccin de crceles con el aumento a las detenciones arbitrarias no puede ser coincidencia.


http://www.narconews.com/Issue66/articulo4177.html



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