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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-03-2005

Fuga de Tupamaros en 1971
Punta Carretas

Kintto Lucas
Rebelin


El Penal de Punta Carretas est impvido, lleno de signos, lleno de fantasmas que atraviesan sus muros sin necesidad de tneles. All por 1971 era asiduo visitante de esa crcel cercana al mar. Desde junio de ese ao estabas detenido por tupamaro. Por esos das yo era un nio y la visita los sbados era todo un rito: levantarme a las cinco de la maana, tomar un mnibus, llegar mucho antes de la hora, parar en el boliche ubicado frente a la entrada, pedir un capuchino con bizcochos -una de las razones por las cuales no faltaba-, pasar por la revisada sin que me revisaran por ser gur, llegar hasta el lugar donde estaban los detenidos, charlar, salir, pasar nuevamente por la revisada, llegar a la calle, caminar hacia la costa y sentir aquella sensacin inexplicable que me produca el mar.

En julio se fugan 38 tupamaras de la crcel de mujeres. En agosto prohben las visitas a Punta Carretas. La nica oportunidad de que los presos se comunicaran con sus familiares era la carta. En una de ellas, decas: "Estoy bien, con muchas ganas de verlos, pero por ahora parece que no ser posible. No se preocupen por m, la cosa est tranquila; me paso leyendo, tambin me estn enseando a trabajar en cuero y por otro lado tengo que cocinar. Espero que estn bien; cudense mucho (ojo con las llegadas tarde) porque segn pude escuchar la cosa est ponindose brava. No duerman en la pieza de adelante. Triganme los libros de poesa que andan por ah, cuando tengan tiempo. Escrbanme. La carta tiene que abarcar una carilla con letra de imprenta (para la censura, porque las leen antes de entregarlas); la dejan en la entrada. El nimo es alto. !Adelante!.

Con la reanudacin de las visitas, un mes despus, vuelve la rutina de cada sbado, pero ya nadie se salva de la revisada. Los gurises chicos pasbamos por el mismo lado que las mujeres. A m nunca me revisaban. Para qu revisar a los nios?, decan las agentes. Sin embargo a las mujeres las hacan desnudar. Aprovechando la ventaja sacaba informacin en pequeos papelitos que luego eran recogidos por alguien en un boliche. No tena miedo. "Otros nios deben hacer lo mismo", pensaba. Y adems ya tena la coartada: "Si me agarran, la consigna es no s nada me lo pusieron, pero no recuerdo quin". Obviamente que si obtenan esos papelitos era muy posible que llegaran a vos, pero nunca pas nada.

El sbado 7 de septiembre te llevamos un par de botas que nos habas pedido la semana anterior. Aquel da de visita era demasiado festivo. Algo anunciaba.

A las 4 y 10 de la maana del lunes 9 alguien llama a la Jefatura de Polica.

- Soy el propietario de una de las casas que estn frente al Penal de Punta Carretas, por Ellauri. Se acaban de fugar como cien presos.

- No puede ser. Espere un momento que llamamos a la crcel... Dicen en la crcel que todo est normal.

- Pero seor hicieron un tnel que desemboca en mi casa. No le estoy mintiendo.

- Disculpe pero no moleste seor.

Minutos despus el Director del Penal pas con una linterna por las celdas.

- No hay nadie!.

- Ac tampoco!.

La bronca le salta. Los presos que se quedaron observan por las mirillas de sus celdas y se ren. Los operativos policiales no se hacen esperara. En casa, me despierto apuntado por un fusil. El militar al ver que estoy tapado hasta la cabeza me quita la frazada. Cuando ve a un nio queda un poco nervioso y baja el arma. Me asusto bastante, pero no mucho, lo suficiente. Estaba bastante acostumbrado a que las fuerzas conjuntas allanaran la casa y se llevaran preso alguno de ustedes.

- Buscamos a Enrique Joaqun.

- Est preso en Punta Carretas, contesta la vieja.

- Se acaba de fugar.

- No sabamos, cmo fue?, pregunt Joaqun.

- Se escaparon 30 presos.

Hubo cierto regocijo. Ms all de que Enrique escapara o no entre los 30.

- Usted como se llama?

- Joaqun Enrique

- Me est tomando el pelo?

- Yo soy el que le sigue a Enrique... nos llamamos as.

- Me va a tener que acompaar.

- Espere, y cmo s que ustedes no son del escuadrn de la muerte, retruc Omar.

- No se preocupe, pero si usted quiere venir junto...

- No, dej. Cuando se den cuenta que no soy Enrique me largan.

- Si no es, no va a tener problemas.

Y se llevaron a Joaqun. Montevideo estaba sitiada por el ejrcito que desde aquel da tomaba el exclusivo combate a los tupamaros. Horas despus lleg la noticia: "los presos evadidos son 106, quienes atravesaron la calle por un tnel construido durante un par de meses". No te habas fugado. Te cambiaste de celda el da antes y dejaste tu lugar en la que daba hacia el tnel.

El Penal de Punta de Rieles, Chile, Cuba, Buenos Aires, Bolivia... y en una esquina de la Amrica la vida te jug una mala pasada. De los fugados, una gran parte volvera tiempo despus a la crcel y estaran presos ms de 12 aos, otros seran asesinados por el ejrcito. Joaqun Enrique se march, mirando el mar del Caribe.

Hoy recuerdo aquellos tiempos, 33 aos despus, frente al actual Punta Carretas Shoping Center, antes de rumbear hacia el Palacio Legislativo, donde el Pepe Mujica, como Presidente de la Asamblea General, le tomar juramento al compaero Tabar Vzquez como nuevo Presidente de Uruguay. Montevideo es una fiesta, y ya no hay duda que la emocin me tocar la cara cuando vea esa imagen... y seguramente vuelva a recordar.

* Periodista uruguayo


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