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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-06-2011

El otoo del movimiento 15-M

Carlos Taibo
Rebelin


Vaya por delante que el ttulo de este texto no incorpora ninguna metfora. Nada ms lejos de mi intencin que sugerir que el movimiento del 15-M ha entrado en una etapa de declive. Quiero dedicar estas lneas, antes bien, a examinar un puado de datos que, en un grado u otro, marcarn inevitablemente el derrotero de ese movimiento una vez llegue septiembre y --cabe suponer-- se retomen con radicalidad y fuerza las iniciativas. Lo digo porque, veamos las cosas como las veamos, parece inevitable que en los meses de verano se registre un reflujo en aqullas.

El primero de esos datos lo aporta la conciencia del movimiento en lo que se refiere a la necesidad de desplegar, pese a todo, campaas de muy diverso cariz que, aunque no tan fuertes simblicamente como las acampadas de las ltimas semanas, mantengan encendida la llama de la contestacin y del recuerdo. Estoy pensando, y son ejemplos entre otros, en la convocatoria de concentraciones en muchos lugares, en la preparacin de las manifestaciones que deben registrarse el 15 de octubre, en las marchas a Madrid previstas para las prximas semanas, en el apoyo a la campaa de hostigamiento a los desahucios, en la extensin de las acampadas a localidades que hasta ahora no las han acogido o, en suma, en la internacionalizacin de muchas de las acciones hasta ahora desarrolladas.

Un segundo elemento que hay que tomar en consideracin lo constituyen los previsibles efectos de la violencia con la que el movimiento, con certeza, va a ser obsequiado. En este momento slo puedo enunciar una firme conviccin : la fortaleza del 15-M es tal que tambin aqu las cosas han cambiado. Si hasta hace un par de meses la violencia represiva provocaba las ms de las veces miedo y retirada, hoy se traduce, antes bien, en una firme y general voluntad de mantener convicciones e iniciativas.

El tercer dato interesante lo configura lo que puede ocurrir en el otoo en las universidades. No se olvide que stas, como tales, apenas se han movilizado en las ltimas semanas, y ello pese a que en acampadas y manifestaciones haba, claro, [email protected] [email protected] y muchos jvenes que han dejado la universidad hace bien poco. Es razonable intuir que en septiembre y octubre, en un perodo menos lastrado por los exmenes, se registre en las facultades y escuelas un repunte del 15-M que bien puede otorgar a ste un impulso muy saludable. Queda por saber, en un terreno prximo, si en el otoo asistiremos tambin a movilizaciones en los institutos; obligado parece subrayar al respecto que estos ltimos han permanecido las ms de las veces lejos de la efervescencia del 15-M.

El cuarto elemento que merece atencin es la previsible convocatoria de una huelga general y, con ella, la perspectiva de que la oleada del 15-M empiece a hacerse valer con solidez en los centros de trabajo. La iniciativa de esa convocatoria tiene que correr a cargo, por lgica, del sindicalismo resistente, que sera lamentable se arrugase: lo que es un fracaso seguro es la no convocatoria de la huelga. Muchos de los conocimientos que creemos haber atesorado sobre esto sospecho que ahora nos sirven de poco, y que en la estela de una contestacin que se extiende por todas partes no hay que desdear en modo alguno la perspectiva de un xito de la huelga a la que me refiero. Dicho sea de paso: emplazara ante decisiones insorteables a los sectores de CCOO y UGT que an mantienen alguna voluntad de contestacin.

La quinta circunstancia de inters nos habla del efecto de estmulo que podra derivarse de un adelanto de las elecciones generales espaolas al otoo. Nunca se subrayar lo suficiente que una de las explicaciones del xito del movimiento 15-M fue su surgimiento en el ecuador de una campaa electoral tan srdida como triste. Aun cuando las elecciones no se adelanten, el mes de marzo --que es el inicialmente previsto para aqullas-- tampoco queda tan lejos, y bien puede ser una ocasin ms para apuntalar movilizaciones en todos los mbitos.

Estoy obligado a identificar, en suma, un estmulo muy poderoso para alimentar la vitalidad del movimiento: el hecho, obvio, de que nuestros gobernantes no van a modificar un pice el guin de las polticas que aplican desde tiempo atrs. Lo digo de otra manera: en este caso hay que descartar por completo la posibilidad de que determinadas concesiones desde los circuitos de poder se traduzcan en retrocesos en la contestacin o, en su caso, en divisiones internas dentro del 15-M.

A buen seguro que, ms all de todo lo anterior, el futuro del movimiento depende en muy buena medida de lo que l mismo decida ser. Al respecto no somos pocos --creo-- los que deseamos que se convierta en una activa red de asambleas y de autogestin que, en todos los mbitos, plante cara a los poderes establecidos y lo haga desde la contestacin del capitalismo, de la sociedad patriarcal y del productivismo, y desde la solidaridad internacionalista con los pases del Sur. No parece que este programa de mnimos est muy alejado de las querencias de muchas de las personas, jvenes y no tan jvenes, que ocupan las calles estos das.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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