Portada :: Argentina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-06-2011

Disparen contra Hebe

Jos Steinsleger
La Jornada


orir por la causa de los hijos (La madre, Mximo Gorki), o tergiversarla para lavarse de culpas. Honrar su memoria con humildad, o lucrar con la guerra a costa de los propios hijos (Madre coraje, Bertolt Brecht). Luchar por los hijos de todos los desaparecidos (Hebe de Bonafini), o realizar el duelo con lacerantes expedientes de victimizacin individual (y dejmoslo ah).

Ahora sabemos que el poder masculino empez cuando a la mujer le impuso el catecismo de Platn y Aristteles. De all, los celos de la terrible Medea, que el racional Eurpides analiz con sosiego 2 mil 500 aos antes de Freud: en situaciones extremas de confusin y dolor, las reacciones de la mujer son totalmente impredecibles.

Las risotadas del conservador Aristfanes echaron tierra sobre el enfoque crtico de Eurpides en Medea: diga o no diga, haga o no haga, la mujer no est facultada para intervenir en el mundo de los hombres. Y as naci la madre perfecta. Que si es cristiana al hijo le dice comes o te mato, y si es juda comes o me moiro. Los nios, que aun cuando juegan son serios, tienen razn en quejarse.

En la fbula San Julin, el hospitalario, de Flaubert, un cazador mata a la cierva y sus cros, y clava una flecha en la frente del ciervo. Herido, el animal embiste contra el cazador y, alzndose en dos patas, brama: Maldito, maldito, maldito! Algn da, corazn feroz, asesinars a tu padre y a tu madre! Un modo piadoso de negar el hambre del cazador.

Frente a la una y la otra tragedia, el poder masculino se perdona a s mismo: No matars. Pero induce a creer que matar a los padres es ms imperdonable que matar a los hijos. Esto aconteci en Argentina cuando, en plena dictadura militar (1981), la sociedad que negaba la desaparicin y muerte de sus hijos se desgarr las vestiduras por el doble parricidio cometido por Pablo y Sergio Schoklender (20 y 23 aos).

Los atenuantes no contaron. En el caso de las familias y personas desaparecidas, porque las buenas conciencias demandaban mano dura contra los enemigos de la mansedumbre. Y frente a los parricidas, por haber desafiado los sagrados fundamentos de la familia.

Lo de menos fue pensar que en cualquier sociedad que se precie de tal las personas pueden desaparecer por encanto, o lo declarado por los jvenes: que el pap era un tipo violento y traficaba con armas, y la mam una drogadicta y alcohlica que abusaba sexualmente de ellos. Los hermanos fueron condenados a cadena perpetua por el mismo delito: homicidio doblemente calificado, por ser sus padres las vctimas.

Por la ley que computaba doble los aos en prisin sin sentencia en firme, Pablo consigui la libertad condicional en 1995. Y Sergio, quien asumi la responsabilidad de todo, obtuvo en 2001 el mismo beneficio con permisos especiales para trabajar en el estudio de su defensor y regresar a dormir a su celda.

En la crcel, Sergio aprovech el tiempo: se recibi de abogado y de siclogo, organiz talleres con los presos, tom como bandera la defensa de los derechos humanos en los penales, y un buen da lo visit Hebe de Bonafini, presidenta de la Asociacin Madres de Plaza de Mayo.

Hebe se encari con Sergio, permitiendo que el joven se convirtiera en apoderado y en brazo derecho de una asociacin que, para entonces, haba crecido: universidades, empresas de construccin de viviendas populares, medios de comunicacin, centros culturales, etctera.

Sin embargo, el nada austero estilo de vida de Sergio llam la atencin de los buitres mediticos. Y en das pasados, estall el escndalo. El vrtice de una organizacin mundialmente emblemtica por su tica y moral probadas haba sido tomado por un canalla que defraudaba sus ideales: enriquecimiento ilcito, lavado de dinero, ilcitos varios.

Las buenas conciencias hicieron picadillo a Hebe y se pusieron a ensayar retorcidas interpretaciones acerca de:

Ella, que en medio del terrorismo de Estado mir con altivez al mundo de asesinos diseado por los hombres.

Ella, que empez a pelear desde ms abajo de los que dicen pelear desde abajo.

Ella, que diluy el nombre de sus hijos en nombre de todos los hijos muertos y desaparecidos.

Ella, que por no entender de poltica deca cualquier cosa polticamente incorrecta.

Ella, que no acept un centavo de indemnizacin por sus hijos, hasta lograr que el Estado pidiera perdn.

Ella, la extremista que decidi apoyar a un gobierno burgus.

Ella, la madre combativa que rechaz el dilogo y el lanzar palomas de la paz, sin previa justicia y castigo a los culpables del genocidio.

Ella, que nunca llam guerra a la cacera de jvenes del Plan Cndor, y la poltica de hambre y exclusin del Consenso de Washington.

Ella, que nunca abandon su vida de barrio y humilde vivienda, mientras construa otras de mejor calidad porque la gente debe vivir bien.

En suma, nada menos que acerca de ella: Hebe, la Kika, la madre imperfecta que, sin pelos en la lengua y durante 35 aos, lidi con el insufrible mundo de los perfectos, y supo mandarlos a la mierda.

Fuente original: http://www.jornada.unam.mx/2011/06/22/opinion/027a1pol



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter