Portada :: Cuba :: Abu Ghraib acusa a Cuba en Ginebra
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2005

Carta a Lucio Gutirrez, presidente de Ecuador
"Vote en la nica forma jurdica y digna para el pueblo ecuatoriano y su historia, en contra de la resolucin propuesta por EEUU para ofender a Cuba"

Marcelo Larrea
Rebelin


Quito, 24 de marzo de 2005

Seor Coronel

Lucio Gutirrez Borbua

Presidente Constitucional de la Repblica del Ecuador

El gobierno del Presidente George Bush, en funcin de los intereses particulares de su gobierno, en posicin que ha generado una creciente resistencia del pueblo estadounidense, se encuentra promoviendo una resolucin en contra de Cuba, en la reunin de la Comisin de Derechos Humanos de la ONU, que se rene en Ginebra.

El propsito de esa resolucin es continuar una poltica intervencionista, para atacar la soberana y la autodeterminacin del pueblo cubano. Aduce violaciones de derechos humanos en funcin de obligar al Presidente Fidel Castro, a someterse a un estado de indefensin, para protejer las agresiones sistemticas ejecutadas en contra del pueblo cubano en su conjunto, inspiradas y financiadas generalmente desde sectores colonialistas hostiles a su rgimen en Estados Unidos.

En el fondo, la Casa Blanca, pretende que quienes ataquen la soberana de Cuba, gocen de inmunidad e impunidad, independientemente de los crmenes que cometan, acusando a su enjuiciamiento de conformidad con las leyes de la Repblica de Cuba, de constituir violaciones a los derechos humanos. Al mismo tiempo que ha condenado a cadena perpetua en Estados Unidos a 5 cubanos: Gerardo Hernndez, Ramn Labanio, Antonio Guerrero, Fernando Gonzlez y Ren Gonzlez, por actuar en prevenir actos terroristas en contra de su pas. Contradiccin que expone en forma flagrante los rostros opuestos, la falsedad, de la poltica exterior del Departamento de Estado y de la operacin de los rganos judiciales de Estados Unidos.

Los sectores que promueven esa resolucin, son los mismos que han protagonizado una larga y dolorosa historia de agresiones coloniales en Amrica Latina. La lista incluye los asesinatos de presidentes como Omar Torrijos de Panam, Jaime Rolds de Ecuador, golpes de estado sanginarios y genocidas como el de Agusto Pinochet en Chile, Videla en Argentina, Bordaberry en Uruguay o Garca Meza en Bolivia. Asesinatos como el del Ch Guevara en acahuazu. Intervenciones militares como la que depuso al gobierno de Maurice Bishop en Granada y ejecut tambin su asesinato deliberado. El genocidio de 7.000 panameos para secuestrar y trasladar a EEUU, a un ex agente de la CIA, el general Noriega. El mantenimiento de una estrategia belicista para el desangre permanente del pueblo colombiano, en los tlimos aos formalizado en el denominado Plan Colombia. La reciente invasin de Hait y el secuestro de su Presidente Aristide para expulsarlo de su propio pas. La escisin de Panam de Colombia para explotar el canal interocanico en su beneficio. Los desembarcos de marines en centroamrica para deponer a gobiernos soberanos como el de Jacobo Arbenz en Guatemala. El financiamiento con recursos millonarios procedentes de redes de narcotrfico, como la montada por el Coronel Oliver North, para sostener la guerra de los contras armada para impedir el ejercicio soberano del poder por el pueblo nicaraguense. La inversin de millonarios recursos para la guerra sucia en El Salvador y Guatemala. La mutilacin territorial de Mxico y de la independencia de Puerto Rico. El beneplcito y el encubrimiento al genocidio de miles de venezolanos por el gobierno socialdemcrata de Carlos Andrs Prez en el denominado caracazo en Venezuela. El desembarco en Playa Girn, el bloqueo inhumano de Cuba y los centenares de intentos de asesinato del Presidente Fidel Castro. La conspiracin millonaria para derrocar al Presidente Chvez en Venezuela, que incluy su intervencin en el golpe fascista del 11 de abril del 2002. Para referirme slo a sus crmenes polticos y no a los an igualmente graves crmenes econmicos, ntimamente relacionados con los primeros.

Si examinamos la historia de nuestro pas, deberamos abrir un proceso a los crmenes cometidos por esa misma clase imperialista de Estados Unidos que, ha ocasionado violaciones perversas a los derechos humanos y a la soberana nacional. Esta pendiente todava, la investigacin y el esclarecimiento del asesinato del Mariscal Antonio Jos de Sucre y existen evidencias, hoy 175 aos despus, que apuntan a que ese magnicidio fue ejecutado en una conspiracin en la que participaron esos imperialistas yanquis de la poca, en contubernio con Francisco de Paula Santander, artfice de la disolucin de la Repblica de Colombia, promovida en los mrgenes de la doctrina Monroe para fraccionar a nuestra nacin en pequeas republiquetas, bloquear el progreso independiente de nuestros pueblos con el fin de someternos al tutelaje de un amo extranjero e impedir la luminosa perspectiva de una poderosa repblica unida, como la propuso Francisco de Miranda y la forj el Libertador Simn Bolvar.

Pero, adems de ese crimen, el mayor, que esa minscula clase estadounidense ha cometido en contra de nuestros legtimos derechos, se suman a l otros episodios nefandos, como la conspiracin articulada en Washington mismo, con la participacin de un Santander ecuatoriano, Leonidas Plaza Gutirrez, para estrangular la revolucin liberal con el arrastre de Eloy Alfaro y el asesinato de Julio Andrade en 1912. Y a ste caso se adiciona la participacin de los mismos sectores imperialistas para ejecutar la mutilacin territorial de la Repblica con el protocolo de Ro de Janeiro de 1942 y el acuerdo Mahuad Fujimori de 1998, favoreciendo la destruccin de los histricos lazos de hermandad que nos unen desde nuestros orgenes con el pueblo peruano, con quien nos han impuesto una frontera tan artificial como ilegtima, en un escenario geogrfico e histrico en el que no cabe lmite alguno, excepto el perversamente existente, til solo al fraccionamiento para la mejor opresin colonial de nuestra nacin de naciones.

Los crmenes que la diplomacia de EEUU ha cometido en contra de nuestro pas son an ms extensos. Incluyen la imposicin de la base militar norteamericana en las islas Galpagos en el escenario de la segunda guerra mundial y el cnico bombardeo de las islas cuando fue expulsada por el gobierno de Velasco Ibarra. Y ahora las operaciones del Comando Sur en la Base Area de Manta en franca violacin de la Constitucin y la soberana de la Repblica, bajo un seudo legal convenio que adems faculta a EEUU a volver a destruir las instalaciones de la base area en Manta, como ya lo hizo en las Galpagos. Adems la imposicin para que soldados de nuestras Fuerzas Armadas se movilicen a la frontera norte como fichas de la estrategia belicista montada por el Pentgono en el Plan Colombia, a expensas de los recursos fiscales.

Podra citar cientos de casos, que son de dominio pblico, para recordar a usted, que la nmina de violaciones sangrientas de los derechos humanos, de la soberana y autodeterminacin de nuestros pueblos y naciones, le restan toda calidad tica, moral y jurdica al gobierno de Estados Unidos, para promover acusacin alguna en contra de una nacin hermana como Cuba, que en las condiciones ms adversas defiende con dignidad sus derechos a la soberana y autodeterminacin.

Permtame recordarle seor Presidente, que nos conocimos en los eventos de la insurreccin popular del 21 de enero del 2000, cuando el Parlamento Nacional de los Pueblos del Ecuador, destituy al Presidente Mahuad, y usted fue miembro de la Junta de Salvacin Nacional. Ese da marchamos juntos desde el Palacio Legislativo a tomar el Palacio de Gobierno en una multitudinaria manifestacin popular, que clamaba fundamentalmente: SOBERANA. Ese movimiento insurreccional de los pueblos del Ecuador, de sus naciones originarias, de sus trabajadores y campesinos, de sus hombres y mujeres tuvo un sinnmero de motivaciones, entre ellas el salvataje a los banqueros que ocasion prdidas de miles de millones de dlares en su beneficio particular y que condujo a la inconstitucional sustitucin del Sucre, nuestra moneda nacional, por una moneda extranjera, el dlar precisamente, smbolo de la traicin a la Patria del gobierno de Mahuad que encarna la violacin sostenida hasta hoy de la Constitucin y de la soberana econmica de la Repblica. Pero a ms de stas causas y otras, como consta en los documentos de los debates del Parlamento de los Pueblos y de su Comisin Poltica que presid, lata el desprecio e indignacin con el Presidente Mahuad, tambin porque, su gobierno en una forma que infama la historia de la poltica internacional del Ecuador, vot en contra de Cuba, en la Comisin de Derechos Humanos de la ONU, protagonizando un episodio de servilismo a una potencia extranjera para golpear a una nacin hermana, acto cometido desdiciendo su propia palabra y de espaldas a los principios mismos de la poltica internacional fijados en la Constitucin vigente en 1999 y hoy, en el 2005. Si bien en stos 5 aos se han establecido claras posiciones, usted ha tomado su propio camino y yo continuo en la misma trinchera del heroico pueblo del 21 de enero, no olvide usted, ese episodio histrico. No ignore el poder invencible de la sagrada fuerza que palpita en la justa ira acumulada de nuestra nacin.

Ahora el gobierno del Presidente Bush, busca otra vez, agredir a Cuba en la ONU. Su orientacin es lesiva no slo al pueblo cubano, sino al conjunto de sus pueblos hermanos de Amrica latina y del mundo, pues implica el uso de un organismo internacional como la ONU, en favor de los intereses intervencionistas de una gran potencia mundial en contra del pueblo de una pequea isla del Caribe. Esa resolucin est dirigida a justificar la continuacin de un inhumano bloqueo econmico al margen de todo el derecho internacional y de provocaciones que pueden conducir incluso a una conflagracin blica. Esa provocacin del gobierno de Estados Unidos a Cuba, no es nuestra, es un nuevo captulo de bandidaje colonial. El deber de nuestra nacin soberana es oponerse frontalmente a ella.

La Constitucin de la Repblica, define los principios de la poltica internacional del pas, consagrando los derechos a la autodeterminacin de las naciones y la solucin pacfica de los conflictos internacionales. En consecuencia, como ciudadano ecuatoriano en ejercicio pleno de mis derechos, me dirijo a usted para solicitarle, cumplir con la Constitucin, en el pronunciamiento que a nombre de la Repblica la representacin diplomtica de su gobierno realice en la Comisin de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, votando en la nica forma jurdica y digna para el pueblo ecuatoriano y su historia, en contra de la resolucin propuesta por EEUU para ofender a Cuba.

Espero, seor Presidente Lucio Gutirrez Borbua, no deshonre usted, los sentimientos de hermandad de los ciudadanos ecuatorianos con el pueblo de Cuba construidos en dcadas, en las que han tenido lugar captulos honrosos como la colaboracin militante de Eloy Alfaro con la independencia de Cuba, encabezada por ese gran smbolo del pensamiento latinoamericano, Jos Mart; como la solidaridad masiva de nuestro pueblo con la insurreccin en la Sierra Maestra de Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y Ch Guevara que se extiende creciente hasta hoy, e incluso, actitudes memorables y dignas como la oposicin del gobierno de Velasco Ibarra al bloqueo, a la ruptura de relaciones diplomticas demandada por Washington y a la invasin de Playa Girn. Recuerde usted como militar, que la soberana es indivisible y lo es tambin en el ejercicio de la poltica internacional de la Repblica.

Atentamente,

Marcelo Larrea

Nota de Rebelin:
Marcelo Larrea es escritor y periodista ecuatoriano, director de "el Sucre" en su pas y corresponsal de Adital de Brasil. Autor de "La historia no termina", "Hablar a travs del tiempo" y "La Triple Victoria de Chvez o la guerra por otros medios" de reciente aparicin. Fue uno de los promotores y dirigentes electos del Parlamento Nacional de los Pueblos, en la insurreccin popular del 21 de enero del 2000, que despuso al gobierno de Mahuad en Ecuador.




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