Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-06-2011

El derecho a fondear en Gaza

Gideon Levy
Pblico


Es tarde en la noche en Sodra, un suburbio de moda al sur de Estocolmo, y todo es bebida alrededor. Hay queso de Italia y pescado escandinavo en la mesa; y una muchedumbre diversa, extremadamente alerta, est reunida en torno a la mesa. Hay un acadmico sueco muy conocido cuyo campo de especializacin es la Historia de la Religin; un conferenciante en Historia Econmica, y tambin est un joven iraqu que estuvo preso en la era de Sadam Hussein en la prisin de Abu Ghraib y que ahora trabaja en la Corte Suprema sueca.

La casa pertenece a un exisrael, Dror Freiler, y este encuentro lo celebra el comit sueco de conduccin para la prxima Flotilla de Gaza. Es una morada histrica: en el siglo XVIII, la casa fue un saln de cerveza, y con posterioridad funcion como una institucin para personas con enfermedades mentales. Hermann Goering convaleci aqu, por insistencia de su esposa sueca, tras haberse vuelto adicto a la medicacin para el dolor cuando result herido durante la Primera Guerra Mundial; Vladimir Ilich Lenin tambin estuvo aqu, en su ruta hacia la revolucin rusa (se dice que compr su famosa gorra en una esquina prxima).

Ahora, el msico y artista Freiler vive aqu tras haber sido deportado de Israel en junio pasado como resultado de la controversia sobre la primera Flotilla de Gaza. Ya no se le permite visitar a su anciana madre en el kibutz (comunidad rural) Yad Hanna.

A Freiler le gusta recordar sus das de servicio en el Batalln 50 de Infantera, a finales de los aos sesenta. Comparte su memoria con miembros de la Flotilla de Gaza. El profesor Mattias Gardell, que tambin tom parte en la primera flotilla, sostiene que las dos primeras vctimas resultaron muertas antes de que los soldados israeles abordaran el Mavi Marmara el pasado mayo. Ellos se preguntan ahora, en un clima de miedo ingenuo, cmo los tratar Israel esta vez. Junto a una mdica sueca-juda, hija de un sobreviviente hngaro del Holocausto que est casada con el editor Dan Israel, el grupo est reunido tarde en la noche para planificar la prxima aventura de la flotilla. Mientras los israeles estn inclinados a describir las flotillas como una iniciativa turca y una amenaza, los miembros de este grupo la describen como un proyecto internacional orientado a la paz.

Resulta imposible no impresionarse con la determinacin de este grupo. Ellos transportarn 500 toneladas de cemento, un hospital mvil y una ambulancia en su barco, uno de los 10 que conformarn la flotilla. Saben que existen otros caminos para llevar estos materiales a Gaza, pero quieren recordarle al mundo la suerte de este territorio. Es su derecho y, tal vez, incluso, su deber.

Si Israel no se hubiera comportado con tal estupidez gratuita y hubiese permitido a la anterior flotilla alcanzar la costa de Gaza, en vez de haberla atacado, es posible que esta nueva flotilla no se hubiese movilizado. En todo caso, los ojos del mundo no estaran abiertos como lo estn hoy, observando de cerca a la flotilla.

Yo les dije a los miembros del grupo que Israel est decidido a atacar. Uno de ellos ha comprado ya un chaleco antibalas. Israel sabe muy bien que esta gente no supone una amenaza, y que en los barcos no van camufladas armas. Sin embargo, Israel lanza amenazas, y los comandos navales de las Fuerzas de Defensa se entrenan para la llegada de la flotilla. El resultado: las peticiones para embarcar en la flotilla se multiplican y los barcos se llenarn de gente.

Cuando t te renes con gente as, comprendes el terrible dao que Israel se inflige a s mismo en el mbito internacional como resultado de su conducta violenta. Qu simple (y qu justo) sera que se permitiese a esa gente bienintencionada alcanzar su objetivo; por el contrario, qu idiota, violento e innecesario sera soltar a los comandos, una vez ms, para que vayan a por ellos.

Un brindis a la oscuridad que cay en picado sobre los barcos Albricias para los pequeos botes de madera, escribi el poeta Nathan Alterman en su En alabanza a un capitn italiano, un elogio a los barcos que rompieron el bloqueo britnico y llevaron a inmigrantes judos a Nahariya en 1945. Y debemos brindar por el capitn sueco (o turco), y por los botes con rumbo a Gaza, en una misin no menos justa: esperemos que Israel cambie su curso y, en ese cambio, sorprenda al mundo dando el paso sabio y permitiendo que los pasajeros de los barcos lleguen a su destino.

Israel no puede resultar lesionado por ningn peligro imaginario que plantean los barcos. Aqu, desde Suecia, en un momento en que el sol no se pone por la noche, va una apelacin final a aquellos que querran bloquear la flotilla: por favor, slo por una vez, acten con prudencia y acaten la ley internacional y la simple justicia. Esta gente tiene derecho de llegar a Gaza; Israel carece del derecho de frenarlos.

Gideon Levy es periodista israel

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/3588/el-derecho-a-fondear-en-gaza/


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