Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-03-2005

Matemos al cerdo de Carrillo

Iaki Errazkin
Cdiz Rebelde


La frase del ttulo corresponde a una consigna que los franquistas a las rdenes de Manuel Fraga Iribarne y de Blas Piar hicieron famosa, a fuerza de pintarla en las paredes de las ciudades de las Espaas, all por los ltimos aos de la dcada de los 70. Junto a ella, era frecuente encontrar otra que, desdramatizando a la anterior, rezaba: Carrillo: Te quieren matar el cerdo. Eran otros tiempos.

Sin embargo, cosas de la edad, Santiago Carrillo vuelve a estar de actualidad. El sorprendente homenaje que le dedicaron hace unos das sus amigos del grupo PRISA, de la farndula, y algunos francotiradores (en el caso de Rodolfo Martn Villa, sera ms propio hablar de caudillotirador), lo ha vuelto a colocar en el candelabro, que dira alguna freak metrosexuada.

La cosa es que, por uno u otro motivo, este hombre no pasa de moda. A sus noventa aos, el que fuera mximo dirigente del Partido Comunista de Espaa entre 1960 y 1982 ha regresado a las portadas de los peridicos a cuenta de la marimorena montada a propsito de la retirada de la estatua ecuestre del dictador Franco de la plaza madrilea de San Juan de la Cruz (en la que llevaba, impasible el ademn, desde 1959), y que ha sido interpretada como un ltimo regalo a su persona. Para acabar bien la fiesta, o sea.

Dicen que Jos Luis Rodrguez Zapatero le rindi honores por lo que es, no por lo que ha sido. Tiene mucha razn el presidente en renegar del pasado de don Santiago (aunque viniendo los remilgos del sucesor de Felipe Gonzlez, se podra aadir aquello de dijo la sartn al cazo), porque, la verdad, este hombre ha sido muchas cosas... y casi ninguna buena.

Santiago Carrillo Solares ingres en las Juventudes Socialistas de la mano de su padre, destacado militante del PSOE, quien tambin lo recomend en el peridico El Socialista, donde trabaj como reportero desde 1928 hasta 1934, cuando fue nombrado secretario general de la organizacin juvenil. Ese mismo ao tuvo lugar en Asturias la llamada Revolucin de Octubre, en la que particip y que le cost dos aos de prisin.

En 1936, el ao de la sublevacin fascista contra la II Repblica, el joven Carrillo promovi la unificacin de las juventudes socialistas y comunistas, formando las Juventudes Socialistas Unificadas, para, a continuacin, ingresar en el Partido Comunista de Espaa con toda la militancia juvenil del PSOE, al mejor estilo del flautista de Hammelin.

Con la aportacin de tan apetitosa cartera de clientes, entr Santiago por la puerta grande de la organizacin bolchevique. Tanto es as que, en plena guerra, pas a formar parte del Comit Central del PCE y a integrar la Junta de Defensa de Madrid. Por entonces, tuvieron lugar determinados hechos, cuya responsabilidad le imputa la derecha, y que pueden ustedes conocer cualquier da a cualquier hora sintonizando la cadena COPE, pues no pasa una jornada sin que Federico Jimnez Losantos o Csar Vidal saquen a colacin el martirologio de Paracuellos del Jarama. Ya saben, para intentar compensar lo incompensable.

Tras la derrota de las fuerzas republicanas, parti hacia el exilio y se instal en la URSS, desde donde sigui participando en la direccin del PCE, sobre todo, tras suceder a Dolores Ibarruri Pasionaria al frente de la secretara general.

Aqu fue Troya. Absolutamente plegado a las directrices de un Kremlin leninista slo de boquilla, dedic autoridad, influencia y esfuerzos a la liquidacin de la herica resistencia guerrillera contra el franquismo que, a un altsimo precio, se mantena en las Espaas. El vehculo empleado para acabar de un plumazo con el maquis y con la dignidad, fue la estrategia poltica de reconciliacin nacional, que aplic a partir de 1956.

Mencin aparte merece la purga que llev a cabo en 1964 con sus camaradas desviacionistas de derechas, entre los que se hallaban personajes tan conocidos como Fernando Claudn o Jorge Semprn y que, a la luz de los hechos posteriores, hay que concluir que fueron slo unos precursores del propio Carrillo en la huida hacia el clido y muelle posibilismo.

Algn tiempo despus, tras la Primavera de Praga de 1968, Santiago Carrillo conden la ocupacin de la dscola Checoslovaquia por la URSS, lo que supondra el primer sntoma de su alejamiento de Mosc y el acercamiento a las posturas del Partido Comunista de Italia que, dirigido por Enrico Berlinguer, comenzaba a encaminarse hacia lo que se conocera como eurocomunismo.

Despus de la muerte del dictador Francisco Franco, Carrillo pact con los poderes fcticos fieles al monarca (contando, claro est, con el visto bueno de la propia Corona) la futura legalizacin del PCE al tremendo precio de la renuncia unilateral a la justicia histrica. Tras representar para la galera el papel protagonista de la obrita teatral que supuso su detencin, con peluca de atrezzo incluida, en 1976 regres a Espaa para quedarse. Tan slo doce das estuvo retenido el peligroso comunista.

Al fin, todos cumplieron su parte del denigrante trato y el PCE fue legalizado el 9 de abril de 1977, Sbado de Gloria segn el calendario catlico. Aquel ao fue decididamente malo para la dignidad de unas bases que lo haban dado todo luchando por un mundo mejor. Los burcratas, ya sin necesidad de usar careta, coparon los puestos de decisin y se encargaron de que se hiciera efectiva la moderacin prometida y el comportamiento democrtico. Y se acept la ensea roja y gualda de la monarqua. Y al rey borbn designado por Franco.

El 15 de junio, tuvieron lugar las primeras elecciones desde la Repblica, con algunos partidos an sin legalizar. Santiago Carrillo Solares fue elegido diputado por Madrid, y lo volvera a ser en 1979 y en 1982, pero los resultados obtenidos por el Partido Comunista no se correspondieron con las lgicas expectativas de quienes haban puesto la mayor parte de la carne en el asador de la lucha contra la dictadura. Fue el PSOE el que, sin haber dado prcticamente seales de vida en la clandestinidad, se llev el gato al agua. Se cumpla as la estrategia, decidida en las ms altas esferas, de la normalizacin democrtica de las Espaas al estilo europeo, con monarqua parlamentaria y, sobre todo, con el necesario bipartidismo.

El goteo de abandonos se transform en chorro y el legendario PCE se qued sin sus mejores militantes. Los ms honestos huyeron de l como de la peste y, ya en plena debacle, las personalidades de talante renovador que se mantenan afiliadas, se fueron integrando en el PSOE, esa casa comn que los esperaba con los brazos abiertos.

La legislatura 1982-1986, con el partido hecho unos zorros, fue la ltima de Santiago Carrillo en la poltica activa. Bajo su direccin, el PCE haba renunciado a la ideologa leninista y comenzaba a alejarse del marxismo en la misma medida en que se aproximaba tambin al triunfante y prometedor PSOE, del que se haba dado de baja cincuenta aos atrs. Las escisiones por la izquierda, sobre todo en Catalua, amenazaban con dejar al Partido Comunista sin representacin parlamentaria. Y si, en 1982, fue sustituido al frente de la secretara general por Gerardo Iglesias, en 1986 fue, por fin, expulsado del PCE. O, mejor dicho, de lo que quedaba de l: una pattica sombra de lo que fue. Un cualificado agente del CESID no lo habra hecho mejor.

Pero Carrillo an lo intentara una vez ms. As, en compaa de un grupo de incondicionales, fund el Partido de los Trabajadores de Espaa que, como era de esperar, se fusion con el PSOE en 1991, despus de un estrepitoso fracaso en las urnas; aunque, como parte de la Historia que se saba, guard las formas y no pidi su afiliacin. Se conform con dejarse querer por el grupo PRISA y aceptar un puesto de tertuliano "notable" en la cadena SER.

Ahora, los fachas vuelven a pintar las paredes con su nombre. Son tontos. Deberan estarle agradecidos.

[email protected]



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter