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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-06-2011

Solo un referendo popular puede detenerlos
Los banqueros se preparan para violar a Grecia: los socialdemcratas votan por el suicidio nacional

Michael Hudson
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


La lucha por el futuro de Europa se est librando en Atenas y otras ciudades griegas que se resisten a las exigencias financieras que son la versin en el Siglo XXI de un ataque militar directo. Sin duda, la amenaza de supremaca de los bancos no es el tipo de poltica asesina de la economa que proporcione oportunidades para mostrar herosmo en la batalla armada. Las polticas financieras destructivas se parecen ms a un ejercicio en la banalidad del mal, en este caso las conjeturas favorables a los acreedores del Banco Central Europeo (BCE), la UE y el FMI (incitado por el Tesoro de EE.UU.).

Como seal Vladimir Putin hace algunos aos, las reformas neoliberales colocadas en manos de Boris Yeltsin por los Harvard Boys en los aos noventa, llevaron a que Rusia sufriera tasas de natalidad ms bajas, esperanza de vida ms corta y emigracin la mayor reduccin del crecimiento de la poblacin desde la Segunda Guerra Mundial. La huda de capitales es otra consecuencia de la austeridad financiera. La solucin al problema de la deuda de Grecia propuesta por el BCE es por lo tanto contraproducente. Solo sirve para que el BCE gane tiempo para apoderarse de ms deuda del gobierno griego, dejando que todos los contribuyentes de la UE paguen la cuenta. Para evitar ese traspaso de las prdidas de los bancos a los contribuyentes, Angela Merkel en Alemania ha insistido en que los dueos privados de bonos deben absorber parte de la prdida que resulta de sus malas inversiones.

Los banqueros tratan de obtener una ganancia inesperada utilizando el martillo de la deuda para lograr lo que haca la guerra en el pasado. Exigen la privatizacin de activos pblicos (a crdito, con deduccin tributaria para los intereses de manera que quede ms flujo de efectivo para pagar a los banqueros). Esta transferencia de tierras, servicios pblicos e intereses como botn financiero y tributo a las economas acreedoras es lo que hace que la austeridad financiera se parezca a la guerra en su efecto.

Scrates dijo que la ignorancia debe ser la raz de todo mal, porque nadie se propone deliberadamente ser malo. Pero la medicina econmica de llevar a los deudores a la pobreza y de forzar la venta de su dominio pblico se ha convertido en una sabidura socialmente aceptada enseada en las actuales escuelas de gestin. Se pensara que despus de cincuenta aos de programas de austeridad y de ventas de privatizacin para pagar malas deudas, el mundo habra aprendido bastante sobre las causas y las consecuencias.

La profesin bancaria decide deliberadamente ser ignorante. La Buena prctica aceptada est apoyada por Premios Nobel de Economa para suministrar un manto de negabilidad plausible cuando los mercados son inesperadamente vaciados y la nueva inversin disminuye como resultado de economas que se desangran en lo financiero al estilo medieval, mientras la riqueza es absorbida por la punta de la pirmide econmica.

A mi amigo David Kelley le gusta citar el comentario sarcstico de Molly Ivins: Es difcil convencer a la gente de que la ests matando por su propio bien. El intento de la UE de hacerlo no tuvo xito en Islandia. Como los islandeses, los manifestantes griegos estn hasta la coronilla de docta ignorancia neoliberal de que la austeridad, el desempleo y los mercados en contraccin son el camino hacia la prosperidad, no a ms pobreza. Por lo tanto hay que preguntar qu motiva a los bancos centrales a promover a administradores con estrechez de miras, que siguen las rdenes y la lgica de un sistema que impone innecesarios sufrimientos y desperdicio, todo para continuar con la banal obsesin de que los bancos no deben perder dinero?

Hay que concluir que los nuevos planificadores centrales de la UE (No es lo que Hayek dijo que era el Camino a la Servidumbre?) actan como guerreros de clase al exigir que todas las prdidas sean sufridas por las economas al imponer la deflacin de la deuda y al permitir que los acreedores se apoderen de activos. Como si esto no empeorara el problema. Esta lnea dura del BCE est respaldada por el secretario del Tesoro de EE.UU., Geithner, evidentemente a fin de que las instituciones estadounidenses no pierdan sus apuestas en juegos de derivados que han emprendido.

Es una repeticin de la intervencin de Geithner para impedir el alivio de la deuda irlandesa. El resultado es que entramos en un territorio absurdo en el cual el BCE y el Tesoro insisten en renegociacin voluntaria sobre la base de que algn banco puede haber tomado un riesgo del tipo AIG al ofrecer seguro contra default o apuesta a que pueda hacerlo perder tanto dinero que sera necesario otro rescate. Es como si el juego financiero fuera econmicamente necesario, no parte de Las Vegas. Por qu les iba a importar un dracma a los griegos? Es un problema regulatorio entre bancos europeos. Pero para soslayarlo, el BCE dice a Grecia que venda sus derechos de agua y de alcantarillado, puertos, islas y otra infraestructura.

Esto vira hacia el teatro financiero del absurdo. Por cierto, algunos intereses especiales siempre se benefician del absurdo sistmico, por banal que sea. Los mercados financieros siempre se han basado en que Grecia terminar por hacer default. Slo es cuestin de cundo. Los bancos estn aprovechando el tiempo para apoderarse de todo lo que pueden y pasar las prdidas al BCE, la UE y el FMI, instituciones pblicas que tienen ms influencia que los acreedores privados. Por lo tanto los banqueros se convierten en patrocinadores de lo absurdo y de la economa chatarra lanzada tan irreflexivamente por los ejecutores, porristas por la banalidad del mal. No importa realmente si sus nombres son Trichet, Geithner o Papandreu. Solo son bultos emparentados sobre el calamar vampiro de las demandas de los acreedores.

Las multitudes griegas que se manifiestan frente al Parlamento en la Plaza Syntagma estn suministrando su contraparte a la primavera rabe. Pero en realidad, qu pueden hacer, a falta de violencia, mientras la polica y los militares se ponen de parte del gobierno que por su parte se pone de parte de los acreedores extranjeros?

La tctica ms efectiva es pedir un referendo nacional sobre si se aceptan los trminos de austeridad, aumentos de impuestos, recortes de los gastos pblicos y privatizaciones del BCE. Es como el presidente de Islandia impidi que la dirigencia socialdemcrata de su pas comprometiera la economa a pagos ruinosos (e innecesarios desde el punto de vista legal) ante las exigencias del Partido Laborista de Gordon Brown y de los holandeses para Icesave e incluso los rescates de Kaupthing.

La nica base legal para exigir el pago del rescate por la UE de bancos franceses y alemanes -y la exigencia del secretario del Tesoro de EE.UU., Tim Geithner, de que las deudas deben ser sacrosantas, no las vidas de los ciudadanos es la aceptacin y aquiescencia pblica de una poltica semejante. De otra manera la imposicin de la deuda podra tratarse simplemente como un acto de guerra financiera.

Las economas nacionales tienen derecho a defenderse contra una agresin semejante. Los dirigentes populares pueden insistir en que, a falta de un referendo, se proponen elegir un programa poltico comprometido con la anulacin directa de la deuda. El derecho internacional prohbe que las naciones traten a sus propios ciudadanos de un modo diferente a los extranjeros, de modo que todas las deudas en categoras especficas deberan anularse para crear una Tabula Rasa. (La Reforma Monetaria Alemana de 1947 impuesta por las Potencias Aliadas fue la Tabula Rasa ms exitosa de los tiempos modernos. Liberar a la economa de la deuda [incluidas las reparaciones a Grecia por el descalabro de la Segunda Guerra Mundial] se convirti en la base del milagro econmico alemn.)

No se trata de la primera propuesta semejante para Grecia. Hacia finales del Siglo III a.de C., los reyes de Esparta, Agis y Clemenes, presionaron por la cancelacin de una deuda, cmo lo hizo Nabis despus de ellos. Plutarco cuenta la historia, y tambin explica el trgico defecto de esa poltica. Propietarios absentistas que haban pedido prestado para comprar bienes races respaldaron la cancelacin de la deuda, obteniendo un inmenso beneficio.

Sera mucho ms el caso en la actualidad que en el pasado, cuando la gran masa de la deuda es deuda hipotecaria. Imaginad lo que una cancelacin de la deuda hara a los Donald Trump de la economa habiendo adquirido propiedad con crdito con un mnimo de inversin propia, debiendo repentinamente nada a los bancos! El objetivo de una reforma financiera-fiscal debera ser liberar la economa de gastos fijos financieros que son tecnolgicamente innecesarios. Para evitar hacer un regalo a los propietarios absentistas, una cancelacin de la deuda tendra que combinarse con un impuesto a la renta econmica. El sector pblico recibira el valor de arrendamiento de la tierra como su base fiscal.

Sucede que ste era el objetivo bsico de los economistas del libre mercado del Siglo XIX: gravar la tierra y la naturaleza y los monopolios naturales en lugar de gravar el trabajo y los bienes capitales. El objetivo era mantener para el pblico lo que crean la naturaleza y la infraestructura pblica. Hace un siglo se crea que losmonopolios como los que ahora tienen en la mira los privatizadores deberan ser operados por el sector pblico; o, si se dejaban en manos pblicas, sus precios seran regulados para mantenerlos en lnea con los costes reales de produccin. En los casos en los que propietarios privados ya haban tomado posesin de la tierra, las minas o los monopolios, el ingreso de la renta de esos privilegios de propiedad sera totalmente gravado. Esto incluye el privilegio financiero del que gozan los bancos en la creacin de crdito.

El camino para reducir costes es reducir los malos impuestos que aumentan el precio de produccin, sobre todo los impuestos sobre la mano de obra y el capital, los impuestos a la venta y los impuestos al valor agregado. Al contrario, los impuestos a la renta recaudan el almuerzo gratuito de la economa, y por lo tanto dejan menos disponibilidad para comprometerla con los bancos para ser capitalizada en servicio de la deuda en prstamos ms elevados. Al transferir la carga tributaria griega de la mano de obra a la propiedad se reducira el precio de de suministro de mano de obra, y tambin el precio de la vivienda que est aumentadndo debido a los crditos bancarios.

Un cambio del impuesto sobre la tierra fue la propuesta primordial de reforma de los siglos XVIII y XIX, de los fisicratas y de Adam Smith hasta John Stuart Mill y los reformadores de la Era Progresista de EE.UU. El objetivo era liberar los mercados de las rentas hereditarias de la aristocracia terrateniente originadas en la conquista vikinga medieval. Esto liber las economas del feudalismo, y mantuvo a raya los precios en relacin con los costes de produccin socialmente necesarios.

Todo gobierno tiene el derecho de cobrar impuestos, mientras lo haga uniformemente a los propietarios del interior as como a los propietarios extranjeros. Fuera de re-nacionalizar la tierra y la infraestructura la imposicin completa de su renta econmica (pagos de acceso para lugares cuyo valor es creado por la naturaleza o por mejoras pblicas) devolvera a las autoridades griegas lo que los acreedores tratan de agarrar.

Esta clsica amenaza de los reformadores del Siglo XIX es la respuesta que los griegos pueden dar al Banco Central Europeo. Pueden recordar al resto del mundo que fue, despus de todo, el ideal de los mercados libres como fue expresado desde Adam Smith a John Stuart Mill en Inglaterra, y que fue la base de los gastos pblicos, las agencias reguladoras y la poltica tributaria de EE.UU. durante su perodo de ascenso.

Cun extrao (y triste) es que el propio Partido Socialista que gobierna en Grecia, cuyo lder dirige la Segunda Internacional, haya rechazado este programa centenario de reformas. No es comunismo. No es ni siquiera inherentemente revolucionario, o por lo menos no lo era cuando se formul. Es socialismo del tipo reformista en el que culminaron dos siglos de economa poltica clsica.

Pero es el tipo de mercados libres contra el que lucha el BCE, respaldado por las estridentes exhortaciones del secretario del Tesoro Geithner de EE.UU. Obama no dice nada, deja en manos de burcratas de Wall Street la fijacin de la poltica econmica nacional. Est mal? O es solo pasivo e indiferente? Representara una gran diferencia para el resultado final?

Resumiendo, los objetivos de la agresin financiera extranjera son los mismos que en la conquista militar: la tierra y el dominio pblico. Pero las naciones tienen derecho a gravar el rendimiento de la renta adems del rendimiento de la inversin de capital. Contrariamente a las demandas de la UE de devaluacin interna (recortes de salarios) como medio para reducir el precio de la mano de obra griega para hacerla ms competitiva, la reduccin de los niveles de vida no es el camino a seguir. Reduce la productividad de la mano de obra mientras erosiona el mercado interior, llevando a una espiral en deterioro de contraccin econmica.

La necesidad de un referendo popular

Todo gobierno tiene derecho y por cierto la obligacin poltica de proteger su prosperidad y subsistencia a fin de mantener a su poblacin dentro del pas en lugar de conducirla a emigrar o a una posicin de dependencia financiera de rentistas. En el corazn de la democracia econmica est el principio de que ninguna nacin soberana tiene la obligacin de renunciar a su dominio pblico o a sus impuestos, y por ello a su prosperidad econmica y su subsistencia futura, ante losextranjeros o en cualquier caso a una clase financiera interior. Por eso Islandia vot no en el referendo de la deuda. Su economa se est recuperando.

Irlanda vot s y ahora enfrenta una nueva gran emigracin comparable con la que sobrevino despus de las emigraciones impulsadas por la pobreza y la hambruna de mediados del Siglo XIX. Si Grecia no fija un lmite, ser una victoria de la agresin financiera y fiscal que le impondr la esclavitud por deudas.

Las finanzas se han convertido en el modo de guerra preferido del Siglo XXI. Su objetivo es apropiarse de la tierra y la infraestructura pblica para sus propias elites del poder. El logro de este objetivo por medios financieros, imponiendo la esclavitud por deudas a poblaciones sometidas, evita el sacrificio de vidas de la potencia agresora, pero solo mientras los pases deudores sometidos acepten voluntariamente su carga. Si no hay referendo, la economa nacional no se puede responsabilizar de pagar las deudas debidas incluso a acreedores preferidos: el FMI y el BCE. Activos que se privatizan por insistencia de bancos extranjeros pueden ser re-nacionalizados. Y exactamente igual que las naciones atacadas militarmente pueden entablar un proceso legal, Grecia puede presentar una demanda por la devastacin causada por la austeridad, los empleos perdidos, la produccin perdida, la poblacin perdida, la fuga de capitales.

La economa griega no recibir los fondos de un rescate del BCE. Los bancos recibirn el dinero. Les gustara darle vuelco y volver a prestrselo de nuevo a los compradores de la tierra, los monopolios y otras propiedades que dicen que Grecia debe privatizar. Los ingresos que cobren (indudablemente aumentando las tarifas al hacerlo, para cubrir el inters y otorgarse los usuales aumentos de salarios sobre propiedad privatizada) se pagarn como intereses. No es como un tributo militar?

Margaret Thatcher sola decir No hay alternativa. Pero evidentemente existe. Grecia puede optar por no participar en este despilfarro de activos y de privilegio econmico para los acreedores.

Qu dicen los colegas de Papandreu de la Internacional Socialista sobre los actuales acontecimientos en Grecia? Supongo que es evidente que la antigua Internacional Socialista est muerta, dado el hecho que Papandreu es, despus de todo, su jefe. Lo que pasa hoy por socialismo es diametralmente opuesto de las reformas promovidas bajo su nombre hace un siglo, en la era anterior a la Primera Guerra Mundial. Los partidos socialdemcratas y laboristas europeos de la actualidad han encabezado el camino de la privatizacin, de la financiarizacin de sus economas bajo condiciones que han bloqueado el crecimiento de los niveles de vida. El resultado promete ser un realineamiento poltico internacional.

La austeridad econmica no puede garantizar las demandas de los acreedores

El jueves por la tarde el Dow, que haba bajado 230 puntos, dio un salto al cierre para perder solo 60 puntos, por los rumores de que Grecia haba aceptado el plan de austeridad del FMI. Pero qu es Grecia? Es solo el gabinete? Ciertamente no todo el Parlamento. Habr una votacin parlamentaria opuesta al inters pblico, que acepte austeridad y privatizacin?

Solo un referendo puede comprometer al gobierno griego a pagar nuevas deudas impuestas bajo la austeridad. Solo un referendo puede impedir que propiedad que est privatizada se re-nacionalice. Una transferencia semejante no es legtima segn ideas comnmente aceptadas de democracia poltica y econmica. Y en todo caso, un impuestosobre la renta puede recuperar para la economa griega lo que los agresores financieros tratan de agarrar.

La historia est llena de ejemplos instructivos. Oligarquas locales en la regin invitaron a Roma a atacar Esparta, y derroc a los reyes y a su sucesor Nabis (quien puede haber sido real). La secuela es que Roma dirigi un imperio oligrquico, utilizando la violencia en el interior para asesinar a reformadores democrticos como los hermanos Gracchi despus de 133 A. de C., arrojando a la repblica a un siglo de guerra civil. Los intereses acreedores terminaron por estar en control total, y su propio egosmo banal arroj a la mitad occidental del Imperio Romano a una Edad Oscura econmica y social.

Esperemos que esta vez el resultado sea mejor. Ciertamente habr luchas, pero ms en la esfera financiera y fiscal que en la abiertamente militar. En ltima instancia la lucha slo se puede ganar si se comprenden la corrosiva dinmica de la magia del inters compuesto y la necesidad social de subordinar los intereses de los acreedores a los de la economa real en general. Pero para lograr esto, la propia teora econmica tiene que sacarse de su actual banalidad posclsica neoliberal.

Michael Hudson es ex economista de Wall Street, distinguido profesor investigador de la Universidad de Missouri, en Kansas City, y autor de numerosos libros, entre ellos: Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire (nueva edicin, Pluto Press, 2002) y Trade, Development and Foreign Debt: A History of Theories of Polarization v. Convergence in the World Economy. Puede contactarse con l en: [email protected]

Fuente: http://www.counterpunch.org/hudson06242011.html

rCR



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