Portada :: Europa :: Europa lucha contra la revolucin neoliberal
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-06-2011

Hermanos griegos

Ricardo Rodrguez
Rebelin


El emplazamiento realizado por los burcratas de Bruselas al gobierno y al parlamento griegos para que, antes de que finalice el mes, acometa una nueva tanda de ataques contra su propio pueblo debe calificarse, sin circunloquios, como un caso de terrorismo y un crimen contra la humanidad por el que, algn da, tanto los burcratas de Bruselas como los del FMI tendrn que ser juzgados, condenados y encarcelados.

Ya no existe coartada ni argucia argumental tras la que escudarse. Se sabe de sobra que con la venta final de los restos del Estado griego, la supresin de los derechos sociales ms bsicos y la liquidacin de los servicios pblicos en los que se sostiene la prosperidad de cualquier pas en especial, la sanidad y la educacin- se enva directamente a la sociedad griega a la Edad Media y se condena a su poblacin a dcadas menesterosas de subsistencia en la semiesclavitud.

Es justamente eso lo que se quiere, y el objetivo real de aniquilacin de la nacin griega ya apenas se disimula. No se pretende que Grecia se recupere. Nadie ignora, y menos que nadie los canallas que gestionan los asuntos econmicos de la Unin Europea, que la destruccin de las herramientas estatales que garantizan la pervivencia autnoma de cualquier sociedad moderna y la depresin de los salarios y las condiciones de vida de la mayora de los ciudadanos harn desplomarse definitivamente el mercado interior y, con l, cualquier posibilidad de recuperacin.

Lo que se busca es que Grecia pague, sin ms. El pueblo griego va a ser exprimido hasta que no le reste ni una gota de sangre. Cuando quede del todo exhausto, los banqueros alemanes que se habrn embolsado en forma de beneficios econmicos el fruto del sacrificio de millones de seres humanos obligarn a sus patticos criados en el gobierno germano y en la Unin Europea a que destierren a Grecia, la cuna de Europa, fuera de la civilizacin a la que la propia Grecia dio nacimiento.

El comportamiento de los dirigentes polticos y los funcionarios de la Unin Europea es el propio de delincuentes asociados a tramas mafiosas de malhechores. No solamente no han impulsado investigacin alguna acerca de las causas de la crisis econmica y de sus responsables, sino que han encubierto, primero, a los financieros y especuladores que provocaron la ruina del continente y, en segundo lugar, han conspirado junto a ellos para apropiarse ilcitamente de la riqueza pblica de todos los pases europeos. sta es la descripcin exacta de lo que ha sucedido. No es que los dirigentes de la Unin Europea sean tan idiotas que ignoren cules son los resortes por los que cualquier comunidad puede salir de la pobreza esos mismos resortes que se estn arrebatando a Grecia, pero tambin a Espaa, a Portugal, a Irlanda, e incluso a Alemania y Francia, dado que son sus burguesas financieras y no los pueblos de estos dos ltimos pases los que se benefician del expolio-.

Nadie que no sea un imbcil qumicamente puro desconoce que son los maestros, los mdicos, los carpinteros, los albailes, los oficinistas, los transportistas y todas aquellas personas en suma que contribuyen con su trabajo a la creacin de la riqueza comn los que sostienen un pas. No es preciso empozarse en muy enrevesadas teoras econmicas para entenderlo. Es en el trabajo en el que se basa la riqueza de todas las naciones, segn declar por cierto Adam Smith bastante antes de que Marx escribiera El Capital. Si no hay educacin pblica ni sanidad, si no existe trabajo ni los trabajadores disponen de recursos mnimos para vivir con dignidad, ninguna comunidad puede prosperar. Los especuladores siempre han sido parsitos sociales a los que la gente decente despreciaba; en tiempos de crisis, el castigo con el que la sociedad se protega de ellos sola ser la prisin, y a menudo la muerte.

Hoy en da, sin embargo, el orden econmico internacional est gobernado por una vulgar pandilla de criminales. Ha quedado lejos ya la poca en la que la gran burguesa, sin perjuicio de su condicin de clase dominante y explotadora, albergaba aspiraciones civilizatorias, era creativa e ilustrada. La oligarqua financiera actual es un lastre para el conjunto de la humanidad; para nuestra salvacin no bastan tibias medidas de control de su voracidad; es imprescindible hacerla desaparecer. La creacin de una amplia banca pblica, en nuestro pas y en otros, es un paso necesario; pero la reivindicacin completa que hemos de enarbolar es la de la prohibicin de la banca privada, la nacionalizacin ntegra de la banca. Y, del mismo modo, han de ser arrebatados de la propiedad privada todos los recursos esenciales para la subsistencia colectiva.

El camino hacia el socialismo ya no encarna una simple opcin ideolgica; se ha convertido en la nica alternativa a un poder genocida.

As pues, las dos jornadas de huelga general de la prxima semana, en las que sin duda el pueblo griego dar nuevas muestras de asombroso herosmo, se transforman en una batalla dentro de la lucha por la civilizacin, podramos decir que incluso por la supervivencia de la especie.

Es vital que no les abandonemos. Hay que denunciar la repugnante campaa propagandstica que quiere hacer creer a los trabajadores del resto de pases europeos que la conservacin de su bienestar depende de que los trabajadores griegos pierdan el suyo, su futuro y su dignidad. Por el contrario, la derrota de nuestros camaradas griegos supone un paso ms en la nuestra. Todo para nosotros, nada para los dems, sa es la mxima vil por la que, deca Adam Smith, los poderosos de todas las pocas se han conducido. Para hacerla efectiva, los poderosos del presente han determinado dejar de lado no solamente cualquier escrpulo, sino tambin los rastros de legitimidad democrtica con los que en el pasado retenan algunos de sus ms feroces zarpazos.

Se han transformado en vulgares delincuentes incluso si se les juzga bajo los principios del Estado liberal clsico. Como tales hay que empezar a sealarlos, y a las muchas y razonables reivindicaciones que recorren las plazas y las calles de centenares de ciudades se habr de aadir la de hacer justicia en el sentido ms profundo y radical de la palabra. Esto ya ni siquiera es un sistema injusto; es una conspiracin criminal, la ms terrible, la ms cruel, la peor de la historia. Se llama capitalismo.





Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter