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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2004

Conferencia de Orlando Borrego en la Ctedra de Formacin Poltica Ernesto Che Guevara
Si tenemos que arrodillarnos para vivir en paz, nos tendrn que matar antes


El compaero del Che Guevara analiza la proclama de Fidel a Bush


Queridos hermanos y hermanas de Argentina:

Compaeros cubanos:

Recientemente le un artculo en el peridico Pgina 12, escrito por un psiclogo profesor de la Universidad de Buenos Aires llamado Jos Topf, donde en una de sus partes expresa la importancia del recordar, y del recordar con otros. Y sobre esa afirmacin, nos dice que:

Nos devuelve lo esencial de nuestra condicin humana y de nuestra salud mental, que es la posibilidad de dolerse, la posibilidad de la ira, del llanto, y luego tambin, la posibilidad del alivio, de imaginar un futuro, seguir viviendo; la posibilidad de seguir amando y trabajando

Adems del contenido cientfico que puede encerrar esa afirmacin me pareci de gran belleza como terapia estimulante para los que somos optimistas con el futuro de la humanidad.

Recordando juntos quiero volver sobre mi ltima conferencia en esta Universidad, en junio del ao pasado [2003], con motivo del 75 Aniversario del nacimiento del Che.

Precisamente en aquella oportunidad todos nos sentamos en un ambiente de alivio y optimismo por los cambios producidos en la Argentina con la toma de posesin de su nuevo presidente el doctor Nstor Kirchner, la asistencia de Fidel a la misma y su histrico discurso en la Escuela de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

Tambin ramos presa de la ira al analizar los 29 actos de terrorismo que recin tena organizado el Frher de la Casa Negra contra Cuba y de los cuales slo pudo ejecutar tres en aquella oportunidad. Un cuarto secuestro de avin fue neutralizado y no pudieron realizarlo.

La justicia revolucionaria pudo detener entonces las acciones terroristas estimuladas y dirigidas por el Representante de la Oficina de Intereses de la bestia imperialista en la Habana. Simultneamente Cuba tuvo que enfrentarse a una de las campaas mediticas ms agresivas de los ltimos aos, ya que algunos, que hasta entonces considerbamos nuestros amigos fueron vctima del sndrome de las piernas flojas y se volvieron contra nuestra revolucin haciendo de plaideras, pidiendo clemencia para los secuestradores de aviones y otros asesinos, a los que llamaban disidentes.

La razn y la verdad se hicieron patentes y la solidaridad internacional se impuso por encima de la cobarda y la falta de principios. Los cubanos ramos conscientes de que slo disponamos de una escasa tregua dentro de la gran batalla contra el imperio. Mientras tanto, la guerra de Irak segua su curso ante el espanto general de los habitantes medianamente informados del planeta. Ciertos pueblos no alcanzaban ese porcentaje, entre ellos el propio pueblo norteamericano.

Llegado un momento fuimos testigos de una de las ms inauditas payasadas del Frher; se present ante el mundo ataviado con ridculo traje de camuflaje recin estrenado, anunciando el fin de la guerra en Irak. Ms adelante se anot un tanto, porque no podemos decir un gol, en su agenda poltica: la captura de Sadam Hussein, presentndolo bien despeinado y sometido a una limpieza de piojos por uno de sus captores.

A partir de entonces el desertor de Vietnam casi no hablaba de las armas de destruccin masiva, que haba sido la nica justificacin para su brutal agresin al pueblo irak.

La euforia durara menos que un merengue en la puerta de un colegio, como se dice en Cuba; la resistencia del pueblo se hara sentir en Irak, de manera creciente y sin tregua. Cientos de soldados norteamericanos muertos comenzaron a llegar a territorio norteamericano, para ser expuestos ante sus familias en funerales prcticamente clandestinos. Por estos corredores de la muerte continuaran los vuelos ininterrumpidos de los aviones yanquis cargados de cadveres.

La fecha de las elecciones se acercaba y se comenz a conocer parte de la realidad. Empezaron a producirse grietas en la gran plataforma meditica, ya no era solo Al Jazeera sino la Televisin Norteamrica y de otros pases, el New York Times y otros peridicos, los que tuvieron que rebelar algunas de las horrorosas escenas de la guerra. El obeso Michael Moore se las arregl para que se conociera su libro Estpidos hombres blancos as como sus pelculas y documentales, que desenmascaraban no slo al Frher sino al gorila Rumsfeld, a Dick Cheney, a la Condolessa y los dems miembros de la camarilla siniestra del imperio.

Luego el excntrico escritor y cineasta subira la parada con nuevas denuncias contra el anacrnico sistema, con su nueva pelcula Fahrenheit 9/11 premiada en el Festival de Cannes.

Si seguimos recordando juntos, no olvidemos que el Che, en su discurso ante la Asamblea General de la ONU en 1964, unos meses antes de partir de Cuba a ofrecer sus modestos esfuerzos en otras tierras del mundo, calific a los gobernantes del imperio yanqui como hienas y chacales.

Ahora hay que agregar a esas fieras depredadoras otras especies ms dbiles pero no menos dainas; los Jos Mara Aznar y los Tony Blair.

Al primero Fidel lo ha bautizado como La Celestina y Hugo Chvez como Polvo Csmico.

Al segundo podramos bautizarlo aqu en Buenos Aires, si ustedes estn de acuerdo conmigo, como la meretriz de la City.

Hoy por hoy el gobierno de Bush se desmorona y como todava existen algunos norteamericanos que no han perdido la facultad de recordar, el senador Edward Kennedy acaba de manifestar que Irak es el Vietnam de George Bush y el arrugado Pat Buchanan dice que los ataques de Falujja y de los chiitas nos dicen que el fracaso ahora si es una opcin.

Las fieras ms fuertes se revuelcan en el pantano en que han cado, la meretriz de la city tiembla asustada, mientras que el gorila Rumsfeld lanza sus ltimos alaridos, diciendo que la guerra contra el terrorismo a penas a comenzado, que ya se han liberado dos pases con ms de 53 millones de habitantes entre los dos y que los resultados son favorables a los Estados Unidos. Luego Bush dira lo mismo.

A slo 90 millas del gran pantano, tan cerca que a veces tratan de salpicarnos con sus excrecencias, los cubanos observamos a las fieras heridas desde nuestro mirador convertido en fortaleza inexpugnable.

No somos ingenuos, sabemos que esas fieras heridas an tienen fuerzas en sus garras como para tirar zarpazos contra nuestra pequea isla a cambio de ganar las elecciones en la Florida, precisamente en la parte del pantano ms pestilente y ms cercano geogrficamente a nosotros, donde pululan otras alimaas terroristas y vende patrias.

Esa realidad nos hace recordar de nuevo al Che en su ltima visita a Estados Unidos, cuando en el Programa ante la Nacin y en respuesta a la pregunta de un periodista provocador, le contestaba el 14 de diciembre de 1964 lo siguiente:

....no nos gusta ser pretenciosos. Sabemos del podero de los Estados Unidos. No nos engaamos respecto a ese podero. Nosotros decimos que el gobierno de los Estados Unidos quiere que paguemos un precio muy alto por esta coexistencia no pacfica que gozamos hoy, y el precio que estamos en condiciones de pagar llega solo hasta las fronteras de la dignidad, no ms all.

Los zarpazos preelectorales de Bush acaban de producirse en forma de un nuevo conjunto de medidas contra Cuba, como parte de lo que llama el trnsito de nuestro sistema a su podrida y asesina democracia.

Al igual que el Che, Fidel reconoce en su proclama del 14 de mayo que Bush:

... ostenta el poder suficiente para destruir la humanidad y con l intenta imponer una tirana mundial, ignorando y destruyendo la Organizacin de las Naciones Unidas...

... pero no tiene derecho alguno para hablar de libertad, democracia y derechos humanos.

El Che habl en 1964 en la Asamblea General de las Naciones Unidas, siguiendo la lnea de principios de la Revolucin Cubana y como un hijo ms de nuestra patria. Ahora Fidel, su compaero y hermano de mltiples batallas, le contesta a Bush con el mismo lenguaje, dicindole:

Usted no tiene derecho alguno, que no sea el de la fuerza bruta, a intervenir en los asuntos de Cuba y proclamar a su antojo el trnsito de un sistema a otro, y adoptar medidas para llevarlo a cabo.

Este pueblo puede ser exterminado bien vale la pena que lo sepa-, barrido de la faz de la tierra, pero no sojuzgado ni sometido de nuevo a la condicin humillante de neocolonia de los Estados Unidos.

Queridos compaeros y compaeras, quisiera compartir con ustedes algunas impresiones personales acerca de la colosal marcha encabezada por Fidel el da 14 de mayo en el malecn habanero.

El pasado ao expresamos aqu nuestras impresiones acerca del discurso de Fidel en la facultad de derecho de UBA, ahora les hablo de nuestra marcha histrica y de la Proclama de un adversario al gobierno de Estados Unidos, leda por l ese da.

Nosotros los cubanos estamos acostumbrados a las grandes manifestaciones de apoyo a nuestra revolucin. Tambin hemos aprendido a hacer clculos de la cantidad de pueblo que se congrega en la Plaza de la Revolucin en la Habana, ya sea para celebrar un aniversario ms del triunfo de la Revolucin, un Primero de Mayo por la fiesta de los trabajadores o para expresar nuestra protesta por las agresiones reiteradas del imperio que tenemos de vecino.

Catorce das antes de esta marcha nos encontrbamos en la Plaza celebrando el 1 de mayo, acompaando a unos jvenes argentinos de Crdoba a los cuales les haba prometido compartir con ellos la participacin en aquella concentracin de pueblo. Era la primera vez que visitaban nuestro pas y queran acercarse a la tribuna para ver bien a Fidel y tirar algunas fotos.

Todos pensbamos que Fidel hablara 40 minutos, pero se tom dos horas. Como no podamos casi movernos del lugar donde nos encontrbamos, uno de los cordobeses comenz a sentirse agotado y tuve que hacer un gran esfuerzo para llevarlo a un lugar ms propicio para que descansara. Fijamos un punto de reencuentro para los otros dos que nos acompaaban y logramos llegar a un lateral de la plaza donde el adolorido visitante pudo sentarse a descansar unos minutos.

Al terminar el acto miraba el rostro de mis amigos argentinos y escuchaba sus comentarios. Pero si la impresin de aquellos jvenes resultaba lgica por ser la primera vez que presenciaban una manifestacin de pueblo como aquella, segn decan, quiero decirle que yo estaba impactado de igual forma y pensaba para mis adentros que aquella era la mayor concentracin que haba presenciado en la Plaza. No se olviden que este viejito, como me dice el prvulo Nstor Kohan, lleva ms de cuarenta aos asistiendo a la Plaza de la Revolucin. El 1 de mayo calcul que haba ms de un milln de personas.

Pasaron 14 das como ya dije y se produce la marcha frente a la oficina de intereses de los Estados Unidos. El viejito de marras sali de su casa a las cinco de la maana, camin como tres kilmetros y se detuvo en el lugar de concentracin que le corresponda. All permanec 2 horas, esperando que comenzara la marcha, deba caminar unos 3 o 4 kilmetros ms hasta pasar por la sede yanqui. Cerca de donde estaba concentrado se haban instalado amplificadores para escuchar el discurso de Fidel, que una vez terminado, dara inicio a la gigantesca manifestacin.

El Jefe de la Revolucin comenz a hablar despacio y con el mximo de concentracin, el silencio era absoluto y solo se escuchaba el ruido producido por millones de banderitas de papel que flotaban en manos de la inmensa muchedumbre.

La proclama leda por Fidel iba ganando en fuerza convincente, resaltando esas verdades aplastantes a que nos tiene acostumbrados. El orador reiteraba que su objetivo no era ofender ni insultar a Bush.

Hubo momentos cumbres, como cuando Fidel expres la ya mencionada advertencia:

Usted no tiene moral ni derecho alguno a hablar de libertad, democracia y derechos humanos.

En ese instante, adems del ruido de las banderas de papel, explot el grito masivo de millones de gargantas pronunciando la frase: Bush fascista, no hay agresin que Cuba no resista.

Volvamos a la calma y al silencio para escuchar las palabras de Fidel, hasta que la proclama alcanz el pinculo con la frase:

Puesto que usted ha decidido que nuestra suerte est echada, tengo el placer de despedirme como los gladiadores romanos que iban a combatir en el circo: Salve, Csar, los que van a morir te saludan.

En ese instante un gran conglomerado de obreros de la construccin que se encontraba frente a nosotros estall en gritos de Viva Fidel, Viva Fidel. Avanc hacia ellos y todos nos abrazamos, sin conocernos, como por accin refleja. Mir a mi alrededor y vi hombres, mujeres y jvenes, muy jvenes con lgrimas en los ojos. El Che Guevara volvi a nuestra memoria, esta vez en lo expresado en su carta de despedida cuando se march de Cuba para ir a combatir en el Congo, refirindose a la actitud asumida por Fidel cuando la crisis de octubre:

Pocas veces brill ms alto un estadista que en esos das, me enorgullezco tambin de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios.

Creo sinceramente, que una sensacin parecida a la del Che, fue la que sentimos en aquel momento, junto a los obreros de la construccin y los millones de cubanos que escuchaban a Fidel el 14 de mayo del 2004.

Terminada la marcha regres a mi casa y unas horas despus me visit un compaero y amigo muy cercano, nos miramos como retndonos para ver quien preguntaba primero. De pronto le solt sin ms prembulo Qu te pareci la proclama del Fifo (como le decimos cariosamente a Fidel en Cuba)? Movi la cabeza evidentemente emocionado y me contest. No te das cuenta que es tan grande que es capaz de sorprendernos siempre con algo nuevo y original?

Hoy vuelvo a sincerarme con ustedes, para decirle de todo corazn, que si el ao pasado les dije en este mismo lugar, que el discurso de Fidel en la UBA se convertira en un clsico para los pueblos de Amrica Latina, hoy les digo que la Proclama de un adversario al gobierno de los Estados Unidos leda por Fidel en la Habana, pasar a la historia como uno de los documentos ms trascendentales para los pueblos de Amrica y del mundo.

Al celebrar el 76 aniversario del nacimiento del Che junto a ustedes, nuevamente, juramos ser fieles a su memoria y repetimos con l que :

Si tenemos que arrodillarnos para vivir en paz, nos tendrn que matar antes.

Y si llegara el da del: Salve, Csar, los que van a morir te saludan, all estaremos, junto a Fidel, aunque a diferencia del circo, porque ser portando un AK, una pistola, una granada o millones de piedras como los nios palestinos contra los tanques de Sharon.

Viva Cuba. Viva la Argentina.
Vivan los dems pueblos de Amrica y del mundo.
HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

Buenos Aires, 28 de junio de 2004



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