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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-07-2011

El 15 M como multitud libre. Una mirada spinozista sobre la spanish revolution

Aurelio Sainz Pezonaga
Rebelin


En su obra Leviatn, el filsofo ingls Thomas Hobbes expuso en el siglo XVII y para los siglos posteriores la norma bsica de la ideologa poltica moderna. All considera que el Estado se funda cuando la multitud adquiere unidad de la sola manera en que podra hacerlo, a saber, siendo representada por una persona o por un nmero de ellas que se rijan por el voto de la mayora.

La multitud no es una por naturaleza, sino muchos, afirma Hobbes con rotundidad en Leviatn, cap. 16, 14. Y ello impedira, segn l, que de ella pudiera surgir accin colectiva alguna. Para que pudiera actuar colectivamente, sera necesario reducir la multitud a unidad por medio de la representacin.

Una de las razones por las que la filosofa de Baruj de Spinoza, pensador holands contemporneo de Hobbes, ha recibido tanta atencin en las ltimas dcadas es, seguramente, porque su filosofa piensa la accin colectiva de la multitud sin recurrir al paso intermedio de la representacin. Para Spinoza, la multitud acta y, por tanto, existe como tal sencillamente cuando sus componentes concurren en la produccin de un efecto. Es ms, dado que el poder de los gobernantes no puede entenderse con independencia de la sociedad de la que forman parte, su accin poltica es tambin un efecto de la multitud. La mayor o menor capacidad de actuar de los gobernantes viene determinada por la potencia o la impotencia de la multitud.

Es as como Spinoza desmonta el edificio ideolgico hobbesiano y, por efecto domin, el de todo el pensamiento moderno dominante. Frente a la idea hobbesiana de una multitud impotente que slo puede actuar por mediacin de sus representantes, exhibe a unos gobernantes cuyo poder viene determinado por la accin de la multitud.

La crtica de Spinoza a Hobbes no se detiene, sin embargo, ah. Para defender la idea de una multitud activa, el filsofo holands desarrolla un concepto alternativo de unidad colectiva. La unidad a la que se va a referir Spinoza es una unidad compleja. En efecto, al contrario de la unidad representativa hobbesiana, que elimina o aparta las diferencias la singularidad de los diferentes componentes de la multitud, la unidad compleja spinoziana presupone esas diferencias, las requiere. En los debates del 15M hemos podido ver el modo en que funcionan esas dos maneras de entender la unidad. As, quienes nos invitan a apartar las diferencias y a centrarnos en los puntos en los que coincidimos buscan poner en prctica una unidad representativa. A la larga, si esta forma de operar prevalece, es de esperar que mine al movimiento, reducindolo a una masa de presin cuyo pensamiento es perfectamente separable y, por tanto, representable. Sin embargo, la prctica del consenso con la que han funcionado las asambleas en las acampadas y que nos ha sorprendido agradablemente a tantos, consiste en construir el pensamiento colectivo a travs de las diferentes posiciones de partida, haciendo sitio siempre a la expresin de la discrepancia y al disenso. De este modo, el pensamiento no es separable de su construccin dinmica en comn y la inteligencia colectiva aumenta en proporcin al incremento de la inteligencia de los participantes. El movimiento se convierte, entonces, en un proceso de aprendizaje circular que va de lo individual a lo colectivo y de lo colectivo a lo individual, un proceso en el que, por ejemplo, todos hemos aprendido que la atencin a las discrepancias no puede implicar que stas se utilicen como vetos. La forma de unidad que se ejerce en est prctica del consenso es la unidad compleja de la multitud spinoziana.

Adems de ser compleja, la multitud de la que habla Spinoza es una unidad abierta. En Qu es la multitud? (Youkali, 9), Vittorio Morfino propone que el trmino multitudo tal como lo utiliza Spinoza podra tambin traducirse como coyuntura. La multitud es un tejido de relaciones y de encuentros. Las mentes y los cuerpos, las prcticas y las instituciones, los dispositivos y las estructuras sociales coagulan y se combinan en una diversidad de temporalidades y espacialidades. Lo econmico, lo poltico y lo ideolgico jams comparecen en su forma pura. Y, sin embargo, la multitud no es un mero caos informe, sino una configuracin dinmica de fuerzas diferentes con diferente capacidad de determinacin y diferentes antagonismos. Ni caos informe ni orden armnico, ni tendencia hacia uno u otro, la unidad compleja y abierta de la multitud se define tanto por sus engarces como por sus rupturas.

Esta visin general es especialmente til para abordar al menos dos cuestiones de gran importancia en los cambios sociales de las ltimas dcadas y que afectan de forma esencial al 15M. Me refiero, por un lado, a la pluralizacin de las luchas que se produce a partir de los aos sesenta y, por otro, a los cambios recientes en la composicin de la clase obrera.

La pluralizacin de las luchas supone que, en estos momentos, cualquier movimiento de transformacin social que pretenda ganar fuerza social tiene que ser un movimiento de movimientos, tiene que llevar consigo, de una manera u otra, la huella de los dems, si no de todos los dems, s al menos de algunos. Esto es as, igualmente, en el 15M. En el 15M, las luchas democrtica y contra la injusticia econmica parecen ser las dominantes, pero el feminismo, el ecologismo, el antimilitarismo o la solidaridad internacional encuentran igualmente un lugar necesario de refuerzo mutuo. Es ms, las tendencias ms estriles dentro del movimiento se reconocen precisamente en su ansia por reducir esta complejidad constitutiva.

Por su parte, el papel cada vez ms fundamental que lo cognitivo, lo imaginativo y lo afectivo realizan en el mundo del trabajo, junto a la precarizacin que han experimentado las condiciones laborales, estn produciendo una completa transformacin de la clases trabajadoras, de sus formas de vida, de trabajo y de resistencia. Y aqu tambin la unidad de clase que se va conformando es una unidad compleja y abierta como la de la multitud spinoziana. La unidad de clase, al mismo tiempo forma de cooperacin productiva y capacidad de intervencin especfica, consiste en la construccin de un saber, una imaginacin y un sentir comunes que crecen no a costa de anular la heterogeneidad, sino gracias a que potencian las singularidades. Por ello, lo menos que puede decirse de aquellos que concluyen que la clase trabajadora es ajena o tangencial respecto al 15M porque el movimiento no es liderado por el viejo obrero de fbrica (o por sus representantes) es que se han extraviado en el laberinto de la nostalgia. Los cambios en la produccin no podrn pasarse por alto, por ejemplo, a la hora de pensar qu tipo de huelga general o equivalente puede surgir del 15M.

De cualquier manera, la exposicin del concepto de multitud de Spinoza es incompleta si no se aade que la multitud posee una potencia, una capacidad de actuar, que puede ser mayor o menor. Es por eso por lo que Spinoza distingue grosso modo entre dos tipos de multitud: una multitud libre y una multitud esclava. Spinoza describe la multitud libre como aquella a la que mueve ms la esperanza que el miedo, la que busca dignificar su vida en lugar de nicamente evitar la muerte, aquella sobre la que revierte el fruto de sus afanes y no la que se descuerna en provecho de los poderosos que la sojuzgan. Y si la potencia de la multitud siempre determina la potencia de los gobernantes, en el caso de la multitud libre esa determinacin consiste en lograr que los gobernantes trabajen al servicio de la libertad de la multitud y dependan de ella. En definitiva, la multitud libre se esfuerza por aumentar su potencia aumentando la de los individuos que la conforman o, como diramos hoy, la multitud libre lucha por sus derechos (esto es, por su potencia), por su derecho a una vida digna, a la alegra y a la solidaridad.

15M es el nombre de una multitud que empieza a luchar por sus derechos. Aunque ha recibido un amplio apoyo en sus movilizaciones y aunque las encuestas sealan que hay una gran parte de la poblacin que respalda sus reivindicaciones, todava es pronto para poder decir si es algo ms que el embrin de una multitud libre. Aun as y todo, el 15M tambin ha sabido demostrar su potencia constituyente. El 21 de mayo ante la prohibicin de la acampada de Sol por parte de la junta electoral, el 27 de mayo ante la represin de la acampada de Barcelona, el 19 de junio frente a la campaa de criminalizacin orquestada desde diferentes instancias del Estado, el 15M demostr poseer una potencia de libertad propia, una potencia capaz de determinar, al menos en cierta medida, las reglas del juego.

Es cierto que ni siquiera esa reducida potencia de libertad est apuntalada y que todava hay mucho que aprender y mucho que construir. No obstante, y pase lo que pase, s que podemos afirmar que gracias al 15M estamos empezado a aprender lo que podra ser hoy una multitud libre.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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