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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-07-2011

El Grupo PRISA refunda la izquierda

ngeles Maestro
Rebelin


La operacin en marcha dirigida a reconstruir la izquierda en torno a un manifiesto titulado una ilusin compartida suscrito por intelectuales, profesores y juristas no es, como se poda pensar, la ensima fantochada del grupo de la ceja. Tampoco es solamente la ltima operacin de marketing poltico del grupo de asesores de Llamazares, para (junto al grupo Equo, ICV y Los Verdes) ampliar el cada vez ms reducido margen de maniobra electoral de IU y sacudirse el lastre de un aparato del PCE enrabietado porque no se le reserva un lugar en el nuevo engranaje.

Estamos, a mi juicio, ante una estrategia estrictamente situada dentro del sistema, y por lo tanto controlada por l, para dar respuesta a un hecho poltico de gran trascendencia que los resultados electorales del 22M rubrican: la debacle del PSOE y la incapacidad esencial de IU para constituirse en referente de la izquierda.

Este hecho trascendental pone de manifiesto, no solo que miles de clientelas polticas se quedan sin sus cmodas poltronas, sino que el aparato del poder construido en la Transicin se queda sin su instrumento fundamental, una amplia izquierda institucional perfectamente controlada y sin voluntad alguna de poner en cuestin el poder del capital pero capaz de recrear ilusiones electorales de cambio.

El tiempo de las dos orillas

En este sentido son paradigmticos los triunfos electorales del PSOE en 1982, con el lema OTAN, de entrada NO y en 2004, con la retirada de las tropas de Iraq. De esta maniobra de trileros, mil veces renovada, da cuenta el hecho de que un PSOE profundamente atlantista, con Javier Solana, Felipe Gonzalez y Trinidad Jimenez a la cabeza, haya ganado elecciones con propuestas despus radicalmente traicionadas que expresaban el fuerte sentimiento antiimperialista, contrario a la OTAN y a las Bases y a la participacin militar en las guerras de EE.UU.

El enorme vaco que dejaba a su izquierda el PSOE, capitalista, otanista y represor de las libertades (que tiene su mxima expresin en la poltica antiterrorista, con el GAL a la cabeza), pretendi ser ocupado por la IU de Julio Anguita. La IU construida sobre la gran movilizacin popular por la salida del Estado espaol de la OTAN que, por primera vez, rompa el marco poltico de la transicin y a la cuasl, por lo tanto, el aparato del PCE mir con desconfianza, cometi la osada de definir las dos orillas, situando al PSOE junto al PP como instrumentos del capital y del imperio. El respaldo electoral creciente, con ms de dos millones de votos y 21 diputados, su apuesta decidida por la movilizacin popular y el enfrentamiento con la cpula de CC OO encendieron todas las alarmas.

Apareci entonces el mismo buque insignia que, ahora remozado, representa el grupo de la ilusin compartida: el Grupo PRISA como condensacin de la fraccin dirigente de la burguesa especializada en la izquierda - la direccin de CC OO encabezada por Antonio Gutierrez - y, desde dentro de IU, la Nueva Izquierda.

El tiempo de la pinza

Que el cdigo gentico de la troika es el mismo se manifiesta no slo porque el gran aparato econmico y meditico sea el mismo. Aparece como una de sus figuras estelares Antonio Gutierrez, hoy diputado por el PSOE, y no de a pie precisamente sino presidente de la Comisin de Economa y Hacienda del Congreso y asesor de Caja Madrid hasta 2004. Pero lo ms destacado de este personaje es haber cumplido, junto con la mayora de la direccin de CC.OO. con una tarea central e impagable para la burguesa, junto con la aniquilacin del PCE: la transformacin de CC OO en elemento clave del Pacto Social y de la desvertebracin del movimiento obrero, tras haber sido, durante dcadas, el ms potente representante de los intereses de la clase obrera en la lucha contra la Dictadura y en los primeros aos de la Transicin. Sus declaraciones en el acto de presentacin de La ilusin compartida definen mejor que cualquier otra el carcter de la misma y el cinismo que la define: El PSOE debera entender esta iniciativa como un acicate positivo y encauzar estas reflexiones con un candidato solvente como Rubalcaba. Me gustara que contactase con los promotores de este manifiesto.. [1]

Los dirigentes de IU, que entre bastidores mueven los hilos de este nuevo invento, el grupo de Llamazares, Los Verdes, ICV y Equo en nada se diferencian de lo que supuso polticamente Nueva Izquierda. Es ms, como todas y todos los dirigentes de ese grupo, hubieran recalado directamente en PSOE si este no estuviera en liquidacin por derribo. Su programa y su estrategia son los mismos: configurar una izquierda guay, que consiga cargos institucionales a base de una buena imagen pblica con objetivos exclusivamente electorales sin poner en cuestin la estructura del poder y, sobre todo, contando con la alianza con las cpulas de CC OO y UGT. El dato ms significativo al respecto es que en el acto de presentacin del citado manifiesto el tema ms tratado fue la descalificacin de los diputados de IU-Extremadura por no haber apoyado al PSOE.

Vinos viejos, odres nuevos

El papel de la direccin del PCE en esta pelcula es penoso. Tras haber presionado hasta la indecencia a la militancia extremea de IU para que no ejerciera de pinza, ejemplo paradigmtico de que su poltica es la misma que la de los sectores anteriores, se lamenta de no haber sido invitada a participar en esta fiesta y a obtener los posibles pedazos de tarta, medida en la imagen y la legitimidad ante los medios de comunicacin que de tal evento derivan.

Poco merece la pena aadir sobre los intelectuales de la ceja, a los que se han unido algunas figuras de buena voluntad pero, sin duda, desinformadas. Lo ms carcterstico es que su margen de actuacin poltica est limitado por su dependencia econmica en el ejercicio de su tarea profesional, tanto del todopoderoso Grupo Prisa, como de las subvenciones pblicas de gobiernos autonmicos y municipales del PSOE e IU, seriamente menoscabadas ahora tras los resultados del 22M. Huelgan los comentarios ante el apoyo del juez Garzn, brazo ejecutor de los ms negros encausamientos en aplicacin de la Ley de Partidos de organizaciones polticas y sociales vascas.

El final de la etapa de Julio Anguita como Coordinador de IU, y su aniquilacin poltica por parte de la troika arriba citada, apunt hacia los temas fundamentales que deben caracterizar la estrategia de la izquierda coherente en el Estado espaol: el cuestionamiento de la Constitucin de 1978, el compromiso con el Derecho de Autodeterminacin representado por la participacin de Ezker Batua en el Pacto de Lizarra de 1998 - y la reconstruccin del movimiento obrero, al margen de las cpulas de CC.OO. y UGT. La plasmacin prctica de este ltimo aspecto fue la Plataforma por las 35 horas por Ley constituida el mismo ao: naci con vocacin de proyecto estratgico para enfrentar el entreguismo sindical y desapareci sin dejar rastro, apenas un ao ms tarde, cuando Frutos sustituy a Anguita para realizar el pacto pre-electoral IU-PSOE en el ao 2000. Se inauguraba formalmente su subordinacin al mismo y se liquidaba cualquier veleidad anti-sistema.

La necesidad de reconstruir una izquierda que merezca tal nombre

Estos son los aspectos centrales que caracterizan al nuevo intento de recrear una izquierda controlada, especialente importante en momentos en que la burguesa sabe que va a intensificar su guerra social contra la clase obrera y sectores populares y cuando su aparato poltico, ya sea el PP solo o el Sentido de Estado por el que abogaba un reciente editorial de El Pas, reclamando un pacto entre el PP y el PSOE, no va a tener ms herramienta que la represin ante un enorme malestar social que no ha hecho ms que empezar a apuntar.

A quien pudiera pensar que lo que digo son imaginaciones calenturientas acerca de supuestas maniobras conspiratorias le recuerdo el editorial de ABC publicado tres das despus de las elecciones del 14 de marzo de 2004 analizando la nueva debacle electoral de IU, especialmente significativa porque se produjo tras las importantes movilizaciones contra la guerra. El peridico, poco sospechoso de representar preocupaciones de izquierda, sealaba : "() El paisaje democrtico espaol ofrece histricamente un espacio claro a la izquierda del PSOE, donde debe asentarse una formacin que refuerce la centralidad poltica de la socialdemocracia y al tiempo sirva de dique de contencin para las tentaciones antisistema. IU ha ejercido, desde su refundacin a partir del viejo PCE, como factor de estabilidad que ha cargado a sus espaldas con los distintos impulsos de izquierda alternativa que se han ido configurando tras la crisis del marxismo tradicional, evitando que se produzcan tentaciones escapistas y rupturistas al margen de los cauces de la democracia".

Ninguna persona u organizacin que desde posiciones coherentes de izquierda contemple con preocupacin un panorama poltico caracterizado por la incapacidad y la debilidad de la izquierda institucional y, el desprestigio ganado a pulso de CC OO y UGT, frente a una realidad que demanda con urgencia referentes polticos y sindicales para la intensificacin de la lucha de clases que se prepara, debe engaarse con el ensimo intento de recrear una izquierda sometida.

No hay terceras vas, no hay posibilidad de reforma del sistema. La contradiccin fundamental aparece descarnada: o les expropiamos o nos aniquilan. Frente a ella slo cabe la acumulacin de fuerzas para plantear la cuestin central de la disputa del poder poltico, mostrando con claridad que lo esencial no es qu partido poltico gobierna, sino qu clase tiene el poder. Tanto en el movimiento obrero como en la creacin de un referente poltico de la movilizacin social, la necesidad de la unidad, al margen de los aparatos instiucionales, debe imponerse.

La unidad no ser, por ahora, orgnica, sino programtica. Y urge construir el acuerdo, desde la base, desde cada pueblo, en torno a un programa ampliamente compartido - que contemple, tanto la respuesta inmediata las necesidades de la clase obrera y sectores populares, como medidas tales como la expropiacin de la banca y empresas estratgicas, la reforma agraria, la propiedad pblica del suelo y las viviendas sociales, los servicios de educacin y sanidad exclusivamente pblicos, la separacin absoluta de la Iglesia y del Estado, la salida de la UE y de la OTAN, el final de la monarqua y el ejercicio real del Derecho de Autodeterminacin de los Pueblos. En definitiva retomar el hilo del proyecto histrico que la Transicin pretendi truncar para siempre: la emancipacin de clase y los derechos nacionales de los pueblos.

Nota:

[1] El Pas, domingo 3 de julio de 2011, edicin impresa, pg. 21

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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