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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2011

Stalin, historia y crtica de una leyenda negra

Jean Bricmont
Michelcollon.info

Traducido para Rebelin por Guillermo F. Parodi y revisado por Caty R.


Pero nosotros no somos estalinistas. Un poco como los catlicos contemporneos que no tienen nada ms urgente que rechazar al Papa, los comunistas actuales se despegan tanto como pueden del perodo durante el que el comunismo, no fue una simple hiptesis, sino un movimiento que reuna millones de personas, con un peso real en la historia, y que fue el perodo de Stalin. El filsofo italiano Domenico Losurdo no comparte esta forma de fuga de la historia o de autofagia de los comunistas, como lo llama, y es seguramente por eso que consagr un libro al hombre que fue a la vez uno de los ms adulados y uno de los ms odiados del siglo XX y que personific ms que cualquier otro carcter prometeico [1] de su tiempo.

Reflexiones sobre Stalin, a partir del libro de Domenico Losurdo, Stalin, historia y crtica de una leyenda negra; traducido del italiano por Marie-Ange Patrizio, con un eplogo de Luciano Canfora; Aden, Bruselas, 2011.

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Aunque el autor desmonta la leyenda negra forjada entre otros por Arendt, Conquest, Kruschev y Trotski, este libro no es una apologa de Stalin (aunque se le acusar de serlo) sino que ms bien es una tentativa para sacar a Stalin de la demonologa occidental, donde ocupa un lugar destacado al lado de su hermano gemelo Hitler, y hacerle entrar en la historia, una historia ciertamente trgica, pero que no se resume en la lucha del Bien democrtico contra el Mal totalitario. El autor aborda de frente varios temas sensibles, como la conduccin de Stalin de la guerra patritica (1941-1945), la hambruna en Ucrania, los campos, la industrializacin forzada, tambin el antisemitismo, y lo interesante es que el autor se apoya para ello en fuentes no comunistas.

Losurdo pone de manifiesto que las prcticas de deportacin o trabajos forzados denunciadas como monstruosas cuando se deban a los estalinistas, eran perfectamente aceptables para el Occidente liberal cuando ste las aplicaba a los pueblos colonizados. Este libro ofrecer quiz un antdoto a la culpabilizacin en la que se encierra a muchos comunistas desde hace dcadas.

Debera sobre todo permitir ver al rgimen sovitico como una dictadura desarrollista, para utilizar las palabras de Losurdo, cuyo objetivo principal no tena nada que ver con el socialismo tal se entenda antes de 1917, sino que apuntaba a que Occidente fuese alcanzado por un pas atrasado. Toda la obra de Stalin puede resumirse en estas frases de Isaac Deutscher (que no le tena el menor aprecio: encontr una Rusia que trabajaba la tierra con arados de madera y la dej propietaria de la pila atmica Un resultado similar no habra podido obtenerse sin una profunda revolucin cultural con la que se enviase a todo un pas a la escuela para darle una amplia instruccin. (Citado por Losurdo, p.12). Deutscher habra podido aadir que todo se hizo en un clima de hostilidad internacional y sabotaje inaudito y fue acompaado por la creacin de un potente ejrcito que venci prcticamente solo al fascismo. Por supuesto fue el resultado de una dictadura feroz, cmo podramos imaginar que se hubiese realizado de una manera diferente? Y cmo habramos podido imaginar que todo eso fue realizado por el loco sanguinario, estpido e inculto descrito en la leyenda negra?

Qu conclusiones polticas sacar del libro de Losurdo? Bertrand Russell [2] observaba, ya en 1920, que los bolcheviques pasan por ser los aliados del socialismo occidental avanzado, y desde esa posicin son propensos a serias crticas. Pero como gobierno nacional, una vez eliminado su camuflaje y al considerarlos como los sucesores de Pedro el Grande, realizan una tarea necesaria, aunque ingrata. El error fundamental de los comunistas occidentales fue dejarse engaar por el camuflaje, y hasta de pervertir as la idea del socialismo, definindolo como la obra de sucesores de Pedro el Grande. As, inauguraron una tradicin, que contina, la desconfianza de la izquierda hacia las libertades democrticas (entre otras la libertad de expresin), percibidas hoy como burguesas, dado que se haban suprimido en la URSS, mientras que antes de 1917, los socialistas, sin distincin de tendencias, tanto reformistas como revolucionarios, haban defendido estas libertades.

Pero en lo que la izquierda occidental radical se convirti, con la desestalinizacin y sobre todo despus de mayo de 68, es una mezcla de subjetivismo y utopa que es, en muchos aspectos, peor que lo que eran los partidos comunistas occidentales en la poca estalinista. Esta izquierda admiti progresivamente la idea de que el final de la URSS significaba el final del socialismo (lo que equivala a perpetuar bajo forma invertida el error fundamental de los estalinistas) y la renuncia a todo proyecto radical de transformacin socioeconmica. De esa manera, abandon poco a poco a la mayor parte del pueblo, concentrndose exclusivamente en los excluidos: minoras sexuales, sin papeles, personas carenciadas provenientes de la inmigracin. El discurso transmitido a la mayora ya no fue un discurso vuelto hacia el futuro (construir el socialismo) sino hacia el pasado, y no pretende unir sino culpabilizar: sobre el holocausto, el colonialismo, el racismo, la degradacin ecolgica o, con respecto a los raros partidarios de la izquierda clsica, a culpabilizarlos por el estalinismo. Los propios mitos europestas o alter-europestas, justificados por la culpabilizacin antinacionalista, eliminaron toda reflexin poltica real y nos encierran en una regresin social sin final. El internacionalismo proletario fue sustituido por el derecho de injerencia humanitaria. El control del discurso, en nombre del antirracismo y el antifascismo, es an ms totalitario que antes: para la izquierda actual, es bien ms grave pronunciar una frase racista que privatizar un banco pblico.

A pesar de todos sus defectos, los comunistas occidentales estalinistas peleaban por causas generalmente justas: la lucha contra el fascismo, las polticas de progreso social y la descolonizacin. En la actualidad, la izquierda occidental est -con su retrica grandilocuente sobre los derechos humanos- sin proyecto, sin futuro y completamente al margen de la historia real.

El libro de Losurdo quizs permitir a los comunistas, apropindose nuevamente de una visin realista de su historia, comenzar a reinventarse un futuro.

Notas:

[1] Rasgo prometeico: ambicin, prepotencia o abuso de cualquier prctica. (Nota del traductor).

[2] Bertrand Russell, La pratique et la thorie du bolchevisme, traducido al francs por Andr Pierre, La Sirne, Pars, 1921, p. 43.


Fuente: http://www.michelcollon.info/Staline-histoire-et-critique-d-une.html


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