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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2011

Una declaracin brillante y valiente

Fidel Castro Ruz
Cuba Debate


La atencin a otros asuntos ahora prioritarios, me apartaron momentneamente de la frecuencia con que elabor reflexiones durante el ao 2010, sin embargo, la proclama del lder revolucionario Hugo Chvez Fras el pasado jueves 30 me obliga a escribir estas lneas.

El presidente de Venezuela es uno de los hombres que ms ha hecho por la salud y educacin de su pueblo; como son temas en los que mayor experiencia ha acumulado la Revolucin cubana, gustosamente colaboramos al mximo en ambos campos con este hermano pas.

No se trata en absoluto de que ese pas careciera de mdicos, por el contrario, los posea en abundancia e incluso entre ellos profesionales de calidad, como en otros pases de Amrica Latina. Se trata de una cuestin social. Los mejores mdicos y los ms sofisticados equipos podran estar, como en todos los pases capitalistas, al servicio de la medicina privada. A veces ni siquiera eso, porque en el capitalismo subdesarrollado, como el que exista en Venezuela, la clase rica contaba con medios suficientes para acudir a los mejores hospitales de Estados Unidos o Europa, algo que era y es habitual sin que nadie pueda negarlo.

Peor an, Estados Unidos y Europa se han caracterizado por seducir a los mejores especialistas de cualquier pas explotado del Tercer Mundo para que abandonen su patria y emigren a las sociedades de consumo. Formar mdicos para ese mundo en los pases desarrollados implica fabulosas sumas que millones de familias pobres de Amrica Latina y el Caribe, no podran pagar nunca. En Cuba suceda eso hasta que la Revolucin acept el reto, no solo de formar mdicos capaces de servir a nuestro pas, sino a otros pueblos de Amrica Latina, el Caribe o del mundo.

Jams hemos arrebatado las inteligencias a otros pueblos. En cambio, en Cuba se han formado gratuitamente decenas de miles de mdicos y otros profesionales de alto nivel para devolverlos a sus propios pases.

Gracias a sus profundas revoluciones bolivarianas y martianas, Venezuela y Cuba son pases donde la salud y la educacin se han desarrollado extraordinariamente. Todos los ciudadanos tienen derecho real a recibir gratuitamente educacin general y formacin profesional, algo que Estados Unidos no ha podido ni podr garantizar a todos sus habitantes. Lo real es que el gobierno de ese pas invierte cada ao un milln de millones de dlares en su aparato militar y sus aventuras blicas. Es adems el mayor exportador de armas e instrumentos de muerte y el mayor mercado de drogas del mundo. Debido a ese trfico, decenas de miles de latinoamericanos pierden la vida cada ao.

Es algo tan real y tan conocido, que hace ms de 50 aos, un Presidente de origen militar denunci, con tono amargo, el poder decisivo acumulado por el complejo militar industrial en ese pas.

Estas palabras estaran de ms si no mediara la odiosa y repugnante campaa desatada por los medios de difusin masiva de la oligarqua venezolana, al servicio de ese imperio, utilizando las dificultades de salud que atraviesa el Presidente bolivariano. A este nos une una estrecha e indestructible amistad, surgida desde que visit por primera vez nuestra patria, el 13 de diciembre de 1994.

A algunos les extra la coincidencia de su visita a Cuba con la necesidad de atencin mdica que se produjo. El Presidente venezolano visit a nuestro pas con el mismo objetivo que lo llev a Brasil y Ecuador. No traa intencin alguna de recibir servicios mdicos en nuestra patria.

Como se conoce, un grupo de especialistas cubanos de la salud prestan, desde hace aos, sus servicios al Presidente venezolano, que, fiel a sus principios bolivarianos, jams vio en ellos extranjeros indeseables, sino hijos de la gran Patria Latinoamericana por la cual luch el Libertador hasta el ltimo aliento de su vida.

El primer contingente de mdicos cubanos parti hacia Venezuela cuando se produjo la tragedia en el estado de Vargas, que cost miles de vidas a ese noble pueblo. Esta accin de solidaridad no era nueva, constitua una tradicin arraigada en nuestra patria desde los primeros aos de la Revolucin; desde que hace casi medio siglo mdicos cubanos fueron enviados a la recin independizada Argelia. Esa tradicin se profundiz a medida que la Revolucin cubana, en medio de un cruel bloqueo, formaba mdicos internacionalistas. Pases como Per, la Nicaragua de Somoza y otros del hemisferio y el Tercer Mundo, sufrieron tragedias por terremotos u otras causas que requirieron la solidaridad de Cuba. As nuestra patria se convirti en la nacin del mundo con ms alto ndice de mdicos y personal especializado en salud, con elevados niveles de experiencia y capacidad profesional.

El Presidente Chvez se esmer en la atencin de nuestro personal de salud. As naci y se desarroll el vnculo de confianza y amistad entre l y los mdicos cubanos que fueron siempre muy sensibles al trato del lder venezolano, el cual por su parte, fue capaz de crear miles de centros de salud y dotarlos de los equipos necesarios para prestar servicios gratuitos a todos los venezolanos. Ningn gobierno del mundo hizo tanto, en tan breve tiempo, por la salud de su pueblo.

Un elevado porcentaje de personal cubano de la salud prest servicios en Venezuela y muchos de ellos actuaron adems como docentes en determinadas materias impartidas para la formacin de ms de 20 mil jvenes venezolanos que comienzan a graduarse como mdicos. Muchos de ellos comenzaron sus estudios en nuestro propio pas. Los mdicos internacionalistas integrantes del Batalln 51, graduados en la Escuela Latinoamericana de Medicina, han ganado un slido prestigio en el cumplimiento de complejas y difciles misiones. Sobre esas bases se desarrollaron mis relaciones en ese campo con el presidente Hugo Chvez.

Debo aadir que a lo largo de ms de doce aos desde el 2 de febrero del ao 1999, el Presidente y lder de la Revolucin venezolana no ha descansado un solo da, y en eso ocupa un lugar nico en la historia de este hemisferio. Todas sus energas, las ha consagrado a la Revolucin.

Podra afirmarse que por cada hora extra que Chvez dedica a su trabajo, un Presidente de Estados Unidos, descansa dos.

Era difcil, casi imposible, que su salud no sufriera algn quebranto y eso sucedi en los ltimos meses.

Persona habituada a los rigores de la vida militar, soportaba estoicamente los dolores y molestias que con frecuencia creciente lo afectaban. Dadas las relaciones de amistad desarrolladas y los intercambios constantes entre Cuba y Venezuela, sumado a mi experiencia personal con relacin a la salud, que viv desde la proclama del 30 de julio del ao 2006, no es raro que me percatara de la necesidad de un chequeo riguroso de la salud del Presidente. Es demasiado generoso de su parte, atribuirme algn mrito especial en este asunto.

Admito, desde luego, que no fue fcil la tarea que me impuse. No era para m difcil percatarme de que su salud no andaba bien. Haban transcurrido 7 meses desde que se realiz su ltima visita a Cuba. El equipo mdico dedicado a la atencin de su salud me haba rogado que hiciera esa gestin. Desde el primer momento la actitud del Presidente era informar al pueblo, con absoluta claridad, su estado de salud. Por ello, estando a punto ya de regresar, a travs de su Ministro de Relaciones Exteriores, inform al pueblo sobre su salud hasta ese instante y prometi mantenerlo detalladamente informado.

Cada cura iba acompaada por rigurosos anlisis celulares y de laboratorio, que en tales circunstancias se realizan.

Uno de los exmenes, varios das posteriores a la primera intervencin, arroj resultados que determinaron una medida quirrgica ms radical y el tratamiento especial del paciente.

En su digno mensaje del 30 de junio, el Presidente notablemente recuperado habla de su estado de salud con toda claridad.

Admito que para m no fue fcil la tarea de informar al amigo de la nueva situacin. Pude apreciar la dignidad con que recibi la noticia que -para l con tantas tareas importantes que llevaba en la mente, entre ellas el acto conmemorativo del Bicentenario y la formalizacin del acuerdo sobre la unidad de Amrica Latina y el Caribe- mucho ms que los sufrimientos fsicos que implicaba una ciruga radical, significa una prueba que como expres la hizo comparar con los momentos duros que le toc enfrentar en su vida de combatiente indoblegable.

Junto a l, el equipo de personas que lo atienden y que l calific de sublimes, han librado la magnfica batalla de la que he sido testigo.

Sin vacilacin afirmo que los resultados son impresionantes y que el paciente ha librado una batalla decisiva que lo conducir y con l a Venezuela, a una gran victoria.

Hay que hacer que su alegato se comunique al pie de la letra en todas las lenguas, pero sobre todo que sea traducido y subtitulado al ingls, un idioma que pueda entenderse, en esta Torre de Babel en que el imperialismo ha convertido al mundo.

Ahora los enemigos externos e internos de Hugo Chvez estn a merced de sus palabras y sus iniciativas. Habr sin dudas sorpresas para ellos. Brindmosle el ms firme apoyo y confianza. Las mentiras del imperio y la traicin de los vendepatrias sern derrotadas. Hoy hay millones de venezolanos combativos y conscientes, que la oligarqua y el imperio no podrn volver a someter jams.

Fidel Castro Ruz
Julio 3 de 2011
4 y 12 p.m.

Fidel Castro y Hugo Chvez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolucin

Fidel Castro y Hugo Chvez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolucin

Fidel Castro y Hugo Chvez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolucin

Fidel Castro y Hugo Chvez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolucin

Fidel Castro y Hugo Chvez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolucin

Fidel Castro y Hugo Chvez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolucin

Fidel Castro y Hugo Chvez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolucin

Fidel Castro y Hugo Chvez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolucin

Fidel Castro y Hugo Chvez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolucin

Fidel Castro y Hugo Chvez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolucin

Fidel Castro y Hugo Chvez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolucin

Fidel Castro y Hugo Chvez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolucin

Fidel Castro y Hugo Chvez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolucin

Fidel Castro y Hugo Chvez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolucin

Fidel Castro y Hugo Chvez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolucin

Fidel Castro y Hugo Chvez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolucin


Fuente: http://www.cubadebate.cu/reflexiones-fidel/2011/07/03/una-declaracion-brillante-y-valiente-fotos/

 


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