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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2011

Por una representacin mandataria que empodere al ciudadano

Cristobal Crdenas
Rebelin


ltimamente se viene hablando de reformar la Ley Electoral. Conviene que tal modificacin se acometa desde dos perspectivas distintas y complementarias. Una, ms de forma, enfocada en la transposicin de las urnas a escaos, en la conversin de los votos en su representacin y, la otra, ms de fondo, dirigida al empoderamiento de los ciudadanos electores.

La reforma tcnica incide en el marco de encuadre, en las normas, variables y parmetros electorales, y en que la representacin resultante refleje la realidad de las votaciones de manera equilibrada y fidedigna. Pone el foco en la fase posterior a la eleccin, en la fotografa resultante que se quiere promover, en los escaos de los partidos y en cmo se reparten el poder. Los partidos que ahora lo tienen no querrn compartirlo, querrn que se cambie la ley lo menos posible. Desde este enfoque el elector es simple comparsa, una vez depositado su voto, deja de existir; hasta las prximas elecciones. Al referirnos a tal reforma tcnica hablamos del valor de los votos y su computacin, de los porcentajes, de las extensiones de las circunscripciones o distritos electorales, del nmero de vueltas, de los restos, de qu se premia, etc., etc. Ah los tcnicos en la materia que debe haber en la izquierda, para dar con ese equilibrio justo.

Siendo trascendentales esos puntos y, consecuentemente, tenindolos presentes, los temas neurlgicos son los de fondo. stos se pueden concretar en dos: A) el carcter estatal de los poderes centrales y la independencia entre ellos, y B), el tipo de representacin, la relacin del representante con el votante y el control que ste tiene sobre aqul.

A) El carcter estatal de los poderes centrales y la independencia entre ellos. As, dos asuntos.

1) Uno es la representacin de las regiones con nacionalismos. Por lo menos en la cmara baja, en el Congreso, el poder de los partidos nacionalistas no pueden sobreponderarse respecto de los de ambito estatal, no se les debe potenciar ni hacer que su representacin cuantittiva real se transforme en otra cualitativamente de muchsimo mayor poder. Se ha de acompasar con la proporcin efectiva de la poblacin espaola total que representan, imposibilitando su actual influencia que trasciende, con mucho, su nmero de votos, y que les reporta unos beneficios discriminadores en perjuicio de un nmero de votantes ms de tres veces superior a los que a ellos les votaron. A esa sobreponderacin de los votos se les une el que sus territorios, al contrario que todos los dems a los que tienen enmudecidos, eclipsados, tambin estn sobrerrepresentados por un nmero de voces varias frente a ninguna de todos los dems que no tienen partidos nacionalistas. Esa dos vas de sobreponderacin tienen, obviamente, otras diversas derivadas, en las que no entrar ahora, pero todas convergen en lo mismo.

Bien mediante la circunscripcin nica, o la necesaria presentacin por ms de varias CCAA, o bien penalizando, al revs que ahora, la presentacin por slo una ( la proporcin parte/totalidad), sin que pueda darse la situacin actual en que CiU con 1/3 menos de votos que IU, no slo tiene muchos ms diputados, sino que tambin es mucho ms decisivo; y los territorios con nacionalismos, con muchas ms voces que todos los dems territorios. Esos partidos y esas regiones son muy beneficiados con el actual sistema y se distorsiona y se desequilibra la realidad en favor de una parte y en perjuicio de las dems. As, ese desequilibrio es doble: no slo por la preponderancia que se da a los partidos nacionalista, tambin las regiones que los acogen gozan de mltiples voces, incluso ms que sumadas todas las que hablan por la totalidad. Eso es una minora con un doble privilegio frente a la mayora. Que en cada debate se oigan tres voces distintas a favor de Catalua y ninguna a favor de Andaluca , ni de Murcia, ni La Rioja, ni... sumadas, es ms que excesivo, desproporcionado e injusto; y si encima sus votantes cuentan proporcionalmente con muchos ms representantes, es abusivo. Y si, como corolario, esa representacin, precisamente por ser de una parte y no por el todo, tiene la llave y nos llevan en una direccin, la suya... Demasiados privilegios, es disparatado y opresivo. La Ley Electoral, en un estado como el que precepta el art. 1 y 9.2, entre otros, de la CE, no debiera estar, confrontndola, para montar y privilegiar poderes y que acten a su antojo, sino para que los ciudadanos estn representados con equidad. Si no, no es la representacin del "pueblo", sino el montaje del poder.

2) El otro tema de este epgrafe A) es el de la independencia de los poderes. El asunto da para mucho. Slo apuntar la necesidad de mecanismos que la profundicen y, sobre todo, quitar el velo que oculta la impregnacin y control que de todos ellos, sus organismos e instituciones, tienen los partidos polticos. As se viola tal principio de independencia y se subyuga a la sociedad y la anulan.

Adems de lo que se dir en el siguiente apartado, que es a lo que voy, resaltar la conveniencia de diferenciar los tiempos y formas de eleccin. Dejando al margen la Administracin y el Poder Judicial y hablando slo de los poderes estrictamente polticos,stos tendran que constituirse tras elecciones independientes y distanciadas temporalmente, unas para el legislativo, otra para el ejecutivo. Hay que potenciar la independencia, los controles y contrapesos y no al revs.

B) La relacin electores-elegidos y el control que los primeros tienen sobre los segundos. Un inciso: el debate listas abiertas/cerradas, me parece vender humo de un determinado color, amarillo: ambas listas las determina el partido, es ste el que las decide y, pondr al candidato abierto o cerrado, que se "porte bien", sino no. Otra zanahoria que se sacan de la chistera, otro seuelo para desviar. El cambio fundamental debe estar en el nuevo papel que juegue el ciudadano elector. De lo que se trata es que el ciudadano no sea mero entregador de voto, simple consumidor electoral, pura comparsa. Destacar la idea de contrato de adhesin y la de democracia mandataria. El elector vota (se adhiere) a un programa: se cambia la actual perspectiva personalista centrada en el lder, que deja lo que proyectan hacer en una nebulosa para as poder hacer lo que crean conveniente. El programa electoral sube a ocupar el primer y principal plano y pasa a cumplir el papel de las clausulas de los contratos mencionados: de plan ocultado a compromiso publicitado y motivo de responsabilidad. En las campaas electorales, los partidos polticos en vez de enviar a los domicilios sus listas de candidatos, deben estar obligados a comunicar un extracto de su programa segn modelo tipo, y a publicarlo completo en su web . El ciudadano se adhiere a l mediante la entrega de su voto. Esa contraprestacin debe posibilitar el seguimiento y control de su ejecucin. Un control in actu, en tiempo oportuno, en tiempo presente y no diferido al momento posterior del voto de las siguientes elecciones. Cmo conseguimos tener dicho control dinmico y oportuno? Cambiamos la representacin y la convertimos en mandato: representacin mandataria. Cada grupo parlamentario debe tener una web de tal grupo (distinta a la del partido) donde informen y expliquen qu hacen, cmo lo hacen, sus posiciones respecto a los temas en estudio o que se estn tramitndose en las cmaras, el desarrollo del programa, etc., y con la oportuna actualizacin. Si los socios, simpatizantes, militantes que votaron su propuestas no estn de acuerdo en su ejecucin y son capaces de conseguir un nmero de votos determinados en proporcin al total obtenido por el grupo poltico, presentndolos ante el mismo y/o ante la Junta Electoral Central y/o ante la Mesa del Congreso, debera dar lugar a la remocin de los mismos, empezando por el primero de la lista y continuando hasta la proporcin que haya entre los suscriptores de la remocin y el nmero total de votos recibidos por la lista en cuestin. La remocin mxima, la de todos los elegidos, precisara de la conformidad de la totalidad de sus votantes que los eligieron: votantes y remozantes coincidiran. Para poder llevarlo a cabo, se debera establecer un mecanismo adecuado. P. ej. que cada organizacin poltica tenga los listados correspondientes de sus militantes, simpatizantes, etc., a los que puedan acceder aquellos, en ellos inscritos, que inicien la remocin. As, en este nuevo marco, el elector puede tener un seguimiento del cumplimiento del programa que vot y de la actividad de su mandatario y, caso de desacuerdo, la posibilidad de cambiar y renovar a sus ejecutores en tiempo presente. Ello, en legislaturas ordinarias o ante medidas comunes, su incidencia sera mnima, pero ante medidas de calado llevara a que los partidos se esforzaran tanto en las explicaciones, como en la perfeccin de aquellas, y a tener en cuenta al ciudadano e, incluso, a consultas como las de Islandia. El elector deja de ser mero comparsa pasiva, tiene acciones para controlar, in tempore opportuno, lo que vot. El poder de los partidos polticos se hace menos incontrolable.Frente al voto en blanco, el voto con garanta, la soberana de los ciudadanos. Dar valor al votante, al simpatizante y al militante. La participacin de que habla el art. 9.2 CE, no como mera ornamentacin, sino como poder decisorio.

Lo dicho hasta aqu, los puntos anteriores, deben tener su correspondiente transposicin a los mbitos territoriales autonmicos y locales. Con la salvedad mencionada respecto, ya a la circunscripcin nica, o ya a la presentacin por ms de una autonoma o ya la penalizacin, en las elecciones al Congreso, donde el desequilibrio cuantitativo y cualitativo es mayor; lo que es evidente es que. en todos los casos, en los tres, se tiene que ajustar, adecuar la conversin del nmero de votos obtenidos en el nmero de escaos para que la representacin no se distorsione y refleje un equilibrio fidedigno.

Adems de lo anterior, otro punto del tema electoral es el profundizar lo que prescribe el art. 6 in fine, de la CE: la "estructura interna y funcionamiento (de los partidos polticos) debern ser democrticos", y exigir mecanismos que potencien la democracia directa, estructuras no dictatoriales, sin poderes jerrquicos y con renovacin permanente de los cargos y de los elegidos. Los partidos polticos no pueden ser meros testaferros del poder econmico. La cosa pblica no puede ser una carrera hacia la corrupcin y el mangoneo. La representacin parlamentaria ha de ser a ttulo de mandato. Ello llevara al cambio del estatuto legal del parlamentario. En la coyuntura actual es difcil generalizar tal obligacin, sin embargo, las organizaciones que as se vertebren y funcionen, deberan tener un determinado reconocimiento formal y pblico, una especie de sello de calidad democrtica. En todo caso habra que crear un organismo (la Junta Electoral?) que lo certificara, que diera ese plus de credibilidad democrtica.

Otros puntos claves son el de la financiacin y el de la comunicacin y su acceso y presencia en los medios, donde han desterrado por completo a la sociedad.

Respecto a los representantes y los cargos de nombramiento digital (los cuales se tendra que reducir a su mnima expresin), sea el mbito, territorial o no, que sea, hay que profundizar en la transparencia y en la declaracin de bienes. Aadir la cuestin de la rotacin, no la de todos los candidatos de las listas, pero s de los elegidos que desempearon el cargo. stos no debieran de poder serlos ms de dos legislaturas seguidas y, una vez ejercida, tampoco podrn ser nombrados a dedo. Hay que acabar con la permanencia en los cargos, sobre todo los de alto mando, tan proclives a perpetuarse a traves de contactos y redes que penetran toda la sociedad. En Valencia, y no slo, se dan ejemplos varios. Profundizar el tema de las incompatibilidades, tanto pblicas como privadas: el poder hay que distribuirlo, no concentrarlo. imposibilidad de ostentar dos cargos o cobrar dos sueldos de la Administracin que sean independientes y autnomos entre s. Tampoco podra presentarse si son, no ya imputados, pero s procesados: por ley, ningn procesado puede presentarse a ser elegido. Adems. toda condena de funcionario o cargo pblico o poltico, por determinados delitos, aadido a las devoluciones y otras penas que pudieran corresponder, necesariamente conllevara la inhabilitacin de por vida para tal desempeo. Se han de poner todas las barreras a la corrupcin y a sus entramados en las AAPP, la poltica, an bien pagada, ha de ser para servir al ciudadano, nada de a la cosa pblica, cosa nostra casa nostra. Las tecnologas actuales no solo permiten profundizar en la democracia, en la participacin y en el control por parte de la sociedad respecto del "contrato" al que se ha adherido y a los representantes que ha elegido; adems, hace que su implementacin sea sencilla. Hay que distribuir el poder. Hay que orear y oxigenar la vida pblica, desmontar los nidos de strapas y corruptelas. La red lo posibilita. Los que son, los que estn convendrn en perder sus poderes y privilegios? Qu artimaas ingeniaran? Estn para servir a la sociedad?

RESUMIENDO

Una nueva ley electoral; en tres puntos: 1) que haga una valoracin del voto igual para todos o, en su caso, 2) que se premien las listas que se presenten en mbito estatal respecto a las que slo lo hacen por varias CCAA y ms que las que slo se presentan por una. Al revs que ahora. Eso respecto a la Cmara Baja, no ya para el Senado. El tercer punto 3) se subdivide en otros tres apartados. La idea es empoderar al ciudadano frente a la actual abduccin que hace la democracia representativa: efectuado el voto, el ciudadano ya no cuenta, y convertirla en representacin mandataria. Y son. a) que se obligue a los partidos, en vez de que manden un listado de candidatos, que comuniquen un extracto completo de su programa (contrato de adhesin); b) que cada grupo parlamentario tenga una web (independiente de la del partido), actualizada cada X das, dnde se pueda hacer un seguimiento y control del cumplimiento del programa, expliquen qu hacen y den opinin sobre los asuntos que trata la Cmara; c), que se posibilite a sus electores o, por lo menos, a sus simpatizantes y afiliados que estn registrados, mecanismos de remocin por incumplimiento del contrato de adhesin. Control actual, en presente, no para el voto de otras elecciones. Mecanismos cmo la renovacin de los elegidos por los que continan en las listas. A ese empoderamiento de la ciudadana, y en la misma lnea, hay que aadir instrumentos como los comentados, que redistribuyan el poder, precaricen los puestos, incompatibilidades, etc. Los que tienen el poder permitirn tener menos? Qu harn para impedirlo?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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