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(defendiendo el libre mercado)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2011

Acerca de los Centros de Internamiento de Extranjeros
La poltica del encierro

Arturo Borra
Rebelin


a) El miedo como poltica

Instituir el miedo como poltica, la poltica del miedo, como modo de vinculacin con los otros es el juego peligroso en el que se ha embarcado Europa. La tendencia a criminalizar a los inmigrantes (irregulares en primera instancia) tiene como contracara la consolidacin de un estado policial que gestiona la promesa de proteccin contra la presunta inseguridad que crecera por la presencia de esta masa humana marginal.

Tras la agitacin del miedo no slo asoma el fantasma xenfobo y racista; sobrevuela tambin la amenaza explcita de los estados europeos hacia esos sujetos especialmente vulnerables que logran sobrevivir como no-ciudadanos en un pas extranjero. El problema no se limita a una capitalizacin partidaria de unos miedos sociales cada vez ms extendidos ni a la poderosa industria de la seguridad. La demagogia poltica que capta millones de votos y el negocio del miedo que mueve millones de euros son dos factores centrales que slo pueden crecer en condiciones en las que la mayora de la poblacin autctona vive al otro como sujeto antagnico, no integrable, que usurpa un espacio que no le pertenecera por derecho (servicios sociales, sanidad, educacin, empleo, vivienda).

Sera miope negar que, tras los discursos de la inseguridad y la mercantilizacin de sus presuntas soluciones, subyace una percepcin social relativamente generalizada de un descontrol o desequilibrio en la gestin de la inmigracin. Interpretada a menudo en clave de invasin, el tabique y el encierro como polticas aparecen como modos privilegiados de la solucin invocada: no se trata ya slo de hacer ms rgidos los ingresos de inmigrantes (separados rigurosamente de los turistas vidos de consumir paisajes que dejan ingentes ingresos a los diferentes sectores de la hostelera y de los jubilados comunitarios que no implican competencia laboral alguna), sino de hacer permanente el control, de extenderlo a estos colectivos, de ejercer una vigilancia discontinua en su accin pero constante en sus efectos. Ciertamente, en las sociedades de control los poderes policiales no ejercen de forma homognea su vigilancia; siempre habr, en un momento dado, zonas ms sensibles y sujetos especialmente sospechosos. Por poner un ejemplo, un musulmn procedente de Medio Oriente, incluso con relativa independencia a su nivel de ingresos, ser blanco permanente de este control invisible pero certero sobre los cuerpos.

En este contexto cultural, no alcanza con responder al alarmismo social en un nivel jurdico, sealando que cualquier extranjero que delinque ya es expulsado de Espaa y de otros pases de Europa, en consonancia al cdigo penal y a la ley de extranjera actuales. En ltima instancia, lo que est en juego es la construccin discursiva de la equivalencia entre inmigracin y delincuencia. Los C.I.E. (centros de internamiento de extranjeros) al penalizar con el encierro a inmigrantes irregulares no hacen ms que alimentar esta tendencia en aumento a construir la inmigracin como portadora de una peligrosidad intrnseca. Dicho de otro modo: al convertir a los inmigrantes irregulares en objeto de encierro, se contribuye al menosprecio encubierto (cuando no abierto) cada vez ms extendido hacia esos colectivos, uniformizados a partir de categoras jurdicas abstractas.

b) Sobre la situacin de los CIE en Espaa

Qu ocurre con los CIE diseminados tanto en territorio espaol como en ms de 20 pases de la Unin Europea desde 1985? El conocimiento pblicamente disponible al respecto no deja lugar a dudas: los inmigrantes irregulares estn confinados en esa zona indiscernible donde no hay privacidad ni acceso al espacio pblico, en nombre de una poltica de seguridad que institucionaliza de facto la categora del fuera del derecho (1).

Las denuncias ampliamente documentadas relativas a los CIE espaoles (distribuidos en ciudades como Madrid, Valencia, Mlaga, Barcelona, entre otras) se repiten desde hace varios aos y estn avaladas tanto por asociaciones y ONG (ACSUR, APDHA, AEDIDH, CEAR, Convivir Sin Racismo, Federacin Estatal de Asociaciones de SOS Racismo, Fundacin Accin Pro Derechos Humanos, Grupo Inmigrapenal, Mdicos del Mundo, entre otros), como por entidades europeas, comisiones del Parlamento Europeo e instituciones espaolas como la Defensora del Pueblo o la Fiscala General del Estado. Entre esas denuncias, cuentan las palizas y torturas a internos, los castigos colectivos arbitrarios, registros nocturnos, insultos racistas, traslados y deportaciones repentinas e injustificadas, atencin sanitaria deficiente, falta de identificacin de los funcionarios policiales, falta de recursos e infraestructura suficientes, por mencionar las ms recurrentes, aunque no deberamos olvidar -habida cuenta de su gravedad- denuncias ms puntuales tales como tratar de forma indigna a una enferma de cncer (2), o los abusos sexuales a una mujer de origen marroqu que luego fue extraditada, archivndose el caso contra el polica acusado (3).

Como informacin probada, alcanza con sealar que las instalaciones de los CIE tienen graves problemas (incluyendo la falta de espacios ntimos), no se permite el acceso a las organizaciones sociales, no existen servicios sociales en la mayora de los casos, no hay dependencias para enfermos, se usan discrecionalmente las celdas de aislamiento sin notificacin sistemtica al juez, se utiliza la sujecin con grilletes o esposas para los internos y, en algunos centros, la luz se mantiene encendida las 24 horas (4). A esas infraestructuras deficitarias, hay que sumar el incumplimiento habitual de normas como la revisin sanitaria de los internos, la disponibilidad de ropa, el uso de las llamadas telefnicas, la falta de asesoramiento legal, la falta de mediadores y traductores y la vulneracin de derechos bsicos. Siguiendo el informe de CEAR, se considera una conviccin probada las torturas a internos dentro de algunos CIE, as como la ausencia de sistemas de identificacin de los policas, la existencia de zonas grises en el sistema de video-control, la negativa a elaborar partes mdicos y a documentar lesiones por parte del personal mdico del centro. De forma igualmente corroborada, tambin se seala la imposibilidad de acceso directo del interno al juez o fiscal para expresar quejas o denuncias. Podran sealarse otros tantos problemas, pero lo dicho es suficiente para que no sorprenda por qu a estos centros se los ha bautizado como pequeos Guantnamos.

Las crnicas denuncias de maltrato, insultos y humillaciones sufridas en los CIE (5) forman parte de esas regularidades vergonzantes que buena parte de la ciudadana prefiere desconocer, no obstante la movilizacin de algunas ONG, plataformas sociales y asociaciones que luchan por su cierre inmediato (6). Contra esa voluntad de ceguera mayoritaria, hay que recordar que a esas denuncias se suman tambin continuas redadas policiales que tienden a naturalizar el racismo como principio de seleccin de posibles irregulares (7). El hecho de que autoridades de algunos CIE se hayan negado a visitas de control por parte de ONG implicadas (8) muestra a las claras no slo la opacidad de su funcionamiento sino adems la certeza por parte de quienes los gestionan de estar cometiendo una violacin sistemtica de los derechos que reglamentariamente se les confiere a los confinados.

Las falencias y problemas gravsimos que afectan a los CIE son la punta del iceberg que compromete a las polticas de inmigracin y asilo del estado espaol en su conjunto. No hay ningn azar tras estas realidades: son producto de una poltica del encierro que produce maltratos fsicos y psquicos por parte de quienes detentan el monopolio de la ley y la violencia. No se trata, sin embargo, de una tendencia local contrarrestada por fuerzas globales. Por el contrario, este maltrato hacia los ms vulnerables es una poltica de estado, elaborada por gobiernos que presuntamente combaten la xenofobia y el racismo.

Ms all de las intencionalidades manifiestas, los efectos de esta poltica no dejan lugar a dudas: adems de crear sujetos sometidos a un rgimen de excepcionalidad sin garantas, crea las condiciones para que parte de los irregulares, tras el perodo mximo de retencin, sean liberados con orden de expulsin, lo que equivale a vedarles toda posibilidad de acceder a una regularizacin posterior (y por extensin, de acceder a un permiso de trabajo). Objetos de un sistema de encierro, constituidos como sujetos delictivos aunque sin las garantas de las crceles ni personal competente para atender sus necesidades fsicas, psquicas y sociales-, los internos difcilmente quedan rehabilitados para afrontar una exterioridad no menos amenazante en las condiciones en que son devueltos. Los sospechosos de siempre son tambin los eternos condenados: sudacas, negros, moros, amarillos, parias sin pas

c) Los CIE como campos

Si cualquier campo (de internamiento, de concentracin, de exterminio), como espacio de excepcin, se sita fuera del orden jurdico normalizado, apenas puede afirmarse con un mnimo de honestidad que el desprecio de las vidas que all se produce de forma sistemtica es un hecho accidental. Por implicacin, los padecimientos de los internos de los CIE no es un mero incidente producto de algunos excesos policiales, ms o menos aislados. Su estructura jurdica de excepcin, da pie a que lo excepcional sea la regla: vejaciones, insultos, abusos de autoridad. Como mquina letal el maltrato no es transgresin de su funcionamiento, sino su puesta en prctica, en la que los sujetos son reducidos a cuerpos regulados a travs de una violencia crnica, ejercida discrecionalmente por un poder policial soberano.

Ahora bien, cmo es posible que una persona que no ha cometido ningn delito pueda ser encerrada en nombre de un estado de derecho ms o menos espectral? Qu clase de racismo y xenofobia institucionalizados permiten legalmente que algunos seres humanos sean recluidos por una falta administrativa como es el caso de estar indocumentado? Incluso si las condiciones e infraestructura de los CIE fueran las apropiadas, el proceder mismo es indefendible: si cometer una falta administrativa es razn suficiente para ser recluido, entonces, la amplia mayora de la poblacin debera estarlo (y no hablemos ya de los imputados por delitos de gravedad como la corrupcin, el trfico de influencias, el cohecho, asociacin ilcita, etc.).

Debemos concluir, entonces, que el racismo se pone en prctica de forma selectiva, especialmente con los desposedos? La pregunta es puramente retrica: en ltima instancia, slo podemos explicar estas prcticas en las que estn implicados los estados europeos no slo a partir de prejuicios xenfobos y racistas, sino tambin de un clasismo radical que adquiere estatuto jurdico en las fianzas. Paradjicamente, nuestro rgimen poltico permite que unos imputados por delitos graves estn en libertad si tienen poder para pagar su fianza y a su vez sujetos que han cometido faltas administrativas estn encerrados por no disponer de recursos econmicos suficientes para su defensa.

La conclusin que se deduce es que lo que vale para ciertos colectivos no vale para todos, esto es, el trato de excepcionalidad que se aplica a los inmigrantes irregulares, de generalizarse, nos instala en una situacin totalitaria en la que las faltas administrativas son tratadas como delitos jurdicos. Desde luego, la gravedad de esta regularidad de la excepcin no disminuye por afectar a menos personas (en este caso, no-ciudadanos) sino que la (mal)disimula. Porque el procedimiento sigue siendo arbitrario y no hace ms que reafirmar un doble rasero de los estados europeos en los que los derechos humanos son desechados en cuanto el ser humano no es ciudadano. Se plantea as una dualizacin perversa: al reconocimiento de los derechos de ciudadana se le superpone una denegacin de tales derechos a los no-ciudadanos.

Sostener que la institucin policial es racista no es ninguna acusacin desmesurada; sin embargo, cuando se intentan borrar las huellas de sus prcticas el problema se agrava, porque se da un cariz institucional a ese racismo, indiscutiblemente enlazado a un clasismo de larga data. Es precisamente ese ocultamiento cnico lo que desde hace varios aos el estado espaol ha instalado como moneda de cambio, constituyendo a sujetos irregulares en ilegales, esto es, objetos de persecucin y encierro. Que esta prctica estatal se considere normal no hace sino agravar el problema: seala el grado de patologizacin de las estructuras sociales e institucionales en las que mal vivimos.

Para firmar la iniciativa: "Que el derecho no se detenga a la puerta de los CIE". http://www.inmigrapenal.com/Paginas/Documentos/Manifiesto%20QDERECHoNOSEDETENGA.260511...pdf

Notas:

(1) Segn el Ministerio del Interior de Espaa, la detencin con una duracin mxima de 60 das- procede en casos de denegacin de entrada, devolucin, inicio de expediente sancionador por el procedimiento preferente y expulsin a peticin del instructor del procedimiento, del responsable de la unidad de extranjera del Cuerpo Nacional de Polica ante la que se presente el detenido o de la autoridad gubernativa que hubiera acordado dicha detencin (http://www.mir.es/SGACAVT/extranje/regimen_general/centro.html).

(2) http://www.cadenaser.com/sociedad/articulo/juez-obliga-centro-internamiento-extranjeros-madrid-dar-trato-digno-enferma-cancer/csrcsrpor/20110425csrcsrsoc_3/Tes

(3) http://www.publico.es/espana/327536/un-caso-cerrado-con-la-expulsion-de-la-victima

(4) Me remito al informe hasta el momento ms sistemtico que existe al respecto: Situacin de los centros de internamiento para extranjeros en Espaa (informe tcnico realizado por la Comisin Espaola de Ayuda al Refugiado (CEAR) en el marco del estudio europeo DEVAS). http://www.icam.es/docs/ficheros/200912110006_6_1.pdf

(5) Estas denuncias son de conocimiento pblico. Al respecto, puede consultarse http://www.canalsolidario.org/noticia/centros-de-internamiento-de-extranjeros-o-carceles-de-inmigrantes/23099; http://www.elmundo.es/elmundo/2011/06/16/espana/1308233417.html; http://blogs.elpais.com/3500-millones/2011/06/que-el-derecho-no-se-detenga-a-la-puerta-de-los-cie.html;

http://www.publico.es/127183/muros-opacos-centros-de-internamiento-para-sin-papeles

(6) La campaa por el cierre de los CIE puede seguirse aqu: http://ciesno.wordpress.com/

(7) Con respecto a las redadas policiales, puede consultarse la nota Acoso policial contra los inmigrantes en http://www.diagonalperiodico.net/Acoso-policial-contra-los.html

(8) As por ejemplo http://www.cadenaser.com/sociedad/articulo/juez-ordena-centro-internamiento-extranjeros-aluche-facilite-visitas-ong/csrcsrpor/20110119csrcsrsoc_4/Tes

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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