Portada :: Chile
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2011

40 aniversario de un hecho histrico
Nacionalizacin del cobre: xito o fracaso?

Hernan Soto
Punto Final


El 11 de julio se cumplen 40 aos de la nacionalizacin del cobre por el gobierno del presidente Salvador Allende. Ese da de 1971 los diputados y senadores que asistieron al Congreso Pleno aprobaron por unanimidad el proyecto de reforma constitucional que recuperaba para el patrimonio nacional el cobre, en poder de compaas dependientes de tres consorcios norteamericanos: Anaconda (Chuquicamata y Extica, adems de Potrerillos y El Salvador), Kennecott (El Teniente) y Cerro Corporation (Andina). Nunca un proyecto de esa significacin y envergadura haba concitado tal apoyo. Todos los sectores y partidos polticos, a travs de sus parlamentarios, coincidan en que se trataba de una medida de alta significacin patritica y econmica. La nacionalizacin del cobre era una de las medidas estructurales bsicas contempladas en el programa de gobierno de la Unidad Popular y como tal, parte de un plan de cambios que tenan como objetivo la plena independencia y soberana del pas y el avance hacia el socialismo en democracia.

En ese tiempo, la produccin de la Gran Minera se mova entre 550 y 580 mil toneladas al ao (actualmente slo Codelco produce alrededor de un milln 700 mil toneladas, un tercio del total de la Gran Minera). El golpe militar de 1973 puso un final sangriento al gobierno de Allende y su proyecto de sociedad. Aunque la nacionalizacin del cobre dej de ser parte esencial del programa de transformaciones en que estaba inserta, mantuvo importancia especfica. A tal punto, que es considerada una de las medidas econmicas ms trascendentes de la historia nacional. En cuarenta aos Codelco ha aportado al Estado ms de 80 mil millones de dlares; es la principal empresa productora de cobre del mundo y mantiene un nivel profesional y tecnolgico entre los mejores de la industria. Obviamente su importancia para el pas habra sido mucho mayor dentro del modelo que pretendi establecer la Unidad Popular, pero esa es la historia que no fue.

 

Afn privatizador

 

El saldo ms que positivo del funcionamiento de Codelco contrasta con las opiniones privatizadoras que se repiten cada cierto tiempo. En recientes declaraciones, Pablo Wagner, subsecretario de Minera, calific la nacionalizacin como un error histrico. Tuvo respuesta a travs del actual presidente ejecutivo de Codelco, Diego Hernndez: Independiente de cualquier consideracin ideolgica o poltica, si slo nos quedamos en el mundo de las platas, est claro que para el Estado chileno ha sido una buena decisin no haber vendido Codelco.

Es un inters permanente de algunas transnacionales apoderarse de la gran minera estatal del cobre chileno. La capacidad productiva de Codelco, sus reservas y equipamiento, su personal calificado y posicionamiento en el mercado son de primer nivel. Si sigue siendo estatal puede ser avalada por el Estado, podra expandirse considerablemente y no sera sencillo desplazarla del mercado, porque sus intereses son los mismos del pas que tiene la mayor reserva de cobre del mundo y no solamente los de un grupo de accionistas controladores. Con las declaraciones de Pablo Wagner parece resurgir en la derecha la voluntad de privatizar Codelco. Desde el golpe militar, algunos de sus personeros intentaron hacerlo -como el ministro de Hacienda, Fernando Lniz-, hombre de El Mercurio. Algo parecido intent Jorge Cauas, adelantado de los Chicago boys, tambin sin xito. Se hablaba de un veto militar. Finalmente, Pinochet acept el ingreso de capitales extranjeros a empresas nuevas o que no hubieran sido nacionalizadas. As lleg Exxon a controlar Disputada y la canadiense Noranda se interes por Andacollo.

La situacin no desalent a los neoliberales que buscaron frenar la expansin de Codelco. Lo lograron. Poco a poco buscaron abrir las puertas a la inversin extranjera, que vacilaba por el descrdito de la dictadura militar como por la posible actitud de la oposicin a Pinochet, que comenzaba articularse. Pesaba el temor a posibles nacionalizaciones y no sirvi de mucho el pago de 377 millones de dlares como indemnizacin -ilegal, sin duda- a las empresas cuprferas nacionalizadas. Era necesario dar ms garantas, porque haba surgido un nuevo obstculo en la Constitucin de 1980, que conserv la norma de la Constitucin democrtica en orden a establecer a favor del Estado el dominio absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible sobre todas las minas. La salida encontrada fue doble: se dicta una ley orgnica constitucional sobre la minera que contemplaba la figura de la concesin plena, sobre la cual el titular tiene dominio pleno semejante al derecho de propiedad: absoluto, indefinido, transferible y transmisible, protegido por el pago de una patente mdica; el segundo elemento fue una norma sobre posible nacionalizacin, que debera pagarse al contado con una indemnizacin conforme al valor presente de los flujos futuros de caja que pudiera generar la concesin. La Ley Minera, obra de Jos Piera Echenique, entonces ministro de Minera y del ministro de Hacienda, Hernn Bchi, fue promulgada por la dictadura en 1982. Las transnacionales comenzaron a interesarse, y al mismo tiempo buscaron asegurarse ante un posible gobierno democrtico. Especialmente porque la oposicin haba declarado que no reconocera la legislacin minera de la dictadura. No tuvieron que preocuparse cuando el primer gobierno democrtico del presidente Patricio Aylwin, con el respaldo de la Concertacin, decidi que no habra cambios en la poltica minera. Siguieron, por lo tanto, las restricciones a la expansin de Codelco y las puertas abiertas a las transnacionales. Entre 1990 a 2000 ms de 13 mil millones de dlares se invirtieron en la minera del cobre, aumentando la produccin nacional aproximadamente a 4 millones y medio de toneladas.

 

Nacionalizacin en marcha

 

A pesar de la unanimidad de 1971 para aprobar la nacionalizacin las dificultades aparecieron pronto. Las compaas norteamericanas no facilitaron las cosas. Muchos tcnicos se fueron del pas. Lo ms grave, sin embargo, eran las deficiencias en los planes de expansin, que incluso amenazaban el funcionamiento de Chuquicamata y El Teniente y demandaron esfuerzos urgentes y costosos para remediarlos. El clima laboral se fue enrareciendo, a parejas de lo que suceda en el campo poltico. La derecha en los minerales pas pronto a acciones desestabilizadoras y golpistas, que llegaron al sabotaje. Los supervisores pagados en dlares fueron a la huelga contra el pago en moneda nacional. En los sindicatos de obreros y empleados el ambiente se enturbiaba. Pesaba el economicismo, y las divisiones que haban estimulado las compaas norteamericanas produjeron paros seccionales y tambin huelgas de mayor alcance. Culminaron con la huelga de El Teniente entre abril y junio de 1973, en que miles de trabajadores manipulados por la derecha sediciosa prepararon el clima al golpe militar.

Hubo fallas por parte de los ejecutivos de las empresas en su relacin con los trabajadores, que los llevaban a no comprometerse a fondo con la nacionalizacin. As lo reconoca David Silberman, gerente general de Chuquicamata, en carta de 12 de julio de 1972 a El Mercurio. Seala que los chilenos se la han podido. La nacionalizacin es un xito pese a quien pese y agrega: Se ha avanzado poco en cambiar el papel de la clase obrera en la produccin. Por tal razn, en alguna medida los trabajadores ven en la nacionalizacin nicamente el cambio de un patrn por otro. No hay an suficiente conciencia de que el cobre entrega ahora beneficios exclusivamente para Chile. En la medida que mostremos abiertamente a los trabajadores las cifras concretas de produccin, las condiciones financieras de la empresa, la situacin del mercado, las disponibilidades de la empresa, la situacin del mercado, las disponibilidades de materias primas, la real capacidad instalada, etc., lograremos llegar a relaciones de nuevo tipo que vinculen directamente las remuneraciones a la produccin.

Los embargos al cobre, trabados por la Kennecott en Estados Unidos y Europa, complicaron la situacin. Sin embargo, a pesar de todo, las minas no se paralizaron y la mayora de los trabajadores se puso al lado de la nacionalizacin, exigiendo mayor participacin en la gestin de las empresas y reconociendo los beneficios sociales alcanzados, los proyectos educacionales y culturales, los encuentros de produccin y los estmulos a la innovacin. Fue una lucha en gran escala que termin con el triunfo de las fuerzas populares.

Uno de los temas ms socorridos de la prensa opositora a la Unidad Popular fue el funcionamiento de las empresas nacionalizadas del cobre. El objetivo era desprestigiar a sus ejecutivos, casi siempre jvenes profesionales con escasa experiencia. En Chuquicamata, a comienzos de 1972, el promedio de edad en la lnea ejecutiva era de 31 aos. Muchos eran profesionales sin militancia poltica, que dieron verdaderas lecciones de compromiso y eficiencia. Pasados cuarenta aos, se reconoce que la administracin de los minerales fue eficiente y honrada. En un libro reciente, escrito por investigadores de derecha, se dice: A pesar de las acusaciones de mala administracin por parte de la oposicin, tenemos la impresin que Codelco fue bien manejada por los responsables de la Unidad Popular. (Historia poltica del cobre 1945-2008, Joaqun Fermandois, Jimena Bustos y Mara Jos Schneur. Ediciones Centro de Estudios Bicentenario, Santiago, 2009).

 

Codelco amenazada

 

Desde hace ms de treinta aos el cobre parece estar en permanente peligro, asediado por las transnacionales y sus aliados internos. La privatizacin de Codelco es tema recurrente. Cada cierto tiempo surgen iniciativas que logran ser contenidas por un rechazo ciudadano mayoritario, hasta el momento. Porque incluso sectores que se califican de Izquierda a veces vacilan. Codelco sigue siendo el gran diamante de la corona. En el evento de que Codelco pasara a manos privadas, sus propietarios exigiran un trato semejante a las otras grandes mineras privadas, lo que profundizara la exaccin que sufre Chile va utilidades excesivas que no son limitadas. Con todo, no parece ser ese el mayor peligro. La disminucin de su peso relativo en el mercado, derivada en parte de las restricciones que se le imponen a su desarrollo y a las enormes inversiones que se avecinan en la minera privada, pueden afectar fuertemente a Codelco. Para los prximos siete aos se calculan inversiones entre 35 mil y 40 mil millones de dlares, que llevaran la produccin de cobre en el pas a 7 millones 500 mil toneladas al ao incluyendo a Codelco, que aportara alrededor de la cuarta parte de esa cifra.

Entretanto, segn datos de Cochilco y el Consejo Minero, las mineras privadas obtuvieron ms de cien mil millones de dlares de ganancias entre 2005 y 2010. En el mismo periodo pagaron del orden de 20 mil millones de dlares en impuestos. Las ganancias de las transnacionales en los ltimos cinco aos casi quintuplicaron la inversin extranjera total en la gran minera entre los aos 1974 y 2006. Y tributan menos que Codelco.

Hay un nuevo peligro. Debido a la escasez relativa de pertenencias mineras interesantes, las trasnacionales miran hacia las pertenencias que Codelco podra cederles por simples acuerdos de su directorio. Esta es una situacin que ya denunci hace nueve aos Armando Uribe, acadmico especialista en derecho minero. El grupo Luksic, a travs de uno de sus ejecutivos, declar que Codelco es propietaria de zonas muy extensas de propiedad minera, as que va a ser foco de inters para cualquier compaa llegar a algn acuerdo en materia de exploracin, como se ha acordado con ellos en una zona cercana a Sierra Gorda.

 

Renacionalizacin del cobre

 

En el futuro no cesarn los impulsos privatizadores. Con el neoliberalismo las transnacionales seguirn lucrando, con grandes utilidades y bajos impuestos, protegidas por la concesin plena y la dificultad para nacionalizarlas. El cobre ser cada vez menos chileno, salvo que una fuerte mayora democrtica haga ceder terreno a las transnacionales a travs de una nueva Constitucin, la derogacin de la Ley Minera, el establecimiento de un justo royalty sobre las ventas o la eliminacin definitiva de la invariabilidad tributaria. Ser necesario, al mismo tiempo, debatir y reflexionar, cotejando experiencias de otros pases. Se cita, por ejemplo, el caso de Noruega, cuya riqueza petrolera transform su economa. El Estado noruego cuida sus recursos. Se reserva el derecho a fijar cuotas de produccin y parmetros tecnolgicos para conservar el recurso y ajustar su oferta a los requerimientos del mercado. El Estado destina parte importante de los recursos a empresas de su propiedad. Adems, cobra derechos a los privados, aplica un royalty sobre las ventas y un impuesto especfico a las utilidades, sin perjuicio de someterlos a la legislacin tributaria comn. Estas condiciones, que en Chile seran criticadas por la derecha como excesivas, en Noruega son aceptadas por las transnacionales sin problemas. Noruega, entretanto, alcanza el mejor ndice de desarrollo humano y un fondo soberano de 500 mil millones de dlares.

As como la nacionalizacin del cobre tuvo un camino largo y difcil, la renacionalizacin no ser sencilla. Para prepararla hay no pocas medidas necesarias y posibles. Como la prohibicin de exportar concentrados y autorizar solamente la exportacin de cobre fundido o refinado; el control sobre los metales preciosos y minerales asociados; el control de los precios de transferencia; el trmino de la invariabilidad tributaria; un royalty efectivo; un nuevo diseo laboral para eliminar los abusos de la subcontratacin y otras medidas semejantes que vayan cambiando el rgimen privilegiado de que gozan las trasnacionales.

Fue la nacionalizacin un xito o un fracaso? La respuesta es doble. Con el funcionamiento de Codelco a cargo de las minas nacionalizadas, ha sido un xito notable, en trminos de eficiencia y rendimiento econmico al servicio de Chile. Puede tambin haber sido un xito como base importante para una futura renacionalizacin, y para las medidas que deberan empezar a aplicarse a las transnacionales como expresin de una nueva voluntad patritica y soberana del Estado de Chile. Pero hay tambin otra respuesta que no debe ser silenciada. La nacionalizacin fue traicionada por los mismos que dijeron que no aceptaran la legislacin entreguista de la dictadura y que le dieron legitimidad a las actuaciones intolerablemente abusivas de las transnacionales del cobre

 

 

 

 

Publicado en Punto Final, (edicin N 737, 8 de julio, 2011)

[email protected]

www.puntofinal.cl

www.pf-memoriahistorica.org

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter