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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2011

Los compaeros de Rumbo a Gaza encerrados en la embajada de Espaa en Atenas anuncian una huelga de hambre
Chantaje y ciudadana

Santiago Alba Rico
Rebelin


Por sexto da consecutivo, algunos de los compaeros de Rumbo a Gaza continuan encerrados en la embajada de Espaa en Atenas, reclamando proteccin frente al gobierno griego, que sigue a su vez impidiendo la partida del Gernika. La cuestin ya no es el bloqueo de Gaza sino su extensin al territorio europeo; la cuestin no es ya -o no slo- el criminal acoso de Israel sino la sumisin de la UE, alineada contra el derecho de manera tan servil que no duda en renunciar a su soberana -por no hablar del compromiso con sus ciudadanos- para ayudar al sionismo a mantener la ocupacin de Palestina y socavar toda posibilidad de paz en la regin. La cuestin ya no es Gaza sino lo que se ve al trasluz: un mundo a la deriva, sin garantas, en el que nadie puede sentirse protegido o representado en un Parlamento, un Tribunal o una Constitucin. La cuestin de Gaza se ha convertido en una confesin global. La Flotilla de la Libertad II no ha llegado a Palestina, ni siquiera ha salido de puerto, pero para impedirlo ha hecho falta movilizar las fuerzas ms oscuras, violar las leyes europeas y dejar palmariamente al desnudo cun frgiles e impotentes son nuestras instituciones. No hemos ayudado a liberar Gaza pero s a mostrar las cadenas de los europeos. Los que crean que Espaa, Italia o Grecia era pases de primera clase, gallitos de la escena internacional capaces de imponer sus intereses a las naciones minusoberanas del Tercer Mundo, deben ahora aceptar la verdad: nuestros gobiernos deciden sus destinos tanto como el del Congo o el de Hait. Econmica y polticamente nos parecemos cada vez ms a los que hasta ahora hemos sojuzgado y explotado.

Desde el primer da, los miembros de la Flotilla fueron vigilados y acosados y los barcos sometidos a inspecciones, sabotajes y bloqueos. Israel mandaba y Grecia se inclinaba; Espaa, junto a los otros pases de la UE, callaba. Cuando el gobierno griego impidi por la fuerza la salida de las naves, los miembros de Rumbo a Gaza acudimos a la embajada buscando proteccin frente al desmn legal que retena el Gerniza en Kolymbari. Nos negamos entonces a salir del recinto de la legacin diplomtica y los compaeros que all permanecen siguen negndose a hacerlo mientras nuestro ministerio de Asuntos Exteriores no proporcione al Gernika el amparo legal que le corresponde, como propiedad que es de un armador espaol al que no puede negarse, cumplimentados los requisitos de las autoridades portuarias, el libre desplazamiento por el Mediterrneo. Pero estamos una vez ms en el mundo al revs: al chantaje de Israel se le llama estabilidad poltica y al reclamo de legalidad de los ciudadanos espaoles se le llama chantaje. Los pasajeros del Gernika encerrados en la embajada, al contrario que Israel, no estn presionando para doblar la ley ni para reproducir un crimen denunciado por la ONU; de hecho no estn presionando sino solicitando proteccin, como en las antiguas catedrales, frente a la persecucin y el abuso. Desgraciadamente la embajada de Espaa en Atenas no es una catedral sino un barrio de Gaza; y nuestro ministerio de Asuntos Exteriores no es la expresion y garanta de la soberana del Estado espaol sino un departamento de la polica israel. Trinidad Jimnez ha hecho llegar a nuestros compaeros su negativa a reconocerlos como interlocutores. Digamos la verdad: lo que ocurre es que no los reconoce como ciudadanos. Es normal que el gobierno israel, que tampoco reconoce la ciudadana de los palestinos que viven dentro de sus fronteras, haya agradecido a nuestra ministra la israelizacin de nuestro pas. Salvando las enormes diferencias en trminos de sufrimiento, nuestros valientes compaeros de la embajada son hoy un poco palestinos. El gobierno espaol es un oficina de Israel; los habitantes del Estado espaol son tambin gazates. Israel, ante el silencio de casi todos y el aplauso de unos cuantos, ha impuesto un bloqueo a Europa.

Qu piden nuestros compaeros en la embajada de Atenas? La cosa ms sencilla, la ms banal, la ms evidente, aquella que debera ser el presupuesto indiscutible de todas las dems. Piden que Trinidad Jimnez los reconozca, no como interlocutores, no, sino como ciudadanos. Si son ciudadanos, porque son ciudadanos, el gobierno espaol debe asegurar sus derechos elementales, entre ellos el de disponer libremente del Gernika y el de moverlo libremente por el Mediterrneo. No hace falta que la ministra hable con nuestros compaeros: basta con que exija al gobierno griego que permita zarpar a nuestro barco. No es necesario que sea ni razonable ni elegante: es suficiente con que el Gernika largue amarrras sin que nadie se lo impida. Eso en el supuesto de que nuestros compaeros sean ciudadanos. Porque si no son ciudadanos, entonces no slo se les puede negar la voz sino tambin, como a los habitantes de Gaza, todos los derechos, incluido el derecho al alimento. En Gaza se pasan penalidades. Quizs por eso algunos de los compaeros encerrados en la embajada de Espaa en Atenas han anunciado el comienzo de una huelga de hambre a partir del lunes. Para hacer saber que la furia de Israel ha entrado en territorio espaol provocando efectos parecidos a los de Gaza; y para hacer saber que despojar a un ser humano de su ciudadana es despojarlo de la supervivencia misma. Su decisin es todo lo contrario de un chantaje; es una metfora y una revelacin. Metfora de Gaza; revelacin de la subsidiariedad de Europa.

Ojal el gobierno espaol no ceda al chantaje israel y devuelva su ciudadana -en este caso en forma de barco- a nuestros valientes compaeros de Atenas y a todos los que los apoyamos desde todos los rincones del mundo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



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