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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-07-2011

El Imperio quema su ltima nave

Paco Arnau
Ciudad futura

El Atlantis, el ltimo transbordador espacial de EEUU (y por extensin su ltima nave espacial tripulada) ya ha partido de Cabo Caaveral con cuatro astronautas con destino a la Estacin Espacial Internacional (ISS). Quedan atrs tres dcadas de historia de los shuttle y casi cinco dcadas de presencia estadounidense en el espacio con medios propios


A partir de aqu, es inevitable recurrir al tpico de que estamos en el inicio de una nueva era de la llamada carrera espacial en su conjunto histrico, en el borde de una lnea roja que traza un antes y un despus en la presencia humana en el espacio que se inici hace medio siglo con la hazaa sovitica del vuelo de Yuri Gagarin. La Federacin de Rusia, heredera tecnolgica de la URSS, y la Repblica Popular China, con tecnologa tambin heredada de la URSS, son a partir de ahora las dos nicas potencias con capacidad real para enviar personas a nuestra rbita. Y la Federacin de Rusia, la nica con capacidad de enviar tripulaciones a la ISS, el nico complejo orbital que asegura la presencia humana permanente en el espacio.

La denominada carrera espacial tripulada comenz en 1961 y el pistoletazo de salida lo dio la Unin Sovitica. Durante prcticamente toda esa dcada, la otra superpotencia intent responder a los retos pioneros de la URSS con mayor o menor fortuna (menor en la gran mayora de los casos) hasta que EEUU emprendi el compromiso nacional de poner hombres en la Luna con el programa Apolo. Incluso antes de que terminaran los vuelos de las misiones Apolo, el inters en Estados Unidos por las misiones tripuladas al espacio empez a languidecer. An en el supuesto de que no fuera as del todo, parecera que una vez cumplido el objetivo meditico de adelantar a los rivales de la superpotencia socialista en la carrera lunar, el inters de Washington y de sus poderosos medios de comunicacin por la presencia humana en el espacio decay de forma visible. Si a los hechos posteriores nos remitimos, esto fue as. El programa lunar Apolo languideci sin ni siquiera ser completado y estas naves de EEUU realizaron su ltima misin en 1975, la primera y nica misin conjunta entre la URSS y EEUU, la ASTP (Apolo-Soyuz Test Project).

La URSS volvi a tomar la delantera en cuanto a la presencia humana permanente en el espacio durante tres lustros con programas de estaciones orbitales (Salyut, Mir) que no tuvieron rival. Se dibujaba desde mediados de la dcada de 1970 de nuevo un paisaje espacial parecido al de la dcada de 1960 tras un parntesis excepcional de un lustro (1969-1974). Solo que esa vez no haba respuesta temprana, ni meditico-propagandstica ni real, por parte estadounidense en cuanto a estaciones orbitales (si exceptuamos la breve y fallida experiencia de la estacin Skylab) ni tampoco en cuanto a nuevas cpsulas tripuladas tras la cancelacin de las Apolo (algo de lo que an se deben arrepentir en la NASA). Desde mediados de los aos 70, tanto EEUU como la URSS comenzaron a desarrollar sendos programas de transbordadores espaciales, un nuevo concepto de nave hbrida (carguero espacial y vehculo tripulado) con la vista puesta, en principio, en programas de defensa espacial al albur de uno de los momentos ms calientes de la Guerra Fra: la dcada de 1980.

Guerra Fra y transbordadores espaciales

La llegada de los transbordadores coincidi con la toma del poder en Washington del sector ms ultraconservador y anticomunista de la poltica estadounidense (Reagan y sucesores) y con un declive econmico en la URSS que provoc a su vez una crisis poltica culminada a a finales de los 80 (Muro de Berln) y principios de los 90 con la disolucin del pas y el empobrecimiento y la guerra en la que fuera antes su rea de influencia continental europea. Ello tuvo como consecuencia la cancelacin del programa Burn-Energa, un sistema de transporte tecnolgicamente ms avanzado que los shuttle y que posiblemente, de haber continuado, habra llegado hasta nuestros das sin los sobresaltos de los transbordadores estadounidenses, un sistema cuya fiabilidad pusieron en tela de juicio aterradoras cifras de astronautas muertos que han disparado esta triste estadstica hasta la fecha.

Como antes avanzbamos, tras la cancelacin del programa Apolo, la presencia humana en el espacio estuvo durante unos aos prcticamente monopolizada por las estaciones espaciales de la URSS y sus naves Soyuz hasta que se lanzaron los primeros transbordadores espaciales de la NASA Pero stos, al margen de otras misiones como la puesta en rbita desde su bodega de satlites, no tenan adnde ir o dnde acoplarse As, tras la disolucin de la URSS a finales de 1991 y el caos surgido de sus cenizas en una espectral imagen de la antigua superpotencia (una Rusia en la dcada de 1990 con una economa que no llegaba ni a la mitad del PIB de la Unin Sovitica), los estadounidenses acuerdan con Rusia el programa de colaboracin internacional Mir-Shuttle e inyectan dlares para mantener la gran estacin orbital de diseo sovitico. De hecho, la Mir, y antes las Salyut con el programa Intercosmos, fueron las primeras estaciones espaciales internacionales en cuanto a los programas cientficos y a sus propias expediciones, con cosmonautas y astronautas procedentes de multitud de pases de varios continentes.

El legado de las estaciones espaciales soviticas fue la base firme sobre la que se asent la presencia humana en el espacio hasta nuestros das. La ISS, el mayor complejo orbital construdo por el hombre, es digna sucesora de la estacin orbital Mir. La construccin de la ISS tal y como hoy la conocemos, iniciada en los albores del nuevo milenio con mdulos rusos con una tecnologa ms sofistica que los de EEUU (los mdulos rusos habitables son capaces de alcanzar la rbita y acoplarse de forma automtica, sin necesidad de tripulacin), no hubiera sido posible sin el concurso de los shuttle (que trasladaron en su bodega varios de sus mdulos y su estructura central). se ha sido, junto con la puesta en rbita y mantenimiento de satlites como el telescopio espacial Hubble y algn que otro programa militar secreto, el principal papel jugado por los transbordadores estadounidenses en tres dcadas: ser grandes cargueros que posibilitaron la construccin del segmento estadounidense (incluyendo los mdulos europeo y japons) del mecano de la ISS.

Y llegamos por fin a nuestros das. La presencia humana en el espacio, a pesar de sus muchos detractores, sigue siendo igual de importante o ms que en anteriores dcadas porque revierte en avances cientficos y en progresos para la sociedad que no seran posibles de otra forma en el balbuceante estadio actual de la robtica. As lo han demostrado los miles de experimentos y programas cientficos, de tecnologa de materiales, de investigacin biolgica y hasta mdica que se han desarrollado con xito a lo largo de dcadas en las Salyut, la Mir o la ISS. Pero la diferencia sustancial en la actualidad es que la primera potencia econmica del mundo tiene otras prioridades.

Caones o mantequilla

Aunque la crisis poltica an no ha llegado, EEUU est sumido en una profunda crisis econmica que ha arrastrado a la mayora de sus satlites, el llamado occidente capitalista desarrollado. Esta crisis, que algunos economistas independientes caracterizan como estructural y sistmica, est suponiendo tanto en EEUU como en sus satlites la destruccin de los ltimos restos del Estado del bienestar, un holocausto iniciado a finales de la dcada de 1980 como consecuencia de la crisis del rea socialista euroasitica y que se ha cobrado ya millones de vidas (ms si sumamos muertos y no nacidos a causa de la desaparicin del sistema econmico socialista en varios pases). Estado del bienestar no slo es escuelas y hospitales, salarios dignos y seguridad social (lo que caracteriz en buena medida a Europa Occidental y Japn y en menor medida a EEUU tras la Segunda Guerra Mundial para frenar el avance del comunismo). Estado del bienestar tambin es investigacin y ciencia para el progreso humano. Esta poca que podramos definir como retrofuturo es consecuencia del cambio en el orden de prioridades del capitalismo mundial dictado e impuesto manu militari por Wall Street por medio de sus gobernantes globales de Washington y el Pentgono. Entre caones y matequilla, el imperio en crisis ha optado por los caones.

Hace unos das un medio estadounidense publicaba un dato estremecedor que no ha sido desmentido: Estados Unidos gasta al ao en aire acondicionado para sus acuartelamientos en las guerras que tiene abiertas actualmente con tropas de ocupacin, una cantidad de dlares superior a todo el presupuesto de la NASA. Este argumento tiene sus ventajas: cuando dices que un tanque cuesta ms que construir una escuela te llaman demagogo el dato del aire acondicionado remueve mejor las conciencias de esa masa acrtica que padece serios dficit de conciencia.

As es, cuestin de prioridades. Emulando al conquistador espaol Corts, el imperio decadente prefiere quemar sus ltimas naves que recortar recursos para una guerra eterna que no hace ms que prolongar su agona: la aventura de la conquista y control de las regiones con recursos energticos fungibles del planeta (a la Guerra de Afganistn se sum la de Iraq y ahora se suma la de Libia). La retirada del espacio tripulado no es lo nico ni lo ms grave, claro est. El estado de abandono en que se encuentran las infraestructuras en una metrpolis imperial en guerra eterna contra el resto del mundo, es ms que procupante: la red de ferrocarril est desapareciendo, las carreteras pblicas no son reparadas, las infraestructuras elctricas (redes y subestaciones) son las mismas que en los aos 50, las personas sin recursos mueren por enfermedades curables ante la ausencia de una sanidad pblica, en un pas del Tercer Mundo como Cuba hay menos mortalidad infantil que en EEUU

Espacio privado y espacio militarizado

Y no es slo que a partir de ahora EEUU se vea obligado a pagar pasaje para ocupar un asiento en naves de diseo sovitico si quieren desafiar las leyes de Newton y que como el Cid Campeador la URSS siga ganando carreras y batallas, de momento tecnolgicas, despus de muerta es tambin que la agencia pblica NASA se va a ver enfrentada se est viendo enfrentada a un recorte de fondos que pone en peligro tambin la que fuera joya de la corona del programa espacial de EEUU: las sondas no tripuladas (interplanetarias o no) de investigacin cientfica. Lo que supondr, sin duda y si alguien no lo remedia, otro freno ms al desarrollo de la ciencia la base de todo progreso humano en esta poca retrofuturista, en este futuro arcaico que se viene dibujando desde finales de 1991. La apuesta de la administracin imperial de Obama por el espacio privado significa, en la prctica, ms bien una apuesta del Estado federal por el espacio militarizado

Drones (aviones robticos para matar personas a distancia en Afganistn o Paquistn); X-37B (minitransbordadores orbitales secretos no tripulados con capacidad ofensiva global y patrocinados por el Pentgono); no hay fondos para investigacin y exploracin de nuestra ltima frontera; no hay fondos para escuelas u hospitales pblicos, ni para carreteras, lneas elctricas o ferrocarriles En un avance de cmo piensa un Imperio desbocado dar una solucin final a sus acuciantes problemas, el ltimo soberano de la dinasta Rockefeller ha afirmado ante las Naciones Unidas que la sanidad pblica ha generado el problema de la superpoblacin. Por tanto, no nos engaemos ni engaemos, s hay fondos para bombardeos humanitarios para controlar nuevos yacimientos de crudo y, de paso, empezar a atacar el problema demogrfico con criminales bloqueos econmicos a pases adversarios que causan, a la larga, muchos ms muertos que esas bombas liberadoras de los goebbelsianos mass media y sus palmeros.

Conclusin: La NASA slo la NASA? lo tiene muy crudo.

Fuente: http://ciudad-futura.net/2011/07/10/imperio-naves/



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