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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2011

Gnero y clase
La pornografa y la industria del sexo

Jaskiran Chohan
En lucha / En lluita


En sus races la pornografa aparece como una rebelin contra el puritanismo promovido por la derecha y la fe cristiana. Sin embargo, este legado no es nada ms que historia, dado que ahora mismo refuerza la opresin sexual femenina en vez de jugar un papel de disensin. La pornografa es parte de la industria del sexo, pero este trmino tambin incluye la prostitucin, los clubes de striptease y el baile ertico. Las ultimas dos manifestaciones presentan la cara respetable de un mundo basado en la cosificacin del cuerpo de la mujer, pero tambin muestran el vinculo ms destacado entre el sexo y el mercado.

Es bien conocido que la prostitucin exista durante la poca grecorromana y tambin en la antigua Mesopotamia. Pero en muchos aspectos estas mujeres estaban ms liberadas sexualmente porque no sufran la estigmatizacin social por tener hijos con varios hombres, e igualmente podan buscar una pareja, como por ejemplo las mujeres aztecas. Lo que inici el cambio fue la introduccin de la propiedad privada y la introduccin de la idea de la familia nuclear como defini muy bien el marxista Friedrich Engels. Engels explic que nuestras relaciones con el mercado definen las relaciones personales y sexuales. As la familia nuclear y la necesidad de hijos legtimos estaba motivada por la acumulacin de la riqueza y la competencia que dominaba el mercado. Esto no slo confinaba a la mujer dentro de los lmites del hogar, sino que tambin le suministraba unos roles como el de ama de casa o el de cuidadora, haciendo el trabajo reproductivo. De esta forma el placer sexual se negaba entre la pareja y hacia hincapi en la funcin reproductiva del sexo. Esto reforz en gran medida la idea de gozar del sexo fuera del hogar, habitualmente con prostitutas.

Alienacin de las emociones

Este proceso histrico tiene mucho que ver con el boom actual de la industria del sexo. De nuevo, los cambios econmicos han creado una industria que provee un acceso fcil a la satisfaccin sexual. El desarrollo de la tecnologa y el ritmo de vida que llevamos nos ha convertido en maquinas, completamente alienados de nuestras propias emociones, y la industria del sexo ha respondido a esto. Ha convertido el sexo y los deseos humanos en productos vendibles y reclamos econmicos. No debemos olvidar que una caracterstica fundamental de los mercados es la de transformar las relaciones sociales. Se estima que los ingresos anuales de la pornografa son ms altos que los de la industria del ftbol, bisbol y baloncesto juntas. Es tan rentable que cada ao tiene unos beneficios que llegan a los 7.000 millones de dlares, una cifra que ni si quiera incluye a la prostitucin.

La industria del sexo no existe en su propia burbuja sino en la red del capitalismo global. En el Estado espaol slo dos trabajadoras del sexo de cada 100 son autctonas, lo que muestra claramente la influencia de las reestructuraciones econmicas encabezadas por el FMI, las cuales han empeorado la polarizacin y la pobreza mundial. Para muchas de las inmigrantes que estn atrapadas en la industria del sexo debido a la falta de trabajo y la falta de papeles, simplemente no les queda otra opcin. En ese aspecto son claves sindicatos y organizaciones que defiendan los derechos de las trabajadoras del sexo para evitar condiciones de trabajo an ms precarias.

Al contrario de lo que dicen las post-feministas la industria del sexo no es un ejemplo de la libertad sexual de la mujer, ya que fortalece la superioridad masculina como parte del sistema capitalista que intenta dividir a la clase trabajadora bajo falsos preceptos como el de las razas o el gnero. El ejemplo que muestra esto ms claramente es el hecho de que los clubes de baile ertico y striptease estn utilizados mayoritariamente por banqueros y hombres de negocios del sector financiero. No debe extraarnos que este sector siga siendo uno de los ms sexistas, donde las mujeres todava deben enfrentarse a mucha presin a nivel sexual.

No se trata de entrar en el debate sobre la libertad femenina de poder eligir si entrar o no en esta industria, ya que las propias fuerzas del mercado y la manera en que se forma la cultura, ponen estas ideas de supuesta libertad en duda. La mayora de las mujeres sienten una presin diaria de tener una imagen cosificada que domina nuestra cultura y que est apoyada por el mercado capitalista. La nica manera de combatir esta opresin es a travs, no slo de una lucha feminista, sino a su vez, de una lucha anticapitalista. El sexismo no puede ser erradicado mientras el sistema que lo produce siga en pie.

Artculo publicado en el Peridico En lucha / En lluita http://enlucha.org/site/?q=node/16128

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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