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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2011

Es inevitable permanecer en el euro?

Juan Torres Lpez
Sistema Digital


El comisario europeo Joaqun Almunia deca hace unos das que ningn pas saldr del euro y que nadie quera hacerlo. Lo afirmaba con la misma seguridad con la que el presidente de la comisin aseguraba casi al mismo tiempo que en materia econmica y de deuda "no hay alternativa".

Quiz se equivoquen.

A nadie le cabe la menor duda de las ventajas que disponer de una unin monetaria en Europa puede traer para todos. Pero son ventajas que solo se pueden disfrutar cuando est bien diseada y cuando dispone de los necesarios mecanismos compensatorios para evitar que las diferencias que inevitablemente suele haber entre los pases o territorios que la compongan se conviertan en una amenaza para la propia unin y en una fuente de desigualdades sociales y personales, de desequilibrios territoriales, de conflictos econmicos y, en suma, de empobrecimiento para algunos de ellos.

Desgraciadamente, tal y como multitud de economistas distinguidos y de diferentes posiciones ideolgicas advirtieron en su da, la unin monetaria europea se dise desde el principio no para que diera frutos en el terreno de la cohesin y el desarrollo armnico de las economas y de los pueblos europeos sino para que las grandes empresas y los grupos financieros dispusieran de un espacio en donde obtener rendimientos ms abundantes y con menos dificultades.

Con una situacin de partida entre sus componentes muy desigual, la renuncia a disponer de mecanismos equilibradores (coordinacin macroeconmica efectiva, hacienda integrada, presupuestos suficientes, supervisin financiera centralizada, potentes polticas redistributivas que hubieran impedido el aumento de la desigualdad interregional que se ha producido...) llevara inevitablemente a generar una actividad econmica cada vez ms polarizada en torno a los grandes centros de gravedad, a destruir constantemente tejido productivo en las periferias y a incrementar la vulnerabilidad de los territorios ms dbiles ante los impactos que la coyuntura econmica siempre depara con mayor o menor intensidad. Y cuando estos ltimos han sido especialmente fuertes, como los que ha producido la crisis financiera, todo ello se ha manifestado con toda su crudeza: cuando sufren o se deterioran en exceso los espacios ms dbiles el mal se traspasa tambin al conjunto de la economa europea.

En lugar de optar por una estrategia autnticamente comunitaria, por una integracin verdadera y mutuamente satisfactoria, es decir, en lugar de concebir al euro como un instrumento para el desarrollo integral de la economa europea, multipolar y no concentrado, creador de sinergias y no fragmentador del tejido productivo; en lugar de utilizarlo para hacer de la economa europea un espacio compensado en donde la agricultura, la industria y los servicios, la actividad empresarial y los centros de poder, se desarrollaran de modo armonioso en todo su conjunto, desde el primer momento se opt por someter a toda la economa europea a los intereses y directrices del gran capital europeo encabezado por el alemn. Su enorme poder y la sumisin de los gobiernos que se iban sumando a la unin, facilitaron un proceso que ha culminado con una "alemanizacin" del euro que puede terminar por destruirlo.

La enorme pujanza de la economa alemana requiere una demanda constante e igualmente potente. Para que esa demanda procediese de su interior se requerira una distribucin de la renta muy favorable a los salarios y un elevado gasto pblico, porque estos son los que pueden garantizar una potente demanda interna. Pero cuando el capital renuncia a ceder renta no cabe sino recurrir a la demanda externa, dirigiendo la produccin hacia las exportaciones como motor del crecimiento.

Hace aos, la ventaja tecnolgica de la que gozaba Alemania haca que esa fuese una salida natural de su economa, y que, por ello, no implicase un deterioro paralelo de los salarios. Pero cuando la globalizacin y la mayor integracin europea tienden a homogeneizar las condiciones salariales y la norma tecnolgica, para mantener la demanda externa es necesario una estrategia ms combativa en el exterior, que es la que se ha manifestado en la gestacin de la unin europea y, particularmente, del euro, basada en una autntica "conquista" alemana de los mercados europeos.

Alemania ha impuesto la estrategia que permite que el euro sea el instrumento que garantiza la demanda exterior que necesita y eso lo ha logrado liquidando literalmente el tejido productivo de los dems pases y especialmente de los perifricos, imponindoles polticas de austeridad que les han impedido generar ingresos endgenos para generar la suficiente acumulacin de capital y obligndole a financiar entonces su crecimiento econmico mediante los crditos provenientes del enorme supervit que lgicamente produce una pauta distributiva nacida de esta estrategia.

Alemania se ha quedado, o ha destruido, el tejido econmico europeo y puede mantener su crecimiento gracias a la demanda de los dems pases. Y como eso lgicamente merma la capacidad de generar los ingresos suficientes en estos ltimos, pone a su disposicin un gigantesco flujo de financiacin nacido de la acumulacin tan extraordinaria de rentas del capital que se obtiene en su economa, para que as puedan pagar el dficit en el que incurren constantemente.

La operacin puede realizarse aparentemente sin demasiados problemas porque se produce en el marco del euro, como si fuesen dficit o supervit registrados dentro de un mismo pas: cuando muchos advertimos que el dficit exterior espaol es insostenible porque muestra que nuestra capacidad de generar ingresos endgenos disminuye peligrosamente los defensores del status quo nos dicen que eso no es problema porque el dficit espaol respecto a Alemania es tan problemtico como el que Cuenca pudiera tener con Zaragoza.

Es un argumento falaz. Las consecuencias de estos dficits constantes y en aumento que produce la estrategia que domina el euro s son un gravsimo problema econmico y social (aunque no lo sean desde el punto de vista contable) porque provocan, al menos o principalmente, tres problemas que antes o despus pueden hacer que todo salte por los aires en Europa:

- El primero es que genera una deuda privada en aumento que es insostenible desde cualquier punto de vista que se contemple. Algo que nunca ha preocupado a las autoridades porque a la banca le interesa que crezca cuanto ms mejor. Por eso la han dejado crecer, y lo seguirn haciendo aunque lleve al saqueo de los pueblos porque cuanto ms alta sea mayor ser, como estamos viendo, la capacidad de extorsin a los poderes representativos y la esclavitud que imponen a los ciudadanos.

- El segundo es que en una situacin de deterioro de la capacidad productiva y de los ingresos por las razones que he apuntado, es preciso imponer el grillete de la austeridad, so pena de imponer a las rentas del capital un rgimen impositivo al que de ninguna manera estn dispuestas a someterse. Estas polticas tambin merman los ingresos, disminuyen la actividad y coadyuvan a incrementar el endeudamiento que, como acabo de decir, es el negocio de los bancos. Con tal de dar salida rentable a sus excedentes el capital alemn condena as al resto de Europa a la atona y ella misma se cava su tumba, o se obliga a involucrarse en estrategias de conquista de mercados que desvirtan (como ha pasado con la ltima ampliacin de la UE) el espacio del euro. En concreto, esta estrategia es la responsable del continuado deterioro de las condiciones de trabajo y del aumento del paro.

- El tercero es que puesto que sera impensable que el flujo de crdito que viene de los bancos alemanes (en realidad tambin de otros franceses pero como en una estrategia de seguimiento de los primeros) se dirigiera a financiar la actividad econmica, industrial o de servicios, que compitiera con la exportadora alemana (es decir, que Alemania se hiciera la competencia a s misma), su destino termina siendo o la financiacin del consumo (en contra de la cnica defensa de la austeridad que se proclama) o la de burbujas como la inmobiliaria que proporcionan altos rendimientos pero no solidez a la estructura productiva sino todo lo contrario, una gran volatilidad.

En el periodo 2000-2007 la renta nacional alemana aument en unos 300.000 millones de euros, de los cuales el 72% fue a rentas del capital. Y en ese mismo periodo ms de 270.000 millones de euros de media al ao salieron de Alemania para financiar negocios en otros lugares de Europa, pero lo hicieron dirigindose a destinos puramente especulativos, a inflar, como he dicho, burbujas inmobiliarias y a promover la evasin y la inversin improductiva. La consecuencia es que ahora los bancos alemanes estn al borde del abismo y para tratar de recuperar el capital que prestaron fuera en lugar de invertirlo en su pas, ponen en peligro la recuperacin del resto de las economas e imponen un saqueo criminal a las naciones de las que han obtenido en estos ltimos aos beneficios incalculables.

A nadie se le escapa que salirse del euro es una opcin de costes extraordinarios que llevara al pas que lo hiciera a sufrir agresiones sin precedentes en Europa y a vivir algunos aos de caos financiero y de empobrecimiento. Nada ms cierto. Pero acaso est propiciando otra cosa mejor un euro al servicio exclusivo del capital financiero y de las grandes empresas? Acaso le ha dado seguridad y bienestar a Grecia a Portugal o a Irlanda? Acaso no hizo Espaa los deberes del euro y no puso sin rechistar en manos del capital alemn y europeo sus mejores empresas y centros de produccin? Acaso el euro nos est protegiendo de la extorsin y de los ataques especulativos? no alent el euro, en beneficio de la banca europea, el endeudamiento privado imponiendo los recortes salariales en lugar de la estabilidad financiera?

El euro, y las polticas que se vienen imponiendo para sostenerlo en la funcin servil que viene desempeando, es hoy da la fuente del desastre en que vive Europa y lo que impone un saqueo criminal a los pueblos al que hay que enfrentarse por dignidad y sentido de supervivencia. El euro y la incompetencia con que los dirigentes europeos estn gestionando la crisis para salvar los intereses del gran capital no da ya ningn tipo de seguridad ni puede proporcionar bienestar sino la ruina generalizada de los trabajadores, de las clases pasivas y de las pequeas y medianas empresas. Es un expolio que har que una Europa se levante contra otra. Dentro del euro tal y como est constituido y en el marco de las polticas que implica es imposible que pases como Espaa (y por supuesto Irlanda, Portugal o Grecia, y posiblemente tambin otros como Italia o incluso Francia) tengan salidas que no impliquen ms sufrimientos, ms sobresaltos y peores resultados macroeconmicos y sociales. No es posible.

Si no hay un giro urgente en la poltica europea, si no se impone la cooperacin, la armona y el reparto equitativo de la riqueza, si no se admite que quien debe gobernar Europa es el pueblo mediante sus representantes y no los grupos de presin y los poderes financieros, tenemos la obligacin de salir a la calle tambin a reclamar que nos salgamos del infierno, como ahora el de Grecia, que quieren imponernos a todos.

Juan Torres Lpez es catedrtico de Economa Aplicada de la Universidad de Sevilla y miembro del Comit Cientfico de ATTAC Espaa. Su web personal: www.juantorreslopez.com



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