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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2011

Flotilla, Flytilla y la perspectiva de Accin de la Sociedad Civil

Gilad Atzmon
gilad.co.uk

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Podrn decir que la pasada semana no fue muy fcil para el movimiento de solidaridad con Palestina: primero, una pacfica flotilla internacional que iba a entregar ayuda humanitaria a Gaza no pudo abandonar los puertos griegos. El gobierno griego se haba rendido sumisamente a la presin israel y a las organizaciones judas estadounidenses, y bloque la operacin naval.

En segundo lugar, un intento internacional de llevar por avin a cientos de activistas de todo el mundo a Cisjordania tambin fracas parcialmente, ya que el gobierno israel logr aplicar suficiente presin para asegurar que el proyecto fuera frustrado antes de despegar. [1]

Aunque pueda parecer que el movimiento de solidaridad con Palestina sufri un golpe, en realidad fue Israel el que result duramente golpeado en este caso, porque Israel sac a la luz su nivel de histeria: parece que los ocho antiguos yates y unos cientos de pasajeros de Easyjet haban logrado estremecer a toda la sociedad israel. Ahora tratad de imaginar el impacto potencial de cientos de miles de refugiados palestinos en marcha hacia sus casas en Jaffa, Acre Lod, Ramle, Haifa, Beer Shiva y Al Quds.

Creo que el cuadro est ms claro que nunca, Israel no tiene ni la ms mnima posibilidad de xito. Su suerte est condenada. Solo es cuestin de tiempo. Y no es un asunto de si, es un asunto de cundo.

Pero la verdad es un poco ms grave. Tanto la Flotilla como la Flytilla son casos ejemplares de campaas de la sociedad civil, tenan el propsito de movilizar el apoyo pblico internacional utilizando medios pacficos y democrticos.

Ambas campaas no apuntaban a daar de alguna manera la seguridad de Israel; ms bien iban para atraer la atencin del mundo a la situacin en Gaza y en Cisjordania. Su objetivo inmediato, es decir llegar a Palestina, no se cumpli, pero a pesar de todo su misin esuna victoria clara y significativa porque prueba una vez ms lo que significa Israel: el Estado judo es una sociedad cerrada, un colectivo mrbido impulsado por Desorden de Estrs Pre-Traumtico (nutrido por vvidas fantasas imaginarias de destruccin). An ms importante, las medidas desesperadas del gobierno israel contra la pacfica Flytilla probaron al mundo que Cisjordania tambin est sitiada, y que Palestina est cerrada a los visitantes.

Los dirigentes de las dos campaas de la sociedad civil haban hecho bien las cosas: lo haban planificado todo durante meses, orquestado y coordinado un puente areo de diferentes grupos internacionales. Haban reunido fondos, y haban operado como se esperara que operaran los defensores de la sociedad civil.

Pero no se dieron cuenta de una cosa. No llegaron a comprender el hecho ms obvio del Estado judo y los poderes que lo apoyan en todo el mundo. Por mucho que quisieron poner en accin la estrategia pacfica ms civilizada, pueden haber descuidado el hecho de que el Estado judo no es un sitio civilizado, y que es totalmente ajeno a la nocin de civilizacin. Una vez ms el gobierno israel suministr a sus crticos en todo el mundo una clara leccin sobre las caractersticas singulares del Estado judo.

Israel contra la civilizacin

La palabra civilizacin proviene originalmente de la palabra latina civilis, relacionada a las palabras latinas civis,ciudadano, y civitas, lo que quiere decir ciudad o ciudad-Estado.

Civilizacin, por lo tanto, se entiende tradicionalmente como una sociedad que reconoce y respeta nociones de derecho civil y ciudadana. Por desgracia Israel no es una sociedad semejante. La mayor parte de las personas cuyas casas estn en tierras controladas por israeles carecen de derechos civiles bsicos solo porque no son judos.

Es posible que la deficiencia de Israel en este sentido tenga su origen en el desafo del judasmo ortodoxo de las nociones de derecho civil y civilizacin. Para el judasmo rabnico, los derechos y deberes del judo son estrictamente fijados por la ley Halach. [2]

Curiosamente, el sionismo de los comienzos fue un intento de remediar la situacin. Prometi civilizar la vida juda. Prometi erigir una sociedad juda que respetara los principios de ciudadana y de derecho civil secular. Pero el sionismo estaba condenado al fracaso. Desde su nacimiento, el Estado judo prefiri realizar la limpieza tnica de la poblacin palestina en lugar de ejercer la posibilidad terica de civilizacin juda.

La verdad es que el Estado judo se ha enfrentado a leyes Halach desde el primer da. Por una parte israeles seculares, agentes de la Hasbar y sionistas diseminan la engaosa imagen de una sociedad civilizada y abierta, democrtica, juda, pero por otro lado, las instituciones religiosas de Israel cuestionan ese programa ficticio y engaoso: arguyen claramente que si Israel se define como el Estado judo, tiene que dar un verdadero significado al judasmo. Se refieren bsicamente a las leyes Halach.

El resultado de esta lucha es obvio: A esta altura, Israel tiene muy poco respeto por la nocin de civilizacin o derecho civil. En el mejor de los casos, imita algunos sntomas liberales occidentales. El miembro de la Knset [parlamento israel] rabe Azmi Bishara, quien sugiri hace algunos aos que Israel debera convertirse en un Estado de todos sus ciudadanos (es decir una civilizacin), tuvo que escapar lo ms rpido posible, y ha vivido en el exilio desde entonces. No es un secreto que los israeles rabes (palestinos con ciudadana israel) son ciudadanos de segunda clase y que los palestinos en Gaza y Cisjordania carecen de todo estatus significativo. Viven en prisiones al aire libre. Estn sometidos a la brutalidad israel y a diferentes formas de leyes racialmente discriminatorias. No solo ellos, las comunidades de trabajadores extranjeros en Israel tambin estn totalmente marginadas. Viven una vida de total inseguridad, con pocos derechos.

As, la pregunta obvia en este caso essi una accin de la sociedad civil, como hemos visto en las ltimas semanas por parte de los activistas de la solidaridad internacional, puede tener algn efecto en absoluto sobre una sociedad que desafa de un modo tan evidente las nociones de derecho civil y civilizacin.

Dispora juda y civilizacin

El propio Israel es obviamente solo parte del problema: el Estado judo est apoyado por algunos incansables lobbies judos de todo el mundo. Esos lobbies se las arreglan para presionar a los gobiernos e instituciones polticas occidentales hacia algunos laberintos siniestros. En Gran Bretaa, por ejemplo, Sheikh Raed Salah, tambin conocido como el Gandhi de Palestina, ha estado detenido durante ms de una semana despus de la vergonzosa rendicin del gobierno britnico ante la presin derechista del lobby judo. Asimismo, la prensa israel se enorgulleci recientemente de informar sobre los incentivos ofrecidos por organizaciones judas al asediado gobierno griego antes de la Flotilla.

El gobierno israel y los lobbies que lo apoyan se dieron cuenta hace rato de que es mucho ms barato comprar a un poltico occidental que comprar un tanque.

Por lo tanto, la moral para el resto de nosotros debiera ser obvia: aunque el propio Israel desafa la nocin de civilizacin, los incidentes mencionados prueban que sus lobbies en todo el mundo todava se las arreglan para interferir con las civilizaciones de sus respectivas naciones.

Accin de la sociedad civil contra los no civilizados

Los lderes de la solidaridad con los palestinos tendrn que sacar las lecciones necesarias de los ltimos eventos. Las campaas de la sociedad civil movilizan el apoyo pblico en todo el mundo y es ciertamente muy importante. Sin embargo, tales campaas pueden ser simplemente demasiado dbiles para producir un cambio de conciencia en Israel.

A fin de derrotar a Israel y al sionismo, tenemos que reconocer lo que significa Israel: estamos combatiendo contra un proyecto tribal expansionista singular, de orientacin racial, que no tiene precedente en la historia, y este proyecto va ms all de sus fronteras geogrficas naturales. Israel no es una empresa territorial; es realmente una ideologa, y su modus operandi est impulsado por formas radicales de supremaca racial (el carcter de elegido del pueblo judo). Pero tambin debemos reconocer que el Estado judo no est solo: est apoyado institucionalmente por los judos del mundo.

Si nos importan Palestina, la paz mundial y el estado de nuestro mundo en general, nuestra tarea es ponernos de pie abiertamente e identificar los tipos de ideologa, poltica y cultura que sirven al Estado judo y sus intereses, global y localmente. No tenemos que ir necesariamente a Palestina a combatir a los soldados israeles: podra ser mejor ubicar a sus mercenarios entre nosotros, en nuestros medios, instituciones polticas, think tanks, en el mundo acadmico y la economa.

Esa gente y esas organizaciones interfieren realmente con nuestra civilizacin y nuestros ms sagrados valores occidentales de tica, pluralismo, armona y tolerancia.

Notas:

[1] Los activistas que lograron llegar a Israel fueron rpidamente detenidos y recibieron rdenes de deportacin.

[2] Se podr argumentar que el Islam tambin desafa la nocin de Derecho Civil. Sin embargo, a diferencia del judasmo, el Islam es un precepto universal. Defini claramente medidas y actitudes respetuosas hacia minoras tnicas y religiosas.

Artculo publicado originalmente en Gilad Atzmon (http://www.gilad.co.uk/

Fuente: http://www.gilad.co.uk/writings/gilad-atzmon-flotilla-flytilla-and-the-prospect-of-civil-soc.html#_ftn1

rCR



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