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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-07-2011

Videoclips, sueos envenenados y revoluciones castradas

Jon E. Illescas Martnez (Jon Juanma)
Rebelin


El videoclip es un formato audiovisual relativamente reciente que surgi con fuerza en el ltimo cuarto de siglo XX. Se fue expandiendo primero por las cadenas y los programas temticos musicales, para ms tarde hacerlo por la red, con la expansin de Internet entre poblaciones populares crecientes de todo el mundo1.

La bibliografa especializada acostumbra a citar como primer vdeo musical de la historia el Bohemian Rapsody de Queen, realizado en 1975. El mismo ao que Margaret Thatcher se hizo lder de los tories en el Reino Unido. Dos aos despus del golpe de Estado contra Allende en Chile, cuando los Chicago Boys comenzaron la barbarie social con sus politicas monetaristas bajo la proteccin de Pinochet y la CIA. A falta de un ao para la muerte de un Mo Zdōng (毛泽东) cada vez ms debilitado dentro de un Partido Comunista Chino que pronto vera cmo la hegemona del mismo se diriga hacia la restauracin capitalista impulsada por Dng Xiǎopng (邓小平). En definitiva, justo cuando comienza la superestructura poltica neoliberal: la contraofensiva de la clase capitalista segn Harvey o el comienzo del capital-imperialismo segn Virgnia Fontes.

Ha llovido mucho desde entonces, y muy fuerte. Tanto en el mundo del videoclip como en nuestro planeta. Su insercin histrica se produce con el auge del neoliberalismo y nos aventuramos a decir que muy probablemente se extender, de diferente modo, por las nuevas y truculentas fases que se avecinan en nuestro sistema-mundo capitalista. Ello no significa que no puedan existir videoclips de izquierda o anticapitalistas, simplemente contextualizamos el escenario de su nacimiento histrico y posterior desarrollo. En otro momento y lugar nos centraremos en la realidad de los videoclips contrahegemnicos y su multiplicidad de lenguajes.

El clip musical o videoclip es un formato que bebe tanto de la publicidad como del cine, a los cuales a su vez retroalimenta. Su objetivo mayoritario es la publicidad del artista (la verdadera mercanca) a la par que, muchas veces de modo secundario, la propia cancin. Este formato ha sido celebrado por los tericos posmodernos como la quinta esencia del posmodernismo. Segn ellos, el videoclip representa audiovisualmente todos los valores que vindican esos autores del tipo: cultura hbrida e inestable, ritmo quebrado y experimental, falta de argumento y cronologa, ausencia de relatos, hibridacin, etc. Sin embargo, despus de casi dos aos de investigacin, puedo asegurar que esto es empricamente falso. En el videoclip dominante prima la divisin clsica de la trama: introduccin, nudo y desenlace. Si bien por la breve duracin del clip, cada una de estas fases tiende a comprimirse con un alto grado de sntesis audiovisual. El esqueleto del videoclip es sumamente clsico, lo que se acelera es el ritmo, y lo que cambia sin cesar: el desfile de disfraces, su envoltura, mas no su estructura.

Los autores posmodernos de los estudios culturales han analizado el nuevo formato desde una perspectiva semitica atendiendo a cuestiones de gnero, etnia y tambin observando las llamadas subculturas o microculturas del sistema, de un modo, la mayor de las veces, sumamente acrtico. Estos acadmicos del status quo celebran el cosmopolitismo de los clips, de un modo bastante superficial, olvidando por completo la ligazn tan estrecha de este formato con el sistema productivo que los ampara, junto al papel que cumplen dentro del mismo. No slo como medio para el fomento de la sociedad capitalista de consumo, sino como ariete de su reproduccin ideolgica, en especial entre la juventud. Los posmodernistas se olvidaron no slo de todo esto por el camino, sino como acostumbran a hacer, tambin de esa clase a la que prcticamente niegan su existencia: la trabajadora. Los intelectuales acrticos con el capitalismo neoliberal no atienden a ver la reproduccin ideolgica sistmica que el videoclip reproduce y alimenta. S lo ven, en cambio, los principales think-tank y las lites que se encargan de financiarlos y seleccionar cules de entre todos ellos sern promocionados, y cules no, por sus conglomerados mediticos transnacionales (Vivendi, Sony Corporation, etc). La inmensa mayora de los videoclips estn financiados por las 4 grandes discogrficas (the Big Four: Universal, Sony, EMI y Warner Music) las cuales controlan ms del 80% de la produccin, si bien se difunden por corporaciones de tendencia oligoplica tan importantes como Google, YouTube, MTV o Disney. Estos videoclips nos muestran un mundo absolutamente mistificado de la realidad socioeconmica. No por su imaginacin, ni por su cierta irreverencia o ensoacin artstica, no. Si fuera por esto, no habra mucho que aadir porque el arte siempre ha tenido un alto componente imaginativo, de ensoacin y elucubracin simblica. El problema es que siempre que estos vdeos musicales nos quieren hablar de la realidad, la mistifican, nos mienten a favor de una misma direccin: la apologa capitalista. Estos clips no son slo unos potentes generadores de estereotipos de gnero y pueblos del mundo, sino de clase. Nos muestran un planeta repleto de clases medias-altas y magnates (legales e ilegales), donde el sueo que se fomenta en el espectador es el de hacerse rico (como sea) y tener poder sobre el resto de congneres mientras se compite continuamente con ellos. No aparecen, o raramente lo hacen, centros de trabajo donde se crea toda la riqueza social que luego s se muestra ya fetichizada en su forma de mercanca lista para el consumo, como coches de lujo, mansiones, yates, aviones, etc. Casi nunca aparecen localizaciones laborales como la industria o el campo, muy raramente son representados los trabajadores del sector servicios a no ser que sean vendedores ambulantes o empleados de agencias de publicidad y la banca (cuando no narcotraficantes). No suelen aparecer ni pobres ni trabajadores, slo consumidores, ese arquetipo de ciudadano amputado soado por la burguesa. Las huellas del trabajo social, la actividad humana que nos caracteriza, brillan por su ausencia. Adems, en los clips hegemnicos la correlacin fsica con la realidad se acerca al terreno de la ciencia ficcin, no slo porque todos sean jvenes y guapos, sino porque en algunos lugares como Latinoamrica, las estrellas musicales son en su mayora eurodescendientes con cero representatividad indgena e infrarrepresentatividad de mulatos, mestizos y afrodescendientes (sobre todo entre los ms exportados a otros lugares del mundo).

El videoclip es un formato perfecto utilizado para la alienacin ideolgica de la juventud del sistema mundial, tanto para aquella que vive en los pases centrales como para la que vive en perifricos o semiperifricos. Tanto para los jvenes de los pases enriquecidos como para los de pases empobrecidos; para los chicos de clases medias y para los trabajadores pobres con una incidencia cada vez ms destacada en los hijos lumpemproletarizados de los trabajadores en paro estructural o de larga duracin. Los pueblos perifricos se retratan caricaturizados, los otros son minusvalorados o ridiculizados: blancos por negros, negros por blancos, mujeres por hombres y hombres por mujeres. Se enfrentan a los seres humanos con el fin de extraer plusvala de esa autoafirmacin consumista en base a la dominacin o minusvaloracin del otro, siempre peligroso, acechante, continuamente diferenciado, como mercanca actuante y devoradora sujeta a un nicho de mercado en espera de recibir ms mercancas para consumir (destruir) y continuar con la reproduccin de la plusvala con su conocida frmula D-M-D- (Dinero-Mercanca-Dinero).

Para que la velocidad reproductiva del capital sea cada vez ms corta, imperativo crecientemente acuciante debido al peso del capital especulativo sobre el capital global total que exige menos tiempo para el retorno de las inversiones, qu mejor que recurrir a la pornocastracin o la promesa del coito sin fin2. La sexualidad lo impera todo y es el motor pregntico de la mayora de videoclips. Sexualidad emotiva a modo de pareja ideal, sexualidad promiscua a modo de orgas, pero sexualidad ms o menos velada, ms o menos explcita, al fin y al cabo. La sobredimensionalizacin visual de los atributos femeninos y masculinos es constante, como su fetichizacin. El canto a la superficialidad casi siempre presente. No existe reflexin y prcticamente ningn ensalzamiento de valores humanos de carcter cooperativo y no competitivo. Con su ritmo constante y frentico, con su flujo3 de imgenes de cuerpos y coches, brillos y yates, luces fosforescentes y culos oleosos, promueven una propaganda de la sociedad pecuniaria, un culto al valor de cambio, al dinero en tanto supremo fetiche, como nunca antes se haba producido en toda la Historia del Arte. Es por ello que es la propaganda ms autntica del capitalismo neoliberal junto con la publicidad, que aunque importante, ya provena en su apogeo de la superestructura del capitalismo imbricado o keneysiano de las dos dcadas largas de la sociedad dorada de consumo central occidental (1945/1973). Como nos ense Gramsci, cada momento histrico tiene su mezcla de superestructuras, algunas del pasado y otras originadas en el presente como realmente pertinentes y representativas de su momento histrico. Siguiendo al filsofo italiano, tanto por su funcionalidad, como por su popularizacin entre las masas, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que el videoclip funciona actualmente como una de las manifestaciones ms coherentes de la superestructura capital-imperialista de nuestro sistema-mundo contemporneo, como una de las expresiones de vanguardia de su propaganda ms poderosa.

Para entender la influencia de un videoclip basta con decir que algunos de Beyonc, Ryhanna, Pitbull o Don Omar4 pueden ser visto por cientos de millones de personas en todo mundo, y tiene un efecto propagandstico mil veces superior a cualquier libro de autores de izquierda tan (re) conocidos como Eduardo Galeano o Amy Goodman. Es una de las armas ms letales para la reproduccin ideolgica en la juventud debido a que permite interiorizar a los futuros trabajadores los valores de la reproduccin capitalista como naturales. Incluso antes de su incorporacin al mercado laboral. Ya no es la escuela el lugar de reproduccin principal de la superestructura como decan autores tan diferentes como Althusser o Bourdieu, los videoclips y otras manifestaciones culturales le disputan el predominio sobre todo por su nivel de fascinacin y fomento de las pulsiones animales. Por su mensaje directo, su envoltorio virtuoso y su lgica persuasivamente ejemplificante. Mientras que al adolescente de turno, los mensajes de izquierda que pueda escuchar en el instituto o la universidad, le sonarn a chino comparados con el mensaje sencillo, comprensible y poderosamente seductor de los videoclips, stos los consumir como fast-food intelectual. Adems, segn los patrones de integracin sistmica y autovaloracin conductista ver a esos compaeros protestones de los sindicatos o las asociaciones de estudiantes ms combativas, como desfasados, mutilados o apestados revoltosos que no se integran en la buena sociedad (la sociedad de triunfadores, de los guapos y deseables, de la sonrisa siempre brillante). En el mismo sentido, mediante una ensoacin de altsima factura tcnica producida por una esttica idealizada en base a cuerpos modelados en el gimnasio, por el bistur quirrgico o el pincel digital, los videoclips disociarn a los jvenes justo cuando estos podran ejercer el papel de seres humanos rebeldes que luchan por mejorar su futuro y actuar de fuerza contrahegemnica. En cambio, este tipo mayoritario de videoclips atemperan sus pulsiones sexuales por medio de la estrategia del coito ininterrumpido y las reconduce hacia la esquizofrenia del consumo aciago. Los paralizan en una masturbacin mental infinita de la que salen enormemente frustrados, pero convenientemente distrados.

Estos ltimos das se habl de la Spanish Revolution de un modo ms voluntarista que riguroso. Mientras que cientos de miles de jvenes (y no tan jvenes) salan a las plazas para protestar por un sistema incapaz de otorgarles un futuro digno, cuntos permanecan en casa alienados viendo clips de YouTube en un flujo continuo de disociacin de una realidad cada vez ms hedionda? Las mayoras silenciosas son una realidad, no slo porque voten a la derecha de la derecha y no sean capaces de dar el paso a la izquierda, no. Las mayoras calladas lo son porque se cultivan desde la cuna y se las forma con especial intensidad en la adolescencia y la juventud, donde se les da el golpe de gracia.

As la Izquierda no entiende porqu no aumenta su presencia en casi ningn sitio con la que est cayendo bajo la crisis, e incluso desciende su apoyo popular all donde histricamente tuvo fuerza (y no hablo slo de la mentira social-liberal). La izquierda anticapitalista no entiende prcticamente nada porque nunca consigui trasladar a las bases (ni a la mayor parte de los dirigentes) la importancia de la lucha de clases en la cultura. La Izquierda (electoral o no) est perdida porque no est entendiendo que para luchar contra un enemigo ms fuerte se tiene que empezar a construir sueos ms all del cortoplacismo de la protesta que solloza porque vuelvan los derechos sociales perdidos (puro tradeunionismo melanclico del keneysianismo perdido). Esta actitud reformista y pestilente no anima a casi ningn joven para comenzar la lucha, la organizacin, el compromiso militante entre compaeros. Es necesario ms que nunca, como deca Marx, repetir la consigna de tomar el cielo por asalto. Si la izquierda no genera sueos de cambios profundos, sueos de un mundo mejor; la derecha seguir vendiendo fantasas de humo a esos jvenes que necesitan soar por imperativo hormonal. Para que una vez llegados a la adultez postergada, cuando ya estn fatalmente endeudados mediante el vasallaje financiero, vean que la neblina capitalista, con todas sus drogas y las luces de nen, no eran sino finas cortinas de implacable opacidad que no les dejaban ver la triste realidad que significaba estar caminando sobre el vaco.

La juventud es idealista, en el buen sentido del trmino, por naturaleza. Entonces cabra preguntarse, por qu la Izquierda entreg los sueos a sus enemigos de clase? Por qu tiene miedo siquiera a atreverse a soar? Por qu permanece en la prisin aterrorizada por si su utopa resuena en el resto de las celdas y debilita las cadenas? A quin tienen miedo de despertar? A la propia Izquierda, al Socialismo, al Comunismo? No hay rejas ms fuertes para la emancipacin del gnero humano que la del realismo de aquellos que todo lo ven imposible. Mientras que desde la irreverencia (cientfica) de los sueos, sembraremos la realidad frtil del maana; desde la realidad de los sueos, no cosecharemos ms que la miseria del presente.

Los realistas de izquierda se creen que viven en una foto en blanco y negro cuando la vida es puro movimiento. Permanecen enfangados en polticas obsoletas de smbolos caducos y banderas que nadie comprende, en ceremonias laicas que los alejan de las mayoras, procesiones amaestradas e inofensivas para el conjunto de los defensores del Capital, absolutamente fuera de juego. La derecha y su lite se toman muy en serio la cultura y el mundo de los sueos. Y nosotros qu vamos a hacer? Hacia arriba o hacia abajo, hacia delante o para atrs. Hacia dnde queremos mirar?

Ya es hora de prohibir entre la militancia de izquierda el no pensar, el no reflexionar, el no estudiar, la falta de autocrtica5, pero sobre todo, es el momento de prohibir desde la intransigencia jacobina ms radical posible, la enorme desidia de izquierdas que significa el no soar. Deberamos reservar el destierro a las filas de la derecha para todo aquel que no se atreva a cerrar los ojos de vez en cuando e imaginarse un futuro mejor. Para todos.

Nos jugamos la libertad y cualquier mundo que merezca la pena ser vivido.


* Jon Juanma es el seudnimo de Jon E. Illescas Martnez.

Blog: http://jonjuanma.blogspot.com/

Obra artstica: http://jon-juanma.artelista.com/

Notas


1. Segn el Banco Mundial, ms del 25%: http://www.google.com/publicdata?ds=wb-wdi&met_y=it_net_user_p2&tdim=true&dl=es&hl=es&q=usuarios+de+internet+en+el+mundo, segn otros indicadores la cifra asciende al 30%: http://eleconomista.com.mx/tecnociencia/2011/04/04/30-poblacion-mundial-usa-internet . De cualquier modo, se refiere a usuarios fijos, con lo que la gente que accede como internauta disperso es superior. En este enlace de la CIA World Factbook se puede ver un desglose detallado por pases, siendo el que ms usuarios tiene la China: https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/rankorder/2153rank.html

2. Teora explicada en mi investigacin: Estetizacin y mistificacin de la vida en el sistema publicitario: http://www.rebelion.org/docs/89506.pdf , en portugus en: http://e-revista.unioeste.br/index.php/temposhistoricos/issue/view/378/showToc .

3. Concepto de Raymond Williams que adquiere mayor significacin si cabe del paso de la TV al Internet.

4. Ver por ejemplo: http://www.youtube.com/watch?v=EVBsypHzF3U, http://www.youtube.com/watch?v=e82VE8UtW8A o http://www.youtube.com/watch?v=t4H_Zoh7G5A .

5. Incluida por supuesto, no slo la crtica a las organizaciones de izquierda, sino a nuestro propio sujeto. La revolucin comienza por casa.






Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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