Portada :: Espaa :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-07-2011

Ambigedad de la idea de Frente

Joaqun Miras
Rebelin


En el presente asistimos a la crisis de las fuerzas polticas que se han declarado de izquierdas o progresistas. Unos partidos polticos que decan representar los intereses de los sectores populares, pero que, como consecuencia de la derrota de la transicin, al menos desde el 78/81 con la excepcin de Herri Batasuna- nunca poseyeron base movilizada de masas, nunca fueron fuerza orgnica estructurante de un movimiento de masas real, y cuya actividad poltica se reduca a la generada por los aparatos polticos que se fueron profesionalizando como cargos institucionales, y que desarrollaron en su seno fracciones de la clase poltica que nos gobierna. Estas fuerzas polticas a veces poseen militancias cuya vida poltica es nula y cuyo papel es un cero a la izquierda, que, en los excepcionales casos en los que hacen or su voz por ejemplo en el caso de IU en Extremadura- son excomulgadas por los aparatos de funcionarios.

Hemos asistido en este periodo, en resumen, a un proceso que ha conducido a la privatizacin de la poltica, esto es, a la privatizacin de la cosa que debera ser pblica cosa pblica, res publica- a manos de las elites burocrticas de los partidos polticos y de los sindicatos-, constituidas en verdadera clase poltica, hasta unos extremos flagrantes que han hecho que la ciudadana d la espalda a tales instituciones y que la movilizacin que ha irrumpido en el presente se organice al margen de los mismos.

Pero la actual situacin poltica hace que sea de nuevo pertinente, no solo la reflexin sobre las formas de organizacin de la prctica poltica, cosa que siempre se puede hacer. Sino plantearse en concreto la creacin de nuevas formas de organizacin poltica.

Y creo esto precisamente porque se ha abierto un nuevo proceso de movilizacin de masas, la emergencia de una nueva generacin social a la lucha poltica, a la que ya me he referido. El surgimiento, esto es, de una nueva vanguardia social este es, creo, el nico uso aceptable de la palabra vanguardia-, conectada con las expectativas, las protestas, las demandas y exigencias de una amplia mayora social, que a su vez, como vemos, se incorpora a la movilizacin cuando toca defender a su joven nueva vanguardia de los ataques de las autoridades el caso cataln del 19 j-.

Porque plantearse la creacin de una fuerza poltica al margen de un proceso real de ascenso de luchas y de movilizaciones es una aventura que termina como ya conocemos, y en lo que ya conocemos: El poder de la poltica profesionalizada y de la administracin desde las instituciones en nombre de pero de espaldas a la organizacin y la actividad ciudadana

Pero, ahora nuevamente surge la movilizacin y se hace pertinente pensar formas de organizacin poltica que ayuden a estabilizar, a desarrollar y extender el nuevo movimiento de masas. Desde dentro del mismo -cmo, si no?-. Que, por lo tanto, acompaen el viaje del nuevo movimiento, se comprometan con el mismo y no traten de sustituirlo ni de representarlo. El viaje real de un movimiento que puede malograrse an si no se le ayuda. El viaje real de un movimiento real, esto es histrico, cuyas capacidades son, como las de todo movimiento histrico y como la propia historia, impronosticables, como lo ha sido su propia aparicin. Un acompaamiento que debe consistir en aportar por parte de los que venimos de otras pocas, la experiencia de lo que hemos vivido; el patrimonio de la experiencia de luchas histricas, derrotadas, fracasadas, el patrimonio de nuestros fracasos, como la mejor aportacin que nosotros podemos hacer en absoluto es un sarcasmo contra nosotros mismos-.para evitar que la institucionalizacin del movimiento se convierta en algo ajeno a su propia organizacin capilar y estable como movimiento de masas, y vuelva a producirse una derrota. Para evitar que la nueva forma organizativa de que se dote, el nuevo partido sea algo diferente de su propia estructura organizativa de movimiento. Para evitar que el posible brazo de representacin del movimiento en los aparatos poltico administrativos se convierta en un poder autnomo respecto de la voluntad del movimiento.

Una vez surge un movimiento de masas en ciernes y surge de forma impronosticable siempre, tal como hemos visto, aunque a posteriori podamos explicrnoslo racionalmente, como tambin vemos- la reflexin sobre la derrota, el pensar la prctica nueva del movimiento a la luz de esa experiencia el participar en las deliberaciones colectivas desde nuestro patrimonio intelectual, el real, el que es consecuencia de nuestra experiencia poltica, si no nos arredra la tarea, nos confiere a nosotros y, por lo tanto al movimiento, una ventaja intelectual sobre la reflexin de los triunfadores, incluida la de las clases polticas de la izquierda, tal como me permito una cita y perdonad la pedantera- reconoca el derrotado Reinhart Koselleck.

Que la historia sea impronosticable implica que la sociedad no es un objeto con una dinmica propia, que posee leyes propias y que pueden ser explicadas, u observadas o como se quiera decir, al margen de sus individuos formantes y de su actividad, sus consciencias y experiencias participantes . Sino que la historia es el resultado de una praxis, esto es, consecuencia de una voluntas sin aceptar esta idea no es posible la de res publica o volont general, para decirlo en trminos ya reconocibles, de Rousseau; ni por lo tanto, la consiguiente de democracia-. Si se quiere matizar, la sociedad es el resultado del conflicto entre varias volonts organizadas, cuando existen varias volonts activas, esto es organizadas, creadas mediante la auto organizacin consciente, para la lucha. Marx, que se planteaba la necesidad de crear la volont de los subalternos constituyndolos en clase, en sujeto que debe ser construido, llamaba a esta dinmica entre volonts, lucha de clases. Y el origen y desarrollo de este proceso de movilizacin y organizacin es siempre imposible de desentraar intelectualmente por adelantado, ni se puede pronosticar su futuro ms all de saber que ahora, como siempre, la lucha poltica entraa peligros, pero que el mayor peligro es que los subalternos no estemos en la lucha. Por tanto el proceso y sus fines van a depender del nmero de personas que se integre en el movimiento organizado, de sus capacidades y facultades fuerzas- de la experiencia que sus xitos o fracasos genere, de las expectativas y adhesiones que su dinmica cree entre los que estn dentro y entre los que estn fuera y se incorporen al mismo, de la imaginacin poltica que el proceso despierte y de la elaboracin de fines que la misma vaya haciendo a partir de los problemas reales de cada sociedad Galicia tiene los suyos- . No de los anlisis , de los pronsticos, de la posicin de fines que hagan determinados colectivos al margen desde fuera y desde antes del proceso de lucha cvica, por parte de colectivos polticos organizados al margen llmesele consciencia externa o teora o ciencia

EJEMPLOS EN CONTRA

Estamos en el inicio de un periodo en que es pertinente plantearse la renovacin, la creacin de nuevos proyectos polticos para hacer de veras poltica. Porque presenciamos el final de un periodo histrico, de una base econmica que entra en crisis, -fin del ladrillazo etc- y del consenso social creado desde el inicio dela transicin. Como consecuencia de todo esto, se ha producido la deslegitimacin del rgimen y de las fuerzas politicas en las que se apoya, y se ha abierto el proceso de movilizacin de masas que estamos presenciando.

Pero estos proyectos deben acompasarse al proceso real existente. Deben ser proyectos que ayuden a construirlo desde dentro, deben ser proyectos, esto es, pacientes. deben plantearse colaborar, ser partcipes en la reflexin y en la elaboracin de ese nuevo sujeto poltico social. El nuevo sujeto movimiento de masas, y no un trozo de clase poltica profesionalizada en las instituciones al margen de la movilizacin social.

Sin embargo, las elaboraciones de propuestas en el momento presente por parte de la izquierda suelen tener poco que ver con estos fines. Tanto en sus objetivos como en sus medios.

He escrito la palabra izquierda, pero antes de seguir, debo ayudar a explicitar para nosotros mismos quin es el referente de este trmino. La izquierda que reflexiona sobre el momento presente al margen del movimiento es somos- el conjunto de colectivos que procedemos de la tradicin en continuidad del movimiento antifranquista, derrotado y desaparecido, somos fragmentos de aquel movimiento que resistimos a la desaparicin del mismo, y dentro de ellos, los sectores moralmente honestos que estamos descontentos con el proceso y las consecuencias de las organizaciones que surgieron tras la liquidacin del movimiento democrtico antifrnaquista, a las que pertenecimos: o sea, una minora social cultural perteneciente a tres generaciones de militantes, y a un pequeo grupo de miembros an vivos pertenecientes a generaciones anteriores. Hemos de tomar consciencia de esto: porque ni la sociedad/historia es un objeto natural a estudiar, observar, y pronosticar. Ni el sujeto observador es, en consecuencia una realidad objetiva natural, sino un grupo pequeo sociolgicamente definible, que poseemos una experiencia y un patrimonio, y tambin, y por cultura, una propensin a autoconsiderarnos poseedores en monopolio de la capacidad de creacin intelectual poltica de las clases subalternas.

Una vez recordado quienes somos, vuelvo a tratar de resumir lo que a mi juicio vuelve a ser la reflexin poltica en el presente. Lo habitual suele ser que la izquierda moralmente comprometida, en el presente momento y dada la situacin de crisis por la que atraviesan las fuerzas mayoritarias y que nosotros percibimos , tratemos de pensar en la creacin de proyectos polticos alternativos que las sustituyan

Y que para encontrar salidas ante esta situacin, sabiendo que la poltica debe transformar la realidad y que nuestra escasa entidad organizativa no posibilita la articulacin de proyectos verosmiles, nos dirigimos a los otros grupos de ese mundo de asteroides surgidos de la implosin generada por el xito de la Reforma del Franquismo o de la derechizacin de las formaciones polticas a consecuencia del acomodo en las instituciones. Se trata entonces de llegar a compromisos y alianzas entre grupos polticos organizados que existen al margen del movimiento de masas actual A este tipo de actividad se le suele dar denominacin de creacin de un frente.

Estas plataformas polticas estables, que en principio deberan ser el motor de la accin civil, tienen como tarea principal la elaboracin de programas electorales que permitan a la nueva fuerza presentarse a las elecciones en las diferentes instancias polticas. La poltica queda nuevamente reducida a la representacin de la ciudadana ante las instituciones del estado y a la administracin de los presupuestos generales del estado. Las nuevas frmulas polticas, bajo el nombre que sea, son tan solo coaliciones electorales constituidas por fuerzas que han tenido la capacidad de autosostenerse durante largos periodos polticos, pero que no conectan con los sectores sociales movilizados. Si buscamos en los documentos de estas coaliciones frentes, plataformas- veremos que no existen directrices que propongan a sus activistas, en concreto la participacin organizada en los movimientos de masas, ni tienen una idea clara sobre cul sea el papel de los movimientos la relacin partido/ movimientos- en la trasformacin de la sociedad ms all de ser pensados como granero de votos que permitirn a los cargos electos de la coalicin acceder a las instituciones, desde las que se desarrollarn polticas que transformen la sociedad y como medios instrumentales para la agitacin en contra de las fuerzas polticas contrarias. La concepcin poltica de estas nuevas fuerzas sigue anclada en la poltica institucional y no tienen elaboracin poltica concreta que ayude a desarrollar la organizacin y el protagonismo de la lucha social, el desarrollo del tejido social civil

La actividad de estas fuerzas est lejos de tener como objetivo el fin deseable, la movilizacin ciudadana, la organizacin de un tejido social nuevo, mediante cuya actividad se pueda proceder a la estructuracin de una nueva sociedad, de un nuevo orden poltico social.

Una fuerza poltica que se propusiese desarrollar en la prctica ese otro fin poltico, debera comenzar la actividad poltica incorporndose a la accin social, esto es haciendo que sus militantes y simpatizantes pasen a ser agentes activos, y no instrumentalizadores del nuevo movimiento social emergente. En otro periodo anterior de nuestra actual historia inmediata, este objetivo debiera haber sido el propio de toda fuerza que se propusiera regenerar la vida poltica de la nica forma en que esta se regenera, esto es, mediante la conversin de la ciudadana en el nico agente protagonista de la misma a travs de su lucha. Pero en esos otros periodos es cierto, no haba movilizacin social y pensar en organizacin de masas como la principal finalidad poltica poda ser considerado algo irreal y desalentador. Por cierto, sabemos hoy muy bien a dnde conduce toda actividad poltica hecha al margen de la ciudadana, y en su representacin, desde las instituciones polticas del estado, a la aparicin de una clase poltica entregada al capital financiero a los mercados- y a la corrupcin. Hoy da sin embargo, con la movilizacin que se inicia a consecuencia del cierre de un ciclo poltico econmico y del nuevo orden que intenta imponer el capital fienciero, creo que resulta mucho ms factible, mucho menos desesperante, asumir la relacin entre medios y fines para quienes quieran entender la poltica como actividad que transforma la realidad social al servicio de las clases subalternas.

Impulsar las asambleas y organizaciones directas que permitan a la ciudadana reflexionar, deliberar y luchar problemas concretos, -paro, desahucios , cierre de centros de salud, pensionazo, privatizaciones, recortes de servicios pblicos y de derechos etc- es la tarea primordial de una fuerza que de veras quiere transformar la realidad social y aumentar el control democrtico sobre la propia sociedad, aumentar la soberana sobre la misma. Si se pretende transformar la sociedad, el primer trabajo poltico debe ir encaminado a dar protagonismo a los individuos formantes de la misma. Pero si el objetivo es ese, se trata ms bien de que los militantes de las fuerzas de izquierda reconviertan en activistas comprometidos con los movimientos existentes. Se trata de favorecer la existencia de un frente comn de los diversos movimientos de masas, y de potenciar en cada lugar concreto la potencia la estabilidad de las organizaciones civiles o de masas, existentes, de ayudar a desarrollarlas. Crear democracia, crear soberana significa ante todo sacar a la ciudadana de la heteronoma, salvarla de quienes tratan de salvarla representndola en lugar de tratar de salvarla ayudando a organizarse como sujeto activo que desarrolla poder gracias a su organizacin y actividad

Cuando existe movilizacin de masas, la colisin entre las coaliciones electorales que declaran querer representar a los ciudadanos y a los sectores sociales de izquierdas y esos ciudadanos organizados en movimiento, es solo cuestin de tiempo: el tiempo en que esos movimientos decidan crear sus propios instrumentos subordinados de representacin del movimiento ante la instituciones polticas, participando en las elecciones mediante la creacin de candidaturas que, esas s, representarn a alguien.

Porque desde luego, para poder representar a alguien, para poder expresar la voluntad de alguien para ser expresin de un movimiento, - o para ser expresin del proletariado de todas las luchas de la modernidad, para decirlo con frase clebre de El manifiesto- antes hay que haber hecho existir ese movimiento y haber logrado que mediante su desarrollo, mediante el crecimiento de su organizacin, ste se convierta en sujeto, en agente social. En ese caso, una vez se d esto s habr un sujeto cuya voluntad soberana pueda y deba ser representada en el frente poltico secundario pero relevante en son las instituciones polticas

Para terminar. De dnde procede esa concepcin de la poltica que fija su objetivo fundamental en las instituciones de gobierno y solo es capaz de pensar los movimientos de masas como instrumentos para aquel fin

La profesionalizacin de la poltica es consecuencia de pensarla como actividad casi exclusivamente ejecutada desde las instituciones o aparatos polticos de poder el estado, los aparatos de estado, entendidos estos como la maquinaria burocrtica e institucional de administracin de los recursos recaudados y desde la cual se incide en la sociedad civil. sta a su vez es pensada como una realidad diferenciada, distinta del Estado con su propia dinmica. Este modelo modelo explicativo heurstico en el que se inspira la prctica poltica de las fuerzas polticas en general, incluidas las de izquierda, se basa en la concepcin liberal de la sociedad y la poltica, si bien puede poseer retoques y matizaciones . Pero la matriz es la misma. Consiste en pensar una sociedad civil natural, o anterior al propio estado, que posee una dinmica propia y sobre la que el Estado, entendido como el conjunto de instituciones y aparatos poltico administrativos de gobierno slo debe actuar para corregir, desde fuera, las deficiencias que la dinmica social pueda generar. Para el liberalismo la libertad consiste precisamente en la no interferencia de los poderes estatales en la vida privada de los individuos, quienes se relacionan entre s mediante el mercado, el intercambio entre iguales. La interferencia de la ley puede ser aceptada para evitar la violencia, el robo, etc o para evitar proyectos sociales, La cuestin social- los abusos econmicos, las excesivas diferencias entre seres humanos. La actividad poltica se desarrolla en las instituciones gubernativas en todo caso, y desde ellas se interviene rectificando la dinmica de la sociedad civil. En el lmite, lo que apareci como la gran transformacin de la sociedad capitalista desde la fundacin del la segunda internacional, el socialismo del programa de Gotha, segua aceptando la gran antinomia estado y sociedad civil. Slo que la centralizacin de capitales haca plausible desde ese esquema que fuese el estado entendido como conjunto de instituciones poltico administrativas de gobierno el que nacionalizase y dirigiese tcnicamente, a esto se redujo la socializacin de los medios de produccin y cambio, esto es la idea que sugera la devolucin del control sobre la base econmica de la sociedad a la propia sociedad, que era concomitante de la devolucin del poder poltico de la sociedad, escindido de la misma a la propia sociedad- las empresas y fbricas ponindolas bajo el control de las instituciones gubernativas.

Hasta mediados del siglo XlX ms o menos, socialismo de estado, socialismo de ctedra- sin embargo no haba existido esta variante ideolgica que slo se explica desde al liberalismo. Una variante que era un novum, enfrentado con toda variante de pensamiento poltico de matriz clsica o mediterrnea: el republicanismo, y el republicanismo democrtico, del que surge la revolucin francesa, y cuya apropiacin por el movimiento obrero a travs del jacobinismo Thomposon, etc- produce los orgenes de la clase obrera.

Esta otra tradicin, que es la clsica, considera que es imposible la existencia de una sociedad sin Estado, esto es, sin actividad poltica dirigida a constituir esa sociedad, a organizar y ordenar sus relaciones sociales bsicas, a articular su entramado societario capilar. Sociedad es comunidad civilmente organizada, es humanidad ordenada. El orden civil/social (polis, civitas) es la cultura material, el conjunto de saberes normativos y prctico productivos que ordenan el mundo humano, esto es la sociedad. Es, esto es,el ethos Aristteles- el ethos o espritu objetivo Hegel, seguidor a pies juntillas de esta tradicin y que de joven usa ethos y en su obra madura usa el otro trmino-

La sociedad la estatuyen las leyes, es decir, la poltica, y esta denominacin ley- abarca tanto a la ley escrita como al ethos o ley no escrita. En el Critn dilogo 2 de Platn-, las leyes visitan a Scrates en sueos y le dicen: nosotras te hemos criado, te hemos educadoley es otro nombre de ethos, de cultura material: las leyes ordenan la buena vida, y por eso merece la pena morir por la polis Tucdides, discurso de Pericles-, etc etc. Politca es poder constituyente del orden civico social y, a la realidad as creada, que emerge de esa intervencin creadora se le denomina polis, o si se quiere, estado

Estado es, en consecuencia, toda accin poltica, y accin poltica es toda praxis encaminada a estatuir el orden civil. Por eso mismo, Antonio Gramsci, una persona que entendi perfectamente esta idea y que por lo mismo se niega a separar estado y sociedad civil, escribe:

& 61. Lucha de generaciones (.) Lo ms grave es que la generacin anciana renuncia a su tarea educativa en determinadas situaciones, sobre la base de terias mal comprendidas o aplicadas en situaciones diversas de aquellas de las que eran expresin. Se cae en formas estatoltricas: en realidad cada elemento social homogneo es Estado , representa el Estado, en cuanto se adhiere a su programa: de otra forma se confunde el Estado con la burocracia estatal. Todo ciudadano es funcionario si es activo en la direccin social trazada por el Estado-gobierno, y es tanto ms funcionario cuanto ms se adhiere al programa estatal y lo elabora inteligentemente1

Precisamente esta imposibilidad de separar orden poltico y orden civil social en la realidad, es la que nos da la pauta para entender el concepto de hegemona y la nocin de reabsorcin del estado por la totalidad de la sociedad civil impidiendo, esto es, que solo acte como estado organizador de la sociedad una parte de la misma, por ejemplo el capital financiero-

Solo desde este principio pueden entenderse pasos como el siguiente:

661)& 127 (...) Si hubiese que traducir al lenguaje poltico moderno la (662) nocin de Prncipe tal como esta opera en el libro de Maquiavelo, se debera hacer una serie de distinciones: prncipe podra ser un jefe de Estado,, un jefe de gobierno, pero tambin un poltico que quiere conquistar un Estado o fundar un nuevo tipo de Estado; en este sentido prncipe podra traducirse en lengua moderna por partido poltico; este sin embargo, a diferencia del derecho constitucional tradicional ni reina ni gobierna jurdicamente : tiene el poder de hecho , ejerce la funcin hegemnica y por tanto equilibradora entre los intereses diversos, en la sociedad civil, que sin embargo est hasta tal extremo entrelazada de facto con la sociedad poltica que todos los ciudadanos sienten que este reina y gobierna. Sobre esta realidad que est en continuo movimiento no se puede crear un derecho constitucional, del tipo tradicional sino solo un sistema de principios que afirman como fin del Estado su propio final, su propia desaparicin, es decir la reabsorcin de la sociedad poltica en la sociedad civil

Precisamente en esta tradicin, la clsica o mediterrnea, que se actualiza y se adapta a la contemporaneidad de la mano de Hegel, la poltica no es pensable como actividad elaborada intelectualmente desde fuera de la praxis de la razn prctica, la praxis de la gente. Estas ideas, que son fcilmente rastreables en El Manifiesto, de Marx etc, se desarrollan en Gramsci a lo largo de todas las reflexiones en torno a la Reforma, esto es al movimiento de masas alemn del siglo Xv y XVl. El asunto est tematizado bajo esta palabra por Hegel, quien considera que la libertad existe solo en el luteranismo porque carece de sacerdocio, esto es de una institucin que desde fuera de la cultura o ethos, desde fuera de la razn prctica, subjetivamente, como arbitriedad o certeza frente a la razn ferretera hegeliana- elabora un corpus de ideas que le es impuesto desde fuera, como consciencia exterior del proletariado a la sociedad. La poltica es un proceso de reflexin, elaboracin, desde la experiencia de lucha, y de lucha, que surge de la propia razn prctica, esto es del movimiento de masas cuyo hacer crea una nueva cultura. El movimiento y su cultura, su nuevo ethos, sus mores, es el nuevo Estado, y el partido partido es en consecuencia, tan solo el sistema de nerviacin interno, orgnico (intelectual orgnico) del mismo. Monstruos a contrario son, para el hegel maduro, los catlicos en la juventud republicana pro revolucionaria de Hegel, todo el cristianismo-, Don Quijote, que trata de ahormar el mundo segn su arbitrariedad intelectualmente elaborada al margen de la razn prctica y en la Fenomenologa, en una versin que falsifica la historia y la praxis del gran revolucionario orgnico de los campesinos- Robespierre

Para Marx, que conoce y hereda la vieja tradicin y Hegel, los que piensen el hacer poltico desde fuera de la praxis de masas del movimiento son denominados utpicos

Al comienzo de este texto sealaba que se ha producido una privatizacin de la poltica al quedar sta en manos de especialistas que ejercen la actividad poltica desde las instancias burocrticas de gobierno. La burocracia, tal como recordaba Rousseau es un fenmeno de la edad moderna. Nace con el Estado absolutista con la centralizacin de las monarquas- El esquema es heredado por el liberalismo que protesta de la inmiscusin de la poltica en la sociedad pero que sin embargo, concibe la poltica como privatizacin de la actividad pblica en manos de especialistas estado-. Para la tradicin mediterrnea, hoy da denominada republicanismo, que es la nica cultura poltica existente en nuestro rea geogrfica, como pensamiento normativo al menos, hasta el liberalismo, y que concibe la poltica como res publica, la burocratizacin, esto es la circunscripcin de la poltica en el seno de aparatos de gobierno es privatizacin. El pensamiento revolucionario democrtico de raz res publicana, heredero, esto es del pensamiento poltico existente, as lo entendi siempre. En 1870, en texto clebre Guerra civil en Francia- escribe Marx, refirindose al proceso mediante al cual la enseanza deja de ser estatal y privada la de los curas- para ser pblica: todas las instituciones de enseanza fueron abiertas gratuitamente al pueblo y al mismo tiempo emancipadas de toda intromisin de la iglesia y del Estado. As, no solo se pona la enseanza al alcance de todos, sino que la propia ciencia se redima de las trabas a que la tenan sujeta los prejuicios de clase y el Poder del gobierno. Publicidad es un concepto distinto de privacidad pero tambin de estatalidad, como se puede ver. Pero es que unas lneas antes Marx escribe: Los cargos pblicos dejaron de ser propiedad privada de los testaferros del gobierno central. En manos de la Comuna [res publica] se pusieron no solamente la administracin municipal sino toda iniciativa llevada hasta entonces por el Estado2.

Para la tradicin de pensamiento emancipatorio a la que pertenecemos, la democracia jacobina heredera del republicanismo mediterrneo, la poltica jams puede ser entendida como un proceso al margen de la sociedad, ni como estado ni como partido. Ambos nombres designan la actividad organizada por los propios individuos ciudadanos desde su praxis y razn prctica para ordenar constituyentemente su sociedad.

Y ya con esto creo que es pensable la poltica sobre otros ejes, los de la lucha del movimiento como creadora de un nuevo ethos , una nueva forma de hacer poltica, un nuevo orden poltico en ciernes.

Notas:

1 Antonio Gramsci Quaderni del carcere, Ed Einaudi, Torino, 2001, pg 340

2 Carlos Marx, Guerra civil en Francia, Ed Ricardo Aguilera editor, Madrid, 1970, pp, 67, 6 66

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter