Portada :: Ecologa social :: Agua, el oro del siglo XXI
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2005

La democracia, al agua

Lola Gimenez Banzo
http://www.riogallego.org/


Ante el 22 de marzo, Da Mundial del Agua , descubrimos que an queda mucho para que la democracia llegue al agua. Su gestin tiene graves carencias, comenzando por la falsedad de la creencia general de que "el agua es de todos". Una gran mentira, ya que el agua es de unos pocos, de los dueos de sus concesiones; en unos casos, organismos pblicos, pero en muchos otros, privados, como las comunidades de regantes o los hidroelctricos.

Ya est mal que el agua sea de unos pocos, pero si encima quieren guardar su agua en casa del vecino, coincidirn conmigo en que eso de democrtico no tiene nada. No se puede pretender hacerle un pantano a otro, destruyendo su territorio para beneficiarse.

Alguien tiene que empezar a explicarles a los seores regantes que el agua ser suya pero que el territorio es de la gente que vive en l, y son ellos los que tienen la decisin sobre su destino, y segn la Constitucin europea, tienen el derecho a vivir ah donde estn. Hoy en da hay suficientes medios tcnicos para guardar agua en su territorio, sin tener que molestar al vecino, como se va a hacer con el pantano de El Salvador, en vez de hacer el de Santaliestra, y como podra hacerse con Yesa y Biscarrus. Las zonas de regado pueden sacrificar una parte de su territorio para guardar el agua, ya que son ellos los que van a beneficiarse de ello. A que es justo?

Ya ha pasado el tiempo del inters general, porque se ha demostrado que son intereses particulares enfrentados: por un lado estn los derechos de los territorios amenazados por pantanos, y por otro, los derechos de los que se van a beneficiar de ellos.

Y si hablamos de derechos en un Estado democrtico, descubriremos que todos somos iguales y que no puede ponerse el inters de una comarca por encima del futuro de otra. Las grandes posibilidades de futuro del Reino de los Mallos en la comarca de la Hoya, en Huesca, no pueden estar hipotecadas por las demandas de agua de Monegros.

Hay alternativas tcnicas para construir un futuro en el que todos tengamos nuestro sitio.



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