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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-07-2011

Es el trabajo asalariado, estpido!

Alberto Rabilotta
ALAI AMLATINA


Una recada en la recesin econmica est en marcha en el mundo industrializado. Los niveles reales de desempleo en Estados Unidos estn por las nubes. No se trata ya de cesanta a corto o mediano plazo, sino del aumento de un desempleo crnico, que supera los dos aos y alcanza hasta los cuatro aos y que rememora los niveles de desempleo durante la Gran Depresin de los aos 30 del siglo 20, y quizs por eso la Oficina de Estadsticas Laborales de Washington ha decidido reincorporar en sus estadsticas a los cesantes que estn ms de dos aos sin empleo (1). En junio pasado la tasa oficial de desempleo en Estados Unidos fue de 9.2 por ciento. La tasa ampliada, llamada U6, estaba por encima del 17 por ciento, y si se utiliza la antigua definicin de desempleo del Departamento del Trabajo estadounidense (SGS-Alternate, abandonada en 1994 pero utilizada an por economistas para calcular la cesanta a corto, mediano y largo plazo) es de 22.8 por ciento de la fuerza laboral del pas (2). Y dejaremos de lado el subempleo o empleo a tiempo parcial, que afecta a una creciente proporcin de trabajadores y en las estadsticas oficiales es considerado como empleo a tiempo completo.

La situacin es similar en pases europeos no afectados directamente por la crisis de la deuda, como Francia o Gran Bretaa, donde las estadsticas oficiales tampoco computan el desempleo a largo plazo, la exclusin definitiva del mercado laboral y el subempleo. Pero la situacin laboral es y ser mucho peor en los pases afectados por la crisis de la deuda y que estn siendo obligados a aplicar severos programas de austeridad, como Grecia (16 por ciento de cesanta sin computar el desempleo a largo plazo y la imposibilidad para los jvenes de incorporarse al mercado laboral) o Espaa (21 por ciento de desempleo oficial), para citar dos casos.

Y el crecimiento anmico de la economa real apunta a que lejos de disminuir la cesanta aumentar en los meses venideros.

Ms desempleo, mayores ganancias

El 5 de julio pasado el diario The Wall Street afirmaba que mientras la economa estadounidense est pasando por una de sus ms lentas recuperaciones desde la Gran Recesin, las grandes empresas estn listas para reportar slidos ingresos para el segundo trimestre, exponiendo una dicotoma entre el comportamiento de las corporaciones y la salud general de la economa.

Dicho de otra manera, mientras que los salarios y beneficios laborales constituyen actualmente el 57.5 por ciento de la economa en baja respecto al 64 por ciento que esta parte representaba hasta mediados de la dcada pasada, segn la agencia AP-, y el desempleo se mantiene o es superior a los niveles de la Gran Recesin del 2008-2009, las grandes empresas estn ya en la fase de auge que en la salida de recesiones anteriores manifestaban una fuerte recuperacin econmica.

A esta presentacin de aumentos en las ganancias trimestrales se aade el hecho de que en Estados Unidos las empresas estn sentadas en ms de un billn y medio (1 500 000 000 000) de dlares porque segn el economista y Nbel Paul Krugman (3)- no ven una demanda de parte de los consumidores. Mientras tanto los bancos disponen de reservas excedentes por otro 1.5 billn que no estn prestando.

El analista Stephen King escribe en The Independent (4) sobre la falta de creacin de empleos y el anmico crecimiento (2.0 por ciento) de la economa estadounidense que persiste desde la presidencia de George W. Bush en Estados Unidos, y seala que las empresas que estn sentadas en ese billn y medio de dlares prefieren ahorrar ese capital en lugar de invertirlo, destacando que cuando deciden invertir prefieren hacerlo en China y Brasil en lugar de su propio pas.

En el caso de las economas avanzadas, exceptuando el especifico caso alemn, no se trata de una recuperacin econmica sin creacin de empleos, como avizoraban algunos economistas para la salida de la Gran Recesin del 2008 y 2009, sino de una vigorosa recuperacin de beneficios de la clase capitalista en medio de un evidente estancamiento econmico que amenaza convertirse en una nueva recesin global por la aplicacin generalizada de polticas fiscales de austeridad, por el creciente desempleo y subempleo, y la consiguiente baja del consumo.

Por qu las economas capitalistas no crean empleos?

Ya no se puede dudar de los efectos que sobre el empleo produjo la revolucin informtica y la automatizacin de la produccin, que en las ltimas cuatro o cinco dcadas permitieron aumentos inimaginables en la productividad la produccin de bienes o servicios respecto a la cantidad de mano de obra empleada en ella- y aseguraron la rentabilidad de las empresas transnacionalizadas en sectores cada vez ms concentrados y sometidos a una competencia extrema.

La contraparte de esta revolucin en el modo de producir fueron los despidos masivos en los centros industriales del capitalismo y, con la liberalizacin del comercio y las inversiones desde hace poco ms de una dcada, la mudanza tambin masiva de la produccin industrial de artculos de consumo hacia pases de Asia, en particular China.

Este proceso para reducir los costos de mano de obra, que al comienzo afect a la produccin industrial de bienes de consumo directo, se ha ido propagando a ramas de la produccin de bienes de capital, como las maquinarias y componentes de los mecanismos destinados a la produccin.

En los pases avanzados, como puede observarse desde hace ms de tres dcadas en Japn, Alemania, Estados Unidos, Canad y Francia, entre otros ms, la carrera de las empresas por reducir costos laborales para obtener la mxima rentabilidad posible llev inexorablemente a reemplazar donde fuera posible los trabajadores y los empleados de servicios por la maquinaria e informtica de todo tipo imaginable: las sofisticadas excavadoras, gras, topadoras, los camiones gigantes y dems maquinarias sustituyeron a millones de trabajadores de la construccin, la minera y la explotacin forestal, para citar tres casos.

Esto podra extenderse a prcticamente todas las ramas del sector primario, de la minera a la pesca y la agricultura, que tuvieron que adaptarse a la aplicacin de mtodos industriales generados por esta revolucin cientfico-tcnica, lo que explica que para crear un empleo real en esas ramas se requiere de una millonaria inversin en maquinaria y equipos. Y lo mismo sucedi con el sector secundario, las industrias productoras de bienes.

El sector terciario, los servicios, se supona iba a ser la panacea del empleo que reemplazara con salarios decentes y empleos estables a los desaparecidos empleos industriales. En efecto, durante las ltimas dcadas el crecimiento de ese sector fue reemplazando en trminos de creacin de empleos a los declinantes sectores, como la agricultura, minera y la industria.

Pero en realidad la informtica se infiltr en todas las esferas de los servicios -con las computadoras, impresoras, copiadoras y sofisticados sistemas de telecomunicacin que multiplicaron la capacidad de trabajo en las oficinas de todo tipo; en los bancos con la recepcin y el retiro de dinero a travs de cajeros automticos y no de las cajeras o cajeros de carne y hueso; lectura ptica de precios que redujo el nmero de cajeras en los centros de comercio, por ejemplo- con el consiguiente efecto de reducir el nmero de puestos y el nivel de los salarios. Y el alto desempleo unido al empobrecimiento de la clase trabajadora hizo que se multiplicaran en la ltima dcada los empleos muy mal pagados en los McDonald y Wal-Mart de este mundo.

La retroalimentacin de los efectos coyunturales y estructurales

En suma, en los pases capitalistas avanzados donde las grandes empresas privadas estn sentadas en billones de dlares no hay demanda de los consumidores que permita la reactivacin de la economa real porque no es posible ni rentable, en trminos capitalistas, generar una masa crtica de nuevos empleos con salarios decentes, o aumentar los salarios en trminos generales, para elevar el consumo de bienes.

Y como no hay falta de capitales para inversiones en el sector privado se puede dudar de la coherencia de querer aplicar, como proponen muchos respetados economistas, las recetas keynesianas, de que las inversiones pblicas sustituyan la ausencia de inversiones de capital del sector privado.

Ms aun, las inversiones pblicas para la construccin y reparacin de las infraestructuras no tienen efecto multiplicador en materia de empleos porque esa rama de la construccin, que hace tiempo ha pasado a manos del sector privado en todo el mundo capitalista, ha hecho todo lo posible para aumentar al mximo el empleo de maquinaria y reducir al mnimo el nmero de trabajadores empleados. Y a menos que el sector pblico se involucre en le reactivacin de otras ramas y sectores dominados por la inversin privada, asumiendo un papel gestor de la economa como se est viendo el pases de Sudamrica, la creacin de empleos seguir siendo un objetivo ilusorio.

A los problemas estructurales del capitalismo avanzado se unen los problemas coyunturales, la deuda pblica producto de la socializacin de las prdidas del sector financiero y de los planes de reactivacin de la economa durante la pasada Gran Recesin, y el papel dominante que est jugando el capital financiero para apropiarse de una renta en todas las situaciones posibles.

En suma, el capitalismo y el trabajo asalariado son inseparables. El trabajo asalariado permite al capitalista crear la plusvala y los salarios constituyen el nico medio por el cual, a travs del consumo, los capitalistas pueden realizar esa plusvala. No hay capitalismo sin trabajo asalariado, y menos aun puede pensarse en un capitalismo pujante con tasas de desempleo crnico, con un empobrecimiento creciente de todas las clases trabajadoras y los jubilados, y perspectivas nulas de trabajo para los jvenes como las actuales.

Si los partidos polticos tradicionales no quieren ver esta situacin, porque estn aliados con la oligarqua financiera y los monopolios de los grandes medios de comunicacin, como dice el analista Max Keiser (5), los jvenes y menos jvenes indignados y por indignarse estn empezando a verla muy claramente, como lo expresan sus frases en las recientes manifestaciones en Espaa: "Tu 'Botn', mi crisis"; "Democracia dnde ests?"; "Esta crisis no la pagamos"; "Zapatero, lacayo de los banqueros";"Contra la privatizacin de los servicios pblicos"; "Tejiendo barrios, cambiando el presente"; "Manos arriba esto es un contrato"; "La patronal nos quiere esclavizar"; "Izquierda o derecha? Este pas est envejecido. Busquemos una alternativa"; "Un banquero se balanceaba sobre la burbuja inmobiliaria..."; "Se vende: Estado del Bienestar": "Pienso, luego me indigno"; "Me gustas cuando votas, porque ests como ausente", "Sin vivienda no hay viviendo", "Se alquila esclavo econmico", "Rebeldes sin casa", "Sin miedo habr futuro", "Ms educacin, menos corrupcin".

La Vrdiere, Francia

- Alberto Rabilotta es periodista argentino.

Notas:

1.- http://www.usatoday.com/news/nation/2010-12-28-1Ajobless28_ST_N.htm

2.- http://www.shadowstats.com/alternate_data/unemployment-charts

3.- http://krugman.blogs.nytimes.com/2011/07/02/cash-is-not-the-problem/

4.- http://www.independent.co.uk/news/business/comment/stephen-king/stephen-king-unemployment-picture-shows-that-the-us-economy-has-lost-its-vigour-2311791.html?service=Print

5.- http://maxkeiser.com/tag/keiser-report/

http://alainet.org/active/48037


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