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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-07-2011

Pensando los caminos de la paz
Un comentario a la carta de Medfilo Medina al Comandante Alfonso Cano

Carlos Arturo Meneses Reyes
Rebelin


La carta que el historiador, licenciado Medfilo Medina, enva al Comandante Alfonso Cano reviste inters poltico actual, como quiera que los acontecimientos blicos de los ltimos das desplacen la agenda de un derrotero normal-institucional en el trajinar de la vida poltica nacional. De tal manera resalta, que no es la concentracin del esfuerzo gubernamental en reportar buenos resultados de gobernabilidad con las disposiciones de amplia cobertura y efectos sociales como la promulgacin de la Ley de Victimas y de Recuperacin de Tierras; la presin en la llaga de la corrupcin como un mal del poder directo nacional del estado de cosas de desgobierno nacional; la ambientacin de un proceso electoral nacional y regional signado bajo la intimacin del terror oficial expresado en la consolidacin de un poder local-regional mafioso y de vendetas de extrema derecha y de indudable intereses, gamonales y del narcotrfico. Es quizs la sincronizacin del efecto poltico que causa en el escenario colombiano la puesta en marcha de una estrategia oficial en el incremento de las acciones militares contra la insurgencia con la mira puesta en la captura o dada de baja del dirigente principal de la misma; centrando- en ultimas- en la suerte de un dirigente insurgente de talla nacional, la fase ultima de la guerra y la derrota definitiva contra el movimiento insurgente colombiano, para la aplicacin de la pax romana.

Pero la historia de los ltimos sesenta aos demuestra que la sucesiva y generacional renovacin de los mandos insurrectos; con la permanencia de un accionar estratgico con la propuesta as de una toma del poder nacional, ha trado consigo la acumulacin de experiencias en dos bandos armados en enconado enfrentamiento: las fuerzas armadas del Estado colombiano que han logrado la modernizacin y caracterizacin de un ejercito con quinientos mil efectivos, erigido en el primer ejercito de autonoma logstica del rea lationoamericana y de indiscutible zozobra en su geo-poltica y la llamada guerrilla mas antigua del mundo y como tal enraizada en influencia del colectivo nacional colombiano; tanto en la infraestructura como en lo estructural bajo los aspectos referentes de lo econmico, lo poltico, lo militar y lo social en Colombia.

 

Aspectos de la carta del profesor Medfilo Medina

Comienza por destacar la autoridad de su pluma por conocer y haber tratado al menos a cuatro del Secretariado Nacional de las Farc.

1. Apunta por precisar la necesidad que los colombianos y colombianas atinen a asimilar el porqu de la guerra, planteando la coyuntura actual como la inevitabilidad de la guerra o bien sobre las posibilidades de la paz.

2. Analiza los negros nubarrones o los malos augurios de las declaraciones del Almirante Cely- Comandante del Ejercito colombiano al exaltar lo de respirarle en la nuca al jefe insurgente y hablar de su cercana a veinte metros de l y luego afirmar que han afinado e intensificado la nueva estrategia contrainsurgente, desplazando el superar la trgica ciclotimia del conflicto y colocar muy lejana la paz.

3. Destaca la reaccin de los latifundistas, ganaderos tradicionales e inversionistas agrcolas; las reacciones violentas contra los restituidos por tierras y la presentacin de ellos como violadores al sagrado derecho de la posesin y propiedad de las tierras de inocultable realidad expoliadora.

4. Se detiene en lgidos aspectos y argumentos histricos de las Farc y de la historia reciente de Colombia como la guerra en Marquetalia (1964) con el viraje de las verdaderas autodefensas campesinas; una cita desfasada del Paro Cvico Nacional de 1977 con la conmovedora actitud de llorar sobre la leche derramada, sesgando el movimiento de masas en Colombia de 1957 a 1977, soslayando los desbordados acontecimientos de los paros del Norte y Oriente colombianos; as como los de la Bota caucana del ao de 1987. Siendo de indiscutible sensibilidad y referencia histrica el pasaje del legendario Juan de la Cruz Varela en el movimiento de masas de 1949 a 1953 rememora sus combates contra caciques y gamonales conservadores. La disponibilidad por entregar las armas y regresar a sus parcelas en Cabrera (1953) y la gesta heroica de la retoma de esas armas por la defensa de la vida ante la persecucin sangrienta durante la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla (1954-1955); pasaje conocido como la Guerra de Villarrica contra el Movimiento Agrario del oriente del Tolima. Cmo la Junta Militar golpista que sustituy al rgimen dictatorial pint palomitas y posibilidades de pacificacin al movimiento agrario liderado por Juan de la Cruz Varela; quienes por estar organizados polticamente soportaron la embestida sangrienta del terrorismo oficial y no permitieron un nuevo despojo de sus tierras; destacando el Historiador en comento que durante el periodo de la Violencia de 1946 a 1964 se negociaron acuerdos donde la guerra termin sin pasar por una derrota de los combatientes. Reclama en su carta al Jefe insurgente que no se adecu la poltica armada campesina a la primaca de la explotacin de los asalariados urbanos expresadas en las protestas multitudinarias ya reseadas, indagndole el no cambio de estrategias, dndosele las espaldas a las nuevas realidades del movimiento urbano.

5. Refiere al proceso trgico de polarizacion del pas junto con el acrecentamiento de las mafias del narcotrfico. Que el reconocimiento de generales colombianos como Ruiz Novoa y Landazabal Reyes de causas estructurales y factores objetivos, redimen argumentos validos de la violencia poltica y social en Colombia por la pobreza y desigualdades acuciantes. Dice al Comandante Cano que si bien no desconoce el origen y desenvolvimiento de los conflictos sociales apela a lo acucioso de la Voluntad de las personas y concluye que las Farc, actualmente, pone mas nfasis en la lucha armada. Esto lo desenvuelve en un silogismo epitome de Preguntas Inquietantes dirigida a su interlocutor: como la que en 47 aos le enumere los beneficios que esta lucha abnegada de tres generaciones le ha trado a Colombia? O cuales grupos de trabajadores rurales y urbanos han logrado conquistas efectivas y duraderas. Lo supito del planteamiento por la calidad de quien proviene sorprende por la conductibilidad del raciocinio confucionista propio de los medios masivos de alineacin. Cmo otorgarle aval a tan docto encuestador que desconoce la clsica distincin entre el trabajo poltico legal- dentro de la institucionalidad- y el trabajo poltico, ilegal, subversivo de la insurgencia, fuera del derrotero de la institucionalidad. Cosa muy diferente y sin real asomo de mala fe significa en cambio la acuciosa referencia a la utilizacin de un conflicto tan prolongado en el tiempo en Colombia. Ese, origen y consecuencia de tantos males y sufrimientos, a que el desarrollo del proceso revolucionario a soportado en hombros del pueblo trabajador y la sociedad colombiana en general por tan cruel confrontacin, lo sita en lo calificado como Sndrome del Caguan: un fenmeno poltico emocional que arrastr a la mayora de la opinin y la puso en manos de la extrema derecha. La parapolitica como camino abierto por el paramilitarismo contrainsurgente y mafioso, creando redes neo clientelistas, el fortalecimiento de oligarquas criollas emergentes y un nuevo balance del poder local de participaciones regionales en el aparato del Estado. Pero retuerce la realidad enunciada con la evocacin a lo indubitable de los Apoyos Populares de las Farc, que admite la existencia de esas bases de apoyo a travs de su historia armada, pero evoca la insuficiencia o peso especifico real de esos apoyos regionales y sectoriales del actuar de las Farc, que no constituyen la base socio poltica suficiente de apoyo que les permita encabezar el vasto movimiento poltico y de masas necesarios para lograr cambios profundos en Colombia. Entendemos la existencia en la vida poltica de la insurgencia en Colombia como estructuras organizacionales de carcter poltico-militar; bajo el principio rector de sus actuaciones a la luz de la poltica. Pero su derrotero, contenido y carcter es esencialmente militar. No de otra manera se entiende la acepcin de reconocimiento de fuerzas beligerantes en el entorno del derecho internacional humanitario. La juiciosa cita de los dos generales sobre las causas estructurales y factores objetivos del mltiple conflicto colombiano; se desdibuja con la catalinaria afirmacin del entonces general Rafael Landazabal Reyes de que al solio de Bolvar no llegaran a sentarse los Manueles (referencia a Manuel Marulanda de las Farc y el sacerdote espaol Manuel Prez del ELN), ni los Jacobos, etc. sino los de la Unin Patritica (UP) los de A Luchar, los del Frente Popular, paralelo al desarrollo genocida institucional del Baile Rojo contra los dirigentes polticos populares , cvicos, sindicales, bajo la gida del asesinato selectivo, el desaparecimiento y la ejecucin extrajudicial. La muerte de esos miles de activistas polticos de costoso precio y difcil reemplazo lo fue- no para la insurgencia armada ( Farc. ELN)- y s como base poltico-social sacrificada para el logro de los cambios profundos en Colombia. Desde entonces anid en el imaginario colombiano que sus generales son lanzabalas! y es por ello que hoy cunde el terror poltico entre los activistas de izquierda que asiste al alto ndice de 56 asesinados del partido poltico Polo Democrtico en los dos ltimos aos y los esfuerzos mancomunados e inconmensurables por hacerlo desaparecer de la faz de la actividad poltica de oposicin en Colombia.

6. Acota el autor de la carta en comento que la guerrilla mas antigua del mundo tampoco ha servido para disminuir la dependencia frente al imperialismo; sino que agregamos- por el contrario el Pacto Militar Bilateral firmado en 1952 con los Estados Unidos de Norteamrica, en plena guerra fra y que permiti la participacin del ejercito colombiano en Corea fue remozado con el inconstitucional Acuerdo Militar sobre las siete bases militares gringas en Colombia. Mi carcter civilista me coloca en desventaja para profundizar en ese tema, no de la pluma sino de la espada. Pero doctos tendr la insurgencia, que lo expliquen; al igual que con la sibilina respuesta que con la posicin de las Farc frente al narcotrfico sucede lo que en Colombia con la ley: se obedece pero no se cumple, aludiendo a los documentos y decisiones que nos rigen a ellos como organizacin insurgente.

7. Si raya, en cambio, con la desfachatez, la injusta carga histrica que blande en su carta de haber tenido la Unin Patritica (UP) que soportar la carga con el efecto de sostener la poltica de combinacin de todas las formas de lucha. Sostiene que la disyuntiva para la guerrilla (insurgencia) en 1984 consisti en profundizar en un proceso de paz y la guerrilla se transformaba (desmovilizndose) en una fuerza poltica sin apoyar tareas militares; o bien se continuaba con la accin insurgente renunciando a la creacin de una organizacin poltico legal. Pero en su expresar le atribuye es a la naciente Unin Patritica (UP) esa disyuntiva. Comencemos por aclarar el adocenado concepto del nacimiento, por generacin espontnea, de un partido poltico con vocacin de poder: toda su razn de ser est en sus postulados y principios con estatutos que lo rigen y no en el factor numrico de sus fundadores o integrantes. Sin asidero tico en que el derrotero de la Unin Patritica (UP) de sentarse en dos sillas: la ilegal y la legal, a la vez, fue una decisin utpica y catastrfica. Jams haba escuchado se pudiera concebir tamao desafuero. Afecta ello la verdad histrica nacional. Peor aun, justifica, por parte de tan preclara mente lo injustificable. Pero el terror oficial implica miedo y a ello ninguno estamos exentos. Acepta que los exterminadores de la Unin Patritica (UP) no hubieran sido palomas ante la renuncia de las armas por parte de los insurgentes; pero que seguramente sectores polticos- corporativos del pas se hubieran convertido en un dique de contencin contra la prctica de esa masacre si se hubiera logrado, al igual que con el M-19 la total desmovilizacin armada. No profesor Medofilo, as no se escribe ni se inscribe la Historia reciente colombiana. Mucho menos los derroteros para la necesaria voluntad y decisin poltica a fin que el conflicto armado- militar, poltico, econmico y social pueda tener salida, apuntando a sus causas objetivas e histricas; en el entendido que la realizacin pactada, concertada de profundas reformas econmicas, sociales y polticas bajo la proyeccin de un Nuevo Estado permitan obtener y defender los cambios profundos que demanda la nacin colombiana.

8. Un ultimo acpite a la comentada carta apunta a definir cules son las fuerzas en contienda para lograr la Paz en Colombia y sopesar la salida negociada del conflicto. Fatal resultara considerar nicamente la contienda en el plano militar que enfrenta al ejrcito con la mayor asistencia tecnolgica del mundo moderno en Amrica Latina y una insurgencia sobredimensionada, recalificada y dotada del don de la ubicuidad, nacional e internacional, que naci con armas artesanales de palos y machetes. No, la bsqueda de la solucin al conflicto es definitiva y total de cara y con la participacin de la totalidad del pueblo colombiano. Conversada, consensuada y de efecto constitucional fundamental.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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