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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-07-2011

Como perdieron los rabes el sur de Sudn

Lamis Andoni
Al-Jazeera

Traduccin para Rebelin de Loles Olivn


La divisin de Sudn en dos Estados es un precedente peligroso. El mundo rabe tiene que extraer de ello las lecciones correctas si quiere evitar la ruptura de otros Estados rabes en enclaves tnicos y sectarios.

El nacimiento de Sudn del Sur supone ante todo un testimonio del fracaso del orden oficial rabe, del pan-arabismo, y especialmente de los proyectos polticos islamistas, para proporcionar derechos civiles e igualdad a las minoras tnicas y religiosas en el mundo rabe.

El jbilo extendido entre la gente de Sudn del Sur en su independencia del norte, predominantemente rabe y musulmn, da fe de los acumulados aos de represin y alienacin de un pueblo que en su mayora naci en el mundo rabe posterior a la independencia.

Por supuesto, el gobierno britnico plant las semillas de las divisiones tnicas y religiosas en Sudn y en otras partes del mundo rabe. La intervencin de Occidente e Israel ha jugado un papel crucial en el fomento de las tendencias secesionistas del sur de Sudn, y an se beneficiarn ms de la divisin del pas.

Avi Dichter, ex ministro israel de Seguridad interior, dijo una vez: Hemos tenido que debilitar Sudn y privarle de la iniciativa de construir un Estado fuerte y unido. Ello es un requisito para reforzar y fortalecer la seguridad nacional de Israel. Hemos creado e intensificado la crisis de Darfur para evitar que Sudn desarrolle sus capacidades.

Pero el mundo rabe no puede limitarse a explicar la secesin como un producto de la conspiracin occidental-israel.

Fracasos rabes

En todo caso, fue el rgimen represivo de Sudn junto con un incompetente y corrupto orden oficial rabe, lo que condujo a la gente legtimamente descontenta del sur de Sudn a los brazos de Occidente, e incluso a los de Israel buscando la independencia de un mundo rabe fracasado.

Los intelectuales del mundo rabe no deben consolarse a s mismos sealando aunque tengan razn al hacerlo la hipocresa y el doble rasero occidental por apoyar, abrazar y reconocer al nuevo Estado del sur de Sudn mientras bloquea eficazmente la emergencia de un Estado palestino independiente.

Los rabes deben mirar sus serios errores y su fracaso moral haciendo frente al hecho de que los sudaneses del sur son un pueblo oprimido cuyas quejas se dirigieron contra el dominio rabe y no contra la dominacin occidental. Es cierto que la gente de Sudn del Sur llegar a verse atrapada por los vidos gobiernos occidentales, interesados ​​en sus ricos recursos naturales, pero eso no cambia la realidad de que la gente del nuevo Estado celebrase el final de lo que perciba como opresin por parte de una lite rabe y musulmana.

Que los lderes del nuevo Estado resulten menos represivos y menos corruptos que el gobierno de Jartum y hay indicios de que pueden decepcionar a su gente en ambos casos es irrelevante en este momento teniendo en cuenta lo que la secesin dice sobre el mundo rabe.

Los levantamientos rabes ya han expuesto la absoluta corrupcin poltica y financiera de los dirigentes rabes y la ausencia de libertades y de justicia. El orden rabe no slo no ha fracasado ante las minoras y sus componentes no-rabes sino para las masas rabes tambin.

Sin embargo, incluso el mundo rabe que emerge tras la primavera rabe todava tiene que demostrar que puede crear sociedades que acepten la diversidad, promuevan la inclusin y acaben con el sectarismo y la discriminacin tnica y racial.

El orden poltico rabe contra el que la gente se est revelando en la actualidad ha fomentado las divisiones religiosas en parte como un requisito previo para la supervivencia y la continuidad de dirigentes rabes autoritarios y tiranos.

Poder frgil

La falta de voluntad de los lderes rabes para adoptar una cultura riqusima y diversa en Sudn que conecta al mundo rabe con frica pone de relieve la urgencia de replantear no slo los sistemas polticos rabes, como la primavera rabe ha hecho, sino tambin el fracaso de las ideologas polticas predominantes y de los partidos polticos para abordar adecuadamente los derechos de los grupos tnicos y religiosos.

El movimiento nacionalista panrabe ha demostrado ser menos capaz de lidiar con las minoras tnicas y nacionalidades que con las minoras religiosas. El panarabismo en tanto que ideologa no aprob el sectarismo y nunca se adscribi a ninguna escuela musulmana de pensamiento. Aunque enraizado e influido por la cultura predominantemente musulmana, era de orientacin laica y no haca diferencias entre las religiones existentes en el mundo rabe. De hecho, algunos de sus ms prominentes fundadores y pensadores eran cristianos rabes, sobre todo de Siria, Lbano, Iraq, Palestina y Egipto.

Pero mientras que el panarabismo fue inicialmente un movimiento anti-colonial, algunas de sus ramas en especial los partidos rabes baasistas que gobernaron Siria e Iraq demostraron y practicaron destructoras polticas chovinistas y acciones contrarias a otros grupos tnicos y nacionalidades. El caso de los kurdos en Siria e Iraq da testimonio de diferentes grados de polticas exclusivistas, supremacistas y racistas por parte de ambos partidos baasistas.

Por ello, la influencia de nacionalismo pan-rabe en la cultura poltica no siempre ha sido positiva. Por el contrario, ha creado en realidad actitudes racistas y chauvinistas que han obstruido la condena y la crtica serias a la forma en que el gobierno nacional sudans del norte trataba a la gente del Sur.

La intervencin extranjera en el sur ha movilizado, por el contrario, los sentimientos nacionalistas en el mundo rabe en contra de lo que la gente considera como una conspiracin para dividir Sudn. Por lo tanto, la oposicin poltica en el mundo rabe ha permanecido extraamente silenciosa respecto a las atrocidades y la discriminacin practicadas por el gobierno sudans contra su propio pueblo.

Sistemas islamistas

Sin embargo, el rgimen posterior a la independencia de Sudn nunca se convirti en parte del proyecto pan-rabe porque estuvo eminentemente bajo la influencia, e incluso bajo la direccin, del fuerte movimiento islamista all presente.

En consecuencia, Sudn ha sido un completo fracaso para el movimiento islamista en el mundo rabe, porque fue el nico rgimen en la historia en el que un movimiento islamista se asoci con el rgimen o lo domin. Es cierto que el movimiento islamista en el mundo rabe no es monoltico y difiere de pas a pas; existen muchos movimientos islamistas y no slo uno. Sin embargo, el fracaso de Sudn debe poner en entredicho a pensadores y dirigentes islamistas para que revisen la experiencia de fracaso de un movimiento islamista que lleg al poder y, de hecho, particip en la direccin de un pas.

Tambin es cierto que el caso de Sudn no representa un modelo de gobierno islamista por el que muchos islamistas podran abogar, y muchos sostienen que contradeca la tolerancia sobre la que un sistema islamista debe fundarse. Pero es un caso en el que un movimiento islamista tuvo la oportunidad de crear un modelo islamista de inclusin y de paz, y fracas estrepitosamente.

La imposicin del cdigo islmico y de la sharia, pero sobre todo la forma en que se aplicaron, alienaron sin duda a los componentes no-musulmanes de la sociedad sudanesa y fue criticado por los sectores ms liberales de Sudn.

Por lo tanto, se convirti en otro caso de abuso por parte de los lderes de la religin islmica para mantener el control sobre el pas y su gente.

El modelo islamista que Sudn estableci tambin excluy a otras ideologas y tendencias polticas. En 1971, el difunto presidente sudans Gaafar Nimeiry, el primero en imponer un cdigo islmico, llev a cabo una sangrienta represin, detencin y ejecucin de miembros del Partido comunista, entonces con gran influencia.

Debe sealarse que el incidente no fue nico ni estuvo limitado a un rgimen que deca estar aplicando un cdigo islmico. El partido Baas en Iraq llev a cabo una campaa similar a finales de 1970 contra los comunistas iraques, e incluso contra los baasistas que estaban en desacuerdo con los lderes del partido.

De ah que al final, y a pesar de la supuesta identidad poltica de los gobernantes, ya sean auto-declarados pan-arabistas o islamistas, la falta de libertades polticas, el abuso de los derechos humanos, y la concentracin del poder y la riqueza en manos de una pequea lite, son algunas de las principales causas del fracaso del orden poltico rabe y de la insurreccin en curso en su contra.

En Sudn, en particular, estas dolencias han conducido finalmente a su quiebra. El sistema poltico en Sudn, al igual que los sistemas de otros pases rabes, se ha desarrollado a partir de tres golpes militares en los ltimos 55 aos de independencia.

Era natural que el sistema no pudiera hacer frente a la diversidad del pas. Esto le dio una oportunidad de oro a la injerencia extranjera y, con el tiempo, a la divisin.

Es legtimo que la gente del nuevo Estado de Sudn del Sur celebre su independencia, pero tambin es clave que, cuando los levantamientos rabes estn exigiendo libertad y justicia, recordemos que no podemos establecer un mejor orden rabe sin aceptar la diversidad y el pluralismo, en lugar de estrechas ideologas nacionalistas o religiosas que slo han servido como herramientas para los dictadores.

Fuente: http://english.aljazeera.net/indepth/opinion/2011/07/2011713135442172603.html



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