Portada :: Espaa :: La indignacin toma las plazas
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-07-2011

Crisis de las clases medias
Fin de la fiesta econmica, comienza la fiesta poltica

Isidro Lpez
Organizacin!


Neoliberalismo? El relato poltico nos cuenta como, despus del 68, lo que pareca un armnico pacto entre capital y trabajo se convirti en un avispero revolucionario en el que distintas formas culturales y polticas ponan en cuestin el reparto del producto social. Peligraban los beneficios capitalistas. La respuesta: los muy ricos, los propietarios del capital, tomaron las riendas de las polticas pblicas desde principios de los ochenta para liquidar la insurreccin y reafirmar el poder de mando del capital. Las vas con las que el estado neoliberal decret recomponer los beneficios capitalistas tenan tanto de disciplinamiento poltico como de receta contraproducente para el propio desarrollo capitalista: atacar a los salarios, recortar del estado de bienestar y prohibir que el estado incurra en dficits produce una escasez crnica de demanda que impide que el crecimiento econmico despegue.

La contrarrevolucin neoliberal estaba buscando una va de escape para su brutal nihilismo social (y econmico). El principal motor poltico del nuevo modelo neoliberal, los ricos, no tena problema: cada vez acumulaban ms y ms riqueza con este arreglo. El problema eran las llamadas clases medias, un estrato que se haba movido al ritmo del constante crecimiento de los salarios y haba crecido durante los aos sesenta engrosado por la clase obrera industrial y un creciente acceso a posiciones profesionales cualificadas. Los activos financieros, la Bolsa, el crdito y los mercados inmobiliarios fueron la carta material (la ideolgica sera la "nueva derecha") que el neoliberalismo se guardaba en la manga para intentar conseguir que esa cosa llamada clase media no pasase a engrosar las filas del tradicional proletariat y, desde ah, se pusiera en peligro la hegemona neoliberal. La frmula es aparentemente sencilla: que todos los recursos que los propietarios de capital roban a la sociedad sean devueltos en forma de crdito, que alimente el consumo y el trabajo (precario) y luego vuelva acrecentado a los propietarios de capital y de ttulos financieros. En lo que esto sucede, la desposesin contina: recortes, privatizaciones, descenso de los salarios y saqueo de bienes naturales. Es la llamada financiarizacin del capital.

Lo sucedido en Espaa durante la belle poque 1995/2007 es fruto de una extraa colisin entre este modelo y una mutacin del muy hispnico y muy bizarro desarrollismo. Durante la autocracia franquista, la solucin a los problemas econmicos y sociales fue poner el activo number one de Espaa, El sol y la playa, en el mercado internacional. Lo que comenz como un entretenimiento estival para "suecas" y obreros fordistas de Dusseldorf y Manchester, acab siendo una maquina de producir entradas de flujos internacionales de capital sobre el sector inmobiliario espaol. Por otro, lado la obra social franquista, con su gran sentido de lo vertical y lo otorgado, anticipando en treinta aos a Margaret Thatcher, se pona a fabricar propietarios de vivienda para ir a contrapelo de la lucha de clases. Desde la transicin, unas polticas pblicas dispuestas a todo con tal de meter ms madera a la maquina turstico-inmobiliaria hicieron lo dems. A partir de mediados de los noventa, mientras el resto de la UE, EE UU y Japn chapoteaban en la atona econmica y la involucin social, Espaa se converta en una de las mecas del capitalismo financiarizado y, encima, desde 2004 se las daba de progre.

Se llama efecto riqueza a la sensacin de afluencia que proporciona el crecimiento del valor de los activos financieros o inmobiliarios aunque, y suele ser el caso, estn financiados a crdito. Su traduccin, en el caso espaol, fue una oleada de euforia en el consumo (la demanda), aunque siempre por barrios, ocasionada por una fuerte subida de los precios de la vivienda. Este fenmeno recompuso una clase media que perda posiciones sociales pero mantena una importante base patrimonial compuesta, casi exclusivamente, por viviendas o, en su (triste) caso, por una hipoteca. La llegada de la crisis inmobiliaria borr este efecto de la noche a la maana. Comprimiendo en cuestin de meses un proceso que en las anteriores crisis capitalistas poda durar decenios, el desplome de la riqueza financiera/inmobiliaria dej al descubierto un panorama de salarios menguantes, precariedad laboral, derechos sociales en recesin y la apertura de una brutal brecha generacional entre las posiciones econmicas de las anteriores generaciones y los jvenes.

Del efecto riqueza al efecto pobreza, la proletarizacin del estrato central de la sociedad, aparece en toda su violencia material y psicolgica, mientras por arriba los poderes polticos se pliegan milimtricamente a las demandas de los verdaderos jefes de todo esto, los propietarios del capital. De manera algo gruesa, se puede resumir el 15M como el momento en que buena parte de las clases medias espaolas dejaron de confiar en las soluciones econmicas para lanzarse a la arena de la poltica, que es donde se juega el verdadero partido. Desde ah, lejos de los pavoneos econmicos del ciclo anterior, el 15M tiene algo que ensear al resto del mundo: en Espaa, hasta 2007, hemos visto lo mejor que puede ofrecer el capitalismo financiarizado global en los prximos decenios. Y sabemos que es un callejn sin salida. Por eso, la nica salida verdadera a la crisis econmica es una crisis poltica tan profunda que sea capaz de cuestionar quin tiene derecho a apropiarse de lo que producimos entre todos y quin tiene derecho a decidir sobre lo que es de todos.

Isidro Lpez (Observatorio Metropolitano)

Fuente: http://organizacionporfavor.wordpress.com



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter