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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-07-2011

Qu hay detrs de la crisis griega? Para una gestin de la crisis al servicio de la ciudadana necesitamos otra Europa

Izquierda Anticapitalista
Rebelin


Estos das asistimos a un espectculo meditico y financiero de gran magnitud: turbulencias en los mercados financieros europeos, chantajes de las agencias de calificacin de riesgo y rumores continuos sobre la quiebra de Grecia y su posible impacto sobre otros pases de la UE. En este contexto, las potencias europeas no hacen ms que evidenciar sus desacuerdos sobre cmo afrontar la situacin, dejando patente su incapacidad de hacerlo con agilidad. Las diferencias entre la propuesta alemana y la del Banco Central Europeo (apoyada, entre otros, por el gobierno espaol), empeoran la crtica situacin de la deuda griega que, habiendo sido ya calificada como muy peligrosa por las agencias de calificacin, se enfrenta ahora a la incertidumbre de su destino (se reestructurar? bajo qu condiciones?). Esta situacin es la que ha desencadenado la llamada crisis del euro, no slo por el peligro griego, sino porque ha influido en el deterioro acelerado del valor de mercado de las deudas de otros pases de la periferia europea. La prima de riesgo de las deudas de estos pases se ha disparado una vez que las agencias de calificacin, al servicio del sistema financiero privado, han interpretado que la situacin de la economa griega es equiparable a una suspensin de pagos (default) y advierten de un posible contagio. El fracaso que supone el imps en que se halla Grecia y el contagio a otros pases demuestran que la UE no est en condiciones de solucionar la cuestin. Y si no es capaz de rescatar a un pas pequeo econmicamente como Grecia, menos an lo podr hacer con pases de la envergadura de Italia o del Estado espaol.

Cmo se gest la crisis de la deuda griega

Hay que empezar recordando que no son los gastos pblicos del pas (y mucho menos los de carcter social) lo que ha alimentado la gran deuda pblica a la que ahora se enfrenta Grecia. Este pas no se caracteriza por un slido Estado del bienestar, presunto consumidor de enormes recursos pblicos, y por tanto culpable de la gran deuda acumulada. El fraude y lo regresivo de su sistema fiscal (en 2010 slo 15.000 personas griegas sobre una poblacin de 11 millones declararon ingresar ms de 100.000 euros al ao), as como la importancia de la actividad econmica no declarada (en torno a un tercio de la total), son los elementos claves que explican la incapacidad del Estado griego para obtener los recursos que necesita y su consiguiente necesidad de endeudarse.

Sobre lo que ya era un volumen de deuda considerable, hay que aadir el impacto sobre el nivel de endeudamiento griego de las dificultades que sufre el pas para colocar su deuda en los mercados internacionales (es decir, los elevados tipos de inters que tiene que ofrecer a los compradores). Los altos intereses impiden que el pago realizado se traduzca en una reduccin equivalente del principal adeudado, ya que gran parte es destinada al pago de los intereses. Recordemos que los tipos de inters que ha de pagar Grecia se incrementaron tras el descubrimiento de que el gobierno conservador, con la colaboracin de Goldman Sachs, vena trucando las cuentas del pas y ofreciendo datos de endeudamiento falsos. El banco estadounidense cobr 800 millones de euros por los servicios prestados.

Por ltimo, hay que tener en cuenta que uno de los principales destinos a los que dedicaron los bancos europeos (sobre todo alemanes y franceses) los recursos pblicos que recibieron en la primera fase de la crisis financiera (2007-2009) fue a prestar dinero a los pases de la periferia europea que, como Grecia, lo necesitaban. En esos aos, el dinero pblico de rescates y crditos subvencionados fue utilizado por los bancos para prestar a Grecia, Irlanda, Portugal y Espaa, a unos tipos de inters elevados. Ese negocio, que pareca redondo, y por el que los bancos han estado obteniendo desde 2007 impresionantes beneficios, es el que ahora parece peligrar: la devolucin de los crditos -tanto el principal como los altos intereses- es valorada como no absolutamente segura por las agencias de calificacin en casos como ahora el griego. Hay que destacar que no es descartable que pases como Espaa, Italia, Portugal e incluso Blgica, puedan verse arrastrados en una espiral similar. Pero si los bancos se arriesgaron es porque saban (y no se equivocaron) que el negocio seguira siendo redondo en cualquiera de los escenarios posibles. Ante la posibilidad de una suspensin de pagos en una economa del rea euro, las instituciones europeas e incluso el FMI acudiran en su rescate. Es importante entender al rescate de quin: no de las economas endeudadas sino, como vemos, al de los bancos que se enriquecieron mediante prstamos abusivos.

Qu supondra el default griego

En realidad el gobierno de Alemania, como tantos otros, ya haba asumido la imposibilidad de la devolucin de la totalidad de la deuda pblica griega (cumpliendo condiciones y plazos). De hecho, la visin mayoritaria entre los analistas es que un impago es inevitable dada la insostenibilidad de la deuda Griega y que la nica cuestin es cmo se va a gestionar este impago dentro el marco de la actual arquitectura del euro. La propuesta alemana para este segundo rescate planteaba permitir que la mitad de la deuda, cuyos plazos de vencimiento se agotaban y no parecan poder pagarse, pudiera canjearse por bonos a largo plazo. Como contrapartida, Grecia deba asumir la elevacin del tipo de inters y la imposicin de un programa de austeridad que incluye un gran paquete de privatizaciones. Un rasgo clave de la propuesta era la implicacin de los bancos privados, que tendran que colaborar en esta refinanciacin a Grecia.

Con esa declaracin de voluntariedad los bancos privados y los gobernantes franceses y alemanes trataran de conseguir lo siguiente:

Dar la imagen de que hay un respaldo a la economa griega, y con ella, a una pieza integrante de la eurozona, afianzando al euro, ya demasiado en entredicho.

La no declaracin de suspensin de pagos (default) del Estado griego. De tal manera que no se activaran los Credit Default Swaps (seguros ante el impago de la deuda), mayormente en manos de grandes entidades financieras estadounidenses, y que tienen una dimensin enorme difcil de estimar, impidiendo, por el momento, una crisis financiera mundial.

Comportara una formidable socializacin de las deudas, con lo que los bancos privados franceses y alemanes cobraran, ms lentamente pero de manera efectiva, y se traspasara al erario pblico -el BCE, a travs de lo que aportara del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF)-. Los bancos se encontraran a salvo, con un impacto aliviado, y el sacrificio lo pagaran tanto la ciudadana europea como los y las trabajadoras griegas.

Hay que destacar que mientras que a Alemania no le pareca indispensable tener que evitar un default rating de las agencias crediticias, Francia tena la prioridad de evitar a toda costa que eso ocurriera. Teniendo en cuenta que los bancos franceses son los principales acreedores del Estado griego, es comprensible su inters en apaciguar a las agencias y evitar el default. Sin embargo, la propuesta francesa muri por s sola el lunes pasado, cuando S&P declar pblicamente que, de seguir por ese camino, ellos daran un rating de default a Grecia.

La calificacin de default supone que todos esos bonos griegos en manos de acreedores (aseguradoras, fondos de pensiones, bancos europeos -tambin griegos-, el BCE, etc.), que en la actualidad estn siendo valorados segn su valor nominal y no segn su valor de mercado, que es mucho menor, pasaran automticamente a ser valorados a un precio incluso inferior al de mercado. Esta enorme prdida del valor de la deuda supondra automticamente prdidas en el sector bancario que es, fundamentalmente, quien posee la deuda, reduciendo el ratio de solvencia (capital ratio) de las entidades y obligndolas a recapitalizarse.

Un default en Grecia ocasionara problemas financieros importantes. Los mercados esperaran inevitablemente a que tambin acabe habiendo default en Portugal e Irlanda. Quien le va a explicar a los irlandeses y portugueses que tienen que pagar el 100% de su deuda y los griegos no? A pesar de las declaraciones de la troika de que el compromiso de los gobiernos de Portugal e Irlanda con la implementacin de sus programas de ajuste estn siendo todo un xito, la realidad es que los tipos de inters sobre su deuda pblica han continuado aumentando, mantenindose en niveles que hacen impensable concebir que estos pases puedan volver a financiarse prximamente en los mercados de capital privado. Un default en uno o ms pases de la zona euro significara el fracaso de la disciplina impuesta por el Pacto del Euro. A quin van a convencer de que hay que ajustarse al Pacto de Estabilidad cuando a otros que no lo hicieron les permitieron suspender pagos?

El verdadero problema: una UE al servicio de los acreedores

La explosin de la crisis de la deuda griega, la situacin de permanente chantaje mediante la cual los mercados financieros mantienen a Estados como Espaa, Italia o Portugal al borde del abismo financiero, as como la enorme debilidad institucional que est demostrando la UE a la hora de gestionar situaciones de crisis, explicita la verdadera naturaleza del proyecto europeo. Una UE diseada para beneficiar al capital, sobre todo financiero, e incapaz de cohesionar la regin a partir de bases econmicas y sociales convergentes. Un euro muy eficaz para imponer la disciplina fiscal y el ajuste salarial pero que ignora las importantes diferencias econmicas entre las regiones europeas, por lo que es invlido para lograr cierta homogeneidad (ni siquiera financiera) entre los pases de la Unin. Unas instituciones competentes para despojar a los Estados de su capacidad de intervenir sobre aspectos de poltica econmica fundamentales, pero que tampoco disea polticas econmicas coordinadas y eficaces a escala europea.

Una UE como la que conocemos, constreida por el Pacto del Euro y al servicio de los intereses de los bancos, no va a permitir que los pases europeos salgan de la crisis. Ni Grecia ni el Estado espaol podrn hacerlo si se insiste en seguir aplicando las mismas medidas. En primer lugar, porque los pases del euro ya no tienen capacidad para devaluar sus monedas, lo cual les facilitara vender de forma ms ventajosa sus productos en el extranjero y de esta forma contribuir a la reactivacin de la actividad econmica y el empleo. Sobre este aspecto, es interesante analizar las distintas trayectorias de pases como Suecia y Noruega (que han utilizado la devaluacin) frente a Finlandia (que no ha podido hacerlo).

En segundo lugar, los acuerdos de la UE impiden operar una poltica fiscal expansiva (incremento potente del gasto pblico) que tan necesaria sera en esta situacin. Los objetivos institucionalmente comprometidos de dficit y deuda pblica, en un contexto de consenso generalizado sobre los recortes de impuestos, suponen un cors muy severo para la realizacin de gastos pblicos. As, a pesar de la urgencia de una fuerte intervencin estatal al servicio de la creacin de empleo y la transformacin del modelo productivo con criterios de utilidad social y sostenibilidad ambiental, el remedio que nos llega de las instituciones europeas son recortes sistemticos del gasto pblico.

Por ltimo, tanto los bancos centrales de los pases de la Unin como el BCE carecen de potestad para incidir de forma efectiva sobre la emisin de dinero y su precio (los tipos de inters). Ahora sera necesaria la aplicacin de una poltica monetaria, con un BCE que asumiera sus responsabilidades para con la ciudadana y que dejara de actuar como representante de los acreedores (bancos y otros agentes que poseen deuda). Cuando los Estados lo necesitan, como ahora el griego, el BCE debera comprar su deuda pblica, en vez de financiar a los bancos privados para que lo hagan a un coste mucho mayor (tipos de inters ms altos) y enriquecindose con la operacin. Lo que un banco central responsable debe garantizar no es la alta rentabilidad de los activos financieros (como la deuda pblica), sino el establecimiento de condiciones monetarias y financieras que colaboren en la reactivacin de la actividad econmica y la generacin de empleo. Y ambos objetivos, particularmente en coyunturas como la actual, son incompatibles.

Hacia una Europa social y democrtica

La Unin Europea, con sus planes de rescate, con el Pacto del Euro como esquema general, conduce a la propia zona euro al abismo. Con su poltica de austeridad encierra en una espiral depresiva sobre todo a aquellos pases perifricos a los que se les exige unas condiciones draconianas. Si ahora es Grecia la pieza ms frgil, pronto seguirn otros pases cada vez ms exhaustos por las condiciones regresivas de esta Europa.

Pero no podemos olvidar que existe la posibilidad de desarrollar polticas europeas solidarias, fundadas en un rgimen fiscal armonizado, progresivo y directo y un presupuesto pblico muy superior al actual (que no supera el 0,7% del PIB); un modelo laboral y de derechos sociales convergente al alza; un sistema de compensacin y solidaridad social e interterritorial que contrarreste la desigualdad capitalista que le acompaa; as como un plan de inversin y cooperacin internacional reactivador, social y ecolgicamente avanzado y sostenible. La Unin Europea apuesta por un modelo de concentracin de privilegios y beneficios para la gran banca y las grandes corporaciones industriales y energticas, sacrificando a los y las trabajadoras, y destruyendo una parte del tejido productivo menos rentable. Pero esa no es la nica opcin existente.

Es preciso luchar por Otra Europa, con un esquema de polticas redistributivas, solidarias e integradoras que hagan pagar a los capitalistas su crisis. Es necesario luchar por un modelo de Europa en el que los financieros no puedan seguir chantajeando a gobiernos y parlamentos y empleando como tteres a las instituciones europeas para presionar a los Estados miembros.

Un primer paso: por una Auditora Ciudadana de las Deudas

Pero mientras ese puede ser un proyecto por el que luchar, ante el giro a la derecha en Europa y el secuestro antidemocrtico de las instituciones europeas por las oligarquas financieras, es conveniente encontrar un espacio para abrir brecha a favor de polticas progresistas y rupturistas.

Una primera campaa debiera ser el desarrollo de una Auditora Ciudadana de las Deudas en la que se aclarase quines son los acreedores, el peso de la deuda pblica y privada, cmo se contrajo esa deuda, sus condiciones de pago y plazos, la legitimidad de la misma, as como los usos de esta financiacin. Esa campaa perseguira la transparencia en las cuentas y dimensionara la situacin abordando la principal losa que ahora atenaza a la economa y la sociedad: el brutal endeudamiento general, especialmente privado. Ese ejercicio pedaggico permitira a la mayora social entender no slo el por qu de este obstculo, sino tambin arrojara luz sobre las posibles soluciones.

Se observara cmo se escogi promocionar el endeudamiento del sector pblico frente a la opcin de financiarse con una fiscalidad justa sobre las rentas del capital. Veramos entonces que gran parte de los acreedores han actuado con un sin fin de privilegios y ventajas. Se vera como esta poltica monetaria, especialmente desfavorable para los pases perifricos, aboc a una poltica financiera, en un contexto de regulacin flexibilizadora polticamente dirigido, totalmente laxa e irresponsable. Una poltica financiera concebida para estimular la demanda interna promoviendo el endeudamiento de los particulares y no redistribuyendo la riqueza aumentando los salarios y reforzando los servicios y la inversin pblicos. En fin, una poltica regresiva que conceda prstamos y crditos con garantas y avales que hacan recaer todo el riesgo de las operaciones en los endeudados.

Es prioritario exigir una fuerte quita sobre las deudas. Primero la deuda pblica contrada o empleada ilegtimamente. A continuacin, una fuerte regulacin sobre la deuda privada para establecer ponderadamente el sacrificio para responder a dichas situaciones. En este captulo entrar una regulacin sobre las deudas entre el sector pblico y el privado o viceversa, o entre empresas. Pero tambin en el captulo hipotecario, no slo con la reclamacin de la dacin en pago, sino tambin mediante una regulacin fiscal fuerte sobre las viviendas vacas y en desuso, una expropiacin de las no debidamente mantenidas o adaptadas ecolgicamente a un modelo urbano sostenible, o la constitucin de un parque pblico de alquiler, y la regulacin de un derecho universal al usufructo de un lugar de residencia en rgimen de alquiler socialmente asumible en base a una proporcin de los ingresos personales y un mnimo exento.

Otra UE es posible?

La UE tal y como la conocemos, institucionalizada mediante la moneda nica y el Pacto del Euro, multiplica los efectos de los fundamentos econmicos que han llevado a la crisis e impiden una gestin eficaz y socialmente justa de la misma. Son estos ltimos los que deben alterarse profundamente en una orientacin radicalmente distinta. No es en s mismo el Euro el que causa la crisis, sino su vehculo. No se trata de salirse, pero tampoco conviene estar a toda costa dentro de su marco.. Es necesario construir Otra Europa. Este proyecto alternativo debiera ser emprendido de manera internacionalista, con cuantos ms miembros mejor. No es la opcin de permanecer o salirse del euro la primera pregunta a contestar. Hay numerosos pases que estn fuera de la eurozona, pero dentro de la UE, y tambin padecen las mismas circunstancias depresivas. El recurso a la poltica monetaria y fiscal, as como la posibilidad de devaluar (posibilidades con las que contara un pas que se saliera del euro), no impedira un empobrecimiento severo de la poblacin que, para un solo pas, sera francamente adverso. Adems, tambin sera necesario desarrollar una poltica de control de capitales, atajar la evasin de los mismos y establecer medidas proteccionistas transitorias. Pero medidas de este tipo slo sern socialmente sostenibles si se aplican simultneamente en varios pases, capaces en su conjunto de resistir los embates del aislamiento financiero y comercial, y con una envergadura mnima para iniciar un desarrollo endgeno que, para ser viable y justo, debe ser redistributivo y contar una participacin ciudadana radicalmente democrtica en su diseo.

Islandia nos ha mostrado un paso ejemplar. Pero necesitamos dos, tres, muchas Islandias para construir una nueva Europa con una nueva orientacin anticapitalista e internacionalmente solidaria. Levantar esa bandera comienza desde los movimientos sociales y obreros europeos, desde las fuerzas de izquierda internacional, emprendiendo una campaa supranacional que, quiz podra empezar por una campaa de solidaridad con los y las trabajadoras griegas, y debera seguir por los pases perifricos europeos.

www.anticapitalistas.org


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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