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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-07-2011

(A propsito de la etapa que abre el VI Congreso del PCC)
La Revolucin Cubana y los retos del presente

Olga Fernndez Ros
Rebelin


Instituto de Filosofa

La transicin socialista en Cuba [1] se encuentra en una importante etapa en la que se analiza y rectifica lo realizado hasta ahora. Existe la conviccin generalizada de que resulta imprescindible echar a un lado las influencias de estructuras y prcticas del modelo estadocentrista y burocrtico del mal llamado socialismo real que, a pesar de algunos cambios introducidos a partir del IV y V Congresos del PCC y de la reforma a la Constitucin de la Repblica en 1992, se mantienen en lo fundamental.

El VI Congreso del Partido Comunista de Cuba celebrado en abril del presente ao ratific los objetivos socialistas y dise un proceso de rectificacin, ms profundo que otros realizados en el pas. El ncleo de ese proceso es la decisin de renovar el modelo econmico hasta ahora imperante y transformar estructuras y mtodos de direccin permeados de burocratismo. El propio desarrollo logrado, la obsolescencia de estructuras o mecanismos institucionales que sirvieron en su momento y la conciencia crtica de caminos que resultaron errados, as lo exigen.

Ello en nada desdice los incuestionables logros de la Revolucin Cubana y se constata, y no debe pasarse por alto, que a pesar de las influencias ya mencionadas, se han generado estructuras y mecanismos sociopolticos autctonos y capacidades de autocrtica que posibilitan rectificaciones con vista a eliminar las deformaciones burocrticas y el voluntarismo que tan negativamente han marcado las experiencias socialistas del siglo XX y a cuya influencia, en alguna u otra medida, no hemos sido ajenos [2] .

Se trata de un proceso sociopoltico que requiere, simultneamente, de soluciones coyunturales y de precisiones estratgicas. El proceso involucra y pone en tensin todo el sistema poltico cubano bajo la direccin del Partido Comunista de Cuba y con multifacticas responsabilidades que ataen al Estado. A ello se une la necesaria utilizacin de mtodos ms democrticos, especialmente la participacin popular en la toma de decisiones que requiere de una revitalizacin permanente y un mayor engarce con los mecanismos de control y gestin.

Sin pretender agotar tan complejo tema, nos referiremos a algunos de los aspectos analizados o derivados de los acuerdos del VI Congreso del PCC, que consideramos de gran importancia para el ulterior desarrollo de la transicin socialista en Cuba. Ordenaremos las ideas en tres direcciones:

1.- Estado y propiedad en la transicin socialista: premisas para el anlisis

2.- El VI Congreso del PCC: contextos y urgencias

3.- Desafos del presente: lo estructural y lo subjetivo

1.- Estado y propiedad social en la transicin socialista: premisas para el anlisis

En varios aspectos la renovacin del modelo econmico cubano y las transformaciones sociopolticas que de ello se derivan ratifican la lgica y la racionalidad del marxismo [3] , concepcin que contina siendo la ms completa teora anticapitalista hasta hoy existente. Acentuamos la lgica y la racionalidad del marxismo, conscientes de que no se trata de trasladar a la actualidad preceptos pensados y expuestos en el siglo XIX o principios del XX obviando los condicionamientos nacionales e internacionales que marcan su desarrollo y caracterizan nuestro tiempo.

Entre los temas ms complejos que amerita un reexamen en las condiciones de la Cuba actual, se encuentra la concepcin marxista clsica sobre el Estado en la transicin socialista, tema relacionado directamente con el establecimiento de nuevas relaciones de produccin no basadas en la propiedad privada.

El punto de partida es la toma y consolidacin del poder poltico por la clase obrera y la consiguiente ampliacin de la democracia. Sobre este tema en la obra de los clsicos abundan referencias en la direccin planteada en el Manifiesto Comunista: el primer paso de la revolucin obrera lo constituye la elevacin del proletariado a clase dominante, la conquista de la democracia. [4]

Esa breve pero profunda tesis, reiterada y desarrollada posteriormente por Marx y Engels y retomada por Lenin, es ncleo de la teora revolucionaria que concibe la toma del poder poltico por la clase obrera [5] como punto de partida del proceso de transformacin hacia el socialismo. Define, a la vez, la esencia clasista proletaria del Estado y la democracia en ese proceso, ms all de las formas concretas que puedan adoptarse para hacer valer los intereses de los trabajadores.

A partir de ese primer paso la construccin del socialismo requiere consolidar permanentemente el poder poltico de los trabajadores a travs de transformaciones simultneas que se derivan de la eliminacin de la estructura econmica del capitalismo y sus vestigios y de la compleja puesta en marcha de una estructura econmica bajo control de la nueva clase dominante. Esa estructura est basada en la propiedad social sobre los principales medios de produccin. Ello requiere de un proceso de transformacin del sistema poltico, incluyendo el Estado, con vista a propiciar las vas y formas del involucramiento popular lo que es absolutamente necesario. [6]

Sin pretender agotar tan amplio tema, esbozaremos algunas premisas para el anlisis:

Primero, Marx y Engels siempre asumieron los datos o los imperativos de la realidad por lo que en sus obras se evidencia una evolucin en el tratamiento del tema de las nuevas relaciones de produccin y, por ende, de la propiedad social. Lenin en El Estado y la Revolucin hace un profundo anlisis de esa evolucin a la vez que introduce importantes conclusiones tericas y polticas.

Segundo, en el marxismo fundacional la propiedad se concibe y analiza como un sistema de relaciones sociales [7] lo que es ms amplio que la apropiacin y la administracin de recursos.

Tercero, en todo momento se reconoce el dominio poltico de los obreros y trabajadores como el ncleo del nuevo Estado, incluyendo la administracin social y el control de los recursos y de la gestin de la burocracia. Desde distintos ngulos se refuerza el nuevo carcter que asume el Estado a partir del poder y la dominacin poltica del proletariado.

En trminos de la propiedad en la construccin socialista, Marx y Engels reiteran: 1) el imperativo de eliminar la propiedad privada sobre los medios fundamentales de produccin y las inhumanas condiciones econmicas y sociales que enajenan al hombre en la sociedad capitalista; 2) el control estatal sobre la gran propiedad, fundamentalmente, tierras, fbricas, ferrocarriles, correos y bancos, entre otros, acorde a las condiciones del siglo XIX. No sostienen conceptos que conciban la propiedad estatal como absoluta o como sumun de la propiedad social

Como se conoce, en la experiencia socialista del siglo XX se implement un modelo de gestin econmica con predominio de la propiedad y el control estatal sobre los medios de produccin. La propiedad estatal se consider sinnimo casi absoluto de propiedad social.

En esa concepcin se distorsion la lgica marxista sobre la propiedad social como anttesis de la propiedad privada al obviar la importante precisin referida a que uno de los primeros pasos de la revolucin triunfante es la expropiacin de los principales o fundamentales medios de produccin. Ignorar esa precisin centrada en factores cualitativos y no cuantitativos en la definicin de la propiedad en el socialismo, desvirtu el papel del Estado y desat una cadena de alteraciones que afectan las diferentes esferas de la sociedad y obstruyen la construccin del socialismo.

La experiencia histrica ha demostrado que no se trata de que el Estado asuma directamente la administracin de toda propiedad; s debe ser capaz de decidir entre lo que es fundamental e insoslayable para los objetivos socialistas y lo que no lo es. Lo primero conlleva garantizar el proceso emancipatorio que entraa el socialismo en los planos social, individual y nacional, con decisiones derivadas de las coyunturas sin arriesgar los objetivos estratgicos. Lo segundo, se refiere a todo aquello que no es esencial al socialismo, incluidas ciertas formas productivas, pero que contribuye y complementa un escenario socio econmico que posibilita que el Estado se concentre en garantizar los objetivos socialistas.

2.- El VI Congreso del PCC: contextos y urgencias

En una carta fechada el 5 de mayo de 1875 Carlos Marx expres una idea que muestra su comprensin acerca de la dialctica entre teora y prctica y entre proyeccin y accin revolucionaria: Cada paso de movimiento real vale ms que una docena de programas. [8] El VI Congreso del Partido Comunista de Cuba debe significar un paso real en el proceso de construccin del socialismo, entre otras razones, porque ha definido las decisiones inciales encaminadas a modificar el modelo econmico imperante como condicin para la preservacin del objetivo socialista. Asimismo, por generar un profundo debate popular con influencia en la direccin de la sociedad y con impactos en las decisiones econmicas, sociopolticas y ticas, derivadas de un reconocimiento de las insuficiencias y deformaciones que han estado afectando el desarrollo del pas. [9]

Este Congreso se realiz en una coyuntura compleja y crtica tanto desde el punto de vista internacional como nacional.

Con relacin al mbito internacional sobresale el negativo impacto de la crisis del capitalismo, cuya solucin es an incierta y que afecta sensiblemente las economas de los pases menos desarrollados. En el caso de Cuba, adems, se suma el hecho de no existir cambios significativos en la agresiva poltica de bloqueo econmico y comercial que Estados Unidos impuso al pas desde hace ms de 50 aos [10] .

En el plano nacional la crisis del modelo econmico, basado fundamentalmente en la propiedad estatal y en el sobredimensionamiento de fuentes de empleo derivadas del Estado, agot las potencialidades de avance hacia el socialismo poniendo en riesgo los objetivos de la Revolucin Cubana. Circunstancias histricas y coyunturales no ajenas a los desafos externos, la obligatoriedad de un uso racional de los escasos recursos, as como la referencia del modelo sovitico, entre otras, llevaron a una desproporcionada centralizacin y control estatal de prcticamente toda la esfera econmico-productiva y de servicios, lo que distorsion el concepto propiedad social, extendi la burocracia y desalent la iniciativa local.

A la vez junto con los logros en polticas de justicia social se desplegaron patrones de corte paternalista e igualitarista, con negativas consecuencias en el desenvolvimiento econmico, en las actitudes y motivaciones laborales, en la productividad y en diversas esferas de la sociedad, con muy significativa influencia en las subjetividades. A ello se sumaron alteraciones en el funcionamiento institucional.

La ratificacin de la estrategia de desarrollo socialista planteada en el VI Congreso va acompaada de precisiones sobre los mtodos econmicos y sociopolticos para alcanzarla y de un sentido de continuidad que no excluye nuevos ajustes que debern enfocar dialcticamente lo coyuntural y lo estratgico, manteniendo la permanente consulta y participacin popular. A diferencia de otras etapas, la actualizacin del modelo de desarrollo econmico y social que hoy se emprende trae consigo transformaciones en algunos de los roles que debe cumplimentar el Estado.

Los principales documentos vinculados al Congreso, como son los Lineamientos para el desarrollo econmico y social y el Informe Central, sintetizan debates anteriores [11] y propician avanzar en un anlisis integral de la situacin del pas con vista a la implementacin de cambios estructurales. Junto con el anlisis de las distorsiones que deben ser erradicadas se precisan medidas como son la extensin de las formas de propiedad y gestin, recortes a entidades administrativas del Estado, reordenamiento de la fuerza laboral, mayor autonoma y responsabilidad empresarial, descentralizacin de facultades hacia los municipios, perfeccionamiento de mecanismos de disciplina econmica y contractual, entre otras.

El modelo de gestin econmica aprobado en el VI Congreso del PCC reconoce, adems de la empresa estatal socialista que es la forma principal en la economa nacional, las modalidades de inversin extranjera previstas en la ley (empresas mixtas, contratos de asociacin econmica internacional, entre otras), las cooperativas, los agricultores pequeos, los usufructuarios, los arrendatarios, los trabajadores por cuenta propia y otras formas que, en conjunto, deben contribuir a elevar la eficiencia. [12]

La diversidad de formas de gestin deber ser articulada por la planificacin socialista actualizada, por lo que se plantea un proceso de transformaciones metodolgicas, organizativas y de control imprescindibles, a la vez que deber tener en cuenta el mercado, influyendo sobre l y considerando sus caractersticas, para no reproducir las anteriores deformaciones de centralizacin burocrtica.

Con las medidas adoptadas se pretende fortalecer una economa que sustente el socialismo reconociendo que no puede haber espacio para terapias de choque, ni decisiones que pongan en peligro el control socialista de la economa y de la soberana sobre los recursos. [13]

Si bien se mantienen los obstculos derivados del bloqueo que afecta sensiblemente el desarrollo econmico, el VI Congreso abord las urgencias que el pas debe enfrentar ratificando el concepto de que los destinos de la Revolucin Cubana y, muy especialmente, el desarrollo del socialismo, dependen en gran medida de factores endgenos, de lo que internamente ocurra en el pas, de lo que seamos capaces de lograr.

A ello se suma una importante conclusin valorativa que se desprende de los acuerdos adoptados: no concebir los beneficios que el socialismo propicia solo con visin de futuro, sino concebirlos con visin de presente. Esto significa que el trnsito socialista que se va consolidando a travs de un largo proceso debe acumular logros que beneficien a las generaciones del presente y que a la vez sean condiciones y estmulos para la continuidad, para garantizar el futuro.

Dadas nuestras condiciones histricas materiales y subjetivas- esa tarea entraa considerables retos. Se trata de que los pasos y mtodos para el trnsito no erosionen o condenen la meta estratgica del socialismo y el comunismo, la superacin de la enajenacin humana, pero que a la vez estimulen en cada momento a las generaciones involucradas, sin obviar la significacin de la vida cotidiana de las personas.

Las valoraciones y las decisiones adoptadas abren una nueva etapa en el desarrollo de la Revolucin Cubana en la que conceptos y complejidades sobre el socialismo, la propiedad, el trabajo, el Estado, la democracia, la poltica, la individualidad y la subjetividad, entre otros, son puestos sobre el tapete con una valoracin ms integral de la transicin socialista y con una visin sistmica de la sociedad para decidir la continuidad de las medidas a implementar y para seguir de cerca las concepciones socioeconmicas, polticas y tico-axiolgicas que de ellas se desprenden.

Un elemento nada secundario, pero quizs poco analizado o por algunos subestimado, es que en el actual proceso es oportuno profundizar en las concepciones tericas que contribuyan al avance de la transicin socialista en Cuba. En mi criterio ese tambin es uno de los aportes que desde Cuba se hace al debate internacional sobre el futuro del socialismo y a las luchas revolucionarias y antiimperialistas retomando la lgica del marxismo originario en el sentido confirmado por Engels, Lenin y otros de entender el marxismo como gua para la accin.

Se trata tambin de concebirlo como lo ha hecho Fidel Castro en su articulacin con las ms avanzadas tradiciones cubanas de pensamiento y lucha por la independencia y la soberana nacional [14] y como lo entendi Rosa Luxemburgo cuando resalt que la obra de Marx, al igual que su ideologa, no es ningn evangelio en que se brinden verdades de ltima instancia, acabadas, perennes, sino manantial inagotable de sugestiones para seguir trabajando con la inteligencia, para seguir investigando y luchando por la verdad.

3.- Desafos del presente: lo estructural y lo subjetivo

En esta etapa, descarnadamente, quizs como en los inicios de la Revolucin Cubana , se identifican los problemas estructurales y subjetivos que afectan a la sociedad y los ajustes y cambios a realizar a corto y mediano plazo para lograr un modelo de desarrollo econmico y social mucho ms eficiente y coherente con el ideal socialista.

Un gran reto es rescatar la concepcin del socialismo no limitada a su carcter de modo de produccin al concebirlo como una profunda transformacin cultural en la sociedad y en la individualidad y un proceso civilizatorio de nuevo tipo. Ese concepto amplio  entraa complejidades de diversa ndole y pone de manifiesto que el desmontaje definitivo de las relaciones de dominacin capitalista, o los intentos para reinstalarlas, conlleva la construccin continua de nuevas relaciones de dominacin a favor de los sectores populares.

Los problemas ya sealados sobre el modelo econmico a desmontar, devienen desafos que al igual que las causas que los generan, tienen un doble carcter: estructural-funcional y de corte axiolgico e ideolgico por adentrarse en factores subjetivos, en las conductas de las personas, en valores individuales y sociales, en sentimientos y actitudes y por supuesto en la ideologa dominante. Los acuerdos del Congreso evidencian el carcter sistmico de los cambios a implementar por lo que el enfrentamiento exitoso a los retos que hoy tiene la sociedad cubana debe tener en cuenta la relacin dialctica que entre ellos existe.

Los cambios en la estructura econmica y productiva, lejos de debilitar al Estado, requieren de instituciones estatales ms fuertes y ms eficientes, [15] capaces de cumplimentar las importantes responsabilidades que se asumen para transitar hacia una estructura de propiedad ms abierta y multilateral, que ample variantes de propiedad social y de otras formas de propiedad y de organizacin productiva y de servicios que no pongan en riesgo los objetivos socialistas.

El camino est abierto para profundizar en los nuevos tipos de propiedad social que puedan implementarse con una administracin colectiva y con participacin de los trabajadores, ms all de las que ya existen en las diferentes modalidades de cooperativas agrcolas y de las incipientes que se forman en reas del sector no productivo.

Se aplican medidas para ampliar y organizar el sector de trabajadores por cuenta propia, las cuales se hacan necesarias, con impacto en la generacin de empleos, la ampliacin de los servicios a la poblacin y, eventualmente, de producciones a pequea escala. Algunos de los pasos dados son significativos, no deberan tener vuelta atrs, pero ameritan valorar sus lmites y equilibrios, no tanto por sus implicaciones ideolgicas como en lo referido al carcter del trabajo de los contratados o asalariados de este sector, y a la apropiacin privada de los excedentes. Ello es as en particulares que ya de hecho gestionan pequeas empresas. Las medidas que se aplican no descartan, ms bien debieran estimular, la conformacin y extensin de formas socialistas cooperativas en esferas donde ahora se expande el cuentapropismo.

No menos importante son las medidas para superar y echar a un lado polticas pblicas paternalistas y asistencialistas que no han sido ajenas a la hipertrofia burocrtica, la mentalidad de inercia, y a dainos reflejos ideolgicos y ticos, con derivaciones sobre el tejido social, la productividad y la civilidad que desvirtan la concepcin socialista. Este es un campo muy sensible que requiere de permanente anlisis y contrapunteo con todos los sectores de la poblacin por su vnculo con pilares fundacionales de la Revolucin Cubana como son la justicia social y el humanismo.

Ratificar la justicia social hoy pasa por reconocer las diferencias sociales e incluso clasistas que an subsisten en la construccin del socialismo y por reivindicar el trabajo como va fundamental de realizacin personal y de desarrollo social. A ello se une la recuperacin del principio de distribucin segn el aporte del trabajo.

Se trata de un terreno muy complejo por la necesidad de modificar patrones ticos, ideolgicos y de conductas que deforman los principios de igualdad, equidad y justicia social hasta recientemente bastante confundidos con medidas que, adems de recargar al Estado, propician distorsiones que obstaculizan el avance al socialismo.

La Revolucin Cubana acumula importantes logros en materia de justicia social manteniendo el principio de avanzar en el crecimiento y desarrollo econmico sin afectar las polticas pblicas y la justicia social en beneficio de toda la sociedad. Pero a la vez es necesario eliminar las distorsiones en este campo, por lo que el Congreso adelant decisiones encaminadas en esa direccin. Realizar subvenciones estatales diferenciadas segn las necesidades de personas y familias en lugar de subvenciones al consumo de todos los ciudadanos se vincula con el rescate del principio de distribucin socialista segn el trabajo y se abre a formas superiores que tienen en cuenta las necesidades.

Capacidades, trabajo y necesidades hoy deben ser puestos con mayor claridad en la estrategia de orden socialista y, en mi criterio, es otro de los factores que contribuye a eliminar la versin dogmtica del marxismo en que se apoy el llamado socialismo real.

La racional correlacin entre capacidades, trabajo y necesidades debe influir en el reconocimiento del importante rol de la individualidad en el socialismo, tema en el que debe profundizarse por su valor intrnseco y para desmitificar una de las ms dainas interpretaciones dogmticas acerca del socialismo, la referida a que en esa sociedad se anula lo individual al subordinarse a lo social de forma absoluta. Urge revertir ese distorsionado concepto.

El Congreso no fue ajeno a la necesidad de enfrentar los factores que conspiran contra la plena realizacin de la individualidad y su correlacin con lo social, tema que requiere de mayor anlisis y atencin. Algunos datos que respaldan las decisiones muestran el nmero elevado y la calidad de las propuestas sobre cuestiones de gran sensibilidad para las personas y para las familias. [16]

Tanto la justicia social como el lugar de la individualidad son reconocidos por la matriz marxista del socialismo y por el humanismo defendido por la Revolucin Cubana , que se diferencia sustancialmente del slogan generalizado por el neoliberalismo referido a la igualdad de oportunidades que supuestamente ste propicia y que en realidad es una falacia levantada sobre la base de un individualismo exacerbado y de una restriccin interesada hacia la privatizacin de las responsabilidades estatales.

Temas que por su complejidad y amplitud los analizaremos en otro trabajo, son los referidos al fortalecimiento de la institucionalidad y de la participacin popular. Son sin dudas factores que actan como antdotos del burocratismo y el voluntarismo y a la vez condicionantes de la calidad de la democracia. Al respecto el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, Ral Castro, ha expresado la conviccin de eliminar las confusiones de roles institucionales que se han mantenido durante aos como otra de las negativas influencias del socialismo real sazonadas con improvisaciones criollas que nada aportan al desarrollo socialista y que se alejan de la concepcin marxista.

El Congreso puso sobre el tapete estos temas con la urgencia de precisar y respetar los correspondientes roles institucionales, principalmente del Partido Comunista de Cuba y del Estado, y a la vez garantizar la multiplicacin de mtodos de direccin acorde con la autoridad que corresponde a cada institucin, tal y como se refrenda en la Constitucin de la Repblica. [17] De igual forma ratific la necesidad de diversificar y fortalecer la participacin popular que garantice el involucramiento ciudadano en la toma de decisiones.

Todo parece indicar que en la agenda de la Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba, que se celebrar en enero del 2012, como continuidad del VI Congreso, se incluir el anlisis relacionado con al perfeccionamiento de la participacin popular y de las instituciones que integran el sistema poltico cubano. Los acuerdos que se adopten deben influir en el empeo de lograr nuevos avances en la calidad de la democracia.

Junio de 2011



[1] En el trabajo se usarn indistintamente los conceptos construccin del socialismo, proceso de transformacin revolucionaria hacia el socialismo, transicin socialista para referirnos a las transformaciones que buscan acercarse cada vez ms a la consolidacin de relaciones de produccin de carcter socialista, proceso que va ms all de la eliminacin de la propiedad privada sobre los medios fundamentales de produccin al incluir tambin las rectificaciones que sea necesario introducir en lo concerniente a las nuevas relaciones de produccin que si bien sustituyen a las capitalistas an estn lejos de ser las que requiere el socialismo.

[2] Deben recordarse al menos dos importantes procesos de rectificacin y ajustes del desarrollo hacia el socialismo en Cuba: en los aos 80 y a principios de los 90. A partir de 1984 se inici el Proceso de Rectificacin de Errores y Tendencias Negativas con vistas a desechar mecanismos burocrticos y centralizadores que ya se mostraban como obsoletos y no autctonos y a la vez perfeccionar las instituciones y los mecanismos de desarrollo econmico e institucional de la sociedad cubana. Fue un proceso iniciado antes de la Perestroika sovitica y se vio interrumpido por las negativas consecuencias que provoc el derrumbe del socialismo en la URSS y en Europa del Este. En 1992 se celebr el IV Congreso del PCC en el que se acordaron transformaciones y ajustes econmicos teniendo en cuenta la crisis econmica posterior al derrumbe del socialismo de matriz sovitica. A ello se uni el recrudecimiento del bloqueo norteamericano a travs de la Ley Torricelli. El proceso incluy, entre otras medidas, una reforma a la constitucin para ampliar formas de desarrollo de la economa y una reforma al sistema electoral con positivo impacto en la ampliacin de los mecanismos de democracia directa. Ambas rectificaciones ratificaron la estrategia de orden socialista

[3] En este trabajo nos referiremos fundamentalmente a las concepciones de Marx y Engels, o sea al marxismo fundacional o marxismo originario. No pasamos por alto los importantes aportes tericos de Lenin y las concepciones polticas y econmicas derivadas de las responsabilidades que tuvo que asumir al frente de la revolucin socialista en Rusia y su atencin a problemas coyunturales dados por condiciones histricas especficas. Tampoco es posible detenernos en los aportes de otros importantes pensadores marxistas europeos y latinoamericanos.

[4] Carlos Marx y Federico Engels, Manifiesto del Partido Comunista. Obras Escogidas en dos tomos, Tomo I, Editorial Progreso, Mosc, 1971, Pgina 38

[5] El tema del sujeto de la revolucin socialista es sin dudas uno de los ms tergiversados cuando se interpreta el anlisis realizado por Marx sobre el papel de la clase obrera en las condiciones del siglo XIX extrapolndolo mecnicamente a las condiciones del siglo XX sin tener en cuenta la ampliacin del sujeto popular que se produce a lo largo del siglo XX en el que surgen nuevos sectores populares y actores sociales con intereses anticapitalistas y prosocialistas lo que no deslegitima los postulados marxistas . La Revolucin Cubana es un ejemplo de desarrollo de un sujeto plural sin negar la vigencia del protagonismo de la clase obrera.

[6] Es interesante el anlisis del marxista francs Jacques Texier en su ensayo Revolucin y democracia en el pensamiento poltico de Marx y Engels. Los aspectos problemticos de la teora en el que habla de tres conceptos de revolucin en Marx: revolucin como transformacin del sistema poltico, revolucin como cambio profundo del sistema econmico capitalista y revolucin permanente en el sentido de proceso de transformacin continua. Ponencia en Congreso Marx Internacional organizado por Actuel Marx, Pars, 1966.Con relacin al concepto revolucin permanente debo recordar que fue utilizado por Marx y Engels en su Circular a la Liga de los Comunistas en marzo de 1850 con el significado de que la revolucin obrera una vez iniciada era un proceso continuo hasta alcanzar sus objetivos. El concepto fue retomado y ampliado por Lenin y Trotsky. Es un concepto que requiere ser analizado en nuestros das.

[7] Al respecto ver el exhaustivo Informe de Investigacin La propiedad socialista en los fundamentos del proceso de direccin social de los Doctores Jess Garca Brigos, Rafael Alhama, Daniel Rafuls y Roberto Lima. Fondo de la biblioteca del Instituto de Filosofa.

[8] Carlos Marx. Carta a W. Bracke, 5 de mayo de 1875. En Obras Escogidas en dos tomos, pg. 7 Tomo I

[9] La discusin y anlisis popular del Proyecto de Lineamientos de la Poltica Econmica y Social del Partido y la Revolucin se desarroll durante tres meses, desde el primero de diciembre de 2010 hasta el 28 de febrero del 2011. Participaron 8 millones 913 mil 838 personas en ms de 163 mil reuniones efectuadas en ncleos del PCC, colectivos laborales, organizaciones sociales y en la Asamblea Nacional del Poder Popular, registrndose con una cifra superior a tres millones de intervenciones. Ver Informe Central al VI Congreso del PCC.

[10] En el Informe Central al VI Congreso del PCC presentado por Ral Castro se plantea:
El gobierno norteamericano no ha cambiado su poltica tradicional dirigida a desacreditar y derrocar a la Revolucin ; por el contrario ha continuado el financiamiento de proyectos para promover directamente la subversin, provocar la desestabilizacin e interferir en nuestros asuntos internos, La actual administracin ha decidido algunas medidas positivas pero sumamente limitadas. El bloqueo persiste e incluso se intensifica bajo la actual presidencia [] no ha cesado de amparar y proteger a connotados terroristas Su poltica hacia Cuba no tiene credibilidad ni sustento moral alguno..

[11] Son muy importantes la intervencin de Fidel Castro en la Universidad de La Habana el 17 de noviembre de 2005 y los discursos de Ral Castro el 26 de julio de 2007 en Camagey y los pronunciados entre los aos 2008 y 2010 ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Congreso de la UJC y otros que pueden encontrarse en el sitio web CUBADEBATE.

[12] VI Congreso del Partido Comunista de Cuba: Lineamientos de la poltica econmica y social del Partido y la Revolucin , Aprobado el 18 de abril de 2011, pag. 10.

[13] Al respecto Ral Castro en su informe al congreso precisaba: el incremento del sector no estatal de la economa, lejos de significar una supuesta privatizacin de la propiedad social, como afirman algunos tericos, est llamado a convertirse en un factor facilitador para la construccin del socialismo, ya que permitir al estado concentrarse en la elevacin de la eficiencia de los medios fundamentales de produccin, propiedad de todo el pueblo, y desprenderse de la administracin de actividades no estratgicas para el pas.

[14] Sobre el concepto de articulacin entre el marxismo y las tradiciones revolucionarias cubanas ver Olivia Miranda Tradiciones Nacionales Revolucionarias, Marxismo y Leninismo en el Pensamiento Cubano, Editorial Pueblo y Educacin, 2005

[15] El fortalecimiento del Estado en el proceso de desarrollo hacia el socialismo resulta una necesidad para consolidar el poder poltico que representa intereses populares en una etapa en la que an existen contradicciones de clase de diferentes matices y en nada contradice el ideal marxista acerca de la extincin del Estado en etapas ms avanzadas de la sociedad socialista cuando dichas contradicciones ya no existan ni sean amenazas para el avance de la nueva sociedad. Esta idea clave del marxismo, fue distorsionada durante el estalinismo y en la experiencia posterior en la URSS , al punto de llegar a la estatalizacin extrema de la vida social.

[16] Resulta interesante constatar la receptividad que el Congreso tuvo con relacin a las opiniones de la poblacin, en particular sobre temas de gran sensibilidad para personas y familias como por ejemplo el referido a la necesidad de ir creando las condiciones para la paulatina desaparicin de la libreta de abastecimientos que como se plantea en el Informe Central al VI Congreso fue sin dudas, el asunto que provoc ms intervenciones de los participantes en el debate y es lgico que as fuese junto a otros lineamientos que se refieren a temas que afectan directamente a las personas como son la poltica de precios, la transportacin de pasajeros, la educacin, calidad de los servicios de salud pblica y la unificacin monetaria y que fueron los que motivaron mayor cantidad de propuestas.

[17] Ver artculos 5, 6, 7, 8 y 9 de la Constitucin de la Repblica de Cuba en los que se precisan las funciones y deberes del Partido Comunista de Cuba, la Unin de Jvenes Comunistas y el Estado. poltico cubano

* La autora pertenece al Instituto de Filosofa

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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