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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-07-2011

El comn del comunismo

Michael Hardt
Rebelin


La crisis econmica y financiera que estall en el otoo de 2008 dio lugar a un extraordinariamente rpido cambio radical en el mbito de los imaginarios polticos. As como hace unos aos hablar del cambio climtico era ridiculizado y rechazado en los medios de comunicacin como exagerado y apocalptico, para luego casi de un da para otro convertirse en algo de sentido comn, casi universal, as tambin la crisis econmica y financiera ha reorganizado el punto de vista dominante del capitalismo y el socialismo. Hace apenas un ao cualquier crtica a las estrategias neoliberales de desregulacin, privatizacin y reduccin de las estructuras de bienestar social -y no digamos al capital mismo- era tenida por disparatada en los principales medios de comunicacin. Hoy Newsweek anuncia en su portada, con algo de irona, " Ahora todos somos socialistas." El liderazgo del capital se pone de repente en tela de juicio, tanto desde la izquierda como de la derecha, y alguna forma de regulacin y gestin estatal socialista o keynesiana parece inevitable.

Tenemos que ver, sin embargo, ms all de esta alternativa. Demasiado a menudo parece como si nuestra nica eleccin fuera el capitalismo o el socialismo, el predominio de la propiedad privada o de la propiedad pblica, de tal manera que la nica solucin para los males del control estatal sea privatizar y para los males del capital lo pblico, esto es, ejercer la regulacin estatal. Tenemos que explorar otra posibilidad: ni la propiedad privada del capitalismo ni la propiedad pblica del socialismo sino el comn del comunismo.


Muchos de los conceptos centrales de nuestro vocabulario poltico, desde el comunismo a la democracia y la libertad, han sido tan corrompidos que son casi inutilizables. En su uso normal, de hecho, el comunismo ha llegado a significar lo opuesto, es decir, el control estatal total de la vida econmica y social. Podramos abandonar estos trminos e inventar otros nuevos, por supuesto, pero nos perderamos tambin la larga historia de luchas, sueos y aspiraciones que estn vinculados a ellos. Creo que es mejor luchar por estos conceptos en s mismos para restaurar o renovar su significado. En el caso del comunismo, esto requiere un anlisis de las formas de organizacin poltica que son posibles hoy en da y, antes de eso, una investigacin de la naturaleza de la produccin econmica y social contempornea. Me voy a limitar en este ensayo a la tarea preliminar de la crtica de la economa poltica.

Una de las razones por la que la hiptesis comunista de pocas anteriores ya no es vlida, es que la composicin del capital -as como las condiciones y los modos de la produccin capitalista- ha cambiado, siendo lo ms importante el cambio en la composicin tcnica.


Cmo produce la gente tanto dentro como fuera del lugar de trabajo? Qu es lo que produce y en qu condiciones? Cmo se organiza la cooperacin productiva? Y cules son las divisiones del trabajo y gestin que les separan por la raza o el gnero y en los contextos locales, regionales y globales? Adems de investigar la composicin actual del trabajo, tambin tenemos que analizar las relaciones de propiedad bajo las que se produce el trabajo. Junto con Marx podemos decir que la crtica de la economa poltica es, en esencia, una crtica de la propiedad.

"La teora de los comunistas", escriben Marx y Engels en el Manifiesto, "se puede resumir en una sola frase: Abolicin de la propiedad privada 1 ". Con el fin de explorar la relacin y la lucha entre la propiedad y el comn, lo cual considero fundamental para el anlisis y la propuesta comunista, quiero leer dos pasajes de Los Manuscritos econmico-filosficos de Marx en 1844. Al referirme a los manuscritos no tengo intencin de confrontar al joven Marx con el posterior, celebrar el humanismo de Marx ni nada por el estilo. Estos son argumentos, de hecho, que continuarn a lo largo de la obra de Marx. Tampoco es necesario apelar al maestro para renovar el concepto de comunismo.

Los manuscritos no solo nos permiten la ocasin de leer acerca del comn del comunismo, que es cada vez ms relevante actualmente, sino tambin para medir la distancia entre la poca de Marx y la nuestra.

En el primer pasaje, titulado "La relacin de la propiedad privada", Marx propone una periodizacin que pone de relieve la forma predominante de propiedad en cada poca. A mediados del siglo XIX, dice, las sociedades europeas ya no estn principalmente dominadas por la propiedad inmueble, como la tierra, sino por las formas de propiedad mueble, en general, resultante de la produccin industrial. El perodo de transicin se caracteriza por una agria batalla entre las dos formas de propiedad. Como de costumbre Marx se burla de las pretensiones de cada una de las formas de propiedad por parte de ambos tipos de propietarios. El gran propietario de tierras hace hincapi en la productividad de la agricultura y su importancia vital para la sociedad, as como "el noble linaje de su propiedad, sus reminiscencias feudales, su potico recuerdo, su naturaleza de altos vuelos, su importancia poltica, etc" 2 . El propietario de bienes muebles, por el contrario, ataca el conservadurismo y el inmovilismo del mundo de la propiedad inmueble mientras canta sus propias virtudes. "La propiedad inmueble", escribe Marx, "afirma haber ganado la libertad poltica para el mundo, haber desatado las cadenas de la sociedad civil, haber unido mundos diferentes, haber dado origen al comercio, que fomenta la amistad entre los pueblos y haber creado una moral pura y una cultura agradable "(339). Marx considera que es inevitable que la propiedad mueble alcance el dominio econmico de los bienes inmuebles. "El movimiento triunfa inevitablemente sobre la inmovilidad, la vileza abierta y consciente de s sobre la vileza escondida e inconsciente, la codicia sobre el desinters, el egosmo ilustrado declarado, incansable y verstil, sobre e l egosmo local, simple, perezoso y fantstico de la supersticin , as como el dinero debe triunfar sobre las dems formas de propiedad privada "(340). Marx, por supuesto, se burla de ambos propietarios, pero reconoce que la propiedad mueble, siendo despreciable, tiene la ventaja de revelar "la idea del trabajo como la nica esencia de la riqueza" (343). Su periodizacin, en otras palabras, pone de relieve el creciente potencial de un proyecto comunista.


Pretendo analizar una lucha paralela entre dos formas de propiedad hoy en da, pero antes de hacerlo debo sealar que el triunfo de los bienes muebles sobre los bienes inmuebles corresponde a la victoria de los beneficios sobre la renta como el modo dominante de la expropiacin. En la obtencin de la renta, el capitalista es considerado relativamente externo al proceso de la produccin de valor, simple extractor del valor producido por otros medios. La generacin de beneficios, por el contrario, requiere la participacin de los capitalistas en el proceso de produccin, imponiendo formas de cooperacin, regmenes disciplinarios, etc. En la poca de John Maynard Keynes el beneficio tiene tal dignidad con respecto a la renta que Keynes puede predecir (o prescribe) la "eutanasia del rentista" y por lo tanto la desaparicin de los "inversores no funcionales" a favor del inversor capitalista que organiza y dirige la production 3 . Esta concepcin de un paso histrico en el capital de la renta a los beneficios tambin se corresponde con el pasaje propuesto en muchos anlisis de la acumulacin primitiva a la produccin propia del capitalismo. La acumulacin originaria se podra considerar, en este contexto, una renta absoluta, la total expropiacin de la riqueza producida en otra parte.


Los pasos de la renta al beneficio y de la supremaca de la propiedad inmueble sobre la mueble forman parte de un planteamiento ms general de Marx sobre la sustitucin de la agricultura por la industria a gran escala a mitad del siglo XIX como forma hegemnica de la produccin econmica. l no hace esta afirmacin, por supuesto, en trminos cuantitativos. La produccin industrial entonces constitua una pequea fraccin de la economa, incluso en Inglaterra, el pas ms industrializado.


Adems la mayora de los trabajadores no trabajaban en las fbricas sino en el campo. La afirmacin de Marx es cualitativa: todas las otras formas de produccin se vern obligadas a adoptar las cualidades de la produccin industrial. La agricultura, la minera, incluso la propia sociedad tendr que adoptar sus regmenes de mecanizacin, la disciplina del trabajo, sus temporalidades y ritmos, su jornada de trabajo, y as sucesivamente. El ensayo clsico de E.P. Thompson sobre los relojes y la disciplina de trabajo en Inglaterra es una magnfica demostracin de la progresiva imposicin de la temporalidad industrial sobre toda la sociedad 4 . Tras siglo y medio desde la poca de Marx esta tendencia de la industria a imponer sus cualidades se ha llevado a cabo de forma extraordinaria.


Hoy, sin embargo, est claro que la industria ya no ostenta la posicin hegemnica dentro de la economa. Esto no quiere decir que trabajen menos personas en las fbricas actualmente que hace diez, veinte o cincuenta aos -aunque, en ciertos aspectos, su ubicacin ha cambiado, pasando al otro lado de la divisin global del trabajo y la gestin. La afirmacin, una vez ms, no es principalmente cuantitativa sino cualitativa. La industria ya no impone sus cualidades sobre los otros sectores de la economa ni sobre las relaciones sociales en general. Eso me parece una afirmacin indiscutible.


Ms desacuerdo surge cuando se propone otra forma de produccin sucesora de la industria como hegemnica. Toni Negri y yo sostenemos que la produccin inmaterial o biopoltica est surgiendo en esa posicin hegemnica. Por inmaterial y biopoltica tratamos de abarcar conjuntamente la produccin de ideas, informacin, imgenes, conocimientos, cdigos, lenguajes, relaciones sociales, afectos y gustos. Esto determina ocupaciones en toda la economa, de arriba a abajo, desde los trabajadores de la salud, asistentes de vuelo y los educadores a los programadores de software, y desde los trabajadores de comida rpida y teleoperadores a los diseadores y publicistas. La mayora de estas formas de produccin no son nuevas, por supuesto, pero la coherencia entre ellas tal vez sea ms reconocible y, ms importante, sus cualidades tienden hoy a ser impuestas sobre otros sectores de la economa y sobre la sociedad en su conjunto. La industria tiene que informatizarse; el conocimiento, los cdigos y las imgenes son cada vez ms importantes en los sectores tradicionales de produccin; y la produccin de los afectos y cuidados se est convirtiendo cada vez ms esencial en el proceso de valorizacin. Esta hiptesis de una tendencia de la emergencia de una produccin inmaterial o biopoltica como posicin hegemnica, aquella que la industria ocupaba, tiene todo tipo de consecuencias inmediatas para las divisiones de gnero y las diversas divisiones internacionales y geogrficas del trabajo, que no puedo tratar de este ensayo 5 .


Si nos centramos en la nueva lucha entre las dos formas de propiedad implicadas en esta transicin podemos volver a las formulaciones de Marx. Mientras que en la poca de Marx la lucha era entre la propiedad inmueble (como la tierra) y la propiedad mueble (como los bienes materiales), hoy la lucha es entre la propiedad material y la inmaterial -o, dicho de otra manera, mientras que Marx se centr en la movilidad de la propiedad, hoy es sobre su escasez y su reproducibilidad, de tal manera que la lucha puede plantearse entre la propiedad exclusiva y la propiedad compartida. El enfoque actual sobre la propiedad inmaterial y reproducible en la economa capitalista se puede reconocer facilmente incluso desde una mirada superficial en el campo del derecho de propiedad. Patentes, derechos de autor, conocimientos indgenas, cdigos genticos, la informacin en el germoplasma de las semillas, y cuestiones similares son los temas ms debatidos. El hecho de que la lgica de la escasez no se sostiene en este campo plantea nuevos problemas a la propiedad. Al igual que Marx vio que el movimiento necesariamente triunfa sobre la inmovilidad, tambin hoy lo inmaterial triunfa sobre lo material, lo reproducible sobre lo irreproducible, y lo compartido sobre lo exclusivo.

El dominio emergente de esta forma de propiedad es importante, en parte, porque demuestra y devuelve al centro del escenario el conflicto entre el comn y la propiedad como tal. Ideas, imgenes, conocimientos, cdigos, lenguajes e incluso afectos pueden ser privatizados y controlados como propiedad, pero es ms difcil controlar su posesin porque son muy fciles de compartir o reproducir. Tales bienes tiene una presin constante por escapar de los lmites de la propiedad y convertirse en comunes. Si se tiene una idea, compartirla no reduce su utilidad sino que generalmente la aumenta. De hecho, con el fin de alcanzar su mxima productividad, ideas, imgenes, y afectos deben ser comunes y compartidos. Cuando se privatizan su productividad se reduce drsticamente -y, aadira, el comn en la propiedad pblica, es decir, sometido a control o gestin estatal, tambin reduce su productividad.

La propiedad se est convirtiendo en una traba para el modo de produccin capitalista. Aqu hay una emergente contradiccin interna al capital: cuanto ms cercado es el comn como propiedad, ms se reduce su productividad; y sin embargo la expansin del comn socava las relaciones de propiedad de una manera fundamental y general.

Podra decirse, en trminos bastante generales, que el neoliberalismo ha sido definido por la pugna de la propiedad privada no slo contra la propiedad pblica, sino tambin, y quizs ms importante, contra el comn. Aqu es til distinguir entre dos tipos de comn, ambos objeto de las estrategias neoliberales de la capital. (Y esto puede servir como una definicin inicial de "el comn.") Por un lado, los elementos comunes del planeta y todos sus recursos asociados: la tierra, los bosques, el agua, el aire, los minerales, etc...

Esto est estrechamente relacionado con el uso de "los comunes" (en plural) en el siglo XVII en Inglaterra. Por otro lado, el comn tambin se refiere, como ya he dicho, a los resultados del trabajo y la creatividad humana, tales como ideas, lenguaje, afectos, etc... Se podra pensar en el primero como el comn "natural" y el segundo como el comn "artificial", pero en realidad tales divisiones entre lo natural y lo artificial se vienen abajo rpidamente. En cualquier caso, el neoliberalismo ha tenido como objetivo la privatizacin de ambas formas del comn.

Un escenario principal de tal privatizacin ha sido el de las industrias extractivas, propocionando acceso a las empresas transnacionales a los diamantes en Sierra Leona o al petrleo en Uganda o a los depsitos de litio y los derechos del agua en Bolivia. Dicha privatizacin neoliberal del comn ha sido descrita por muchos autores, entre ellos David Harvey y Naomi Klein, en trminos que sealan la renovada importancia de la acumulacin primitiva o la acumulacin por desposesin. 6

Las estrategias neoliberales de privatizacin del comn artificial" son mucho ms complejas y contradictorias. Aqu el conflicto entre la propiedad y el comn est totalmente en juego. Cuanto ms est sujeto el comn a relaciones de propiedad, como ya he dicho, es menos productivo, y sin embargo los procesos de valorizacin capitalista requieren de la acumulacin privada. En muchos mbitos, las estrategias capitalistas para la privatizacin del comn a travs de mecanismos tales como patentes y derechos de autor se llevan a cabo (a menudo con dificultad) a pesar de las contradicciones. La industria de la msica y la industria de las computadoras estn llenas de ejemplos. Este es tambin el caso de la llamada biopiratera, es decir, los procesos mediante los cuales las corporaciones transnacionales expropian el comn formado por los conocimientos indgenas y la informacin gentica de plantas, animales y seres humanos, generalmente a travs del uso de patentes. Los conocimientos tradicionales sobre la utilizacin de una semilla como pesticida natural, por ejemplo, o las propiedades curativas de una planta se convierten en propiedad privada por la empresa que patenta el conocimiento. Entre parntesis, me gustara insistir en que la piratera es un nombre poco apropiado para estas actividades. Los piratas tienen la vocacin, mucho ms noble, de robar la propiedad.


En cambio estas corporaciones se apropian del comn y lo transforman en propiedad. En general, el capital lleva a cabo la expropiacin del comn, no a travs de la privatizacin per se, sino en forma de renta. Actualmente varios economistas italianos y franceses que trabajan en el llamado capitalismo cognitivo, Carlo Vercellone a la cabeza, argumentan que al igual que en un perodo anterior hubo un movimiento tendencial de la renta hacia el beneficio como modo dominante de la expropiacin capitalista, hoy hay un movimiento inverso de los beneficios a la renta 7 . Patentes y copyrights, por ejemplo, generan renta al garantizar unos ingresos basados ​​en la posesin de la propiedad material o inmaterial. Este argumento no implica una vuelta al pasado: los ingresos generados por una patente son muy diferentes a los generados a partir de propiedad de la tierra. La idea central de este anlisis de la emergente primacia de la renta sobre los beneficios, lo cual me parece muy importante, es que el capital se mantiene generalmente externo a los procesos de la produccin del comn. Mientras que en el caso del capital industrial y la generacin de beneficios, el capitalista desempea un papel interno en el proceso de la produccin, particularmente en la designacin de los medios de la cooperacin y la imposicin de las modalidades de la disciplina, en la produccin del comn el capitalista permanece relativamente fuera 8 . Cada intervencin del capitalista en los procesos de la produccin del comn, al igual que cada vez que el comn es apropiado, reduce su productividad. La renta es un mecanismo, entonces, para hacer frente a los conflictos entre el capital y el comn. Una limitada autonoma se concede a los procesos de la produccin del comn con respecto a la distribucin de los recursos y la determinacin de los modos de cooperacin, siendo el capital todava capaz de ejercer el control y expropiar el valor a travs de la renta.

La explotacin, en este contexto, toma la forma de la expropiacin del comn. Esta discusin de la renta apunta, por un lado, a los procesos neoliberales de acumulacin por desposesin que como acumulacin primitiva puede ser llamada forma de renta absoluta. Por otro lado, arroja una nueva luz sobre el predominio de las finanzas actualmente, caracterizado por variedades complejas y muy abstractas de la renta relativa .

Cristian Marazzi nos advierte sobre considerar las finanzas como ficcin, en oposicin a la "economa real", un concepto que no comprende el alcance en que las finanzas y la produccin estn cada vez ms dominadas por formas inmateriales de propiedad. Tambin advierte sobre desestimar las finanzas por meramente improductivas en contraste con una imagen de productividad ms o menos vinculada a la produccin industrial. Es ms til situar las finanzas en el contexto de la tendencia general de los beneficios a la renta, y en consecuencia la posicin externa del capital con respecto a la produccin del comn. Las finanzas expropian el comn y ejercen su control a distancia. 9

Ahora puedo concluir y revisar los principales puntos de mi lectura sobre este primer pasaje de los primeros manuscritos de Marx en el que describe la lucha entre dos formas de propiedad (inmueble frente a mueble) y el paso histrico de la primaca de la propiedad de la tierra a la propiedad del capital industrial. Hoy tambin estamos viviendo una lucha entre dos formas de propiedad (material versus inmaterial o escasez versus reproducible).

Y esta lucha revela un conflicto ms profundo entre la propiedad como tal y el comn. Aunque la produccin del comn es cada vez ms importante en la economa capitalista, el capital no puede intervenirla en el proceso de produccin debiendo permanecer fuera, siendo la expropiacin de valor en forma de renta (a travs de mecanismos financieros y otros). Como resultado, la produccin y la productividad del comn se convierte cada vez ms autnoma, explotada y controlada, por supuesto, pero a travs de mecanismos que son relativamente externos. Al igual que Marx, yo dira que este desarrollo del capital no es bueno en s mismo -y el predominio tendencial de la produccin inmaterial o biopoltica trae consigo una serie de nuevas y ms severas formas de explotacin y control. Y sin embargo, es importante reconocer que el desarrollo propio del capital proporciona las herramientas para la liberacin, y concretamente conduce a una mayor autonoma del comn y sus circuitos productivos.

Lo que me lleva al segundo pasaje de los manuscritos que quiero considerar, "Propiedad privada y comunismo". La nocin del comn nos ayuda a comprender lo que Marx entiende por el comunismo en este pasaje. "Comunismo", escribe, "es la expresin positiva de la abolicin de la propiedad privada" (345-346). l incluye la frase "expresin positiva", en parte para diferenciar el comunismo de las nociones falsas o corruptas de este concepto. El comunismo sin ms, segn l, slo perpeta la propiedad privada, generalizndola y extendindola a toda la comunidad, como propiedad privada universal. Ese trmino, por supuesto, es una contradiccin: si la propiedad es ahora universal, extendida a toda la comunidad ya no es realmente privada. Marx est tratando de poner de relieve, me parece, que en el comunismo sin ms a pesar de que el carcter privado haya sido eliminado, la propiedad permanece. El comunismo bien concebido en cambio, es la abolicin no slo de la propiedad privada sino de la propiedad como tal.

"La propiedad privada nos ha hecho tan estpidos y limitados que un objeto slo es nuestro cuando lo tenemos" (351). Qu significar que algo sea nuestro sin que lo poseamos? Qu significar que no nos consideremos a nosotros y nuestro mundo como una propiedad? Nos ha hecho tan estpidos la propiedad privada que no podemos ver eso? Marx est buscando aqu el comn. El acceso abierto y el intercambio que caracterizan el uso del comn estn fuera y son contrarios a las relaciones de propiedad. Somos tan estpidos que slo podemos reconocer el mundo como privado o pblico. Nos hemos vuelto ciegos al comn.

Marx llega a una versin del comn (como abolicin de la propiedad) unos veinte aos ms tarde en el primer volumen de El Capital cuando define el comunismo como el resultado de la dialctica negativa del capital. "El modo capitalista de apropiacin, el resultado del modo de produccin capitalista, produce la propiedad privada capitalista. Esta es la primera negacin de la propiedad privada individual, basada en el trabajo del propietario. Pero la produccin capitalista engendra, con la inexorabilidad de una ley natural, su propia negacin. Es la negacin de la negacin. Esto no restablece la propiedad privada al productor, pero le da una propiedad individual adquirida en la era capitalista: es decir, en la cooperacin y la posesin en comn de la tierra y de los medios de produccin. 10 El desarrollo capitalista resulta inevitable en la cada vez mayor importancia de la cooperacin y el comn, que a su vez proporciona las herramientas para la subversin del modo de produccin capitalista y constituye las bases de una sociedad y un modo de produccin alternativos, un comunismo del comn.

Lo que me parece insatisfactorio acerca de este pasaje de El capital, sin embargo, adems de su construccin dialctica, es que el comn al que Marx se refiere -"la cooperacin y la posesin en comn de la tierra y los medios de produccin"- comprende principalmente los elementos materiales en discusin, las formas inmuebles y muebles de propiedad hechas comn. En otras palabras, esta formulacin no comprende las formas dominantes de produccin capitalista en la actualidad. Si regresamos al pasaje de los primeros manuscritos, sin embargo, y tratamos de filtrar el humanismo juvenil de Marx, encontramos una definicin del comunismo y del comn que pone de relieve lo inmaterial o, en realidad, los aspectos biopolticos. Consideremos, en primer lugar, esta definicin del comunismo, que Marx propone despus de dejar de lado la nocin sin ms: "El comunismo es la superacin positiva de la propiedad privada como autoenajenacin humana, y por lo tanto, la verdadera apropiacin de la esencia humana por y para el hombre; es la restauracin completa del hombre para s mismo como un ser humano social" (p. 348). Qu quiere decir Marx por "la verdadera apropiacin de la esencia humana por y para el hombre"? Es evidente que est trabajando sobre la nocin de apropiacin contracorriente, aplicndola en un contexto que ahora parece extrao: no la apropiacin del objeto en la forma de propiedad privada sino la apropiacin de nuestra propia subjetividad, nuestras relaciones sociales humanas. Marx explica esta apropiacin comunista, esta apropiacin no propietaria, en trminos de sensibilidad humana y de la totalidad de los poderes creativos y productivos. "El hombre se apropia de su esencia integral de una manera integral", que explica en trminos de "todas sus relaciones humanas con el mundo -ver, or, oler, gustar, sentir, pensar, contemplar, sentir, desear, actuar, amar" ( 351). Creo que el trmino "apropiacin" aqu es engaoso porque Marx no habla de la captura de algo que ya existe, sino ms bien de crear algo nuevo: la produccin de subjetividad, la produccin de una nueva sensibilidad -en realidad no la apropiacin sino la produccin. Si volvemos al texto, podemos ver lo que Marx, de hecho, plantea claramente: "Asumiendo la superacin positiva de la propiedad privada, el hombre produce al hombre, a s mismo y a otros hombres" (349). Esta lectura de la nocin del comunismo de Marx en los primeros manuscritos est lejos del humanismo, es decir, lejos de todo recurso a una esencia humana preexistente o eterna.

En cambio, el contenido positivo del comunismo, que corresponde a la abolicin de la propiedad privada, es la produccin humana autnoma de subjetividad, la produccin humana de humanidad -un nuevo ver, un nuevo or, un nuevo pensamiento, un nuevo amor.

Esto nos lleva de nuevo a nuestro anlisis sobre el giro biopoltico de la economa. En el contexto de la produccin industrial, Marx lleg al importante reconocimiento de que la produccin capitalista est destinada a crear no slo objetos sino tambin a los sujetos. "La produccin entonces no slo crea un objeto para el sujeto, sino tambin un sujeto para el objeto." 11 En el contexto de la produccin biopoltica, sin embargo, la produccin de subjetividad es mucho ms directa e intensa. Algunos economistas contemporneos, en realidad, analizan las transformaciones del capital en trminos que recuerdan la formulacin de los primeros manuscritos de Marx. "Si tuviramos que aventurar una conjetura sobre el modelo emergente de las prximas dcadas", plantea Robert Boyer, por ejemplo, "probablemente tendramos que referirnos a la produccin del hombre por el hombre." 12 De modo similar Cristian Marazzi comprende el paso actual en la produccin capitalista como un movimiento hacia un "modelo antropogentico." Los seres vivos como capital fijo estn en el centro de esta transformacin y la produccin de formas de vida se est convirtiendo en la base del valor aadido. Este es un proceso en el que se pone a trabajar las facultades humanas, competencias, conocimientos y afectos -aquellos adquiridos en el trabajo pero ms importantes los acumulados fuera del trabajo, que son directamente productivos de valor. 13 Una caracterstica distintiva del trabajo, entonces, es que paradjicamente el objeto de la produccin es realmente un sujeto, definido, por ejemplo, por una relacin social o una forma de vida. Esto debera dejar claro al menos la razn para llamar a esta forma de produccin, biopoltica, ya que lo que se producen son formas de vida.

Si retomamos a Marx bajo esta nueva perspectiva, nos encontramos con que la progresin de las definiciones del capital en su obra, realmente nos da una pista importante para analizar este contexto biopoltico.

Aunque la riqueza en la sociedad capitalista aparece primero como un inmenso colectivo de mercancas, Marx pone de manifiesto que el capital es realmente un proceso de creacin de plusvala a travs de la produccin de mercancas. Sin embargo, Marx desarrolla esta idea un paso ms al descubrir que en su esencia, el capital es una relacin social -o, para ir incluso ms all, el objeto ltimo de la produccin capitalista no son las mercancas sino las relaciones sociales o formas de vida. Desde el punto de vista de la produccin biopoltica, podemos ver que la produccin de la nevera y el automvil son solo puntos intermedios para la creacin de las relaciones laborales y de gnero, de la familia nuclear alrededor del frigorfico y de las masas de individuos aislados en sus coches en el autopista.

H e puesto de manifiesto la correspondencia o la proximidad entre la definicin de Marx del comunismo y el giro biopoltico contemporneo de la economa capitalista, los cuales estn orientados a la produccin humana de humanidad, relaciones sociales y formas de vida -todo en el contexto del comn. En este punto tengo que explicar lo que considero acerca de esta proximidad y por qu es importante. Pero antes de hacerlo permtaseme aadir un elemento ms.

Michel Foucault aprecia toda la extraeza y la riqueza del pensamiento de Marx que lleva a la conclusin de que "l'homme produit l'homme" (usando como Marx la formulacin definida). l advierte que no debemos entender la frase de Marx como una expresin de humanismo. "Para m, lo que debe ser producido no es el hombre como la naturaleza lo ha determinado, o como prescribe su esencia; debemos producir algo que todava no existe y no podemos saber cmo ser." Tambin advierte que no entiende esto simplemente como una continuacin de la produccin econmica como se concibe convencionalmente: "No estoy de acuerdo con aquellos que entienden esta produccin del hombre por el hombre realizada como produccin de valor, produccin de riqueza, o como objeto de uso econmico; es, por el contrario, la destruccin de lo que somos y la creacin de algo completamente diferente, una innovacin total" 14 En otras palabras, no podemos entender esta produccin en trminos del sujeto productor y el objeto producido. Productor y producto son ambos sujetos: los seres humanos producen y los seres humanos son producidos. Foucault percibe claramente (sin que parezca entenderlo completamente) el carcter explosivo de esta situacin: el proceso biopoltico no se limita a la reproduccin del capital como relacin social, sino tambin presenta la posibilidad de un proceso autnomo que podra destruir al capital y crear algo totalmente nuevo. La produccin biopoltica, obviamente, implica nuevos mecanismos de explotacin y control capitalista, pero nosotros tambin debemos reconocer, siguiendo la intuicin de Foucault, cmo la produccin biopoltica, especialmente en las formas en que excede los lmites de las relaciones capitalistas y constantemente referidas al comn, da lugar a un trabajo cada vez autnomo y facilita las herramientas o las armas que podran ser usadas en un proyecto de liberacin.


Ahora estamos en condiciones de comprender el punto de reconocimiento de la proximidad entre la idea del comunismo y de la produccin capitalista contempornea. No es que el desarrollo capitalista cree el comunismo o que la produccin biopoltica inmediata o directamente conlleve la liberacin. En cambio, a travs de la creciente centralidad del comn en la produccin capitalista -la produccin de ideas, afectos, relaciones sociales y formas de vida- estn emergiendo las condiciones y las armas para un proyecto comunista. El capital, en otras palabras, est creando su propios sepultureros. 15

He intentado seguir dos puntos principales en este ensayo. El primero es una reivindicacin de la crtica de la economa poltica o, ms bien, la afirmacin de que cualquier proyecto comunista debe comenzar all. Tal anlisis viene bien a nuestras periodizaciones y revela las novedades de nuestro momento presente mediante la realizacin de una investigacin no slo de la composicin del capital sino tambin la composicin de clase -preguntndose, en otras palabras, cmo la gente produce, lo que produce, y bajo qu condiciones, tanto dentro como fuera del lugar de trabajo, tanto dentro como fuera de las relaciones del trabajo asalariado. Y todo esto revela, insisto, la creciente importancia del comn. El segundo punto extiende la crtica de la economa poltica de la crtica de la propiedad. Y, en concreto, el comunismo se define no slo por la abolicin de la propiedad sino tambin por la afirmacin del comn -la afirmacin de la produccin biopoltica abierta y autnoma, la continua creacin de autogobierno de la nueva humanidad. Sintticamente, lo que la propiedad privada es al capitalismo y lo que la propiedad del Estado es al socialismo, el comn es al comunismo.


Estos dos puntos -que la produccin capitalista depende cada vez ms del comn y que la autonoma del comn es la esencia del comunismo- indican que las condiciones y las armas de un proyecto comunista estn disponibles hoy ms que nunca. Ahora tenemos la tarea de organizarlo.

Traducido por nemoniente https://n-1.cc/pg/blog/new/nemo/



1 Karl Marx and Friedrich Engels, The Communist Manifesto, London: Verso, 1998, p. 52.

2 Karl Marx, Economic and Philosophical Manuscripts in Early Writings, trans. Rodney Livingstone and Gregor Benton, London: Penguin, 1975, p. 338.

3 John Maynard Keynes, The General Theory of Employment, Interest and Money, London: MacMillan, 1936, p. 376.

4 E. P. Thompson, "Time, Work-Discipline, and Industrial Capitalism," Past and Present, vol. 38, no. 1, 1967, pp. 56-97.

5 Sobre la produccin biopoltica e inmaterial, Hardt and Negri, Commonwealth, Chapter 3, Cambridge: Harvard University Press.

6 David Harvey, A Brief History of Neoliberalism, Oxford: Oxford University Press, 2005; and Naomi Klein, The Shock Doctrine, New York: Metropolitan Books, 2007. Para un excelente anlisis del enfoque del neoliberalismo sobre las industrias extractivas en Africa, see James Ferguson, Global Shadows: Africa in the Neoliberal World Order, Durham: Duke University Press, 2006.

7 Por ejemplo, Carlo Vercellone, "Crisi della legge del valore e divenire rendita del profitto" in Andrea Fumagalli and Sandro Mezzadra, eds., Crisi dell'economia globale, Verona: Ombre corte.

8 See Marx's discussion of cooperation in Chapter 13 of Capital, volume 1, trans. Ben Fowkes, London: Penguin, 1976, pp. 439-454.

9 Christian Marazzi, Capital and Language, trans. Gregory Conti, New York: Semiotext(e), 2008.

10 El Capital, vol. 1, p. 929.

11 Marx, Grundrisse, trans. Martin Nicolaus, London: Penguin, 1973, p. 92.

12 Robert Boyer, La croissance, dbut de sicle, Paris: Albin Michel, 2002, p. 192.

13 Christian Marazzi, "Capitalismo digitale e modello antropogenetico di produzione" in Jean- Louis Laville, ed., Reinventare il lavoro, Rome: Sapere 2000, 2005, pp. 107-126.

14 Michael Foucault, "Entretien" (with Duccio Tromadori), Dits et crits, vol IV, Paris : Gallimard, 1994, pp. 41-95, quote p. 74. Published in English as Michel Foucault, Remarks on Marx, New York: Semiotext(e), 1991, pp. 121-122. At this point in the interview Foucault is discussing his differences from the Frankfurt School.

15 Sera interesante a ste respecto investigar sobre la relacin entre esta discusin econmica acerca del comn y la forma en que el comn funciona en la nocin de poltica de Jacques Ranciere: "Politics begins precisely when one stops balancing profits and loses and is concerned instead with dividing the parts of the common" (Disagreement, trans. Julie Rose, Minneapolis: University of Minnesota Press, 1999, p. 5; La msentente, Paris: Galile, 1995, p. 24). El comn, de acuerdo a la nocin de Rancire, es el terreno central y quizs exclusivo de la particin, es decir, el proceso de divisin, la distribucin e intercambio. "Politics," contina Rancire, is the sphere of activity of a common that can only ever be contentious, the relationship between parts that are only parties and credentials or entitlements whose sum never equals the whole" (p. 14; p. 34-35). Tal vez el comunismo, tal como lo concibo aqu, es la nica forma que puede beneficiarse de la nocin de Rancire de la poltica:. la particin del comn. Exploro el rol del comn en el pensamiento de Rancire brevemente en "The Production and Distribution of the Common," Open: Cahier on Art and the Public Domain, no. 16, 2009, pp. 20-31.



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