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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-07-2011

Salvar a Grecia

Susana Merino
Civilizaciones de Occidente


Con bombos y platillos, los lderes europeos anunciaron ayer un nuevo plan de salvamento para Grecia. Y me pregunto, a quines pretenden salvar? A los casi 11 millones de griegos a los que les estn endosando una nueva deuda de ms de 24.000 euros per cpita que sumada a la anterior llega a ms de 41.000 euros por habitante? O a las 100, 200 o 500 multinacionales que manejan el mundo a travs de sus representantes los gobernantes, en este caso de Grecia y a los bancos asociados que nuevamente usufructan de la situacin en su carcter de intermediarios entre unos y otros?

Qu es Grecia? Una abstraccin, una entelequia, su constitucin y sus leyes? Sus edificios? Su plaza Syntagma? Su maravilloso rosario insular? No. Solo los griegos son su carne y su sangre y nicas vctimas de los desatinos de una clase dirigente que no se resigna a perder sus privilegios y tampoco asume la enorme responsabilidad que le han delegado sus conciudadanos a travs de una democracia que viera precisamente la luz en sus confines.

Una democracia que naci en el gora de Atenas, que adems de ser centro comercial, social y poltico era el lugar de reunin de los habitantes de la urbe, es decir el centro vital de la ciudadana, en que se discutan los problemas de la comunidad y se consensuaban las leyes que luego sancionara la Asamblea.

Y sin embargo qu olvidadas han quedado las precursoras leyes de Soln que, casi 600 aos antes de Cristo prevean ya la emancipacin de las clases ms postergadas, la prohibicin de la esclavitud, la cancelacin de las hipotecas a los agricultores ms pobres, la limitacin de la extensin de la propiedad privada o las de Clstenes conocido como el padre de la democracia ateniense que otorgaban nuevos y amplios derechos a todos los ciudadanos sin distincin de origen y por las que en consecuencia cualquier ciudadano poda ser elegido para integrar la Asamblea a la que deban someterse los proyectos de ley que luego aplicara el Consejo gobernante. Una democracia que alcanz su mayor desarrollo en la poca de Pericles (461-429 A.C.) en la que no era posible transformase en dspota porque toda poltica estaba condicionada por la aprobacin de la Asamblea y porque adems los miembros del gobierno podan ser fcilmente destituidos por transgresiones a la ley, cuya Corte Suprema se hallaba complementada por cortes populares que por mayora de votos resolvan los ms variados casos judiciales y cuyos ciudadanos ejercan el control de la cosa pblica.

Que lejos han quedado, aunque sigan subyaciendo en el pensamiento filosfico occidental, la escuela de Mileto que fuera la primera en transformar las mitolgicas concepciones sobre el cosmos en pensamiento racional, los pitagricos centrados en el sentido de la verdad, los sofistas como Protgoras cuya famosa sentencia El hombre es la medida de todas las cosas encierra la esencia de su filosofa y que junto a sus discpulos conden severamente la esclavitud y los prejuicios raciales de sus compatriotas, convirtindose en campeones de la libertad y de los derechos del hombre comn. Sin olvidar a Scrates, maestro de la tica cuyo mtodo se basaba en la discusin y el anlisis de las ideas en bsqueda de la verdad y a Platn su discpulo motivado por el ideal de construir un Estado libre de egosmos y turbulencias centrado en la armona y la eficiencia, para terminar con Aristteles cuyas obras cubrieron los campos de la lgica, la metafsica, la retrica, la tica, las ciencias naturales y cuya concepcin poltica se basaba en la construccin de un Estado controlado por la clase media, que evitara la concentracin de la riqueza y se orientara a financiar pequeos emprendimientos que promovieran la prosperidad de los pueblos.

Una sabidura griega fecunda en todas las artes, la arquitectura, la escultura, el teatro, que dej al mundo el testimonio de una cultura fundada esencialmente en el respeto y la consideracin del ser humano y que transcurridos ms de veinticinco siglos la humanidad parece haber olvidado definitivamente.

Grecia es sin duda el pas que ms nos mueve a preguntarnos Qu ha pasado? Dnde han quedado las virtudes seeras que alumbraron las nociones fundadoras de lo que nos empeamos en seguir llamando democracia pero que hemos transformado en fsiles conceptuales en una humanidad que ha perdido el rumbo y que no solo ha dilapidado la enorme herencia cultural que le debemos sino que ahora se empea tambin en destruir a su pueblo.

No es posible que nos sigamos manteniendo como simples espectadores de una tragedia que en nada tiene que envidiar a las ms clsicas deEsquilo,Sfocles o Eurpides y que amenaza con incendiar progresivamente a Europa y sucesivamente, porqu no? al resto de los continentes. No cabe mejor seal que la ltima resolucin del Consejo Europeo que ha concluido por disear un plan de salvamento para prevenir el incendio capaz de entusiasmar hasta al menos fantico de los pirmanos. Un plan por el que el Consejo de Europa asume la responsabilidad de salvar a los bancos de la posibilidad del default de los pases deudores, Grecia en primer trmino, una tarea que hasta ahora era responsabilidad del Banco Central europeo, pero que de este modo ha quedado transferida a los Estados y ms especficamente a los contribuyentes a travs de exigidas polticas de austeridad que garanticen el reembolso de los prstamos y mantegan el flujo financiero hacia la voracidad sin lmite de los acreedores.

Los griegos hoy, los espaoles, los portugueses, los irlandeses y as sucesivamente estn y estarn siendo obligados a renunciar a las mnimas condiciones de su trabajosamente ganado bienestar. Ya sabemos lo que eso significa, prdida de empleos, reduccin de los salarios, de las pensiones, privatizacin de los servicios pblicos, nada diferente a los planes de ajuste impuestos por el FMI a Amrica Latina, con los resultados conocidos que hace un tiempo habra parecido imposible implementar en la culta, opulenta y desarrollada Europa, pero es que las fauces de la bestia que ha engendrado el neoliberalismo son insaciables y no saben de pasado, de cultura, de bienes espirituales, de convivencia ciudadana, del derecho de gentes que en buen romance no es otra cosa que el derecho pblico referido a las relaciones amistosas entre pueblos y Estados y que en consecuencia en Europa, ese ensayo de gran regin de naciones asociadas llamado Comunidad Europea debera prevalecer sobre los intereses de los grandes monopolios privados.

Salvemos a los griegos! Ya que solo as salvaremos a Grecia y tal vez tambin, porqu no, nuestro propio futuro!

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



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