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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-08-2011

La minera a cielo abierto en Latinoamrica

Martn Mantxo
Ecologista


Latinoamrica es uno de los principales proveedores de recursos minerales para el metabolismo industrial mundial. Mientras algunas multinacionales obtienen grandes beneficios de esta explotacin, los impactos ambientales y sociales no paran de aumentar. Pero tambin cada vez es ms fuerte la oposicin popular.

Este octubre hemos asistido a un fenmeno meditico alrededor del rescate de 33 mineros chilenos que permanecieron 70 das atrapados en una mina. No es de extraar que un accidente as ocurra en un pas que an no ha ratificado el convenio 176 de la Organizacin Internacional del Trabajo sobre seguridad y salud en las minas. Antes del rescate, en Chile ya haban fallecido otros 32 mineros este mismo ao, con los que el total de fallecidos en minas se eleva a 200 en toda Latinoamrica entre enero y octubre de 2010 [1].

Hoy da Amrica Latina contina siendo vctima de la leyenda del El Dorado y de aquella locura que empuj a los conquistadores a cometer tanta atrocidad. El continente sigue siendo origen de materias primas bsicas y de buena parte de los minerales en los que se ha basado nuestro sistema econmico. Tras pocas de imperialismo, de neoliberalismo, de espordicos intentos de nacionalizacin con resultados diversos por ahora la extraccin de minerales se mantiene mayoritariamente en manos extranjeras, ms en concreto de grandes compaas estadounidenses, canadienses o chinas, junto a muchas europeas, y cmo no, espaolas. As se denunci y prob, por ejemplo, en el ltimo Tribunal de los Pueblos celebrado en Madrid el pasado mayo.

Por toda Latinoamrica el pueblo se alza contra la minera, sobre todo contra la de cielo abierto, que es la que ms problemas ambientales y destruccin causa. El ao pasado, el Banco Mundial y la CEPAL destacaron que ste fue uno de los sectores con mayor recuperacin y empuje en Latinoamrica. Como en el caso del petrleo, la crisis hace que se exploten yacimientos en espacios naturales, de difcil acceso o en malas condiciones, o con minerales de baja ley o poco concentrados.

A causa de nuestra capacidad tecnolgica, del petrleo barato y sobre todo de mucha codicia y poca sensatez, se ha impuesto una forma de minera, la minera a cielo abierto hoy por hoy la ms utilizada en Latinoamrica, que consiste en arrancar todo el terreno, horadando ms y ms, para luego triturar los materiales y seleccionar lo requerido. Se configuran as paisajes dantescos, con crteres de kilmetros de dimetro.

La minera a cielo abierto, adems de ser responsable de un impacto directo como el del crter que produce haciendo desaparecer todo lo existente con anterioridad (bosques, hbitats, acuferos, etc.), y de otros impactos indirectos relacionados con su dependencia energtica, tambin causa contaminacin por filtraciones o derrames (sobre todo en actividades asociadas a la minera de oro y plata), pues a menudo se separan los minerales con productos altamente txicos como mercurio y cianuro, que luego provocan graves contaminaciones y envenenamientos. Otro impacto asociado a esta minera es el gran consumo de agua para limpiar el mineral, y el gasto de energa por el gran volumen y masa de los materiales que se mueven.

Una de las minas ms grandes del mundo, en Colombia, es la gran explotacin de carbn de Cerrejn [2], en pleno territorio Wayu. Ocupa una extensin de 650 kilmetros cuadrados, lo que hace que el pueblo wayu est totalmente condicionado por la actividad minera. En el Estado espaol importamos carbn colombiano para las centrales trmicas: 2,24 millones de toneladas en 2009 (casi el 17% del total importado) [3].

Nueva amenaza: la minera de frontera

Las transnacionales mineras se expanden en busca de nuevos territorios. No slo hacia los ms remotos e inhspitos sino que tambin se acta sobre otros que por legislacin todava se encontraban exentos de actividad minera. stos pueden ser espacios protegidos o tambin zonas como las fronterizas, en las que cada Estado mantiene franjas de no acceso o de seguridad junto a la frontera. En los ltimos aos, las grandes transnacionales mineras han conseguido que los gobiernos firmen tratados entre ellos y concedan permisos, poniendo con ello nuevas zonas en explotacin. La Constitucin de Per prohbe que se otorguen concesiones en un espacio de 50 kilmetros de la frontera, salvo que se considere de inters nacional. Entre 2002 y 2009 se emitieron 23 de estos decretos.

Quizs el caso ms conocido sea el de Pascua Lama, en la frontera entre Argentina y Chile, de la canadiense Barrick Gold, una trasnacional demanda en nueve pases de cuatro continentes por atentados contra el medio ambiente. Este proyecto pretende extraer oro bajo ese glacial de los Andes, amenazando un espacio declarado por UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Este junio tambin hubo movilizaciones en la Repblica Dominicana contra esta compaa por otro proyecto en Cotu. La Barrick ha conseguido un acuerdo con el Gobierno dominicano para embolsarse nada menos que el 95% de los beneficios.

El pasado 30 de septiembre se celebr en Chile, en la sede de la histrica CUT (Central Unitaria de Trabajadores), un Tribunal tico especfico contra la minera de frontera por el riesgo enorme que est suponiendo como nueva forma de extraccin de recursos. Como otros tribunales de los pueblos, ste tena como objetivo recopilar datos y poner todos estos casos en un mismo contexto, a la vez que servir de plataforma para que trascendiera una denuncia conjunta.

En las zonas limtrofes entre pases, las mineras eliminan las restricciones creando territorios binacionales bajo su control. Hasta ahora se han planteado otros cuatro proyectos en la cordillera de Los Andes, amenazando los glaciares: El Pachn de Xstrata, las Flechas, Vicua y Amos-Andrs, y en trmite est el proyecto Cerro Cuadrado, de otra empresa canadiense. Los proyectos transfronterizos entre Guatemala y El Salvador (Mina Cerro Blanco, de Goldcorp), Brasil y Bolivia (El Mutn en El Pantanal, el humedal ms grande del mundo con funcin reguladora del clima para Bolivia, Paraguay y Brasil), o los de Per y Ecuador (aqu las concesiones se han triplicado en 5 aos), donde destacan dos casos simblicos: la mina de oro Afrodita (canadiense) y la de cobre de Ro Blanco. Entre Guatemala y Mxico nos encontramos la mina Marlin de Montana (Goldcorp) que afecta a 18 comunidades indgenas, o la Blackfire Exploration de barita en Chiapas, donde fue asesinado el lider anti-minero Mariano Abarca.

Una oposicin que no cesa

S, el activismo minero se castiga duramente. Porque es un activismo de mucho nivel. Porque la actividad se multiplica como una epidemia y porque, como decimos, los impactos son drsticos y enormes los beneficios para las empresas. Pero las movilizaciones persisten pese a esa represin.

El 26 de octubre se realiz en Uspallata (Argentina) otro tribunal contra el proyecto megaminero de oro y cobre San Jorge. A mitad de noviembre (este artculo se escribe antes) se celebrar tambin en Andalgal (Argentina) el 14 Encuentro Unin de Asambleas Ciudadanas por ser este lugar de resistencia de un pueblo que ha conseguido, tras batallas campales, la paralizacin del proyecto mega-minero Agua Rica, y que lucha contra otra existente en La Alumbrera.

En octubre se realizaron consultas en Guatemala, en Santa Cruz del Quich y en San Miguel Uspantn. En ambos casos, como en otros antes (Huehuetenango, San Marcos y Alta Verapaz), se rechaz unnimemente la explotacin minera y tambin las instalaciones petroleras e hidroelctricas. En el primero participaron 87 comunidades y 186 en el segundo [4]. La consulta de San Miguel Uspantn se realiz pese a las coacciones, intentos de bloqueo por parte del mismo alcalde, y la intimidacin con un gran contingente de policas antidisturbios, vuelo de aviones y helicpteros. Y eso que adems de ser una prctica antigua y tradicional, la consulta est amparada por la legislacin guatemalteca.

Tambin se reunieron este octubre en Lima activistas organizados en la red CONACAMI (Confederacin Nacional de Comunidades del Per Afectadas por la Minera), una de las redes ms asentadas y constantes. Ah declararon que durante miles de aos los pueblos originarios hemos protegido a la Pachamama, conscientes que es la nica esperanza de vida para toda la humanidad. Es por ello que nos mantenemos firmes en nuestra decidida defensa de la Madre Tierra y todos los recursos que nos provee, exigiendo el cese de actividades extractivas como la minera, la explotacin petrolera y otras que amenazan la existencia de la vida, y son la principal causa de contaminacin en diversas partes de nuestro planeta. En Per la minera representa el 60% de sus exportaciones, pero, adems, es el origen de la mayora de sus conflictos sociales: segn la Defensora del Pueblo, de los 270 conflictos del pasado ao, un 70% estuvo relacionado con esa industria.

En Ecuador la organizacin y coordinacin de las afectadas por la minera contina. El 9 de octubre se reunieron en Pallatanga (Chimborazo) convocados por el Comit de Defensa de la Vida y la Naturaleza de este cantn, representantes de comunidades, organizaciones y autoridades para continuar la resistencia contra las transnacionales mineras a pesar de la represin, persecucin y criminalizacin que implementa el Estado y el gobierno para proteger a las corporaciones saqueadoras de minerales. La actividad de las grandes mineras ha sido objeto del mayor conflicto entre el gobierno de Rafael Correa y la ciudadana ecuatoriana.

Notas

[1] www.noalamina.org

[2] www.cerrejon.com

[3] http://carbunion.com

[4] www.noalamina.org/mineria-la...

Fuente: http://www.ecologistasenaccion.org/article19964.html



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