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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-07-2011

Honduras
Rebelin sin pausa

Milson Salgado
Rebelin


Cuando uno camina un sendero, siempre y en cualquier momento tiene que hacer una pausa. Los pies descansan. El sudor de la jornada cae por nuestros cuerpos, y el cansancio nos hace jadear, con un coro uniforme de quejas por el trrido sol que hace desfallecer nuestras fuerzas o por la senda indescifrable que falta an por transitar.

Quin sin una buena dosis de amnesia o restndole los nmeros a los verdaderos nombres o hacindole montajes al reino de la imagen, se puede olvidar de esas marchas gloriosas en que con la conviccin de estar construyendo una nueva patria, muchos compaeros fueron duramente golpeados por la fuerza del orden, otro(a)s con el amor acumulado por la hermandad que comporta la lucha, y apostndole a las transformaciones sociales necesarias, no tuvieron otra alternativa que entregar el don invalorable de sus inimitables vidas?

Eso ha dolido muy fuerte, y el dolor no desaparece por ms que nuestra marcha hacia la verdadera democracia no detenga su paso. Cada paso dado es un rquiem y un tributo a ellos. Cada decisin adoptada est transida por un afn de no renunciar a sus autnticos sueos y a sus ms grandes aspiraciones.

Esto es la marcha. Esto es la lucha. Ni la marcha es irracional ni la lucha careci en algn momento de significado. El poder poltico y econmico no quera aceptar la evidencia, y desde sus micrfonos oficiales y desde las pantallas rectangulares de sus televisores, pretendan imponer verdades inaceptables, y construir mentiras a fuerza de balas y odios, contra los que nunca hemos renunciado a nuestros sueos.

De la lucha constitucional naci el Frente Nacional de Resistencia. Del corazn del pueblo con hambre de justicia y con sed de reivindicacin popular parti la lucha. A las lites les estorban los lderes populares y sus decisiones. Por ejemplo, a las inversiones sociales les llaman gasto y a la gente humilde, chusma. A los Presidentes que trabajan por los pobres les llaman populistas. A los Presidentes que trabajan por los ricos les llaman estadistas. Al pueblo que legtimamente protesta por la justicia le dicen revoltosos, a los que defienden los intereses de las lites, patriotas. Todo dominan y creen que el idioma es de ellos, y que los adjetivos son propiedad privada y que los sustantivos tienen que inscribirse en su dudosa institucionalidad para adquirir valor.

El Frente Nacional de Resistencia se ha ganado su propio sustantivo que no est hecho solo de letras y de relaciones. En ese nombre caben, los hombres y mujeres que en barrios, aldeas, pueblos, caseros, ciudades, y en muchos pases del mundo han embargado su tiempo y sus esfuerzos por dotar de contenido no solamente a la reaccin contra la violacin del orden constitucional que supuso el Golpe de Estado, sino tambin por conferirle al movimiento social su carcter permanente y ubicuo en una realidad desde siglos secuestrada, por quienes no han tenido reparos en lesionar, asesinar y desaparecer cualquier tentativa de utopa social seriamente estructurada.

El carcter revolucionario es el adjetivo que se le ha adjudicado a la lucha, nuestras bases as lo han decidido en asambleas altamente democrticas, con debates de altura, con diversas posiciones sometidas al ejercicio dialctico de la discusin, con un reconocimiento humano a la heterogeneidad como fundamento inexorable de la riqueza cultural, y de la diferencia legtima de las cosmovisiones que se han depuesto por comportar artificios de la gramtica. La diferencia no es signo de debilidad ni la uniformidad por s misma es seal de triunfo, porque la diferencia construye y enriquece la discusin y la uniformidad es solamente la sntesis que adopta la forma del consenso, y que en ningn modo pierde la brjula popular y revolucionaria.

Las formas pueden tener muchos colores, el fondo es innegociable, y el fondo de nuestra lucha lleva inscrita en su sello, la utopa histrica de la liberacin integral de los hombres y de las mujeres oprimidas por un sistema que los niega y los golpea, y para el que solo existimos como porcentajes de la estadstica de la pobreza, y de los informes oficiales que se elaboran para obtener prstamos que llenarn sus bolsas privadas e hipotecarn mas temprano que tarde el futuro de la patria.

La reflexin popular ha sido rigurosa. La inquietud del pueblo ha descubierto a su paso a legtimos interpretadores de nuestra realidad, que nunca han tenido ni tendrn espacio ni sitio en la prensa oficial y privada. Los contenidos de conciencia se han enriquecido, y en cualquier lugar de Honduras existen autnticos interlocutores. El analfabetismo cultural y poltico ha desaparecido, esto inquieta a las lites de la oligarqua, porque ellos aceptan que tengamos cabeza, pero que solamente la utilicemos para otras cosas, menos para pensar.

Es precisamente esa reflexin, la que nos permite vislumbrar que los contextos sociopolticos cambian, y que la respuesta de coyuntura debe estar fundada en el inters popular. Hasta hace poco tiempo, las bases del Frente Nacional de Resistencia fundando sus decisiones en amplias y numerosas asambleas democrticas, desconocieron de forma temporal la va electoral, no por ilegtima sino porque la institucionalidad existente no daba evidentes garantas de transparencia, de lealtad y de igualdad de armas.

Al reconocer la existencia de un cambio de perspectiva popular, ste no se produce porque la percepcin sobre la institucionalidad haya cambiado, sino porque el poder pblico existente con un amplio margen de ventaja en la legislatura, solo y sin competencia en la adopcin de las grandes decisiones que empean el futuro de nuestro pas, ha actuado con superlativa prepotencia, hasta el punto de pretender desconocer nuestras ms legitimas conquistas sociales que constitucionalmente son irrenunciables. Esto nos ratifica que el Golpe de Estado no fue un asunto estrictamente personal o una simple reaccin contra un particular enfoque de administrar el pas, sino una planificacin estructural de pretender eliminar con fuerza y con fusiles lo que el pueblo conquist con sudor y sangre.

El Frente Nacional de Resistencia apunt como ncleo aglutinador de fuerzas sociales a la creacin de un frente amplio, que no renunciando a su naturaleza revolucionaria, se decantara por la toma del poder poltico, utilizando las formas y los mtodos que decida la asamblea popular, incluyendo entre esas formas y procedimientos la va electoral, la que le ha otorgado legitimidad a las democracias sociales de Amrica del sur, y desde ese mbito se han producido grandes y deseables transformaciones que tienen su fundamento en los derechos humanos de tercera generacin por la adopcin de un constitucionalismo social.

La decisin est, no nos cabe duda que la democracia, la inclusin y el ejercicio legtimo del debate han privilegiado en los espacios asamblearios, como siempre ha ocurrido, y que las resoluciones adoptadas, han marcado el presente y marcarn el futuro de nuestros pasos.

Despus de la pausa de la reflexin, el camino espera nuestras huellas y el horizonte seduce nuestro compromiso interminable. Ni la marcha finaliza con la victoria parcial ni la lucha termina con la entrada triunfal y digna de nuestro Presidente Manuel Zelaya Rosales. l y el pueblo comprenden que esto es solo el inicio de la marcha por una autntica democracia, porque al final de todo ninguna senda se queda en pausas y ningn camino existe sin los postreros pasos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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