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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-07-2011

Lo que revela Utya

Samuel
Quilombo


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En el principio fueron los medios de comunicacin. Son ellos los que transmitieron y dieron forma a la noticia del atentado de Oslo y luego de la matanza en la isla de Utya. Lejos de informar sobre lo que realmente se saba, los periodistas incorporaron sin recato alguno todo tipo de especulaciones sobre la autora, reflejo de una agenda poltica que lleva elaborndose desde hace aos. Cuando no se dispone de datos, las hiptesis posibles son infinitas, pero en esta ocasin slo una se repiti invariablemente: "probablemente" se trataba de Al Qaeda, o un grupo islamista afn al mismo en respuesta a la publicacin de las caricaturas de Mahoma o a la participacin de Noruega en la ocupacin de Afganistn, que tanto da. No hace falta un Jos Mara Aznar que llame a los directores de los diarios. El mecanismo se ha interiorizado de tal modo y se ha vuelto tan rutinario que la redaccin se vuelve un acto reflejo.
2
No es preciso apoyar la informacin con datos contrastados. Basta la opinin de los expertos en la construccin ideolgica del enemigo. De nuevo su papel fue fundamental a la hora de difundir lo que luego se demostr que era falso. Por lo que toca a Espaa, no hay atentado o suceso atribuido a los islamistas que no motive la publicacin inmediata en El Pas de una pieza de opinin del "investigador principal de terrorismo en el Real Instituto Elcano y catedrtico en la Universidad Rey Juan Carlos", Fernando Reinares. Pues bien, tras las masacres de Oslo y Utya El Pas digital no tard en publicar un artculo suyo que vinculaba "la amenaza terrorista contra Noruega" con "los procesos de radicalizacin yihadista que se observan en algunos segmentos de las comunidades musulmanas del pas". Aunque la columna conclua admitiendo que "Esta es una hiptesis plausible sobre lo ocurrido ayer en Noruega, pero no la nica", lo cierto es que Reinares se centraba exclusivamente en la tesis Al Qaeda. De ah que ya no sea posible encontrar el texto: El Pas lo retir de la edicin digital a peticin del propio autor y nunca lleg a ser publicado en la versin impresa*, aunque de momento Google lo mantiene en cach.

Reinares-Oslo
Captura de pantalla del artculo "Para qu en Noruega?", escrito por Fernando Reinares, publicado por El Pas el 23 de julio de 2011 y luego retirado a peticin del propio autor.

Como cuenta Fernando Reinares en respuesta a lo escrito en un blog, el artculo fue redactado "de urgencia" y publicado tras conocerse el atentado en Oslo, pero antes de que tuviera conocimiento de la matanza en la isla. Y antes de que se pudiera confirmar cmo fue cometido el propio atentado de Oslo. Reinares no necesitaba nada ms para preparar un cctail con las palabras "radicalizacin", "yihadismo global" y "comunidades musulmanas". Si el autor o autores del atentado se hubiera(n) limitado a poner una bomba en Oslo y Anders Behring Breivik no se hubiera dejado ver ametrallando a los jvenes laboristas congregados en Utya, el artculo se hubiera mantenido. Tales son los criterios ticos y profesionales que se manejan en los estudios sobre "terrorismo", que fundamentalmente sirven para legitimar la mirada policial frente a la poltica y para articular "redes" -por usar un trmino recurrente- que unen a determinados centros de investigacin, los gobiernos que los financian, los analistas que trabajan para ambos y los medios que amplifican sus voces.
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Tras la confirmacin de que los atentados fueron obra de un individuo -tal vez asociado con otros- de nacionalidad noruega, blanco y de ultraderecha, la prensa oscil entre la consideracin de su accin como el acto aislado de un perturbado (sobre todo en Estados Unidos) y una poco disimulada incomodidad a la hora de seguir calificndola como "terrorista" (sobre todo en Europa). Haciendo de la necesidad virtud, ahora se trata de insistir en el mismo mensaje pero de otra manera. El editorialista de El Pas brilla en retrica y estilo:

"los hechos habran confirmado (...) que la prevencin de los ataques terroristas no puede ni debe orientarse solamente hacia el frente yihadista. Hay patologas sociales, quiz con un componente religioso ms impreciso, pero recargadas de la fiebre racista, la soledad y la frustracin, que pueden aterrorizar a las sociedades ms avanzadas. Parte de estas patologas, por su carcter narcisista, se exhiben en las redes sociales. Una vez ms, las amenazas latentes en las pginas web no se han tenido en cuenta o, sencillamente, no se dispona de los medios necesarios para controlarlas."

Esta vez el editorial del peridico procura no mencionar en su condena de los hechos la religin cristiana de Anders Behring Breivik, sus ideas fascistas, el hecho de que su "fiebre racista" se inspire nada menos que en John Stuart Mill, su admiracin por expertos neoconservadores como Daniel Pipes o gobiernos como el de Israel, su inspiracin en polticos como Geert Wilders, o sus vnculos con partidos europeos de extrema derecha. La referencia vaga a las "patologas sociales" permite alertar, de otra manera, sobre los peligros de la radicalizacin, e insistir en la necesidad de controlar Internet y la sociedad en general, con carcter "preventivo". Son frecuentes los comentarios acerca de la "candidez" e "inocencia" de las autoridades noruegas, incapaces de haber previsto lo que por lo general resulta imposible de prever.
4
Si la literatura sobre el "yihadismo global" permite estigmatizar a comunidades enteras en Europa, las variantes sobre el "extremismo" o la "radicalizacin" permiten recrear a voluntad otras figuras del enemigo y establecer dispositivos de control adecuados a las mismas. Pero si echamos un vistazo a la lista de "ataques realizados, fallados y abortados" en 2010, por Estado miembro y por afiliacin ideolgica, que elabora anualmente Europol, nos encontramos con lo siguiente:

Acciones terroristas - 2010
Fuente: TE-SAT 2011 EU Terrorism situation and trend report, Europol.

En primer lugar, llama la atencin la escasa incidencia de acciones calificadas como "terroristas" y vinculadas al islamismo. Cifras que ms o menos coinciden con las de aos anteriores. En segundo lugar, la inmensa mayora de los "ataques" aluden a una nica organizacin, ETA, de ah que Francia y Espaa concentren el grueso de las cifras. Y ello a pesar de que en 2010 el nico incidente destacable fue el tiroteo del 16 de marzo que provoc la muerte de un gendarme francs. En realidad, en la mayor parte de los casos se trata de supuestas acciones abortadas por la polica o hechos que tienen ms que ver con el mal llamado "entorno" que con la organizacin armada en s. En tercer lugar, despus de ETA los ataques ms reseados son los atribuidos a la "extrema izquierda" en los pases del sur de Europa, y especialmente en Grecia. Finalmente, a la extrema derecha no se le atribuye ni una sola accin, ni realizada, ni fallida, ni frustrada por la polica. Acaso ultraderechistas, neonazis, fascistas y dems se dedicaron en 2010 nicamente a escribir en foros y blogs y a ejercer de trolls en Internet? Por supuesto que no.

En realidad, las acciones violentas de personas o grupos de extrema derecha suelen ser calificados como acciones "vandlicas" o "ataques racistas", pero casi nunca como "terroristas". Lo cual tiene importantes consecuencias: por las mismas acciones las personas calificadas como "separatistas" o de "extrema izquierda" se enfrentan a penas muy superiores a los considerados como de "extrema derecha", que por otra parte son objeto de un celo policial mucho menor, cuando no coinciden abiertamente en ambientes, foros y objetivos.
5
Polticamente, Noruega no escapa al viraje conservador y racista del resto de Europa, al igual que otros pases escandinavos. El Partido del Progreso, con un discurso neoliberal y antiinmigrante, y al que perteneci Breivik, es ya el segundo partido poltico del pas, con un 22,9 % de los votos en las ltimas elecciones legislativas. Pero en Noruega, cuya tasa de desempleo es la ms baja de todo el continente europeo (3,4%), el nuevo discurso nativista y antiinmigrante permea incluso el gobernante (en coalicin) Partido Laborista, que apuesta por endurecer las leyes migratorias, y se apoya no tanto en razones econmicas como en argumentos culturales, al tiempo que adopta un individualismo marcadamente hostil contra el Estado del Bienestar. En esta sntesis la educacin, la cultura, los valores comunes, la religin, se vuelven criterios de seleccin y (re)segmentacin de las multitudes en el mercado laboral, mientras la promocin de la "guerra de todos contra todos" (contra los brbaros, pero tambin contra los que permiten la "invasin") convierte a las multitudes en una turba de de depredadores que se despedazan entre ellos.

Frente a los Anders Behring Breivik de Europa, o a los que creemos que pueden acabar como l, no caben soluciones policiales. Constituye una inmensa hipocresa, bien explotada por la extrema derecha islamfoba, espantarse por la deriva criminal y racista de algunos mientras los gobiernos "populares" o "progresistas" refuerzan regmenes de semi-servidumbre laboral, niegan derechos ciudadanos a determinados "extranjeros" y consolidan legislaciones antiterroristas incompatibles con las libertades fundamentales. Frente a las opciones genocidas, la nica alternativa es poltica, y se expresa en la construccin de una fuerza democrtica arrolladora como la que hoy se ha producido en Madrid.

* Actualizacin: Me comentan que el artculo finalmente s fue publicado en la edicin impresa de El Pas.

Fuente: http://www.javierortiz.net/voz/samuel/lo-que-revela-utya

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



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