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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-03-2005

La asociacin France Amrique Latine se pronuncia contra la Constitucin Europea

Fabien Cohen
Rebelin

Traducido para Rebelin por Juan Vivanco


En el debate sobre el Tratado constitucional no estara de ms que quienes se interesan por las relaciones Europa/Mundo tomasen en consideracin la parte del documento dedicado a los acuerdos internacionales. En el artculo I-3 el documento presenta el comercio libre y justo como un valor de la Unin que quiere promover sin dejar de defender sus intereses. El artculo III-314, en nombre del inters comn, defiende la supresin progresiva de las restricciones a los intercambios internacionales y a las inversiones extranjeras directas, as como la reduccin de las barreras arancelarias y de otro tipo. Vemos aqu una orientacin de la Unin Europea, acorde con la Organizacin Mundial del Comercio, que tambin encontramos en los acuerdos de asociacin econmica, concertacin poltica y cooperacin (acuerdos globales) como los que se han firmado con Amrica Latina.

La experiencia latinoamericana de estos acuerdos, presentados a los pueblos de dichos pases como un gran avance democrtico y alternativo a la poltica de Estados Unidos, es muy reveladora de lo que nos espera a los europeos con este tratado. Pues Amrica Latina se puede considerar el laboratorio de la globalizacin capitalista, un continente donde los estragos del liberalismo saltan a la vista y anticipan la situacin que podra crearse en Europa si la resistencia y los movimientos sociales no consiguen invertir la tendencia dominante.

Desde que se aplicaron en Amrica Latina, estos acuerdos han impuesto, en nombre de la Libertad, unas reformas econmicas que los gobiernos han acatado con mucha disciplina, esperanza y obstinacin. Pero tanto en Argentina como en otros pases este modelo ha sido un fracaso. La privatizacin de empresas pblicas, a las que siguieron los servicios pblicos, las inversiones europeas directas (en su gran mayora), la reduccin del gasto social, la exencin del control de cambios, la supresin de medidas dirigidas a repatriar los beneficios de las empresas transnacionales, el pillaje de los recursos naturales, la desproteccin de los asalariados... este paquete de medidas slo ha servido para empobrecer a los pueblos y fortalecer la dominacin econmica de las multinacionales europeas, sin mejorar las condiciones de vida de la poblacin en los pases afectados. Como en Europa durante los ltimos quince aos, el desempleo ha aumentado, y tambin el carcter precario e informal del empleo. En una poca de enormes avances tecnolgicos el 13% de la poblacin latinoamericana es analfabeta; la deuda, que en 1985 rondaba los 300.000 millones de dlares, supera hoy los 725.000 millones; la destruccin del medio ambiente se agrava, y una fuerte reduccin de los gastos sociales ha disparado los niveles de pobreza, que afecta al 43% de la poblacin, unos 220 millones de personas. Al mismo tiempo en Europa se desmantelan las conquistas sociales, los servicios pblicos se privatizan uno tras otro, peligra la igualdad de derechos, aumentan el desempleo y la precariedad...

Ms all del mbito econmico y social, esta orientacin social-liberal de la constitucin est en sintona con las resoluciones adoptadas por el Consejo Hemisfrico de Defensa de la Organizacin de Estados Americanos (OEA) el 28 de octubre de 2003, cuando se estaba preparando el tratado. La OEA defina el concepto de seguridad hemisfrica, inspirado en la doctrina de seguridad nacional estadounidense y ampliado para hacer frente a las nuevas amenazas polticas, econmicas y sociales. Volva a calificar las amenazas internas, relacionndolas con las migraciones y el terrorismo. Reafirmaba el vnculo entre la economa de mercado, los acuerdos de libre comercio y la seguridad nacional. Rechazaba la democracia participativa y experiencias como la de Venezuela, dando pbulo al intento de golpe de estado que se produjo en este pas.

Volvemos a encontrar estos planteamientos, como era de esperar, en los artculos del tratado, desde el que proclama el liberalismo como nico valor constitucional hasta el artculo I-41 sobre el desarrollo de las capacidades militares de los pases de la Unin. Luego, en el artculo III-309, se detallan las misiones para las que puede emplearse esta capacidad operativa. Adems de las que tengan carcter humanitario o de mantenimiento de la paz, se dice que la Unin podr recurrir a misiones en las que intervengan fuerzas de combate para la gestin de crisis, una nocin lo bastante ambigua como para justificar cualquier intervencin fuera de las fronteras de la Unin, y se vuelve a mencionar la lucha contra el terrorismo sin llegar a concretar esta nocin.

Si repasamos la historia de Amrica Latina comprobamos que Europa no puede contrarrestar el dominio mundial de Estados Unidos, pues se suma a l, aunque eso s, defendiendo los intereses de sus multinacionales (que de todos modos estn financiadas en parte con los fondos de pensiones norteamericanos). De un modo perverso, la Unin Europea recurre a la poltica de cooperacin como instrumento de penetracin de sus empresas y fomenta la militarizacin del continente con acuerdos de cooperacin en materia de seguridad.

Vemos, pues, que los criterios y fundamentos de los acuerdos comerciales de la Unin Europea (UE) con pases de Amrica Latina, recogidos y remachados por el tratado constitucional, no se diferencian de los de Estados Unidos salvo en la clusula del respeto a los derechos democrticos, estipulada en su artculo 1 pero condicionada por el artculo 51, que anula estos derechos en el caso de que sean contrarios a la competencia libre y no falseada... Todo el tratado se rige por este criterio.

Hoy en da, como muestran tanto las reuniones del G-8 como la Convencin Europea, que en 2004 convoc a los pases ms poderosos de la Unin, se est produciendo una profunda confrontacin no antagnica, pero a veces contradictoria, para repartirse el mundo. Es la forma de gestin para el futuro del planeta lo que est en juego, no la bsqueda de ninguna tercera va. Por un lado, Estados Unidos y sus socios, como Gran Bretaa, proyectan un capitalismo unipolar sometido a su hegemona y administrado por las instituciones financieras conexas; por otro, un capitalismo multipolar administrado polticamente desde las Naciones Unidas con la participacin de sus propias instituciones financieras y multinacionales. Dado el recrudecimiento de la competencia econmica y la ofensiva militarista de EEUU, la UE ha tenido que acelerar la construccin de un aparato supraestatal capaz de articular y defender sus intereses.

En este sentido, el anlisis de la poltica de la UE en el mundo arroja luz sobre sus verdaderas intenciones en Europa. Esta es la razn de que insista tanto en imponer la directiva Bolkestein, porque a la Unin Europea lo que le interesa es defender los intereses de las multinacionales y nada ms. A la luz de la experiencia de los pueblos latinoamericanos resulta evidente que la Europa del Capital no es un factor de progreso y promocin de los derechos humanos. En una poca de acumulacin de riquezas y conocimientos que haran posibles grandes avances para la humanidad, las polticas liberales aceleradas por Maastricht y, maana, por el tratado constitucional, agravan las desigualdades, el desempleo, la precariedad, las deslocalizaciones y la explotacin tanto en Europa como en el resto del mundo.

La adopcin del proyecto de constitucin liberal europea, pues no es otro el modelo de cohesin social que la UE est promoviendo en Amrica Latina y el Caribe, nos da la medida del trabajo que debemos hacer las asociaciones europeas en nuestro propio terreno, por nosotros, pero tambin por una verdadera solidaridad internacional con los pueblos de Amrica Latina y el Caribe.

En los ltimos Foros Sociales el movimiento social europeo, a travs de la Red Bicontinental con Amrica Latina, de Pars a Porto Alegre pasando por Londres, ha procurado crear condiciones para un acercamiento que permita trabajar por una verdadera alternativa. Para la Red Europa/Amrica Latina la mejora de las relaciones entre la Unin Europea y Amrica Latina pasa por reducir las asimetras estructurales y financieras del comercio desigual, y tambin por reconocer el saqueo histrico del nuevo mundo y las ventajas derivadas de un fortalecimiento del legado cultural comn. Europa, concretamente, podra hacer una gran labor a escala internacional en favor de los derechos y la cultura de los indgenas, facilitando los instrumentos jurdicos para ello.

Es preciso incrementar y transformar cualitativa y cuantitativamente la cooperacin con vistas a un desarrollo verdaderamente solidario. Un primer paso sera lograr que Europa honrara los compromisos contrados con la OMC sobre la poltica agrcola comn; en el Foro de Monterrey sobre la financiacin exterior; en la cumbre de Kyoto sobre el medio ambiente y ante los ciudadanos europeos sobre la paz y el equilibrio en el mundo. Porque hoy dista mucho de hacerlo (baste ver el caso de Colombia). Tambin es necesario que cancele la deuda de los pases del Sur, pues ya ha sido reembolsada varias veces con el pago de los intereses. Fundamentalmente, debemos trabajar por una nueva relacin entre los pueblos del planeta basada en el reparto de los recursos y el saber, as como en el derecho inalienable a la autodeterminacin.

Hay que construir otra Europa, social, democrtica y solidaria, y el proyecto de tratado constitucional, con su orientacin neoliberal, no va en esa direccin. Por consiguiente, si decimos NO a este TRATADO CONSTITUCIONAL el prximo 29 de mayo, beneficiaremos no slo a los europeos, sino tambin a los latinoamericanos, los caribeos y los pueblos del mundo.

Es la invitacin que hace France Amrique Latine (FAL), aprobada en su ltima asamblea general.

Fabien Cohen es Secretario General de FAL (consultar : www.franceameriquelatine.fr)


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