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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-07-2011

Microsociologa de la marcha Norte del 15 M
De Norte a Sur de Este a Oeste la lucha sigue cueste lo que cueste

ngeles Diez
Rebelin


De Norte a Sur de Este a Oeste la lucha sigue cueste lo que cueste cantaba la marcha norte del 15 M al aproximarse al punto de encuentro con la Asamblea del barrio del Pilar. Arriba del parque, la gente del barrio estaba nerviosa, llevaban una hora esperando, traan comida, unas mesas, agua, paracetamol, pastillas para el estreimiento, crema para los pies todo lo que los miembros de la columna norte haban pedido por telfono. Llevaban das hablndose, presentndose por el twiter, contndose los sucesos del camino, los pueblos por los que pasaban, los recibimientos, los deseos de llegar a Madrid, el cansancio... y la ilusin.

De Norte a Sur de Este a Oste replicaban los vecinos desde la loma del Parque Norte. A lo lejos se divisaba un grupo que aceleraba el paso, nadie pudo esperar, empezaron todos a correr, se segua cantando como quien intercambia besos en la distancia. Todos se abrazaron y se llor de alegra. Por fin, los mensajes se hacan cuerpo.

Al poco fueron subiendo la loma ms vecinos. Algunos con mochilas, otros con bolsas de plstico del super. Mari y su marido suban una nevera. Los de la comisin de infraestructuras dijeron en la Asamblea pasada que los compaeros de las marchas estaban cansados de bocadillos as que una vecina haba preparado croquetas caseras, otra una olla con macarrones. Gerardo cuenta que en el super llenaron un carro con ms de 100 cervezas y que la cajera les mir raro pero que decidi no contarlas. Gerardo se re y dice eran ms de cien pero seguro no le pagan por contarlas. Gerardo anda y se mueve con dificultad porque tiene una discapacidad pero no se pierde una.

Nidia, Israel, Samuel, vienen de la Rioja. Nidia est en paro. Es profesora y ha caminado con su hermano Israel parte del trayecto. Sabe que en la Rioja les espera lo mismo que ya tenemos en Madrid: recortes, despidos, elevacin del ratio alumno-profesor, desaparicin de las tutoras, de los profesores de refuerzo, precarizacin laboral, aumento de la contratacin privada en los servicios, aumento de los concertados, ms fondos pblicos para la privada y menos para la pblica. - Mis padres estn desesperados con sus dos hijos en el 15 M, y ahora de marcha, pero qu mejor cosa voy a hacer que luchar por cambiar la situacin en la que vivo? que busque trabajo, imagnate, si llevo un ao en paro buscando! Yo les digo que tengo mucha suerte, que todo esto me ha pillado en paro y he podido venir a la marcha, a luchar por cambiar este sistema que jams me dar un trabajo digno. Samuel, otro riojano bromea cuando le pregunto de donde viene: - De la ciudad que rima con vagina -cmo?- De Logroo hombre!, era por si me hacas el chiste. Los compaeros bromean con l y le llaman Sr. Empresario. - Eres empresario de veras? No, que va. Es que el peridico Pblico me entrevist de camino, por lo de mis ampollas re-, les dije que era autnomo en paro y han escrito que soy empresario.

Me cuentan la historia de Aldelatif -una especie de encuentro csmico o de confluencia inexplicable-. Est harto de entrevistas pero cuando le dicen que soy del barrio me abraza: - Qu quieres que te cuente?. Me han dicho que eres argelino, un hombre del campo, que llevas 7 aos en la Rioja y que te has hecho todo el camino andando con la columna norte del movimiento;- s, soy argelino de origen pero he vivido 25 aos en Tnez y despus me march al norte de este pas. -Cmo es que dejaste Tnez? y cmo ves lo que ha pasado all? -Me march porque all no pasaba nada y no pareca que fuera a pasar. Yo saba que en algn lugar tena que ocurrir algo. He tenido la suerte de estar en este pas. En realidad el movimiento se uni a mi porque yo ya estaba caminando haca tiempo.

Aldelatif es un peregrino laico, una especie de visionario. Ha hecho una pancarta reivindicando el factor humano. Dice que algunos de sus compaeros no entienden, que no llevarn su pancarta pero que otros s. Cuenta que sus compaeros son maravillosos aunque son bastante cabezotas. En realidad, su encuentro con el 15M no es muy diferente del encuentro de mis vecinas amas de casa con los jvenes caminantes que de Bilbao, Vizcaya, Cantabria, Navarra, Burgos, Soria han recorrido kilmetros, han visto cosas que nosotros no podamos imaginar que estuvieran pasando en este pas y nos las han contado: en Otxandio, queran construir una desaladora y el pueblo no estaba de acuerdo, desde hace dos aos tienen una asamblea vinculante, el pueblo decide y el ayuntamiento acata. En Belorado, un pueblo de Burgos, cuando llegaron haba convocado en consejo a todos los vecinos en el teatro del pueblo para consulta y peticin de propuestas para tratar un problema municipal urgente, presenciaron un ejercicio de civismo increble, el alcalde slo actuaba de moderador. En Soria, en San Leonardo de Yage, van a cerrar la empresa emblemtica de puertas Norma, estn siendo vctimas del capitalismo. La comarca de Soria est sentenciada. Cuenta otro de nuestros caminantes vascos que ante el desastre de la poltica en algunos pueblos de menos de 100 vecinos no est seguro del nmero- se estn recuperando los Consejos, que l no saba que eso era posible.

Algunos de mis vecinos no comparten la forma de vestir, incluso algunos hbitos de estos caminantes, pero valoran que sean respetuosos, que pregunten, que escuchen. Todos ejercitan la paciencia. Dice un personaje de una novela de B. Copegui: lo contrario de hablar no es escuchar, es esperar. Esperar obliga a escuchar.

Alrededor de la noche del clido Madrid, entre los rboles del Parque norte, hace fresco. Nuestros caminantes nos ofrecen sus chaquetas. Un matrimonio de vecinos jubilados se han trado la silla de tijera, ya no tienen el cuerpo para tanto dicen-. Nosotros abrimos el corro y continuamos la charla. Hay alguna farola pero los rboles difuminan su luz. Estamos en un bosque. Los relatos chisporrotean. Slo las cuatro torres, igual de soberbias que de impotentes nos recuerdan que en realidad estamos en una entraa de la bestia.

Le pregunto a Nidia si todos han hecho todo el recorrido a pie. Me dice que no, que el recorrido completo de la columna norte han sido entre 40 y 50 personas, no lo tiene muy claro, a nuestro barrio llegaron unos 70. Las personas se les sumaban por tramos, caminaban con ellos, incluso pasaban la noche. Luego marchaban a trabajar. Me cuenta la historia de ngel. Un chico rubio con el pelo muy rizado, flaco y pensativo, que est en otro corro conversando: -l se uni a nosotros cuando al llegar a su pueblo organizamos una asamblea por la tarde. Cada vez que parbamos a hacer noche en algn sitio, organizbamos una Asamblea del 15 M. Quera unirse pero quera que se hicieran asambleas en su pueblo porque no haba. Se qued hasta que dej todo preparado para que los vecinos se reunieran a debatir todas las semanas, se cogi el coche, nos contact de nuevo y se uni a nuestra marcha. Me cuenta que hay una chica canadiense que vive en Logroo que tambin se les ha unido.

El sbado por la maana el campamento se desperez a la voz de churroooooooos! Los chicos de la comisin de infraestructuras del barrio no queran que a los compaeros les faltara de nada. Se convoc una Asamblea que acab enredada con los lemas de la pancarta para la llegada a Sol por la tarde. Despus de la difcil decisin entre 15 M o barbarie Somos como el viento del norte, imposible de derrotar, surgi el problema idiomtico: habr que ponerlo en vasco, tambin en cntabro no? Todos reconocan ser muy cabezotas para eso eran del norte! Al final, quien resolvi el problema fue la hora de comer y las viandas que mis vecinas ya haban extendido en las mesas.

Por la tarde, alrededor de las 5:30 ya se haba levantado el campamento. Dice una de mis vecinas que ella se tuvo que quedar con su marido a ayudar a un pobre chico que se qued encargado de recoger los trastos de los compaeros para meterlos en el coche de apoyo. - cmo se nota que t eres hijo de obreros! Los dems han salido para Sol, han dejado todo regado (toallas, ropa tendida, mochilas) y t aqu recogiendo. En Plaza de Castilla, al lado de los juzgados, ms de 200 personas esperaban a la columna. De nuevo se repiti el encuentro, las carreras, los abrazos, los saltos de alegra. Todos comenzamos a bajar la Castellana. En el camino se fueron uniendo vecinos y a los pocos metros los cnticos invitaban a tomar la castellana. As se hizo.

Nidia, la profesora riojana, me contaba que no le gusta que la llamen indignada: -hace dos meses estaba indignada, ms bien cabreada, pero ahora estoy ilusionada. En el trayecto, un compaero del barrio me present, a unos amigos asturianos que se haban sumado a nuestra columna. ngel, se haba trado a toda la familia desde Oviedo. No haba caminado pero era muy activo en las asambleas de su ciudad. Me dijo que era un militante de toda la vida pero que sus hijas eran apticas y desinteresadas, sin embargo, gracias al movimiento haba conseguido implicarlas. All estaban, con l, recorriendo la Castellana y coreando lo llaman democracia y no lo es, o ah est la cueva de Al baba cuando pasbamos por las torres de los bancos-. Piensa que se est produciendo un cambio de conciencia, que llevaba mucho tiempo esperndolo. ngel es aparejador.

Salimos de la Castellana hacia Almagro, luego Alonso Martnez, tomamos Fuencarral, ya ramos varios miles. Al conectar con La Gran Va hubo una sentada en el edificio de Telefnica. En la mente de todos el ERE (Expediente de regulacin de empleo), los 6000 despidos, la precarizacin de los nuevos contratos y sus grandes beneficios. Los lemas se entremezclan, como las personas del movimiento, y cada vez son ms anticapitalistas. Quiz por eso los medios y los socilogos se afanan afirmando que el movimiento pretende "revisar el sistema", o slo reformarlo.

Esperamos en la calle Montera hasta que nos comunicaron que las otras marchas ya estaban entrando en Sol. Nuestros caminantes encabezaron la entrada, corriendo y cantando: el pueblo unido jams ser vencido, de norte a sur, de este a oeste.

Nos sentamos en una plaza a rebosar de humanidad, de ganas de estar juntos, o como dice Nidia, de ilusin. En la asamblea se fueron completando los relatos. Apenas fragmentos del puzzle que es este pas y para el que no tenemos un foto de referencia. Solo el poder tiene esa imagen completa, forma parte de su fuerza para doblegarnos. Entre todos, desde los barrios, los pueblos y las ciudades estamos recomponiendo esa imagen. La columna Sur nos habl de la devastacin del campo, del retorno a los pueblos abandonados, de la lucha por la soberana alimentaria. Tambin nos hablaron de la implantacin de los transgnicos. Del noroeste nos contaron sobre la contaminacin de valles y montaas, de los ingentes gastos en infraestructuras que slo benefician a las constructoras En Cantabria se han vendido varios valles a una empresa estadounidense para extraer un gas que seguramente contaminar todo.

Voces roncas, pies hinchados, cansancio, pero tambin nuevas redes, conexiones, encuentros, nuevos compaeros. Las marchas han abierto un camino en la voluntad de todos: seguir caminando.




Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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