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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-07-2011

La manipulacin meditica acerca de los pases rabes

Vicen Navarro
Rebelin


Tengo que empezar este artculo subrayando que no tengo ninguna simpata por el coronel Gadaffi. Ya he escrito sobre este tema en varias ocasiones. Pero me molesta la manipulacin que la mayora de los medios de informacin estn haciendo en su cobertura de lo que ocurre en Libia, manipulacin que aparece incluso con mayor claridad cuando se compara con los reportajes de estos mismos medios sobre la situacin en otros pases en los que la represin sobre la poblacin, por parte del dictador que comanda el pas, es incluso mayor.

En cualquier guerra, los medios de informacin de mayor difusin juegan un papel clave en la creacin de la opinin popular favorable al que se considera bando amigo y desfavorable al enemigo. El ejemplo ms conocido es el ocurrido en la primera guerra del Golfo, durante el periodo 1990-1991, cuando una nia de 15 aos explic su testimonio frente al Congreso de EEUU, en el que indic con toda serie de detalles lo que ella haba visto en un hospital de Kuwait, invadido por las tropas de Saddam Hussein de Iraq. En su testimonio seal que soldados iraques haban sacado a los bebs de las incubadoras y los haban dejado morir. La indignacin de los congresistas estadounidenses, y ms tarde de la poblacin, jug un papel clave en la posterior votacin de apoyo del Congreso a la intervencin militar de las tropas de EEUU en Kuwait. Ms tarde se descubri que tal joven, que se haba presentado como ayudante de enfermera en el hospital de Kuwait citado en su testimonio, era la hija del embajador de aquel pas en Washington, y que no se haba movido de Washington durante toda la guerra (citado en el artculo Those Lybian atrocities: Do they really stand up?, de Patrick Cockburn en CounterPunch, 20 de junio de 2011, del cual extraigo gran parte de los datos presentados en este artculo).

Algo semejante est ocurriendo en la guerra de Libia. Alexander Cockburn, uno de los periodistas ms agudos y crticos de las culturas mediticas y polticas de EEUU, seala, en su columna semanal en The Nation del 27.06.11, que en las ltimas tres declaraciones sobre derechos humanos que ha realizado el grupo G-8 (el grupo de pases ms poderosos del mundo), Libia es el pas que acapara mayor atencin, siendo citado catorce veces. Bahrein, o Arabia Saud, regimenes casi feudales, donde existe una represin brutal (no hay otra manera de definirlo), no aparecen ni una vez. Mientras, los dirigentes de los pases del G-8, la mayora de los cuales se presenta como los grandes defensores de los derechos humanos, estn presentando la intervencin de la OTAN en Libia como un ejemplo de su compromiso en su defensa de la democracia. Y, para resaltar su compromiso, estn demonizando al coronel Gadaffi, distribuyendo y promoviendo informacin de dudosa credibilidad.

Como parte de esta demonizacin en los mayores medios de difusin, se ha denunciado la supuesta violacin masiva de mujeres llevadas a cabo sistemticamente por las tropas de Gadaffi en las zonas rebeldes. Esta acusacin se ha aceptado como vlida por el fiscal Luis Moreno Ocampo, del Tribunal Internacional de Justicia (International Criminal Court), el cual ha indicado que el coronel Gadaffi haba dado rdenes para que sus fuerzas actuaran con tal nivel de violencia contra las mujeres. Y la Sra. Hillary Clinton, Secretaria de Estado de EEUU (cargo equivalente a Ministra de Asuntos Exteriores), tambin seal su honda preocupacin por tales violaciones masivas llevadas a cabo por las tropas del coronel Gadaffi.

Ni que decir tiene que, como en la mayora de guerras, ha habido casos de violacin de mujeres, siendo el caso ms conocido el ocurrido a Iman al-Obeidi, quien se present en un hotel de Trpoli, y frente a los periodistas internacionales denunci que haba sido violada por las fuerzas de seguridad del Estado libio, caso que despert, con razn, una enorme indignacin.

Ahora bien, las violaciones en casos concretos que naturalmente deben denunciarse- es distinto a la violacin masiva como estrategia de terror por parte de las fuerzas militares, que es de lo que se acusa a las tropas de Gadaffi. Instituciones tan crebles como Amnista Internacional y Human Rights Watch han sealado que no han encontrado evidencia de ello. Y ambas instituciones tienen personal trabajando a lo largo del territorio libio. Diana Eltahawy, experta en Libia dentro de Amnista Internacional, ha indicado que no ha encontrado evidencia de tales hechos. Y lo mismo ha dicho Liesl Gerntholtz, de Human Rights Watch.

Repito, pues, que no hay dudas de que el coronel Gadaffi es un dictador con escasos escrpulos. Pero hay muchos otros que son incluso peores y son aliados de EEUU y de la Unin Europea, tales como Arabia Saud, y de las cuales los medios de mayor difusin no estn informando.

El silencio meditico sobre Arabia Saud

El caso ms flagrante de violacin de derechos humanos en los pases rabes es Arabia Saud, el gran aliado de EEUU y de la Unin Europea en el mundo rabe, que es de los peores regmenes existentes hoy en el mundo. Wajeha al Huwaider, la bien conocida defensora saud de los derechos humanos de la oprimida sociedad saud, en su entrevista en el mismo nmero del semanario The Nation, afirma que la mitad de la poblacin, es decir, las mujeres, estn enormemente oprimidas en aquel pas. No pueden votar, no pueden salir elegidas como cargos representativos, no pueden conducir un coche, no pueden estar en ninguna habitacin en la que haya slo un hombre (que no sea un familiar suyo), no pueden tomar decisiones que afecten a su educacin, a sus viajes, a su matrimonio, a su trabajo, a su atencin mdica y a sus finanzas, sin el permiso de un hombre. Es ms, las mujeres slo pueden recibir la mitad que los hombres cuando heredan una propiedad y su testimonio en cualquier declaracin vale la mitad que la declaracin del hombre.

Cuando el entrevistador del semanario le pidi a Wajeha al-Huwaider cmo valoraba y cmo interpretaba el silencio de los gobiernos de EEUU y de la Unin Europea que justifican sus intervenciones militares bajo la pretendida defensa de los derechos humanos, ella respondi: Nunca he tenido ninguna expectativa de los gobiernos que usted cita. Ellos son cmplices de esta enorme opresin. Su necesidad del petrleo (Arabia Saud es la mayor fuente de petrleo del mundo) toma precedente sobre cualquier retrica, vaca de cualquier significado. Y en otro momento de la entrevista seal: La represin contra la mujer es sintomtica de una enorme represin sobre toda la sociedad, y que abarca a todos, incluyendo a los hombres y jvenes. Hoy los jvenes van a la crcel por llevar el pelo largo, por ejemplo. Es difcil encontrar una sociedad donde el miedo est tan extendido como en mi pas.

Hasta aqu el reportaje de una luchadora por los derechos humanos en Arabia Saud. Al lector espaol apenas se le informa de estas realidades, y se le manipula constantemente. En teora las tropas de la OTAN, incluidas las espaolas, estn luchando en Afganistn para impedir que los talibanes tomen el poder. Segn tal argumentacin, la OTAN, con las tropas espaolas incluidas, debera estar interviniendo Arabia Saud, donde una secta religiosa (que poco tiene que envidiar a los talibanes por su brutalidad) tiene pleno dominio, siendo el mejor amigo de Occidente, el cual le enva las armas con las cuales reprimir a su poblacin (Alemania acaba de vender 200 tanques para combates urbanos). Como prueba de tal amistad, Arabia Saud ahora enva tropas a Libia para defender a los demcratas frente al tirano Gadaffi. Es extraordinario el nivel de incoherencia al cual se ha llegado en esta supuesta defensa de los derechos humanos.

Una ltima observacin. Est claro que los pases de la OTAN no estn respetando la resolucin 1970 de las Naciones Unidas, cuyo nico objetivo era proteger a la poblacin civil de Libia. En lugar de ello, tal misin se ha convertido en una intervencin encaminada a la derrota de Gadaffi, una intervencin que tiene todas las caractersticas de ser, llmesele como se la llame, una guerra. De ah que en EEUU, el Congreso ha exigido al Presidente Obama que no pueda continuar esta accin blica sin haber tenido antes una autorizacin del Congreso, tal como seala la Ley. A ello responde la Administracin Obama con el argumento de que, en realidad, no es una guerra. No hay vctimas estadounidenses, no hay tropas de EEUU en el territorio de Libia, y no hay una participacin masiva del Ejrcito estadounidense. Es decir, si no hay vctimas de EEUU no se puede llamar guerra, y ello a pesar de que dos terceras partes de las tropas que participan en la guerra son de EEUU. La falta de resolucin de tal guerra est llevando a una frustracin de la poblacin en EEUU, subrayando que EEUU debiera retirarse, lo cual es tambin la opinin de BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudfrica), que estn mediando en el conflicto. Toda esta informacin no ha aparecido en los medios.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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