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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-07-2011

La gran cuestin: la desglobalizacin

J. Verstrynge, M. Monereo, M. Candel, S. Lpez Arnal, A. Santamara y M. Riera
Rebelin


Algo se est moviendo. Empez hacindolo primero en las profundidades sociales e intelectuales y ahora est aflorando a la superficie. El caso paradigmtico es el de los movimientos populares de inspiracin 15M. Pero otro movimiento de calado similar est irrumpiendo, trastocando los parmetros clsicos de derecha e izquierda, avanzando en pura transversalidad. Se trata de la cuestin de la des-mundializacin, palabra maldita, que ha ido apareciendo bajo apelativos distintos: reciprocidad, proteccionismo, intercambio equitativo, regulacin, relocalizacin El porqu del retorno al primer plano de este enfoque econmico, social y ecolgico requiere anlisis, reflexin y sobre todo accin.

En el origen de la actual depresin econmica hallamos el triunfo, a partir de la dcada de los 80, del libre-cambio y de la libre circulacin de capitales, pilares bsicos ambos de una concepcin anglosajona e imperial de la economa. La marcha hacia la mundializacin sera el corolario de dicho triunfo, hoy transformado en aventura catastrfica. Es conocido que en la base de esta depresin se encuentra la burbuja financiera, producto del credo y de las prcticas ultraliberales que han colocado el planeta a los pies de los detentadores del capital.

Pero hay que remontarse ms atrs. En 1945 los USA imponen su moneda para sustituir al patrn de cambio oro, y fuerzan las polticas. Esto ltimo era lgico dada la formidable sobrecapacidad de produccin norteamericana a la que necesariamente haba que dar salida. La presencia de la URSS fren este ltimo pilar de la estrategia norteamericana, mientras que el keynesianismo (por cierto, claramente proteccionista), entonces tercera va, ni, ni, obstaculizaba y regulaba la libertad de circulacin de capitales. Sin embargo, el final del bloque sovitico va a cambiar radicalmente el panorama. Sin el enemigo rojo enfrente, ni rival serio en Europa (pues la entrada de Gran Bretaa en el Mercado Comn va a iniciar el desarme econmico del continente), los USA van a poder as imponer su modelo. Se inicia entonces la marcha hacia la mundializacin, que esencialmente consiste en un conjunto de polticas basadas en la privatizacin de los bienes pblicos, la desregulacin de los controles sociales y estatales del capital y, como antes se ha dicho, la libre circulacin de mercancas y capitales y, por ende, el dominio econmico y al final poltico de las grandes transnacionales.

Ahora bien, mundializacin, en la ptica imperial anglosajona, equivale a establecer una guerra econmica de todos contra todos. Guerra que se va a llevar a cabo en varios mbitos, pero sobre todo en relacin con la remuneracin del factor trabajo, convertido en la variable fundamental de todas las polticas de ajuste. En la lgica neoliberal, en un sistema de libre-cambio, los salarios tienden a alinearse a la baja en todos los pases y el resultado ser la contraccin de la demanda y la tendencia a una sobreproduccin permanente. Es lo que Marx llamaba crisis de realizacin, caracterstica del sistema capitalista basado en la plusvala. Un bien producido no le reporta beneficio econmico alguno al fabricante hasta que el consumidor lo compra y lo paga. Haba, pues, que sostener el consumo de otra forma, y si ortodoxia ultraliberal por medio ello implicaba reducir dficit, esa misma ortodoxia se inclin por: si tu salario no da para tu consumo, entonces endudate!!.

No es que ah se iniciara la burbuja financiera (sta es congnita a un sistema en el que los capitales circulan libremente y donde el conjunto de la economa se financiariza cada vez ms), pero s se vuelve hiperblica, monstruosa. Y como el neoliberalismo dominante impide, en Europa, al Banco Central comprar y emitir deuda por orden de los Gobiernos, a estos solo les queda endeudarse cada vez ms. Y as sigui la noria de la burbuja financiera hasta convertirse en crisis de las deudas soberanas. Maniatados los Gobiernos por las disposiciones emanadas de Bruselas a las que previamente se haban comprometido los Gobiernos en sucesivos Tratados, las consecuencias de la crisis deban recaer necesariamente en los ms dbiles: los asalariados; los jubilados; los jvenes; los desempleados.

Nosotros pensamos que hay que atacar el problema en su raz. Europa y en pases como Francia hay abierta una gran polmica al respecto debe abandonar el dogma del libre-cambio y empezar a practicar la preferencia comunitaria en el marco de una nueva poltica econmica. No cerrndose cual fortaleza, pero s protegiendo los sectores econmicos sometidos a una excesiva presin exterior. Por qu tendra un continente de centenares de millones de habitantes que descuidar su mercado interior para seguir desgastndose en una guerra econmica mundial que en el fondo slo le concierne tangencialmente? Medidas proteccionistas adecuadas, bien pensadas, no solo protegeran a nuestras industrias y sus asalariados frente a una competencia irresistible, sino que, al obligar a absorber nuestros excedentes que ya no iran tanto al exterior, se producira un aumento de salarios indispensable para impulsar la demanda. El salario dejara as de ser un mero coste para volver a ser instrumento de crecimiento y de progreso econmico. Ello unido a que la relocalizacin de fbricas, el producir en proximidad, cuadrara con el anhelo ecolgico de la poblacin

Estos planteamientos van ms all de los alineamientos convencionales de la derecha y la izquierda que conocemos. Sugieren la necesidad de construir, en el medio plazo, una formacin, democrtica y popular, que vea la poltica desde los de abajo, y que sea desde esa perspectiva desde donde site el debate entre derecha e izquierda y no al revs. Ciertamente se trata de algo que no casa ni con el euroliberalismo dominante ni con el debilitamiento del papel regulador del Estado, ni con la desaparicin del poder constituyente de la ciudadana, es decir, de la soberana popular.

Los datos estn ah. Segn un sondeo francs del 19 de mayo pasado, el 65% de los entrevistados pide que se aumenten los aranceles frente a los productos de los pases emergentes. El 80% aboga por una preferencia europea. El 84% considera que la apertura de las fronteras tiene consecuencias negativas sobre el empleo; el 78%, que tiene consecuencias negativas sobre el nivel de los salarios; y el 57%, sobre el precio de los productos de consumo Y as van sumndose defensores de las tesis proteccionistas, procedentes de muy diferentes tradiciones polticas y econmicas. Y en Espaa? Pero no nos equivoquemos, el proteccionismo es solo un instrumento para una nueva poltica y no es lo fundamental. Lo decisivo sera lo que podramos llamar el hilo rojo que une a Robespierre con Marx, es decir, el quin decide?: los grupos oligrquicos del poder econmico, eso que llaman eufemsticamente los mercados, o la ciudadana democrticamente organizada? Lo fundamental es entonces la defensa de la soberana popular. La democracia entendida como autogobierno de las personas pretende subordinar el mercado a las necesidades sociales y que sea el poder ciudadano quien organice la vida social.

Desmundializar o desglobalizar, como escribi hace tiempo Walden Bello, significa pensar en otro tipo de sociedad social y ecolgicamente sostenible que priorice lo local, las relaciones armoniosas con el medio y que haga de la emancipacin de los seres humanos el aspecto central de una poltica pensada para las mayoras sociales. En definitiva, proteger a nuestras sociedades del carcter depredador del capitalismo financiero.

Este texto lo firman: Jorge Verstrynge, Manuel Monereo, Miguel Candel, Salvador Lpez Arnal, Antonio Santamara y Miguel Riera

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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