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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-08-2011

Libia, ms guerras y otros mitos
Vinimos, vimos, destruimos, olvidamos

William Blum
Global Research

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Hablemos de Libia

El 9 de julio particip en una manifestacin frente a la Casa Blanca, cuyo tema era Detengan los bombardeos en Libia! La ltima vez que haba participado en una protesta contra bombardeos estadounidenses de otro pas, que la Casa Blanca presentaba como intervencin humanitaria, como lo hace ahora, fue en 1999 durante los 78 das de bombardeo de Serbia. Entonces asist a un par de manifestaciones semejantes y en ambas fui virtualmente el nico estadounidense presente. El resto, tal vez dos docenas, eran casi todos serbios. Intervencin humanitaria es una excelente estrategia propagandstica del imperialismo, especialmente en el mercado estadounidense. Los estadounidenses estn desesperados por renovar su preciosa fe en que EE.UU. solo quiere lo mejor: que todava somos los buenos.

Esta vez haba unas 100 personas en la protesta. No s si algunos eran libios, pero haba un elemento nuevo casi la mitad de los manifestantes eran negros, que marchaban con letreros que decan: Dejen de bombardear frica!

Haba otro elemento nuevo gente que apoyaba el bombardeo de Libia, que nos enfrentaba desde su lado de Pennsylvania Avenue a unos 15 metros. Eran sobre todo libios, que probablemente vivan en el rea, que solo demostraban elogios y amor por EE.UU. y la OTAN. Su tema era que Gadafi era tan malo que apoyaran cualquier cosa para librarse de l, incluso bombardeos diarios de su pas, que ahora exceden los 78 das de Serbia. Yo, claro est, atraves la calle y comenc discusiones con algunos de ellos. Les deca todo el tiempo: Yo odio a ese hombre [apuntando a la Casa Blanca] tanto como vosotros odiis a Gadafi. Pensis que por ello debiera apoyar el bombardeo de Washington? Destruir los hermosos monumentos y edificios de esta ciudad, as como matar a la gente?

Ninguno de los libios intent siquiera de responder a mi pregunta. Solo repitieron sus vituperios contra Gadafi. Usted no comprende. Tenemos que librarnos de Gadafi. Es muy brutal. (Vea el vdeo de CNN de la inmensa manifestacin del 1 de julio en Trpoli para tener una idea de hasta qu punto los puntos de vista de esos libios estn lejos de ser universales en su pas.)

Pero por lo menos tenis educacin y atencin mdica gratuita, seal. Es mucho ms de lo que tenemos aqu. Y Libia tiene el mejor nivel de vida de toda la regin, por lo menos lo tena antes de los bombardeos de la OTAN y de EE.UU. Si Gadafi es brutal, qu son los otros dirigentes de la regin que Washington ha apoyado desde hace tiempo?

Uno replic que haban tenido educacin gratuita bajo el rey, quien fue derrocado por Gadafi. Tuve mis dudas al respecto, pero no saba con seguridad si era incorrecto, as que respond: Y qu? Gadafi por lo menos no elimin la educacin libre como lo hicieron los dirigentes en Inglaterra en los ltimos aos.

Un agente de polica apareci de repente y me oblig a volver a mi lado de la calle. Estoy seguro de que si lo hubiera presionado para que me diera una explicacin, el polica habra dicho que era para impedir que estallara la violencia. Pero nunca hubo ningn peligro de que algo semejante sucediera: otro ejemplo de la mentalidad de Estado policial estadounidense orden y control son ms importantes que las libertades civiles, ante todo.

La mayora de los estadounidenses probablemente hubieran exclamado al escuchar mi discusin con los libios algo como: Bueno, no importa cunto odie al presidente; todava se puede librar de l en una eleccin. Los libios no pueden hacer eso.

Y yo hubiera replicado: Es verdad. Tengo la libertad de reemplazar a George W. Bush por Barack H. Obama. Qu alegra! Mientras nuestras elecciones sean abrumadoramente determinadas por el dinero, nada de alguna importancia cambiar.

Anotacin al margen: En medio de toda la tristeza y el horror que rodean la masacre en Noruega, no debemos perder de vista el hecho de que la pequea y pacfica Noruega particip en el bombardeo de Yugoslavia en 1999, ha enviado tropas a Iraq, tiene tropas en Afganistn y ha suministrado aviones de guerra para los bombardeos de Libia de la OTAN. Los adolescentes de esos pases que perdieron sus vidas por la maquinaria letal de EE.UU./OTAN queran vivir hasta ser adultos y ancianos tanto como los adolescentes en Noruega. Con toda la condena del extremismo que ahora escuchamos en Noruega y en todo el mundo debemos preguntar si esta conducta del gobierno noruego, as como la de EE.UU. y de la OTAN no son extremistas.

El muro de Berln otro mito de la Guerra Fra

Dentro de poco, los medios occidentales acelerarn los motores de su propaganda para solemnizar el 50 aniversario de la ereccin del Muro de Berln, el 13 de agosto de 1961. Reaparecern todos los clichs de la Guerra Fra del Mundo Libre contra la Tirana Comunista y repetirn la simple historia de cmo lleg a existir el muro: En 1961, los comunistas de Berln Oriental construyeron un muro para impedir que sus ciudadanos oprimidos escaparan a Berln Occidental y a la libertad. Por qu? Porque a los rojos no les gusta que la gente sea libre, que conozca la verdad. Qu otras razones podra haber habido?

Primero que nada, antes de que se construyera el muro miles de alemanes orientales viajaban cada da al Oeste a trabajar y volvan al Este por la noche; muchos iban y venan para hacer compras o por otros motivos. De modo que evidentemente no eran retenidos en el Este contra su voluntad. Por qu entonces se construy el muro? Hubo dos razones principales:

  1. Occidente estaba acosando a Alemania Oriental con una vigorosa campaa de reclutamiento de profesionales y trabajadores calificados alemanes orientales, que haban sido educados a costa del gobierno comunista. Esto llev a una seria crisis de trabajo y produccin en el Este. Como una indicacin de este hecho, el New York Times inform en 1963: Berln Occidental sufri econmicamente por el muro debido a la prdida de unos 60.000 trabajadores capacitados que viajaban a diario de sus casas en Berln Este a sus puestos de trabajo en Berln Occidental. [1]

En 1999, USA Today inform: Cuando se derrumb el Muro de Berln [1989], los alemanes orientales imaginaban una vida de libertad en la cual los bienes de consumo seran abundantes y las incomodidades desapareceran. Diez aos despus, un notable 51% dice que eran ms felices con el comunismo. [2] Sondeos anteriores probablemente hubieran mostrado que an ms de 51% expresaba un sentimiento semejante, porque muchos de los que recordaban la vida en Alemania Oriental con cierto afecto haban muerto durante esos diez aos; aunque diez aos despus, en 2009, el Washington Post pudo informar que: Los occidentales dicen que estn hastiados con la tendencia de sus homlogos orientales a mostrar nostalgia por los tiempos del comunismo. [3]

En el periodo posterior a la unificacin naci un nuevo proverbio ruso y europeo oriental: Todo lo que los comunistas decan sobre el comunismo era una mentira, pero todo lo que decan sobre el capitalismo result ser verdad. Tambin habra que sealar que la divisin de Alemania en dos Estados en 1949 que prepar el terreno para los 40 aos de hostilidad de la Guerra Fra fue una decisin estadounidense, no sovitica. [4]

  1. Durante los aos cincuenta, los halcones estadounidenses de la Guerra Fra en Alemania Occidental establecieron una brutal campaa de sabotaje y subversin contra Alemania Oriental destinada a desestabilizar la maquinaria econmica y administrativa de ese pas. La CIA y otros servicios de inteligencia y militares de EE.UU. reclutaron, equiparon, entrenaron y financiaron a grupos e individuos activistas alemanes, del Oeste y del Este, para que realizaran acciones que cubran el espectro desde la delincuencia juvenil al terrorismo; cualquier cosa por dificultar la vida de los alemanes orientales y debilitar su apoyo al gobierno; cualquier cosa por lograr que los rojos fueran impopulares.

Fue una empresa extraordinaria. EE.UU. y sus agentes utilizaron explosivos, incendi os, cortocircuitos, y otros mtodos para daar centrales elctricas, astilleros, canales, muelles, edificios pblicos, gasolineras, el transporte pblico, puentes, etc.; descarrilaron trenes de carga, e hirieron gravemente a trabajadores; quemaron 12 vagones de un tren de carga y destruyeron las mangueras de alta presin de otros; utilizaron cidos para daar maquinaria vital en fbricas; echaron arena en la turbina de una fbrica, provocando su ruptura; incendiaron una fbrica de produccin de baldosas; promovieron el trabajo lento en las fbricas; mataron con veneno a 7.000 vacas en una lechera cooperativa; agregaron jabn a leche en polvo destinada a las escuelas alemanas orientales; posean, cuando fueron arrestados, grandes cantidades del veneno cantaridina con el que planeaban producir cigarrillos envenenados para matar a dirigentes alemanes orientales; hicieron estallar bombas ftidas para perturbar reuniones polticas; trataron de trastornar un Festival Mundial de la Juventud en Berln Oriental enviando invitaciones falsificadas, promesas falsas de alojamiento y comida gratuita, avisos falsos de anulaciones, etc.; realizaron ataques con explosivos, bombas incendiarias, y equipos para pinchar neumticos; forjaron y distribuyeron grandes cantidades de tarjetas de racionamiento de alimentos para causar confusin, escasez y resentimiento; enviaron resoluciones tributarias y otras directivas y documentos gubernamentales falsificados para fomentar la desorganizacin y la ineficiencia en la industria y los sindicados todo esto y mucho ms. [5]

El Centro Internacional para Acadmicos Woodrow Wilson, de Washington, DC, formado por halcones de la Guerra Fra, en uno de sus Documentos de Trabajo de Historia Internacional de la Guerra Fra(N58, p.9) seala: La frontera abierta en Berln expona a la RDA [Alemania Oriental] a un masivo espionaje y subversin y, como muestran dos documentos en los apndices, su cierre dio ms seguridad al Estado Comunista.

Durante todos los aos cincuenta, los alemanes orientales y la Unin Sovitica presentaron repetidamente quejas a los antiguos aliados de los soviticos en Occidente y a las Naciones Unidas por actividades especficas de sabotaje y espionaje y demandaron el cierre de las oficinas en Alemania Occidental que segn ellos eran responsables, y suministraron sus nombres y direcciones. Sus quejas no fueron tomadas en consideracin. Inevitablemente, los alemanes orientales comenzaron a restringir la entrada al pas desde Occidente, lo que finalmente condujo al infame Muro. Sin embargo, incluso despus de la construccin del muro hubo emigracin legal regular, aunque limitada, de Este a Oeste. En 1984, por ejemplo, Alemania Oriental permiti que se fueran 40.000 personas. En 1985, los peridicos alemanes orientales afirmaron que ms de 20.000 antiguos ciudadanos que se haban establecido en el Oeste queran volver al pas despus de su desilusin con el sistema capitalista. El gobierno alemn occidental dijo que 14.300 alemanes orientales haban regresado durante los 10 aos anteriores. [6]

Tampoco debemos olvidar que Europa Oriental lleg a ser comunista porque Hitler, con la aprobacin de Occidente, la utiliz como un camino para llegar a la Unin Sovitica a fin de eliminar para siempre el bolchevismo, y que los rusos en la Primera y Segunda Guerra Mundial, perdieron cerca de 40 millones de vidas porque Occidente utiliz ese camino para invadir Rusia. No debiera sorprender que despus de la Segunda Guerra Mundial, la Unin Sovitica estuviera determinada a cerrar ese camino.

Vinimos, vimos, destruimos, olvidamos

Un resumen actualizado del encantador historial de la poltica exterior de EE.UU. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, EE.UU.:

  1. Intent derrocar a ms de 50 gobiernos, en su mayora democrticamente elegidos. [7]
  2. Intent reprimir un movimiento populista o nacionalista en 20 pases- [8]
  3. Interfiri groseramente en elecciones democrticas en por lo menos 30 pases. [9]
  4. Lanz bombas sobre gente de ms de 30 pases. [10]
  5. Intent asesinar a ms de 50 dirigentes extranjeros. [11]

En total: Desde 1945, EE.UU. ha realizado una o ms de las acciones mencionadas, en una o ms ocasiones, en los siguientes 69 pases (ms de un tercio de los pases del mundo):


Mapa del mundo de las intervenciones de EE.UU.

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El mundo oculto de la economa

Cuando se lee algo sobre temas econmicos en las noticias, como ser sobre la crisis en Grecia o el caos hipotecario de Wall Street y los bancos, a veces uno se queda desconcertado por la aparente complejidad, que nadie parece capaz de descifrar o explicar a tu satisfaccin en ingls simple. Bueno, ciertamente no puedo explicarlo todo yo, pero s que el problema no es necesariamente que vosotros y yo seamos analfabetos econmicos. El problema es a menudo que los expertos discuten estos temas como si estuvisemos frente a reglas o leyes duras y fijas, que no deben ser violadas, con una base cientfica, sanas desde el punto de vista matemtico y racionales; cuando, en realidad, una gran parte de lo que sucede en el mundo real de la economa y en la arena del anlisis experto de ese mundo, se basa significativamente en polticas partidistas sectarias, ideologa, titulares en las noticias, especulacin, manipulacin, psicologa (vea la extrema insensatez y absurdidad del aumento o cada diaria de los precios de las acciones), tratos entre bastidores de los poderosos, y el poder excesivo otorgado a, y la confianza depositada en, agencias de calificacin de riesgo y aseguradores de diversos tipos totalmente corruptos. Las agencias como Moody's y Standard and Poor's son pandillas de extorsionadores pagad nuestros exorbitantes honorarios u os damos una mala calificacin, ante la cual inversionistas y gobiernos se inclinan como si fueran el resultado de un estudio analtico completamente objetivo y un impresionante estudio analtico.

Y luego existen las excepciones para que los pases poderosos puedan hacer cosas que no se permite que hagan los pases ms pequeos, como Grecia, pero todo es explicado en trminos de las inexorables leyes de la economa.

Y cuando todas las dems explicaciones no suenan plausibles, los expertos recurren a la ley de la oferta y la demanda. Pero esa ley fue revocada hace aos; basta el intento de explicar el coste de la gasolina basndose en ella, pero es solo un ejemplo.

Hay mucho que encubrir, muchos motivos por los cuales los protagonistas del mundo financiero no pueden ser tan francos como debieran, tan sinceros como el pblico y los inversionistas pueden suponer que son.

Consideremos el dficit presupuestario de EE.UU., que provoca tantas palabras alarmantes. Lo que no nos dicen es que el perodo ms prspero en la historia estadounidense fue en las dcadas despus de la Segunda Guerra Mundial de 1946 a 1973. Y adivinen qu? Tuvimos un dficit presupuestario en la gran mayora de esos aos. Obviamente, ese dficit no fue un impedimento para el crecimiento y la creciente prosperidad en EE.UU. una prosperidad compartida mucho mejor que ahora. No obstante, nos ofrecen frecuentemente la idea de la santidad de un presupuesto equilibrado. sta y otras crisis son generalmente exageradas por motivos polticos; la actual crisis por el techo de la deuda, por ejemplo. Paul Craig Roberts, ex secretario adjunto del Tesoro bajo Reagan, ahora columnista independiente, seala que no importa si se aumenta el techo de la deuda, el gobierno de EE.UU. no va irse a la bancarrota Si Goldman Sachs es demasiado grande para quebrar, ciertamente, el gobierno de EE.UU. tambin lo es.

En temas econmicos que ocupan mucho a los medios, como ser el techo de la deuda, una de las claves ocultas para comprender lo que est sucediendo es a menudo el ansia perenne de los conservadores por privatizar la Seguridad Social y Medicare. Si se comprende eso, ciertas cosas se entienden mucho mejor. Naomi Klein seala que el seudo debate sobre el techo de la deuda es una guerra de clases manifiesta, librada por los ultra ricos contra todos los dems, y ya es hora de que los estadounidenses le pongan un lmite.

Hay que considerar tambin el valor relativo de las monedas internacionales, Lgicamente, razonablemente, si la libra britnica es cambiada por dos dlares, uno debiera poder comprar en Washington bienes y servicios por dos dlares que costaran una libra en Londres. En la vida real, claro est, es una excepcin bastante frecuente a la regla. En su lugar, en sitios llamados bolsas en Nueva York y Chicago y Londres y Zurich y Frankfurt un puado de sujetos que no hacen nada socialmente til se juntan todos los das en una gran sala, y entre numerosos gritos ensordecedores, ordenadores activos, y muchos trozos de papel, fijan un valor para la libra, as como para un barril de petrleo, una libra de panceta, y varios otros productos bsicos que afectan nuestras vidas diarias. Por qu tienen tanta influencia en el mundo real, la economa real, y nuestras vidas reales, esos especuladores y parsitos?

Como norma general, compaeros, como una solucin de mltiple uso para nuestros males econmicos, recordad lo siguiente: Seguiremos para siempre dando vueltas en crculos de crisis hasta que las grandes instituciones sean nacionalizadas o colocadas de otra manera bajo control democrtico. Omos hablar mucho sobre austeridad. Bueno, la austeridad tiene que terminar por alcanzar a los sper ricos. Hay millones (sic) de millonarios y multimillonarios en EE.UU. y Europa. Mientras los gobiernos quiebran, los billones de dlares de esa gente deben ser fuertemente gravados o confiscados para terminar con los interminables sufrimientos del otro 95% de la humanidad. Dios mo, sueno como un (ahogo, jadeo) socialista?

Notas

[1] New York Times, June 27, 1963, p.12 ↩

[2] USA Today, October 11, 1999, p.1 ↩

[3] Washington Post, May 12, 2009; vea una historia similar November 5, 2009 ↩

[4] Carolyn Eisenberg, Drawing the Line: The American Decision to Divide Germany, 1944-1949 (1996); o vea una breve resea del libro de Kai Bird en The Nation, December [4]16, 1996↩

[5] Vea William Blum, Killing Hope: US Military and CIA Interventions Since World War II, p.400, note 8, para una lista de fuentes sobre los detalles de sabotaje y subversin↩

[6] The Guardian (London), March 7, 1985 ↩

[7] http://killinghope.org/essays6/othrow.htm

[8] http://killinghope.org/bblum6/suppress.html

[9] Vea captulo 18 of Rogue State: A Guide to the World's Only Superpower agregue Palestina, 2006 a la lista↩

[10] http://killinghope.org/superogue/bomb.htm

[11] http://killinghope.org/bblum6/assass.htm

.

William Blum es autor de:

Killing Hope: US Military and CIA Interventions Since World War 2

Rogue State: A Guide to the World's Only Superpower

West-Bloc Dissident: A Cold War Memoir

Freeing the World to Death: Essays on the American Empire

Partes de estos libros pueden ser ledas en: at www.killinghope.org

killinghope.org

Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=25821



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