Portada :: Ecologa social :: Agua, el oro del siglo XXI
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-04-2005

Ni segura ni barata, pero privada

Anil Netto
IPS

Ninguna empresa privada ha brindado agua ms limpia, segura y barata a las comunidades que ms la precisan. Sin embargo, instituciones financieras multilaterales y grupos industriales continan impulsando las privatizaciones.


Si tuviera que mencionar algn acuerdo de privatizacin del agua que haya dado buenos resultados... No se me ocurre ninguno, dijo desde Manila la investigadora Mary Ann Manahan, del grupo de desarrollo Focus on the Global South, en dilogo telefnico con IPS.

En contraste, el excelente desempeo de algunas empresas pblicas en Asia ha demolido el argumento de que la participacin del sector privado es la nica forma de aumentar la eficiencia en la gestin del agua.

Grandes urbes como Osaka, Phnom Penh y Penang, donde el agua es administrada por el Estado, han tenido un desempeo mucho mejor que Yakarta y Manila, capitales de Indonesia y Filipinas, donde se han realizado masivas privatizaciones de los servicios en sectores clave.

En Osaka, por ejemplo, el nivel de agua e ingresos perdidos debido a filtraciones y a facturas impagas es de apenas siete por ciento, en Penang de 19 y en Phnom Penh de 26 por ciento. En contraste, ese nivel asciende a 51 por ciento en Yakarta y a 62 por ciento en Manila.

La britnica Thames Water Plc y la francesa Suez-Lyonnaise operan respectivamente las redes de agua y saneamiento de Yakarta y Manila, que experimentaron los mayores programas de privatizacin de servicios de agua del mundo.

Sin embargo, las programas de privatizacin aun son impulsados con vigor por instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial y el Banco Asitico de Desarrollo, junto con grupos de presin como la Asociacin Mundial del Agua y el Consejo Mundial del Agua.

Manahan estim que el Banco Mundial ha aumentado sus crditos para proyectos hdricos de 546 millones de dlares en 2002 a 3.000 millones en 2005.

Sin embargo, no hay seales de que esto haya llevado agua ms limpia y accesible a las poblaciones marginales, seal.

Adems, la Unin Europea present iniciativas en la Organizacin Mundial del Comercio para abrir los servicios nacionales de agua potable y saneamiento a las grandes empresas extranjeras.

De hecho, desde mediados de la dcada de 1990, los pases en desarrollo han sido presionados para privatizar sus servicios mediante asociaciones pblico-privadas.

Pero muchos de estos programas han resultado desastrosos: las tarifas aumentaron, los objetivos de obras y abastecimiento no se cumplieron, y las prdidas financieras se acumularon.

En vista de estos resultados, muchas multinacionales occidentales que alguna vez ansiaron proyectos de privatizacin intentan salir rpidamente de sus negocios en pases asiticos en desarrollo. Ahora prefieren restringirse a proyectos y mercados ms seguros, por ejemplo en Japn y Corea del Sur.

Los crticos de las privatizaciones del agua sealan que las empresas privadas tienden a concentrar sus servicios en los consumidores urbanos, mientras que las personas que ms necesitan el agua residen en reas rurales.

Peor aun, muchas firmas privadas desvan recursos hdricos del campo a las ciudades, afirm el economista Charles Santiago, coordinador del grupo Monitoring Sustainability of Globalization, de Kuala Lumpur.

Lo hacen de dos formas: canalizando agua de zonas rurales a urbanas y extrayendo agua mineral de reas rurales para producir agua embotellada, que se consume principalmente en las ciudades, dijo a IPS.

Adems, la experiencia en ciudades de Asia y otras regiones indica que, cuando las empresas multinacionales entran en escena, las tarifas aumentan invariablemente.

En Manila, por ejemplo, el gobierno promovi la privatizacin como la solucin a la crtica situacin hdrica de la capital y prometi que no habra aumentos en cinco aos, record Manahan.

Pero entre 1997 y 2003, Maynilad Water Services, concesionaria de la zona oeste de Manila, aument sus tarifas 400 por ciento, y Manila Water Company, concesionaria de la zona este, las increment 700 por ciento en el mismo perodo.

La solucin del gobierno filipino ante el fracaso de los acuerdos de privatizacin fue la rehabilitacin. Pero Manahan prefiere llamar a las cosas por su nombre. Fue un rescate financiero, afirm.

Grupos de la sociedad civil se rebelaron contra esta situacin e iniciaron una accin judicial para frenar la rehabilitacin en curso, con el argumento de que se opone al inters pblico y ser una carga para consumidores y contribuyentes.

En Tailandia y Malasia, coaliciones de la sociedad civil lanzaron campaas contra los planes gubernamentales de privatizacin.

Manahan tiene su propia solucin para el dilema que enfrentan muchos gobiernos asiticos, inspirada en el ejemplo de la meridional ciudad brasilea de Porto Alegre, que recuper los servicios de agua de manos privadas en un proceso participativo y mejor notablemente la gestin del recurso.

Debe democratizarse el proceso de decisiones sobre la administracin del agua en la comunidad. El agua es una necesidad bsica y debe permanecer en manos pblicas, inst Manahan.

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter