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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-08-2011

La crisis como coartada y la emboscada de Obama a los derechos sociales

Michael Hudson
New Economic Perspectives


"En vez de disfrutar de lo que la Era Progresista anticipaba una evolucin hacia el socialismo, con un Estado capaz de suministrar las infraestructuras bsicas y de satisfacer otras necesidades mediante subsidios, a lo que estamos asistiendo en nuestro tiempo es a una recada en un neofeudalismo. La diferencia, evidentemente, es que esta vez la sociedad no est controlada por militares terratenientes. Las finanzas cumplen hoy el papel que antao cumpli la fuerza militar. En vez de estar atadas a la tierra como en el feudalismo, las familias de nuestros das pueden donde les da la gana, siempre que contraigan una deuda de por vida para pagar la hipoteca de cualquier vivienda que compren. Nuestra sociedad no paga una renta de la tierra ni tributa a los conquistadores; nosotros pagamos a los banqueros. As como el acceso a la tierra era la condicin necesaria para que las familias pudieran comer bajo el feudalismo, ahora se necesita acceso al crdito, al agua, a la asistencia mdica, a las pensiones o a la seguridad Social y otras necesidades bsicas, y hay que pagar intereses, peajes y rentas monoplicas a una oligarqua neofeudal que se desplaza con desparpajo de los EEUU a Irlanda y Grecia"

"Es verdad que el Presidente Clinton consigui un supervit presupuestario. La economa sobrevivi porque el sistema bancario comercial proporcion cobrando intereses el crdito necesario para crecer. Para forzar de nuevo a la economa a apoyarse en Wall Street, y no en el Estado, el gobierno necesita dejar de incurrir en dficits presupuestarios. La economa se enfrenta entonces a un dilema: o bien se contrae virulentamente, o bien deriva prcticamente todo su excedente a los bancos en concepto de renta econmica dimanante del privilegio de poder crear crdito."


Ya saben ustedes que el cara a cara a cuenta de la deuda est tan melodramticamente escenificado como una exhibicin de la Federacin mundial de lucha libre cuando Obama blande la manifiestamente huera amenaza de que si el Congreso "no aborda los duros desafos de los derechos sociales y la reforma fiscal", no habr dinero para pagar los cheques de la Seguridad Social del prximo mes. En su discurso sobre la deuda del pasado 25 de julio, Obama amenaz: si suspendemos pagos, no tendremos suficiente dinero para pagar todas nuestras facturas, incluidos los cheques de la Seguridad Social, las ayudas a los veteranos y los contratos del Estado con miles de empresas privadas."

Eso no es, ni por asomo, cierto. Pero se ha convertido en tema de amedrentamiento durante una semana, precisamente desde que el Presidente pronunci palabras casi idnticas en su entrevista con el conductor del programa Evening News de la CBS, Scott Pelley.

Huelga decir que el gobierno dispondr de suficiente dinero para pagar los cheques mensuales de la Seguridad Social. La administracin de la Seguridad Social tiene sus propios ahorros (en bonos del Tesoro). Ya s que los juristas como Obama y prcticamente todos los presidentes norteamericanos raramente entienden los problemas de la teora econmica. Pero este es un asunto jurdico. Obama no puede ignorar que la Seguridad Social es solvente, con garantas lquidas para pagar durante muchas dcadas. Sin embargo, Obama ha puesto a la Seguridad Social en un destacadsimo lugar de su lista de blancos.

La explicacin ms razonable de esta amenaza vaca es que Obama, generando pnico entre las personas mayores, busca generarles la esperanza de que, de uno u otro modo, el acuerdo presupuestario que trata de forjar para ganar su mano pueda salvarlas a ellas tambin. La verdad, ni que decir tiene, es que estn siendo conducidas al matadero econmico. (Y ni una palabra correctiva para recordar al Presidente la realidad financiera por parte del Secretario del Tesoro, Geithner ese sectario de la rubineconoma [1], ni del neoliberal presidente de la Fed, Bernanke, ni de nadie de la administracin demcrata de Wallstreet.)

Es un timo. Obama ha venido para enterrar la Seguridad Social, Medicare y Medicaid, no para salvarlas, sino para matarlas. Eso estuvo claro desde el comienzo mismo de su administracin, cuando nombr su Comisin para la Reduccin del Dficit, encabezada por el enemigo confeso de la Seguridad Social que es el Senador republicano Alan Simpson (Wyoming) y el jefe de personal de la rubineconoma bajo Clinton, Erskine Bowles. Los ltimos nombramientos de Obama, republicanos y demcratas conservadores delegados por el Congreso para reformular el cdigo fiscal de manera bipartidista para evitar su rechazo, no es sino un ardid para aprobar una "reforma" fiscal imposible de aprobar por unos representantes democrticamente elegidos.

El demonio anda siempre entre los detalles. Y los cabilderos de Wall Street siempre han sabido poner esos detalles en manos de sus congresistas favoritos y de sus senadores de cmara. Y en esta caso, cuentan adems con el Presidente, que les pidi consejo a la hora de formar su gabinete sobre los mejores nombres para actuar de facttums del secuestro del gobierno por los intereses de Wall Street y crear un "socialismo para los ricos".

No existe tal cosa, huelga decirlo. Cuando los gobiernos son dirigidos por los ricos, eso se llama oligarqua. Los dilogos de Platn ilustran: en vez de ver a las sociedades como democracias u oligarquas, lo mejor era verlas en movimiento. Las democracias tendan a la polarizacin econmica (singularmente, entre acreedores y deudores), degenerando en oligarquas. stas, a su vez, tendan a convertirse en aristocracias hereditarias. Con el tiempo, las familias de viso terminaran luchando entre s, y un grupo como el de Clstenes en la Atenas del 507 antes de nuestra Era "reclutara al pueblo para su partido" y creara la democracia. Y as proseguira el eterno tringulo.

Eso es lo que est pasando en nuestro das. En vez de disfrutar de lo que la Era Progresista anticipaba una evolucin hacia el socialismo, con un Estado capaz de suministrar las infraestructuras bsicas y de satisfacer otras necesidades mediante subsidios, a lo que estamos asistiendo en nuestro tiempo es a una recada en un neofeudalismo. La diferencia, evidentemente, es que esta vez la sociedad no est controlada por militares terratenientes. Las finanzas cumplen hoy el papel que antao cumpli la fuerza militar. En vez de estar atadas a la tierra como en el feudalismo, las familias de nuestros das pueden donde les da la gana, siempre que contraigan una deuda de por vida para pagar la hipoteca de cualquier vivienda que compren.

Nuestra sociedad no paga una renta de la tierra ni tributa a los conquistadores; nosotros pagamos a los banqueros. As como el acceso a la tierra era la condicin necesaria para que las familias pudieran comer bajo el feudalismo, ahora se necesita acceso al crdito, al agua, a la asistencia mdica, a las pensiones o a la seguridad Social y otras necesidades bsicas, y hay que pagar intereses, peajes y rentas monoplicas a una oligarqua neofeudal que se desplaza con desparpajo de los EEUU a Irlanda y Grecia.

El gobierno de los EEUU ha gastado 13 billones de dlares en rescates financieros desde la cada de Lehman Brothers en septiembre de 2008. Pero Obama alerta de que, de aqu a treinta aos, la financiacin de la Seguridad Social puede llegar a tener 1 billn de dlares de dficit. Hay que evitar que urja ahora a desmantelar los planes para esos pagos.

Dirase que los 13 billones usados es todo el dinero que realmente tiene el gobierno. Las empresas de Wall Street cogieron el dinero y echaron a correr. No hay bastante para pagar la Seguridad Social, Medicare y otros gastos sociales que los Demcratas conservadores y los Republicanos planean ahora cortar.

No inmediatamente. El plan consiste en "empapelar" la actual crisis delegando los planes a una segunda Comisin de Reduccin del Dficit formada por miembros del Congreso.

Aqu tenemos, finalmente, el "Cambio en que poder creer". Despus de todo, los cambios reales resultan siempre sorprendentes.

La crisis falsificada

Normalmente, se necesita una crisis para crear un vaco en el que inyectar esos detalles txicos. A Wall Street no le gustan las crisis reales, claro est, salvo para lograr ganancias especulativas instantneamente operadas por computadora en la cotidiana fibrilacin de los actuales mercados zigzaguenates. Pero cuando se trata de dinero en serio, se prefiere la ilusin de una crisis melodramticamente escenificada para proporcionar el mximo de emocin a la audiencia, un poco al estilo de un buen montador de pelculas al montar una secuencia. Atropellar el veloz tren a la chica atrapada en los rales? Escapar a tiempo?

El tren es la deuda; la chica, supuestamente, la economa norteamericana. Pero resulta que, en realidad, es Wall Street disfrazado. Y la cosa es una comedia nada divina. Obama ofrece un plan que parece muy Republicano. Pero los Republicanos dicen que nanay. Se genera la ilusin de una batalla real. Dicen que Obama es socialista.

Los Demcratas manifiestan su desconcierto ante la amenaza de tamao obsequio. "Dnde est el Obama real?", se preguntan. Pero parece que el Obama real ha resultado ser un impostor Republicano de Wall Street disfrazado de Demcrata. Eso es lo que es el Comit de Direccin Demcrata: una panda de Demcratas de Wall Street.

Los Demcratas clintonianos constituyen el partido natural para deshacer lo construido por Roosevelt y los antiguos Demcratas. Un Senado genuinamente Demcrata jams tolerara tamaos obsequios a Wall Street, ni tamaa traicin a su electorado urbano, si lo propusiera un presidente Republicano. Obama les est vacilando.

Esto es lo que el prximo presidente Republicano podr tranquilamente decir: "Ya sabis que Obama apoyar cualquier cosa que queramos los Republicanos. Si no queris una poltica Republicana, tenis que votar por m como presidente. Porque un Congreso dominado por los Demcratas se opondr a una poltica Republicana, si la proponemos nosotros. Pero si la propone Obama, el Congreso estar desarmado y no se podr resistir."

Lo mismo ocurre en Gran Bretaa, en donde se llam al Partido Laborista para culminar la obra que haban empezado los Conservadores, para lo que se necesitaba un Nuevo Laborismo capaz de torcer la oposicin popular a la privatizacin de los ferrocarriles y al obsequio financiero que signific la Asociacin Publico/Privado en la construccin de lneas subterrneas de metro. Y es la misma historia con Francia, en donde un gobierno socialista apoy el programa de privatizaciones dictado por el Banco Central Europeo.

Un vistazo a las falacias ms comunes

Dondequiera y cuandoquiera que se encuentre a autoridades pblicas y a periodistas repitiendo de consuno como un mantra algo que es un craso error econmico, uno puede estar totalmente seguro de que hay intereses creados de por medio. El sector financiero, singularmente, busca inducir a los votantes a la errnea creencia de que la economa entrar en crisis si Wall Street no tiene va libre: normalmente, va libre de impuestos y regulaciones.

La primera falacia de Obama consiste en equiparar el presupuesto pblico y el presupuesto familiar. Pero las familias no pueden firmar pagars y exigir al resto del mundo que considere esos pagars como moneda propia. Slo los Estados pueden hacer eso. Es un privilegio que los bancos estn ahora deseosos de conseguir: la capacidad de crear crdito de la nada en sus pantallas de computador y cargar los correspondientes intereses por lo que les resulta prcticamente gratis y lo que los Estados pueden, en efecto, crear gratuitamente de la nada.

"Bueno, cualquier familia sabe que se puede manejar una pequea tarjeta de crdito. Pero si seguimos por el camino actual, nuestra deuda creciente nos costar puestos de trabajo y daar gravemente a nuestra economa". Slo que las economas necesitan dinero pblico para crecer, y ese dinero slo se consigue incurriendo en dficits presupuestarios federales. Esa ha sido la esencia del gasto pblico anticclico keynesiano durante ms de medio siglo. Hasta ahora, haba sido poltica oficial del Partido Demcrata.

Es verdad que el Presidente Clinton consigui un supervit presupuestario. La economa sobrevivi porque el sistema bancario comercial proporcion (cobrando intereses) el crdito necesario para crecer. Para forzar de nuevo a la economa a apoyarse en Wall Street, y no en el Estado, el gobierno necesita dejar de incurrir en dficits presupuestarios. La economa se enfrenta entonces a un dilema: o bien se contrae virulentamente, o bien deriva prcticamente todo su excedente a los bancos en concepto de renta econmica dimanante del privilegio de poder crear crdito.

Obama pretende tambin que las agencias de calificacin crediticia sean capaces de actuar como mascotas de sus clientes, las grandes entidades financieras, haciendo que toda la economa en su conjunto pague tasas de inters an ms elevadas a sus entidades emisoras de tarjetas de crdito y a sus bancos. "Por vez primera en le historia", teatraliz Obama, "la calificacin de triple A de que goza nuestro pas podra degradarse, dejando a los inversores de todo el mundo en la duda de si los EEUU siguen siendo una buena apuesta. Las tasas de inters se dispararan, lo que tendra consecuencias en las tarjetas de crdito, en las hipotecas y en los crditos para los automviles, lo que se traducira en un enorme incremento de la carga impositiva soportada por los norteamericanos".

La realidad es la contraria: tener supervit fiscal es lo que incrementara los tipos de inters, arrojando a la economa al cautiverio del sistema bancario. La administracin Obama est ahora plenamente inmersa en la fase de retrica orwelliana.

Durante el discurso de Obama, no pude evitar la sensacin de que ya haba odo todo eso antes. Y entonces, me acord. Fue en 2008, cuando el entonces Secretario del Tesoro Henry Paulson trataba de replicar al argumento de Sheila Bair de que todos los depositantes asegurados en la FDIC [Corporacin Federal de Seguros de Depsitos, por sus siglas en ingls] podran esquivar la crisis de septiembre, con slo que los especuladores sin escrpulos perdieran las ganancias que haban esperado sacar creando crdito de la nada. "Si se permitiera el colapso del sistema financiero", advirti Paulson en su discurso en la Biblioteca Ronald Reagan, "sera el pueblo norteamericano quien terminara pagando el precio. Esto nunca ha tenido nada que ver con los bancos; siempre ha tenido que ver con la continuacin de la prosperidad y las oportunidades para todos los norteamericanos".

Huelga decir que todo ha tenido y sigue teniendo que ver con los bancos. Wall Street sabe que, para conseguir suficientes votos en el Congreso a fin de deshacer el New Deal, la Seguridad Social, Medicare y Medicaid, hay que contar con un presidente Demcrata en el ejercicio del cargo. Un Congreso Demcrata bloqueara cualquier iniciativa que pudiera tomar un presidente Republicano para proceder al tipo de recortes que Obama est patrocinando. Pero la oposicin de los congresistas Demcratas queda paralizada cuando es el propio Presidente Obama el presidente liberal-progresista por excelencia, el Tony Blair americano quien oficia como maestro de ceremonias del recorte de derechos sociales y la yugulacin del gasto pblico.

As como la City londinense apoy al Partido Laborista britnico, a sabiendas de que el Partido Conservador no podra dar pasos tan radicales como la privatizacin de los ferrocarriles y del sistema de metro subterrneo de Londres; as como los socialdemcratas islandeses hundieron la economa en una servidumbre deudora respecto de Gran Bretaa y Holanda; as como el Partido Socialista griego encabeza ahora la lucha por las privatizaciones y los rescates bancarios; as, en EEUU, el Partido Demcrata entrega a sus bases electorales trabajadores urbanos, sealadamente las minoras raciales y los pobres, los ms perjudicados por el plan de austeridad del Presidente Obama a Wall Street.

De modo, pues, que Obama est haciendo lo que todo demagogo: entregar a su electorado a quienes le financian las campaas electorales, es decir, a Wall Street. Yves Smith ha dicho acertadamente que Obama "revierte el momento chino de Nixon".

Los Republicanos ayudan abstenindose de presentar un candidato presidencial propio creble. Lo que da a Obama un margen para moverse hacia la derecha del espectro poltico. Tan a la derecha, que son sus propios Demcratas quienes constituyen ahora la avanzadilla hostil a la Seguridad Social, no los Republicanos.

Todo lo cual resulta harto ms hacedero bajo la oportuna presin propiciada por un clima de pnico. Ya les funcion, despus de todo, en septiembre de 2008 para el plan de rescates bancarios (TARP). El melodrama del rescate de Wall Street de entonces puede entenderse como un ensayo preparatorio del actual teatro con el tope de la deuda en el marco incomparable de la coartada de la crisis.

NOTA T.: [1] Un neologismo corriente hoy en EEUU, derivado del todopoderoso Rubin, Secretario del Tesoro bajo la administracin Clinton, antiguo alto ejecutivo del banco Goldman Sachs y hombre clave en el impulso de las contrarreformas neoliberales en los EEUU de los aos 90.

Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y despus en el Hudson Institute. En 1990 colabor en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor econmico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaa primaria presidencial demcrata y ha asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canad, Mxico y Letonia, as como al Instituto de Naciones Unidas para la Formacin y la Investigacin. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Mnima Estrella

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4343


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