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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-04-2005

Las desigualdades del TLC EUCA vistas desde los textiles

Mara Eugenia Trejos
Alainet


INTRODUCCIN

Para definir una posicin frente a lo negociado en el tema de textiles, en el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Centroamrica (TLCEUCARD), es conveniente reconocer que sus efectos no son homogneos, y que deben examinarse desde diferentes sectores y dimensiones. La pregunta que puede guiar la reflexin es: a quines favorece y a quines perjudica el acuerdo sobre textiles en el TLCEUCARD? La respuesta se ha dividido en las siguientes cuatro dimensiones, precisamente para diferenciar esos diversos mbitos o sectores sociales: la produccin para el mercado interno, el desarrollo industrial y nacional, los trabajadores y las trabajadoras y las grandes corporaciones transnacionales.

Pero antes de pasar a la respuesta, es necesario identificar algunos elementos que ayudan a comprender mejor cul es la situacin de la industria de prendas de vestir en Centroamrica (que es la que, en realidad, interesa) y cules son sus vnculos internacionales. Con ello se podr contestar la pregunta que se formula con mayores elementos.

1. LA INDUSTRIA DE PRENDAS DE VESTIR EN CENTROAMRICA

1.1 La entrada de Centroamrica en el mercado internacional

La transformacin, que lleva a la conformacin internacional actual de la industria de prendas de vestir, se inici en la dcada de los cincuenta -y, sobre todo, sesenta- del siglo pasado, cuando la produccin proveniente de Japn empieza su insercin en el mercado estadounidense. Ya entonces algunas empresas de esta ltima nacionalidad empiezan a contratar produccin en Japn y a relocalizar sus plantas dentro de Estados Unidos, en bsqueda de fuerza de trabajo barata y no sindicalizada. Por su parte, el gobierno de ese pas logra el primer acuerdo con Japn, en 1957, para limitar las importaciones provenientes de este ltimo. En las dcadas siguientes los pases que ingresaron en el mercado estadounidense fueron Hong Kong, y luego Corea y Taiwn. En los noventas Mxico y China se convierten en los principales abastecedores de ropa a Estados Unidos, y entonces los pases de la llamada Cuenca del Caribe tambin tienen una participacin importante en ese mercado[1].

Las empresas estadounidenses de esa rama enfrentan la competencia extranjera a travs de la bsqueda de productos que requieren lotes pequeos y costura compleja[2]; la fragmentacin del proceso productivo y el desplazamiento de todo o parte de ste, dentro o fuera del pas; la subcontratacin de parte de la produccin; y la racionalizacin de la produccin con innovaciones tecnolgicas o con nuevos sistemas productivos[3]. Estas estrategias empresariales son acompaadas de medidas tomadas por el gobierno de Estados Unidos y por la Organizacin de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI). El primero continu estableciendo mecanismos -que ha llamado arreglos- para limitar las importaciones de prendas de vestir de su pas. Uno de los ms conocidos es el Arreglo Multifibras de 1974, que establece una serie de cuotas de importacin, y se concreta a travs de arreglos bilaterales. Este arreglo es sustituido por el Acuerdo de los Textiles y el Vestido de la Organizacin Mundial del Comercio (OMC), de 1994, que define un proceso de eliminacin de cuotas en 10 aos, que terminaron al finalizar el ao 2004.

Para las prendas de vestir provenientes del Caribe se han aplicado medidas arancelarias que eliminan impuestos sobre los componentes producidos en Estados Unidos. El requisito ha ido volvindose ms restrictivo ya que, en 1965, se peda que se produjeran con telas cortadas en ese pas; en 1987 se ampliaron las cuotas, pero se exiga que las telas fueran cortadas y fabricadas en Estados Unidos. En el ao 2000 se hizo una ampliacin de la Iniciativa para la Cuenca del Caribe (que permite el acceso a Estados Unidos, libre de aranceles, para ciertos productos) para incorporar prendas de vestir -entre otros-. En ella se permite el ingreso, sin cuotas ni aranceles, de prendas de vestir cortadas en Estados Unidos, y producidas con telas e hilos estadounidenses; tambin pone cuotas para otros productos provenientes de pases de la Cuenca del Caribe, Canad, Israel o Mxico[4].

Estas medidas se venan complementando, desde 1971, con la promocin y apoyo a la creacin de zonas francas de exportacin, por parte de la ONUDI. En estos espacios industriales se aplican exenciones de impuestos, libertad de cambios de moneda, repatriacin de utilidades, facilidades financieras, tarifas especiales de transportes, posibilidades para el alquiler y compra de edificios y otros servicios[5].

La combinacin de estas medidas y apoyos es lo que conduce a las empresas transnacionales a fragmentar el proceso productivo, que se inicia en Estados Unidos (posteriormente entran algunos pases asiticos) con el diseo de las prendas y, muchas veces, el corte. En estas fases se logran los mayores niveles de automatizacin. El resto del proceso se relocaliza contratando o instalando plantas en pases, como los del Caribe, en las cuales se realizan las labores de ensamblado y acabado. Estas fases son menos automatizadas y, por tanto, requieren ms trabajo directo. Las prendas ya terminadas se envan a Estados Unidos, a travs de las cadenas de comercializacin y distribucin que estn, en su mayor parte, controladas por las mismas u otras- transnacionales.

Las plantas localizadas en Centroamrica participan, as, en una (o unas) fase de un proceso de produccin y distribucin que no es controlado internamente. Esas fases son, adems de menos automatizadas, menos rentables. En este marco se transforma la industria de prendas de vestir que pasa de estar orientada a satisfacer la demanda interna y de estar protegida de la competencia extranjera, a estar predominantemente dirigida al mercado externo y, al interior de la regin, a enfrentar la competencia con produccin proveniente de otras latitudes. Es decir, del predominio de la industria llamada de sustitucin de importaciones se pasa al predominio de la llamada industria maquiladora.

En las plantas maquiladoras predomina el trabajo menos calificado (o cuya calificacin no es socialmente reconocida[6]), y una gran dependencia de insumos y tecnologa importados, sin que el proceso se oriente hacia la innovacin o hacia el mejoramiento. Si bien en los ltimos aos hay una tendencia a realizar nuevas fases del proceso, como el corte y la elaboracin del patrn, predomina la introduccin de piezas cortadas que son cosidas internamente, y vuelvan a salir de los pases por medio de cadenas de distribucin controladas por las grandes corporaciones transnacionales, como ha sido ampliamente analizado[7].

1.2 La organizacin del trabajo en las nuevas plantas

En las plantas que se abren en Centroamrica con el fin de enviar la produccin hacia Estados Unidos, la productividad del trabajo, que debera resultar del mejoramiento tecnolgico, es sustituida por su intensidad. Esta es una constante en configuraciones de organizacin del trabajo tradicionales tanto como en nuevas configuraciones que se sitan entre un taylorismo informal y un toyotismo no polifuncional, pasando por una polivalencia o polifuncionalidad restringida[8]. En la primera se presenta una clara separacin entre la concepcin y la ejecucin del trabajo, en la que los/as operarios/as reciben instrucciones precisas y muy detalladas, adems de individuales, para la realizacin del trabajo. Cada operario/a realiza una sola operacin, muy especializada, en un proceso en que las mquinas estn dispuestas en lnea y la prenda en proceso es trasladada en bultos- por personal que se especializa en esa funcin de traslado. La gerencia con la ayuda de oficinas de planeacin- concentra el conocimiento del proceso en su conjunto y en sus detalles, organiza el tiempo y el ritmo de trabajo, y vigila el proceso para garantizar la reduccin de tiempos muertos. En esas oficinas de planeacin se realizan estudios de tiempos y movimientos y la gerencia vigila el proceso de forma autoritaria y directa, por medio de una jerarqua muy definida y con personal especializado en funciones de control. No hay ni aplicacin de tcnicas modernas (justo a tiempo, calidad total, control estadstico de procesos, etc.) ni espacios de participacin de los trabajadores y las trabajadoras en ningn tipo de decisiones o discusiones. Se le puede llamar taylorismo informal porque, si bien comparte con el taylorismo clsico las caractersticas anteriores, no formaliza por escrito las normas sobre procedimientos y distribucin de tareas y las relaciones gerencia-operarios/as pueden ser directas o estar mediadas por estructuras jerrquicas de diversos niveles. El diseo del proceso, la distribucin de tareas y la determinacin de los ritmos estn concentrados en oficinas o personal de alto nivel.

Lo fundamental de esta configuracin no es la disminucin de costos, la intercambiabilidad de las piezas o la productividad, sino la intensidad del trabajo. No es mejorar la tecnologa o la organizacin del trabajo para producir ms productos por unidad de tiempo con el mismo trabajo, que sera aumentar la productividad, sino incorporar ms cantidad de trabajo por unidad de tiempo, que es aumentar la intensidad del trabajo.

En el otro extremo, en las plantas de confeccin de prendas de vestir en Centroamrica, existe el toyotismo no polifuncional. Presentan muchas de las caractersticas del toyotismo, como son: polivalencia; rotacin interna; formacin permanente; justo a tiempo; salarios, ascensos y evaluaciones con mrgenes de discrecionalidad; trabajo en grupo; participacin del personal operativo en dar sugerencias para mejorar la produccin y decisiones estratgicas concentradas en la gerencia. En confeccin de ropa, sobre todo en la costura, generalmente es posible detener el proceso porque predomina la relacin de un/a trabajador/a-una mquina[9]. La polivalencia, no obstante, no est acompaada de polifuncionalidad, ya que el personal operativo no realiza funciones de mantenimiento excepto las bsicas como cambiar agujas y planchas y bajar el pie de la mquina, etc.- ni de supervisin o control de calidad, la disposicin de la maquinaria en mdulos slo se da en parte del proceso y las instrucciones al personal son muy precisas y con mediciones del tiempo. Estas diferencias con el toyotismo clsico permiten calificar a este toyotismo como no polifuncional aunque, como puede observarse, conserva lo central del toyotismo.

Al igual que en el toyotismo clsico, esos factores estn penetrados de mecanismos para obtener la lealtad y el compromiso de los trabajadores y las trabajadoras con la empresa, y para que los/as ltimos/as estn dispuestos/as a poner sus opiniones y sugerencias, as como su mayor esfuerzo laboral, al servicio de la empresa en forma voluntaria. Por ejemplo, la realizacin de reuniones con el personal operativo, para discutir problemas de produccin, conduce a la entrega, voluntaria, por parte de los trabajadores y las trabajadoras, del conocimiento sobre detalles del proceso productivo que contribuye a solucionar problemas; ello representa un trabajo intelectual orientado a favorecer los objetivos de la empresa, que no se usa para resolver problemas laborales. Otros mecanismos para generar sentimientos de lealtad, agradecimiento e identificacin con la empresa, son el solidarismo o la atencin de problemas psicolgicos, que son reconocidos por la misma gerencia como formas de mejorar la productividad[10]. As, esta configuracin de organizacin del trabajo procura la mayor intensidad del trabajo tanto con la polivalencia, la definicin de salarios individualizada, y la carga de trabajo abierta y sujeta a la presin de los/as pares del grupo de trabajo, como con las acciones que se presentan como orientadas a favorecer a los trabajadores y las trabajadoras.

Entre estas dos configuraciones extremas hay otras configuraciones como el taylorismo clsico o el que hemos llamado ajustado, la polivalencia o polifuncionalidad restringida, la produccin fragmentada en pequea escala y el oficio residual de costura o sastrera, pero no entraremos a analizarlas en este artculo[11].

1.3 El trabajo en las plantas de confeccin de ropa

La intensidad del trabajo, en las plantas de confeccin de prendas de vestir, se logra, adems de por la va de la lealtad e identificacin con la empresa, con los mecanismos de fijacin salarial. Al menos dos formas se pueden destacar: el pago por produccin y las metas de produccin.

En el primer caso se pone una tarifa por pieza trabajada (que se va aumentando cuando los/as operarios/as hacen ms de cierto nmero de piezas al da[12]), lo que obliga a trabajar a un ritmo acelerado para poder obtener cierto nivel de salario; en este caso hay una mayor intensidad, que equivale a lo que sera un mayor tiempo de trabajo: en cada hora se trabaja ms de lo que corresponde a una hora promedio. Adems, el salario no es fijo, sino variable segn las habilidades y el estado de nimo o el de salud de los trabajadores y las trabajadoras. En el segundo caso se ponen metas -de cantidad de piezas que deben terminar por da-. Si no lo logran, se quedan trabajando al final de la jornada. En este caso se combina lo anterior con una prolongacin de la jornada durante un tiempo extraordinario que no se reconoce como tal. En ambos casos se trata de ms cantidad de trabajo incorporado en la jornada laboral y, por lo tanto, mayores excedentes para la empresa.

Este gran esfuerzo productivo no se compensa con salarios altos, si se comparan con los estndares internacionales, ya que los salarios industriales mnimos en Centroamrica oscilan entre $1.7 y $7.9 por da mientras que, en Estados Unidos ascienden a $9.3 por hora[13]. Por otro lado, si bien se ha generado una importante cantidad de empleos en las maquiladoras de ropa, que se calculan en ms de 300.000 en la regin, las condiciones de trabajo presentan muchos problemas:

Inestabilidad laboral debida, entre otras cosas, a la existencia de un rgimen amplio, discrecional y libre de terminacin de la relacin de trabajo[14].

Altos niveles de exigencia y presin por aumentar la cantidad y por mejorar la calidad de la produccin, segn se ha documentado en mltiples estudios.

Problemas de salud y medio ambiente de trabajo, en una cantidad importante de plantas, relacionados con el ambiente fsico (iluminacin, ventilacin, humedad, espacio, ruido, sustancias qumicas y vibraciones), con las posturas y movimientos que generan problemas de salud (repeticin de movimientos, asientos inadecuados, mantenerse de pie, ritmo), con la higiene (servicios sanitarios inadecuados, ausencia de comedores, falta de limpieza), y con el trato al personal (dificultades para obtener permiso para ir al mdico y, ms an, para que los problemas de salud se consideren como enfermedades laborales, accidentes y mal trato por parte de las jefaturas)[15]. Tambin hay accidentes laborales.

Desde el punto de vista del gnero, se presenta cierto nivel de discriminacin hacia las mujeres y de reproduccin de roles tradicionales: se discriminan por edad, pues se buscan mujeres jvenes; se discriminan las casadas o en unin libre, cuando tienen hijos/as; y se discriminan si estn embarazadas[16]. Una vez en la planta se presentan despidos por maternidad o enfermedad, y precariedad en los servicios de cuido infantil[17]. Dentro del proceso de trabajo las mujeres tienden a estar concentradas en los trabajos menos pesados y cuya calificacin no es reconocida socialmente, como son la costura y las labores miscelneas, mientras que los hombres hacen el trabajo de bodega y corte (ms pesados) y el mantenimiento (que requiere calificacin formal)[18]. En los puestos de mando de bajo nivel supervisin y control de calidad- hay una participacin ms mezclada entre hombres y mujeres. Claro que se trata de puestos de bajo nivel de mando, en los cuales el ejercicio del poder es ms una idea que una realidad, como sugiere Coria[19].

Dificultades para organizarse y defender sus derechos, debido a una alta represin sindical.

Es decir, las maquiladoras que producen ropa para el mercado exterior estn insertas en las cadenas de produccin y distribucin controladas por grandes corporaciones transnacionales. El aporte local, en Centroamrica, se reduce a servicios como transporte, comunicacin, agua, etc. y fuerza de trabajo, y sta es, predominantemente, joven, femenina, pobre, de baja educacin formal, calificacin no reconocida socialmente y ninguna tradicin organizativa. Las empresas transnacionales logran acceder a esos trabajadores y esas trabajadoras directa o indirectamente (por medio de contratistas), y, en Estados Unidos, como migrantes, que son contratados/as junto a otras minoras (negros y negras) y mujeres, en condiciones muy inferiores a las promedio en ese pas.

As, se puede afirmar que, si bien en esta poca el capital se relocaliza en busca de diversas fuentes de excedentes, en la rama de prendas de vestir el acceso a fuerza de trabajo barata, con poca capacidad de respuesta y dispuesta a trabajar con una alta intensidad, es un factor de gran importancia, sino el ms importante, en ese desplazamiento. Lo barato de la fuerza de trabajo y lo intenso del trabajo se logran no slo a travs de salarios muy inferiores a los pagados en Estados Unidos, sino a travs del sistema de fijacin salarial y, en algunos casos, de la evasin o reduccin de algunos pagos: reduccin del salario directo, como el aguinaldo, las horas extras, las vacaciones; reduccin del salario indirecto como los pagos de la seguridad social; disminucin de gastos cuando se mantiene un inadecuado medio ambiente de trabajo; disminucin de pagos como indemnizacin por despido, por la facilidad para despedir que implica evitar los pagos derivados de la estabilidad laboral. Todo esto relacionado con la casi total ausencia de organizaciones autnomas que defiendan los derechos de los trabajadores y las trabajadoras y la falta de fiscalizacin por parte de los gobiernos[20].

2. LAS PRENDAS DE VESTIR EN EL TLC EUCA

Con la ubicacin anterior se puede volver a la pregunta que se hizo al principio: a quines favorece y a quines perjudica el acuerdo sobre textiles en el TLC EUCA? Como se dijo, la respuesta se ha dividido en cuatro dimensiones: la produccin para el mercado interno, el desarrollo industrial y nacional, los trabajadores y las trabajadoras y las grandes corporaciones transnacionales.

2.1 La produccin para el mercado interno es amenazada

En primer lugar, el TLCEUCARD establece que el ingreso, a Centroamrica, de los productos textiles y de prendas de vestir, fabricados en Estados Unidos, quedar libre de aranceles. Es decir, si bien hubo una amplia discusin sobre este tema (que, en Costa Rica, lleg hasta la X Ronda de negociaciones) no se defendieron los intereses de los productores para el mercado interno o centroamericano. En Costa Rica, por ejemplo, hay cerca de 300 empresas registradas (desde micro hasta medianas)[21] que producen ropa para el mercado interno y emplean a unas 3.000 personas[22]. Estas pequeas empresas no tienen el nivel tecnolgico ni el acceso a insumos que les podra permitir competir con la ropa proveniente de Estados Unidos pero, sobre todo, no tienen los subsidios y apoyos que otorga el gobierno de ese pas a sus industriales de textiles y prendas de vestir[23]. Por lo tanto, su sobrevivencia se pone en peligro con la entrada libre de ropa desde Estados Unidos.

En segundo lugar, el tratado incorpora la aplicacin de medidas de salvaguardia textil, que deberan limitar la importacin de ropa para proteger la produccin interna si se ve amenazada por las importaciones. Pero estas salvaguardias tienen muchas limitaciones: por un lado, slo pueden aplicarse durante 5 aos despus de la entrada en vigencia del tratado y por un perodo no mayor de 3 aos; por otro lado, slo se permiten si la amenaza a la produccin no se deriva de cambios en la tecnologa o en las preferencias del consumidor; por ltimo, exigen que se otorgue una compensacin equivalente al pas afectado (art. 3.23 u art. 3.29). Es decir, estas medidas no sern suficientes para garantizar la proteccin ni la sobrevivencia- de la produccin de ropa para el mercado interno.

A estos elementos incorporados en el TLC EUCA hay que agregar que la ropa dirigida al mercado interno se ha visto sumamente afectada por la importacin de ropa usada, en los ltimos aos. Lo que indica cmo la suma de todos estos factores conducira a la posible desaparicin de este sector productivo y al desplazamiento de sus trabajadores y trabajadoras.

2.2 Se renuncia al desarrollo industrial y nacional

El tratamiento del tema textil, en el TLCEUCARD, que se relaciona con la posibilidad de elaborar una poltica de desarrollo industrial o una estrategia de desarrollo nacional se puede observar en: el tratamiento arancelario a la importacin de prendas de vestir y el tratamiento preferencial a la inversin extranjera. La eliminacin de las cuotas, que se establece en el art. 3.22 del tratado, no puede considerarse como un resultado de esta negociacin, ya que el Acuerdo de Textiles y Vestuario de la OMC, de 1994, exige la eliminacin gradual de las cuotas a la importacin de prendas de vestir, para concluir con su eliminacin total a partir del 1 de enero de 2005.

El tratamiento arancelario preferencial, por Estados Unidos, exige que la ropa proveniente de Centroamrica sea originaria de los pases firmantes. Se acepta una excepcin si el componente de terceros pases no excede el 10% del peso total (art. 3.25.8). Es decir, ahora no se aplican cuotas sino slo preferencias arancelarias que permiten que casi toda la ropa pueda entrar libre de impuestos. Se agregan algunas excepciones como la posibilidad de que Nicaragua utilice telas o hilaza de algodn o fibra sinttica, y Costa Rica lana, provenientes de fuera del territorio de las Partes (anexo 3.27, art.1 y anexo 3.28, art. 1). Pero los pases de Centroamrica deben igualmente abrir sus fronteras a las telas e hilos provenientes de Estados Unidos, tambin subsidiados.

Estas disposiciones tienen dos implicaciones importantes: por un lado, no se toma ninguna medida de proteccin a la ropa proveniente de Centroamrica frente a la competencia de otros pases, en particular de China. La eliminacin de las cuotas de importacin de ropa, dentro del marco de la OMC, permite que la produccin proveniente de este ltimo pas tenga un mayor acceso al mercado estadounidense. De hecho, conforme se fueron reduciendo las cuotas -dentro de ese acuerdo de la OMC- aument considerablemente la participacin china en el mercado estadounidense, hasta llegar a representar un 60% del mismo[24]. Los pronsticos son que crecer an ms debido a la alta productividad, la buena calidad y el bajo precio de la produccin de prendas de vestir en ese pas. De hecho, ya en el primer mes del 2005, ao en que se empieza a aplicar la eliminacin de cuotas, las exportaciones de ropa china hacia Estados Unidos aumentaron un 39% (La Nacin, 12/3/2005:23A). La existencia de aranceles, que de todos modos se mantienen por un tiempo para la produccin proveniente de Centroamrica, no representa una compensacin suficiente frente a las ventajas que genera la reduccin de las cuotas, segn se ha demostrado en diferentes estudios[25]. En estas circunstancias, la ropa proveniente de Centroamrica difcilmente podr competir con aquella y no hay ninguna medida en el tratado que tiende a modificar esto.

Por otro lado, no se modifica la tendencia a la especializacin de Centroamrica en la confeccin de ropa y, dentro de sta, en las fases de costura y acabado. El sector mantendra su casi nula integracin vertical, porque no hay ninguna proteccin a la tela proveniente de Centroamrica ni ningn estmulo para que se lleguen a producir hilos y tela en la regin. El tratado elimina los aranceles para el ingreso a Centraomrica de la produccin proveniente de Estados Unidos, lo que har casi imposible que la tela y los hilos de la regin puedan competir con la tela y los hilos subsidiados de Estados Unidos. Adems, a la inversin extranjera no se le puede exigir que utilice insumos (hilos y tela, por ejemplo) nacionales o regionales, de manera que las empresas no tendrn ningn impedimiento para traerlos de afuera. Es decir, no hay ninguna medida que favorezca la integracin vertical de la industria ampliando la produccin de hilos y telas en Centroamrica, menos an en Costa Rica donde esta produccin es casi inexistente.

No se modificara la tendencia a la especializacin de Centroamrica en la produccin de ropa- en las fases intensivas en trabajo directo, como la costura y el acabado, ya que no hay ningn estmulo para la realizacin de otras fases en la regin, como el diseo. Tampoco se modifica la tendencia al control de las marcas, la distribucin y la comercializacin por parte de las corporaciones transnacionales, lo cual significara que las plantas ubicadas en Centroamrica mantendran sus vnculos con las cadenas controladas por las transnacionales cuyos centros de operaciones estn en Estados Unidos. Con esto, la regin continuara produciendo ropa con marcas transnacionales e insumos extranjeros, para que sea consumida por consumidores extranjeros y consumidoras extranjeras. Esto se complementa con el trato a la inversin extranjera.

2.3 Se favorece al capital transnacional

Las cuotas de importacin que han sido usadas tradicionalmente por los gobiernos de los pases desarrollados para proteger su industria- parecen haber llegado al momento en que las mismas transnacionales estn dispuestas a su eliminacin, para reducir barreras que les impiden moverse libremente a travs de los pases y proveedores y obtener ventajas de todo tipo como son: bajos salarios, incentivos gubernamentales, ausencia de sindicatos y los beneficios que se obtienen de la posibilidad de amenazar con trasladarse a otras regiones si no se cumplen sus reclamos[26].

Pero el tratado agrega a estas ventajas, un tratamiento a la inversin extranjera que slo favorece a las empresas transnacionales y no as a los pases de la regin centroamericana. Ese tratamiento incluye:

Trato nacional, que significa que el pas debe otorgarle un trato no menos favorable que el que otorgue, en circunstancias similares, a sus propios inversionistas (art. 10.3).

Trato de nacin ms favorecida, que significa que el pas otorgue un trato no menos favorable que el que otorgue, en circunstancias similares, a los inversionistas de cualquier otra Parte o de cualquier pas que no sea Parte (art. 10.4).

Libre transferencia de las ganancias. Es decir, Cada Parte permitir que todas las transferencias relacionadas con una inversin cubierta, se hagan libremente y sin demora desde y hacia su territorio (art. 10.8).

Prohibicin de exigir requisitos de desempeo, en relacin con los porcentajes de exportacin, el contenido nacional de la produccin, el uso de mercancas nacionales, la relacin entre las exportaciones e importaciones o con las entradas de divisas, la restriccin de la venta en el mercado nacional, la transferencia de tecnologa o de conocimiento (art. 10.9).

Posibilidad, para las empresas, de demandar a los estados y no a la inversa.

Estas condiciones dan total libertad al inversionista extranjero para moverse en las ramas o sectores en que lo desee, sin exigirle condiciones y sin poder privilegiar al inversionista nacional en ningn caso. En Mxico, que acept, en el Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte (TLCAN), incorporar un captulo de inversiones muy parecido, el resultado ha sido la orientacin de la inversin extranjera hacia el sector financiero-especulativo, un estancamiento de la produccin nacional y una reduccin de la produccin industrial que baj, en el 2003, en un 2%[27].

Es decir, las condiciones incluidas en el TLCEUCARD impiden definir qu tipo de productos nos interesa producir, qu insumos utilizar en esa produccin, qu nivel de integracin queremos obtener en la industria, cunto de lo producido queremos orientar el mercado interno y cmo generar algn desarrollo tecnolgico. Tambin significa renunciar a la posibilidad de garantizar que al menos parte de las ganancias generadas en el territorio nacional sern reinvertidas, as como renunciar al control nacional sobre algn proceso productivo que se llegue a considerar estratgico, como podra ser el alimentario.

La posibilidad de definir y aplicar estrategias de desarrollo pasa por tomar decisiones en esos y otros mbitos, como ha sido el caso de los pases hoy desarrollados, incluyendo a los llamados tigres asiticos. En todos ellos la inversin extranjera no fue tratada igual que la nacional: en algunos casos o perodos- se prohibi (Finlandia) y, en otros, se permiti pero con importantes condiciones (o requisitos de desempeo). Los requisitos han incluido asuntos como: la posibilidad de entrar slo en ciertas ramas (Japn); la obligacin de incorporar determinado contenido local y determinada proporcin de exportaciones (Corea); la transferencia tecnolgica (Corea y Taiwn) y los vnculos hacia adentro y hacia fuera (Taiwn); la presencia significativa de empresas estatales (Alemania, Francia); restricciones para la posesin de tierras o de ciertas compaas y la exigencia de que sean nacionales quienes estn en las directivas (Estados Unidos)[28].

Los estudios que se han realizado muestran que en los pases actualmente desarrollados un plan bien diseado de restricciones y requisitos de desempeo en las inversiones extranjeras ha sido un ingrediente clave en sus recetas para alcanzar el xito[29].

En sntesis, en el marco que establece el TLCEUCARD se favorece al capital extranjero con relacin al nacional y de tal manera que se renuncia al desarrollo nacional e inclusive, en un sentido ms restringido, al desarrollo solamente industrial. Con ello se permite -o consolida- la presencia de inversin extranjera en el sector financiero-especulativo, en la adquisicin de empresas ya existentes o en maquiladoras que no responden a las necesidades nacionales, sino a los requerimientos de expansin del gran capital transnacional. En los dos primeros casos no hay crecimiento; en el tercero se consolida la desintegracin de la produccin, se ampla la ya enorme brecha tecnolgica y se condena a nuestros pases a servir como espacio donde se realizan las fases de procesos productivos donde los excedentes se generan, sobre todo, sobre la base de la permanente presin para mantener o aumentar la intensidad del trabajo[30]. Uno de los mejores ejemplo de ello es la industria de la ropa.

2.4 Los trabajadores y las trabajadoras son los grandes perdedores/as[31]

Aparte de que el texto del tratado no garantiza el acceso al empleo ni su estabilidad, entre otras cosas porque no se pueden poner requisitos sobre empleo sino para obtener ciertas ventajas adicionales, lo ms importante es que se refuerza el tipo de empleo que se ha visto que genera la produccin maquiladora: inestable, con bajos estndares laborales, con bajos salarios, con ritmos muy intensos y sin organizaciones sindicales[32].

La fijacin de los salarios no se modificar, ya que el art. 16.8 la mantiene como decisin nacional. Es decir, se mantiene la presin para realizar un trabajo muy intenso, y se mantienen las diferencias salariales entre los pases y, con ello, la competencia entre los trabajadores y las trabajadoras de unos pases con los de otros pases, que los obliga a aceptar ingresos y estndares laborales muy bajos.

Los y las migrantes mantienen su situacin de inestabilidad y desproteccin que permite y refuerza la existencia del cordn de trabajadores y trabajadoras en el Norte y en el Sur, que facilita el acceso a ellos/as para las transnacionales. Explcitamente el art. 11.1.5 seala que Este Captulo no impone a una Parte ninguna obligacin respecto a un nacional de otra Parte que pretenda ingresar a su mercado de trabajo o que tenga empleo permanente en su territorio, ni de conferir ningn derecho a ese nacional, respecto a dicho acceso o empleo (art. 11.1.5). En el caso mexicano, con el TLCAN, los indocumentados y las indocumentadas, en Estados Unidos, pasaron de 2 a 4 millones entre 1990 y 2000[33].

Adems, se elimina la posibilidad de realizar presiones sobre los pases que incumplan con la legislacin laboral, como s estaba contemplado en la Iniciativa para la Cuenca del Caribe, ya que se establece que ninguna Parte podr exigir a otra el cumplimiento de su legislacin laboral (art.16.2.3). Adems, slo puede haber demandas cuando un continuado incumplimiento de la legislacin laboral afecte el comercio entre las partes (art. 16.2.1). Con ello se est instaurando una lectura de la ley laboral a favor de los inversionistas y no a favor de los derechos de los trabajadores y las trabajadoras. Se refuerza con ello el giro que se ha venido dando a la interpretacin de la legislacin laboral que ha pasado de proteger a la parte dbil de la relacin, la persona que trabaja, para garantizar los privilegios de la parte fuerte, el inversionista. Es ms, an en el caso de recurrirse al mecanismo de solucin de controversias, la demanda se hara contra el estado y no contra la empresa que incumple[34].

Los trabajadores y las trabajadoras, por su parte, ni estn representados en el Consejo Laboral que se crea ni pueden demandar a las empresas que incumplen, ya que en el tratado, nunca es posible demandar a las empresas, excepto por parte de otra empresa.

En conclusin la lectura del tema de textiles del TLCEUCARD deja muy claro el desbalance que se introdujo entre el capital transnacional y sus socios internos- y el resto de los sectores y mbitos, por lo que se debe rechazar su aprobacin. Los privilegios para el primero son inconfundibles: desde abrir los mercados centroamericanos a su produccin, hasta consolidar la produccin maquiladora controlada por grandes corporaciones a travs de cadenas de produccin y distribucin, manteniendo en Centroamrica solamente las fases que a ellas les interese. Desde una libertad total para extenderse hacia nuestros pases con trato nacional y sin requisitos de desempeo, hasta la libertad para ubicarse en las ramas que prefieran y repatriar sus ganancias sin limitaciones. Desde la posibilidad de demandar a los estados y violentar la institucionalidad de los pases en que se colocan, hasta la impunidad que les confiere el no ser objeto de posibles demandas ni en lo referente a la inversin, al cumplimiento del tratado en general o al respeto a la legislacin laboral[35].

La industria pequea y mediana, orientada al mercado interno, quedara en total desproteccin frente a la competencia de la produccin extranjera. Adems, el estado -y la sociedad en su conjunto- quedara reducido en su capacidad para decidir y aplicar cualquier posible poltica de produccin o de desarrollo. Los trabajadores y las trabajadoras, por ltimo, no tienen ninguna razn para considerar que sus derechos estn siendo considerados en el texto del TLCEUCARD ni en cuanto a la garanta del empleo o a los estndares laborales, ni en cuanto a la intensidad del trabajo o a sus niveles salariales, ni en cuanto a la proteccin de la competencia actual que les exige aceptar condiciones mnimas de trabajo y salariales bajo la amenaza del traslado de las plantas a otros pases, ni mucho menos en sus posibilidades de utilizar mecanismos efectivos para hacer cumplir sus derechos.

El tema de los textiles muestra cmo los posibles beneficiados de la aprobacin de este tratado seran solamente los grandes empresarios y las corporaciones transnacionales y los perjudicados seran los sectores mayoritarios y ms necesitados de la poblacin, as como cualquier posibilidad de definir polticas de produccin o de desarrollo (que implicara mucho ms cosas). Por esa razn, su anlisis da nuevos argumentos para mostrar la necesidad de detener la aprobacin de este tratado y de buscar otros caminos para generar proyectos de sociedad que beneficien a los pueblos centraomericanos.

* Excepto por unas pequeas modificaciones, este artculo es el publicado en Weisleder, Sal 2004: Tratado de Libre Comercio Centroamrica-Estados Unidos. Proceso y resultados (San Jos: EUNED).


[1] Ver, por ejemplo, Bonacich, Edna y David Waller 1994a: "Mapping a Global Industry: Apparel Production in the Pacific Rim Triangle" en Bonacich, Edna, Lucie Cheng, Norma Chinchilla, Nora Hamilton y Paul Ong: Global Production. The Apparel Industry in the Pacific Rim (Philadelphia: Temple University Press).

[2] Mody, Ashoka y David Wheeler 1990: Automation and World Competition. New Technologies, Industrial Location and Trade. Macmillan.

[3] Taplin, Ian 1994: "Strategic Reorientations of U.S. Apparel Firms" en Gereffi, Gary y Miguel Korzeniewicz (editores): Commodity Chains and Global Capitalism, (Westport, Connecticut, London: Greenwood Press).

[4] Dussel, Enrique 2001: Un anlisis de la competitividad de las exportaciones de prendas de vestir de Centroamrica utilizando los programas y la metodologa CAN y MAGIC en CEPAL: Serie estudios y perspectivas, No.1, marzo (Mxico).

[5] (Frbel Folker, Jrgen Heinrichs y Otto Kreye 1980 (1977): La nueva divisin internacional del trabajo. Para estructural en los pases industrializados e industrializacin de los pases en desarrollo (Espaa: Siglo XXI), p.420.

[6] La costura es una actividad que tradicionalmente se aprende y transmite en el mbito familiar, por lo que socialmente no se reconoce el proceso de capacitacin que requiere. Sin embargo, dado el carcter de las plantas de maquila, el proceso de aprendizaje es bastante corto para muchas de las operaciones.

[7] Ver, sobre todo, los trabajos de Gary Gereffi, como 1995: Global Production Systems and Third World Development en Stallings, Barbara: Global Change, regional response. The New International Context of Development (Cambridge: Cambridge University Press).

[8] Ver Trejos, Mara Eugenia 2003: La organizacin del trabajo: el concepto y su movimiento. El caso de la industria de prendas de vestir en El Salvador y Costa Rica, Tesis en opcin al grado de Doctora en Estudios Sociales, Lnea Estudios Laborales, Universidad Autnoma Metropolitana, Mxico.

[9] Esto puede ser diferente en calcetines, donde las mquinas son automatizadas y el/la trabajador/a las vigila.

[10] Ver Trejos, op. cit.

[11] Un anlisis detallado de estas configuraciones est en Trejos, op. Cit.

[12] En el estudio de El Salvador incluido en OIT (1996) se pone como ejemplo el aumento de un 17% en el ritmo a que debe ser pegado un cuello, y de un 40% en el que deben pegarse las solapas, como consecuencia de la disminucin del pago por pieza (p.34).

[13] Barquero y Lpez, 2000:23 y OXFAM-Solidaridad cit. en MEC, 1998.

[14] OIT (Oficina Internacional del Trabajo) 1996: La situacin sociolaboral en las zonas francas y empresas maquiladoras del Istmo Centroamericano y Repblica Dominicana (San Jos: OTI/ACTRAV), p.33.

[15] En Nicaragua se reportaron, en el ao 1999, 1716 accidentes en 17 empresas de la Zona Franca Las Mercedes (Nez, 2000 b:16). En Honduras, CODEH encuentra que en un 40% de los casos analizados se han recibido castigos fsicos como: empujones, bofetadas, golpes, flagelacin, plantones bajo el sol (Lievens, 1997).

[16] Fernndez, Janina sin fecha: La maquila textil crece en Amrica Central: nuevas oportunidades, viejos problemas (OIT/Proyecto Mejoramiento de las condiciones laborales y de vida de las trabajadoras de la maquila), p.4.

[17] Fernndez, sin fecha: Documentos de archivos de OIT/Proyecto Mejoramiento de las condiciones laborales y de vida de las trabajadoras de la maquila. Esquemas de charlas.

[18] Ver Trejos, op. cit.

[19] Ver Coria, Clara 1989: El dinero en la pareja. Algunas desnudeces sobre el poder (Buenos Aires: Grupo Editor Latinoamericano, Coleccin Controversia).

[20] Lo anterior ha sido ampliamente reportado en mltiples estudios sobre el tema.

[21] A stas habra que agregar las no registradas.

[22] Trejos, Mara Eugenia: informacin obtenida a partir de la aplicacin de un cuestionario a una muestra aleatoria de empresas productoras de ropa en el 2001, como parte del trabajo de tesis mencionado en la cita 8.

[23] Ikenson, Daniel (2003: Polticas textileras peligrosas en www.elcato.org/publicaciones/articulos/art-2003-11-19.html), seala que los subsidios que otorga el gobierno de Estados Unidos a esta rama ascienden a $13.000 millones de dlares anuales, suma que ms que duplica las exportaciones totales de ropa proveniente de Centroamrica.

[24] Nathan Asociados Inc. 2002: Cambios en las reglas del comercio global de textiles e indumentaria. Implicaciones para los pases en vas de desarrollo, reporte de investigacin.

[25] Ver idem.

[26] Hale, Angela 2002: Trade Liberalisation in the Garment Industry: Who is Really Benefiting? en Development in Practice, Volume 12, Number 1, February.

[27] Gershenson, Antonio 2004: El crecimiento y la poltica econmica en La Jornada, 29/2/2004.

[28] Ver Nathan, op.cit.

[29] Idem, p.40.

[30] Ver, entre otros, el trabajo de Trejos citado en la nota 8.

[31] Para un anlisis del captulo laboral del TLCEUCARD ver Trejos, Mara Eugenia de prxima publicacin: Intereses de las empresas por encima de los derechos laborales: Trasfondo del captulo laboral del TLCEUCARD en Trejos, Mara Eugenia y Mario E. Fernndez: El Tratado de Libre Comercio Estados Unidos-Centroamrica-Repblica Dominicana. Estrategia de tierra arrasada (San Jos: EUNED).

[32] Estas condiciones son vlidas para otras ramas industriales, en particular la ausencia de libertad sindical que se extiende a todo el sector privado, aunque con diferencias entre pases.

[33] Polasky, Sandra 2003: Empleos, jornales e ingreso del grupo familiar en Audley, John: La promesa y la realidad del TLCAN. Lecciones de Mxico para el hemisferio (Carnegie Endowment for International Peace).

[34] Estamos de acuerdo con Bolaos, Fernando (2004: Tratados de libre comercio e internacionalizacin del derecho laboral, ponencia presentada en el Congreso de la Sociedad Internacional de Derecho del Trabajo, Regin Americana, celebrado en Mxico, setiembre) en que la utilizacin de los tribunales arbitrales es una forma de privatizar la aplicacin de la legislacin laboral, sin embargo, la presin internacional s debera poder mantenerse como mecanismo para exigir el cumplimiento de esa normativa.

[35] Obviamente se pueden demandar dentro de la jurisdiccin nacional, pero la experiencia ha mostrado serias limitaciones en este campo.



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