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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-08-2011

Los mercados nos atacan: defendmonos!

Sabino Cuadra Lasarte
Rebelin


Da tras otro, telediarios y editoriales nos cuentan lo mismo: Como consecuencia de un nuevo ataque de los mercados, debido a la presin de los mercados., ante el acoso de los mercados. Se destaca que la fuerte bajada de la Bolsa y el espectacular aumento de la prima de riesgo han sido debidos a lo anterior y que, de seguir as, el estado espaol entrara en una delicada situacin que podra exigir su rescate internacional.

De Grecia y Portugal hemos aprendido qu significa rescatar: yo te presto dinero Banco Central Europeo, Estados europeos, Banca privada,..- para sanear tu maltrecha economa, pero t, a cambio, tienes que recortar salarios y pensiones, subir los impuestos sobre todo indirectos-, privatizar los servicios pblicos, flexibilizar el mercado laboral, recortar el gasto social,.

S, ya s que bastante de lo anterior ha sido aprobado ya por el Gobierno Zapatero sin necesidad de rescate alguno, pero si leemos cualquier revista especializada o las pginas econmicas de cualquier medio, en todas ellas se afirma que la fiera no est satisfecha, que quiere ms, y que se es precisamente el objetivo perseguido por los mercados con sus ataques.

Aclaremos en cualquier caso que el mercado no es mi vecina, que meti todos sus ahorros en un banco o el abuelo que invirti el producto de la venta de unas tierras en la compra de cuatro acciones. No, el mercado no funciona al ritmo de la calderilla. La tramoya de ese gran tinglado la mueven otros: los fondos de inversiones y de pensiones, las multinacionales, los grandes bancos, Son stos quienes compran y venden con el nico fin de especular, quienes desembarcan un da en un pas o se van de l, los que compran, o no, deuda pblica de ese gobierno hasta lograr que se arrodille ante ellos Los mercados no existen, son los grandes mercaderes los que mueven el cotarro.

La Constitucin espaola establece en su artculo 8 que la misin de las Fuerzas Armadas es garantizar la soberana de Espaa. Pues bien, creo que es evidente que los sacrosantos mercados se estn ciscando en esa tan cacareada soberana, pues han convertido al Parlamento, terico depositario de la misma, y al Gobierno a su servicio, en meras marionetas. Ahora bien, si esto es as, por qu nuestro patriotiqusimo Ejrcito no cumple con su papel constitucional y pasa a defender su patria de tan malvados mercaderes? Por qu tanto sacar pecho a la hora de recuperar del prfido Marruecos el rido y desrtico islote Perejil, habitado solo por lagartos, si luego tragan sapos y culebras cuando dejan nuestra economa hecha unos zorros? Por qu no comenzar invadiendo Andorra y Gibraltar, por aquello de la cercana, y lanzar luego el Tercio y la Legin sobre Liechtenstein, Mnaco, Vaticano, Malta, parasos fiscales todos ellos desde los que esos mercados planifican sus ataques? Por qu no bombardear las Bolsas de Londres, Frankfurt, New York, Tokio, que son los centros en los que se materializan los mismos?

No debemos de olvidar, por otro lado, que el enemigo cuenta con importantes aliados fronteras adentro. Ahora bien, cmo descubrirlos? No es tan difcil. Al igual que ante cualquier crimen, la primera pregunta a hacernos es: a quien beneficia esta muerte?, que en nuestro caso sera: quines son los que, puertas adentro, se estn aprovechando de esta situacin?

Una pista. Durante el pasado ao 2010, a pesar de la crisis, la banca espaola gan ms de 15.000 millones de euros. Otra ms. En Repsol, durante el primer semestre de 2011, su Consejo de Administracin ha incrementado sus retribuciones en un 116%; el Banco Santander, un 25%; Iberdrola, un 33%. Una tercera. El presidente de esta ltima empresa, I. Snchez Galn ha percibido durante ese mismo semestre 7,3 millones de euros en efectivo y en acciones. Por otro lado, no podemos olvidar que veintiuna de las treinta y cinco grandes empresas y multinacionales espaolas que conforman el IBEX 35 tienen filiales en parasos fiscales, lugares desde donde lanzan sus misiles contra la economa espaola los malvados mercaderes .

El Ministerio de Interior, salvaguarda mxima de la paz y la seguridad ciudadana, y la Polica Nacional y Guardia Civil a sus rdenes, en vez de mirar con lupa las actividades de Bildu, deberan seguir la pista de todos estos delincuentes y presentar ante la Audiencia Nacional los oportunos informes que evidencien su colaboracin activa y consciente con el enemigo exterior, a fin de que puedan ser condenados a fuertes penas de crcel o galeras, segn se estime. Y debera sentarse tambin en el banquillo de los acusados a todos los gobiernos de Vichy gobierno estatal y autonmicos- que rindindose sin pelea ante los tiburones financieros, pasan a colaborar descaradamente con ellos y a ser cmplices de todos sus planes antisociales.

Si los mercados atacan, la respuesta a dar es sencilla: defendmonos! En Islandia, ante la bancarrota a la que llevaron al pas la rapia bancaria y la poltica neoliberal, la poblacin se alz. Caceroladas, concentraciones y manifestaciones diarias forzaron la dimisin del gobierno conservador. Tras las oportunas elecciones, uno nuevo, de composicin socialdemcrata-verde, propuso devolver la deuda bancaria hipotecando el pas. Las movilizaciones prosiguieron. Se consigue arrancar la convocatoria de un referndum en el que un 93% vota NO pagar la deuda. Se nacionaliza la Banca. Varios polticos y banqueros son detenidos y procesados. Se redacta una nueva Constitucin mediante un proceso que cuenta con una amplia participacin popular. Hoy en da Islandia ha remontado su crisis, su economa se ha asentado sobre pilares ms firmes y ms pblicos, evidentemente- y la democracia ha ganado en contenidos y participacin popular. El saldo es tremendamente positivo.

No es cierto que las nicas soluciones sean las que marca el capital y vociferan sus correveidiles. Hay otras vas, hay otros caminos, pero ninguno de ellos puede descubrirse ni andarse si no hay voluntad de moverse y prepararse para una larga pelea que comienza desde ya, desde todos los lugares, desde todos los frentes. La leccin es vieja: solo la lucha paga.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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