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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-08-2011

Caras de la estrategia contrainsurgente
La rendicin como efecto revelador de una foto y una carta

Carlos Alberto Ruiz Socha
Rebelin


1. Una carta

Francisco Galn (Gerardo Bermdez), ex miembro y uno de los ex comandantes del ELN, destacado hace dos dcadas, y hasta hace no pocos aos, por ser un rebelde con causa, ha decidido escribir una carta a sus ex compaeros de guerrilla (ver por ejemplo en http://www.confidencialcolombia.com/noticia.html?noticia_id=947).

Explica que lo hace a raz de dos hechos: por la publicacin de una foto en medios de comunicacin (en ella puede verse a los mximos comandantes, al parecer en un encuentro en 2006 -foto que posea supuestamente un guerrillero capturado hace un mes-), y por la carta de Nicols Rodrguez a Piedad Crdoba. Rodrguez Bautista es el mximo comandante del ELN. Piedad, ya sabemos, es Coordinadora de Colombianas y Colombianos por la Paz.

Dice Bermdez que le conmovieron las fotos de sus ex compaeros de militancia guerrillera: los vi viejos, llenos de musgo, ausentes y muy distantes de esta patria.

Galn o Bermdez, no ausente ni distante de la patria que comparte con los de arriba, llega a la conclusin de que hoy en Colombia no tiene sentido alguno la lucha armada. Dice: acud al concepto de resistencia expresados por muchos como 'enfrentamientos asimtricos, con batallas entre fuerzas totalmente desiguales. Es decir todos aquellos conflictos donde un grupo no se doblega ante su atacante y lucha de una forma u otra por hacer valer su criterio a toda costa es una lucha de resistencia'. Y vi que lo prevaleca era el concepto militar. Y tampoco me satisfizo esta respuesta (sic).

Bermdez tena muchas preguntas que le inquietaban en su encrucijada frente a permanecer o no militando en la insurgencia. Afirma: Hoy les confieso con profunda alegra que casi todas las preguntas las he resuelto, es mas, hoy tengo nuevas preguntas porque tengo nuevos saberes (sic).

Con esos nuevos saberes, que efectivamente pueden cambiar al sujeto y su percepcin individual, pero no al objeto, al que slo se le interpreta de modo distinto en su permanencia y contingencia segn, por ejemplo, intereses de adaptacin, asegura el ex guerrillero que no slo ya no cree en el proceso de la guerra; tampoco cree en un proceso de paz, sin una previa determinacin unilateral de rendicin: Hoy yo no creo que sea posible un proceso de paz, si no se toma primero la decisin interna por parte de la guerrilla de abandonar la guerra y buscar las formas de terminar bien el conflicto.

2. Una epistemologa de la dejacin

Es claro el concepto premoderno de gratuidad plena que Bermdez hilvana. Esa proposicin retrocede no aos sino siglos. Echa por tierra esfuerzos de la compleja construccin de paradigmas sobre resolucin justa de los conflictos. En otras palabras, significa que se renuncia a ser ante el otro/enemigo. Antes de siquiera verle en una mesa frente a frente, me hago sumiso ante l, por un egosmo que adopta la forma del desprendimiento; me niego en las reivindicaciones o fuerzas de indignacin y dignidad por las que existo y me entrego. Hago dejacin y la justifico.

Puestos a abandonarse por una causa, puestos a ser altruistas, quiz mejor hacerlo y serlo por la ms justa o superior, por la utpica pero insobornable lucha por el bien comn, no por la fcil opcin que va entre la servidumbre y la esclavitud, que, complaciendo al amo, contrario a lo que se piensa tambin complace al que se somete, pues valida su estado de mansedad. Jos Mart se refiri a la costumbre del servilismo. A la necesidad de arrancar del ser los vicios de la esclavitud, formando conceptos de la vida radicalmente opuestos a las memorias de debilidad y de lisonja que las dominaciones despticas usan.

3. Un encajado significado poltico

En lo que corresponde a la interpelacin al ELN, a sus comandantes corresponde responderle a Bermdez; o quiz no. Tendrn ms cosas que hacer. Sin embargo, no debe por qu dilatarse una reaccin de algunos que le conocimos a Galn y para los que, sin participar en la lucha guerrillera, es un exabrupto tico y poltico demandar su abandono as no ms, no slo sin un proceso de paz justo y digno, del que se obtengan algunos compromisos de cara al futuro del pas, sino que lo es tambin ese exabrupto por no bregar que se aseguren previas garantas de proteccin de una organizacin poltica en su eventual trnsito, ante un rgimen probadamente criminal.

Por eso, llamados como los de Bermdez, como en el pasado hubo otros de otros mandos de grupos desmovilizados, pueden resultar oprobiosos. Tanto por su dimensin especulativa que burla un costoso acumulado sobre la caracterizacin y profundidad del conflicto, incluso compartida en parte por intelectuales o asesores de la derecha, vista como una confrontacin con orgenes sociales y econmicos que deben ser intervenidos o tratados en la presin de unos dilogos, reconocida la causalidad de unas polticas. Es tambin oprobioso por la pragmtica insercin o concrecin coyuntural, al hacer carrera y cumplir una funcin, avalando, como l lo hace, a un rgimen que no slo intensifica la dinmica del modelo de exclusin e injusticia histrica y estructural, sino que asesina y desaparece activistas sociales, como decenas de casos lo demuestran desde hace exactamente un ao, desde el 7 de agosto de 2010 (da de la posesin de Juan Manuel Santos como presidente). Escribe Bermdez que las armas son un estorbo para la democracia. Pero se refiere slo a las armas de la insurgencia. Ni una sola mencin hace a la estructura militar y paramilitar que ha montado el Estado colombiano.

No deja de sorprender que otorgue desmedido valor al cambio parcial en la retrica oficial, al punto de decir, al igual que muchas personas y colectivos, que con el gobierno Santos s existen condiciones para el sometimiento: no esperen un mejor gobierno; El estado y la sociedad estn en capacidad de construir y ofrecerles una oferta digna de paz para terminar bien este conflicto, solo se requiere que Uds. le anuncien el pas la decisin unilateral de abandonar la guerra e ir por la paz hasta las ultimas consecuencias; yo creo que el Presidente Santos tiene voluntad de trabajar por una salida pacifica, cuando el dice que es el custodio de las llaves de la paz, no est negando la posibilidad de la conciliacin, quiere evitar la dispersin y los protagonismos personales y est atento a la voluntad de paz de Uds., el Vicepresidente Angelino Garzn en muchas ocasiones ha expresado su llamado de paz y conciliacin, el Senador Roy Barreras y la Comisin de paz del Senado estn trabajando junto con muchas otras personas de las organizaciones sociales una Ley Marco de Paz con un criterio amplio e integral, las iglesias catlica y evanglica mantienen su total disposicin a mediar o facilitar procesos de conciliacin y, como si fuera poco, en las regiones hay miles de organizaciones de las comunidades buscando la paz y la conciliacin, es hora de apostarle a una solucin definitiva de la violencia en Colombia (sic).

Entristecen, cuando menos, o resultan repudiables, las lisonjas impartidas por quien en algn momento de su vida constat los alcances del terrorismo de Estado, de la violencia de los de arriba. Cita al senador Roy Barreras, del partido uribista, presidente de la Comisin de Paz del Congreso, quien dijo: creo que la decisin del Gobierno es: todo el plomo que sea necesario hasta que se sometan a la justicia. Y para que se sometan es que necesitamos el nuevo marco jurdico (www.eltiempo.com /19 de mayo de 2011). Agreg entonces el legislador oficialista: hay temas para discutir, muy de fondo. Le menciono apenas uno: el delito poltico. En Colombia es un asunto anacrnico, todava se habla de asonada, rebelin y sedicin. Hay que reabrir la discusin de este tema.

En contra del espritu de la rebelin como construccin de humanidad y mediacin humanista, propone Bermdez el equivalente del arrepentimiento con tal especie de rendicin, y, en consonancia con el investigador espaol Vicen Fisas, quien hace unos meses pidi retomar un Acuerdo Base introducido en el perodo y el legado uribista, reclama que el ELN asuma como un punto de partida ese borrador de propuesta de paz que qued del anterior proceso. Fisas conclua hace poco: el Presidente no quiere arriesgarse a una negociacin sin resultados a primera vista. Quiere garantas de resultados y me parece muy sensato. Ya pas el tiempo de conversar por conversar (ver http://www.viva.org.co/cajavirtual/svc0253/articulo06.html) .

Dice Bermdez: La resistencia es un disfraz de la derrota, es mejor asumir con dignidad cmo finalizar bien el conflicto (sic). Con sus palabras vale tambin considerar otra tesis, muy distinta: la tica de la emancipacin y no la tabla de la rendicin, es la que mueve a la lucha que rompe el disfraz de una democracia genocida, que mata con balas y por hambre; es mejor no apostar a lo inicuo que triunfa hoy, sino recomponer bien el conflicto. Es decir, regularlo con justicia para construir con justicia su transformacin.

4. Una ms digna formulacin para firmar y cumplir hacia la paz

Contrario a ese esbozo, hay quienes siguen sosteniendo desde la elaboracin de un pensamiento crtico que impugna las estructuras de injusticia social, procurando la articulacin con procesos de solidaridad con las luchas del pueblo colombiano, que ms all de un amago de sedacin terica, para disminuir con loas paliativas el nivel de conciencia sobre el dolor por el sufrimiento que vive un pueblo, es necesario forjar un escenario de un proceso de paz autntico, no simplemente de firmas de actas de rendicin.

Un proceso que no reproduzca la perversin y la lgica de una asimetra, sino que disponga horizontalmente para una metodologa de conversaciones, con respeto y garantas entre adversarios y proyectos reconocidos como partes contendientes por igual, que aborden las problemticas del pas, las ms urgentes, como la aplicacin del derecho internacional humanitario, y las que pueden y deben insertarse en programas de cumplimiento verificado sobre otras materias a mediano y largo plazo.

Esto ltimo es lo que viene madurando en Colombianas y Colombianos por la Paz, segn se deduce de su carta a las guerrillas del pasado 18 de julio. Carta a la que respondi el ELN diez das despus, con una misiva pblica dirigida a Piedad Crdoba. Apenas dos piezas de un dilogo epistolar que ya cumplir tres aos, sostenido tambin con las FARC-EP, producto del cual se han podido obtener liberaciones unilaterales de varios cautivos que tena esta insurgencia, y otros pasos importantes.

En ese proceso liderado por Piedad Crdoba, no se le ha pedido a la guerrilla que se someta con humillacin, sin decoro o dignidad, escupiendo sobre tanto sacrificio humano de generaciones de colombianos-as, dejando que caiga en el vaco tanta lucha, sin conocer qu voluntad real de cambio tiene la contraparte histrica frente a la cual se va a sentar.

Al contrario, desde los valores ticos y humanistas de la rebelin, se le pide que recomponga poltica y ticamente su ideario y propuestas ante un orden de injusticia. Ahora bien, s se le ha exigido que demuestre que acoge y respeta los principios ticos del derecho humanitario, y se le ha demandado que asuma dialogar con el Estado. Ambas organizaciones han dicho que s: que estn dispuestas a conversar con el gobierno Santos y que regularn sus acciones militares para no afectar a la poblacin civil.

Tanto las FARC-EP como el ELN han expresado que apuestan por una agenda de solucin dialogada, pacfica, negociada, acompaado el eventual proceso por la comunidad internacional y jalonadas sus dinmicas con la amplia participacin del pueblo colombiano, con sus movimientos sociales.

Las dos organizaciones rebeldes adems de reconocer el papel de Piedad Crdoba, han explorado convergencias y avances parciales entre ellas, lo cual representara de nuevo la gnesis de una confluencia para estar del mismo lado de la mesa en unas conversaciones con el Estado, de las cuales conozca el pas y el mundo. Al menos que se han iniciado y que se desarrollan.

Cundo las habr? Probablemente el da que Juan Manuel Santos diga, acordados previamente unos protocolos se seguridad o salvoconductos para la comandancia de la insurgencia. Nada ms. Que se sepa, las organizaciones guerrilleras no le han pedido que antes, unilateralmente, se proclame vencido; que renuncie a su ideario neoliberal; que declare todo lo que sabe sobre el gobierno Uribe, del que fue Ministro, y sobre su propia obra al frente de estructuras comprometidas en graves violaciones; ni le han pedido que deje de ordenar operaciones militares; o que haga pblica desercin de sus deberes polticos conforme a los intereses que l representa. Ese da puede llegar. Y es mejor que llegue teniendo personas erguidas que aporten con su inteligencia, y no abatidas.

Definitivamente, la quimera existe. Lo demuestra el realismo de quienes la desaprueban. Existe como sueo de justicia, con el grito de la revuelta moral que recobra y emplaza para que la dignidad sea para todos/as. Con ella no se concede autoridad a quien oprime y sojuzga. Es ms arriesgada y complicada; ms peligrosa y ms libre. Se prefiere ese musgo y su resistencia a la sequa, frente a las plantas artificiales y sus decoradores.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 



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